Elíseos, el último refugio

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El Elíseos era el más antiguo de Zaragoza hasta que cerró sus puertas en agosto de 2014. El último cine de la era analógica que, según sus anteriores propietarios, cerraba temporalmente para digitalizarse. Pero entre tanto, la sala fue vendida a la sociedad patrimonial del empresario Manuel Villarig, fundador de Telnet Redes Inteligentes, el pasado mes de julio sin opción aparente de que continúe siendo un cine.

Los antiguos propietarios, la empresa Zaragoza Urbana, se limitaron a evitar hablar con los medios cuando a comienzos de octubre pasado se colocó en las puertas del Elíseos el cartel de ‘Se vende’, que hacía referencia al restaurante. La operación de venta del cine se había realizado meses antes.

‘Se vende’ es el peor título imaginable de la historia del cine, de la historia del Elíseos, un espacio que durante 70 años ha albergado sueños, emociones y recuerdos de muchos zaragozanos que disfrutaron en sus butacas de cientos y cientos de filmes.

A lo largo de las últimas dos décadas me he sobrecogido cada vez que desaparecía una sala de cine e intentaba recordar qué películas vi allí (‘Azul’, en el Elíseos; ‘E. T.’, ‘Regreso al futuro’, Instinto básico’, ‘Drácula’ o ‘La lista de Schindler’, en el Fleta; el estreno de ‘Tata mía’, en el Coliseo; ‘Belle Époque’, en los Aragón, etc, etc…). Fleta, Coliseo, Don Quijote, Buñuel, Mola, Goya, Aragón, Argensola, París, Pax, Augusta… todos esos cines se perderán como lágrimas en la lluvia.

En 1994, Zaragoza disponía de 21 salas, casi todas en el centro de la ciudad; en 1997 tenía 42, fruto de la llegada de los multicines. En la actualidad, la ciudad dispone de 58 salas, 12 de ellas en el centro (Palafox y Cervantes); el resto, en los centros comerciales Plaza, Puerto Venecia, Aragonia y Gran Casa. Más salas pero menos cines de verdad. Y los mismas películas, dejando fuera de exhibición muchos filmes interesantes que ni llegan a estrenarse en la capital aragonesa.

Que desaparezca el cine Elíseos es un aldabonazo. Si en un futuro se convierte en tienda de moda, cafetería o cualquier otra cosa jamás podrá reflejar las ilusiones que su proyector iluminó durante tantos años. Que esté declarado como Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés en 2009 significa poco a a efectos de que siga siendo un cine. El antiguoColiseo Equitativa también está catalogado y ahora es una tienda ropa.

Por mucho que alcemos la voz o pongamos el grito en cielo y juremos que nunca volveremos a pasar hambre de cine, si se lograse mantener esta sala no bastaría con tener ilusión. Se necesita acción. Tener cicatrices culturales como el Fleta, y no pocos edificios cerrados y/o semiabandonados, vacíos de contenido, convierten la ciudad en un escenario más terrorífico que una película de la Hammer o la Universal. Tal vez sea el momento de despertar de la pesadilla y salvar este último refugio cinematográfico. La Asociación Cinema Elíseos lucha para que ese mal sueño no sea eterno, sino real, y que el cine y la cultura vuelvan a ocupar el lugar que merecen en esta ciudad.

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