Fuzzy, la lógica imprecisa

Por ELENA DENIA

Según la lógica de Aristóteles, toda afirmación debe ser necesariamente verdadera o falsa. No obstante, esta no es la imagen que describe nuestro día a día; la experiencia nos enseña que las medias tintas juegan un papel esencial, ya que «el examen no le ha ido mal del todo» o «el chico de Correos le parece bastante guapo». Un amplio espectro de grises gobierna nuestro lenguaje y, por tanto, nuestra percepción y comprensión del mundo. El lenguaje natural y el razonamiento ordinario constituyen el gran desafío de la inteligencia artificial en la actualidad. La lógica borrosa traza el camino.

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MATICES DIFUSOS Comúnmente se compara el funcionamiento del cerebro con el de un ordenador, con sus procesos lógicos, sus criterios para seleccionar la información y hasta un cajón de los recuerdos. Podría decirse que el ordenador se ha ido perfeccionando a su imagen y semejanza, ya que, basándose en la complejidad del razonamiento humano, se han desarrollado sofisticadas herramientas. Todo empezó con un juego de combinación en el que solo participaban el cero y el uno. Un sistema numérico de dos dígitos -el sistema binario-, un lenguaje para las computadoras análogo a los dos valores de verdad que asignaba Aristóteles a los enunciados (verdadero o falso, uno o cero).

Sin embargo, el razonamiento humano no suele ser binario, está lleno de matices difusos. Y ha sido la llamada lógica borrosa, o ‘fuzzy’ en inglés, la que ha abierto las puertas a una nueva forma de estudiar el pensamiento común. Para ello, como aclara el expresidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Enric Trillas, pionero de esta disciplina en España, «no puede prescindirse de la imprecisión, la incertidumbre y la ambigüedad». De hecho, la gran deficiencia de los actuales ordenadores reside en su dificultad para manejar lo inexacto y lo incierto, pero ahora «la lógica fuzzyresuelve el problema de convertir una instrucción imprecisa en un número», asegura Trillas. Esta es la manera en que, en busca de un formalismo para manejar la imprecisión del mundo real, se ha concebido la lógica borrosa.

Por su parte, el catedrático en la Universidad Complutense de Madrid Javier Montero, presidente de la Sociedad Europea de Lógica Difusa EUSFLAT (European Society For Fuzzy Logic And Technology) entre 2009 y 2013, aclara que «entendemos el mundo a través de conceptos que, en sí mismos, admiten una gradación. Y la lógica difusa admite, precisamente, que las cosas puedan ser hasta cierto punto ciertas y hasta cierto punto falsas. Y al mismo tiempo, claro». Siguiendo esta línea de razonamiento, ser alto se consideraría totalmente falso para una persona de 120 centímetros de estatura, y absolutamente cierto para otra que mida 200 centímetros. Pero para estaturas de 178 y 180 centímetros sería parcialmente cierto, siendo el grado de verdad superior para el último de ellos.

Aunque al principio no se veían claras sus aplicaciones, como sucede con frecuencia en la investigación en ciencia básica, los avances en este campo ya están implementados en sistemas de control industriales, así como en multitud de productos de uso cotidiano. De esta forma, la regulación automática de la velocidad de los trenes del metro de Sendai les permite desplazarse por la ciudad nipona.

EN LA LAVADORA DE CASA Si no desea irse al otro lado del globo para apreciar el efecto de la lógica borrosa, también puede, sencillamente, fijarse en su lavadora, que podría ser lo suficientemente inteligente como para seleccionar por sí misma un programa de lavado de acuerdo con la carga de ropa, el grado de suciedad y las características de las prendas. Además, este tipo de tecnología puede jugar a favor de sus gustos literarios, siendo la responsable de recomendarle los libros de sus autores favoritos como elementos de una biblioteca digital que emergen en su pantalla en forma de sugerencias.

Gracias a la lógica borrosa, se están obteniendo grandes resultados, al facilitar soluciones alternativas a problemas complejos, que, además, cuentan con un coste menor de almacenamiento y procesamiento de información, «como hace nuestro cerebro», matiza Montero, quien espera que los mejores resultados sean los asociados a la comunicación entre ordenadores y seres humanos.

La búsqueda de información a través de la web y el análisis a partir de los sistemas masivos de recogida de datos que se implantan en las sociedades más desarrolladas deberán ser, en su opinión, campos naturales de aplicación de la lógica difusa. «Hace tiempo ya se descubrió que no éramos los usuarios de las máquinas quienes teníamos que aprender su lenguaje. Más bien son las máquinas las que tienen que aprender a entender nuestro lenguaje. Y cada vez son más fáciles de usar. Sin manuales. Porque se acercan al modo en que nosotros razonamos y procesamos la información», aclara Montero, dejando entrever las posibilidades que ofrece a los internautas de un futuro cercano.

Cabe destacar que algunos expertos en la materia apuntan que, por muy automatizados que estén ciertos procedimientos, siempre hará falta un supervisor humano, cuyo cerebro está preparado, después de miles de años de evolución, para lidiar con lo inesperado. En cambio, los defensores de la llamada inteligencia artificial fuerte opinan que llegará el día en que las máquinas adquieran una total autonomía. Se trata de un debate abierto que ya no solo atañe al ámbito de la filosofía.

EL QUESO SABE A FUZZY

Desde la prevención de incendios forestales mediante la creación de cortafuegos hasta procedimientos de clasificación de quesos. Estas fueron algunas de las aplicaciones debatidas en la última edición del Congreso Español sobre Tecnologías y Lógica Fuzzy , celebrado en Zaragoza el pasado mes de febrero, un punto de encuentro bienal entre la academia y la industria. España, país de referencia en este campo -entre los tres primeros de Europa y el tercero y el cuarto a nivel internacional- lidera una parte importante de la investigación mundial.

Pero ¿realmente hay quesos fuzzy? El sabor corresponde a una percepción compleja del gusto, como también sucede con la clasificación de vinos y aceites, en la que los especialistas utilizan palabras para describir lo que degustan. Esta información lingüística no es precisa como una medición química, por lo que la idea consiste en representar cada palabra con un número difuso, que se calibra mediante la experiencia, de acuerdo con un resultado parecido al que proporcionamos con los sentidos.

Otro proyecto fuzzy llevado a cabo por la Universidad de Granada y en el que colabora Fernando Bobillo, profesor de la Universidad de Zaragoza que presidió el comité organizador del congreso, consiste en el diseño de sistemas inteligentes capaces de monitorizar comportamientos de individuos en espacios marcados. Se trata de entornos dotados de sensores que proporcionan información al detectar las actividades humanas, por ejemplo en hogares de personas con necesidades de atención especiales. De esta manera, se pueden ofrecer servicios para mejorar la calidad ambiental interior y la eficiencia energética, regulándose la intensidad de la iluminación, la temperatura o la contaminación del aire para asegurar unas condiciones óptimas que procuren confort a los usuarios.

«En esta aplicación, el sistema debe manejar información imprecisa como ‘breve intervalo de tiempo’, ‘temperatura alta’ o ‘iluminación tenue’, por lo que el funcionamiento se basa en el uso de reglas difusas y el razonamiento aproximado», explica Bobillo. Para este fin, también se está trabajando en una extensión difusa de los estándares que utilizan los arquitectos para la caracterización de los edificios, «por ejemplo -comenta el investigador-, algunos materiales, como la madera contrachapada o el vidrio, se consideran materiales naturales solo con un cierto grado. Además de que las dimensiones de las habitaciones y ventanas se manejan de un modo impreciso». Así pues, el diseño de las viviendas se vuelve tan fuzzy como sus habitantes.

LAS TÉCNICAS BORROSAS DE UN DETECTIVE

COINCIDENCIAS CRÁNEO-CARA Somos detectives con un cráneo entre manos. En nuestra misión de identificarlo, acudimos a la lógica fuzzy . Con ella podemos hacer una comparación entre el fotograma o modelado 3D del cráneo y las fotografías de personas desaparecidas. El solapamiento cráneo-cara es una técnica de identificación forense que consiste en obtener la mejor superposición posible entre estos dos elementos independientes para determinar si pertenece o no a cierta persona. Para ello, la técnica fuzzy juega con las localizaciones de dos conjuntos de puntos (‘landmarks’), situados en el rostro y en el cráneo, y luego estudia las correspondencias morfológicas y faciales.

El modelado de la distancia existente entre el hueso y el tejido blando de la cara viene dado por estudios antropométricos que varían en función del sexo, la edad y la etnia del individuo. Sin embargo, al ser estos parámetros de naturaleza imprecisa, no se habían incluido en los métodos automáticos de solapamiento cráneo-cara hasta la llegada de la lógica borrosa. Además, esta práctica permite ubicar un número elevado de puntos de referencia cuando la fotografía tiene una baja resolución o está pobremente iluminada. Se trata de una ubicación aproximada, pero que proporciona mucho mejores resultados que el método habitual.

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TRAS LAS HUELLAS DEL ASESINO Nuestra investigación continúa con el registro de huellas en la escena del crimen. En este caso, para aplicar la lógica fuzzy , lo primero es definir una serie de rasgos que permitan caracterizar la huella, como las localizaciones y distancias relativas entre los llamados ‘deltas’, tres segmentos de la huella que forman un triángulo. Si bien los rasgos de las huellas tienen un valor preciso, las reglas que construimos para identificarlas usan valores imprecisos. Son reglas fuzzy. Por ejemplo, si la huella cumple cierto criterio con un grado alto -siendo ‘alto’ un valor impreciso-, entonces podremos clasificarla con mayor seguridad en una determinada clase. No obstante, la impresión papilar puede cumplir diversos criterios a la vez, con diferentes grados, por lo que se tomará como resultado final aquella que se clasifique con el mayor grado de compatibilidad.

Hasta el momento no se han encontrado dos huellas idénticas, ni siquiera en gemelos. Además, los dibujos impresos en la epidermis son perennes desde que se forman en la vida intrauterina. De hecho, si nos rasguñamos los dedos, se regenerarán. A no ser que la herida sea lo suficientemente profunda, en cuyo caso las marcas papilares serán sustituidas por una cicatriz, pero nunca modificarán las formas de sus surcos. El presunto autor de nuestro caso ha quedado desenmascarado y, la víctima del crimen, identificada.

Curiosamente el carácter único de las huellas dactilares ya era conocido en las antiguas Persia y Babilonia, donde se utilizaban estas impresiones para autenticar registros en arcilla. Pero no fue hasta hace algo más de un siglo, en Argentina, cuando se utilizó el primer sistema de identificación de huella dactilar para resolver un crimen. Tras verificar el método con varios centenares de reclusos, la Policía de Buenos Aires adoptó el sistema en 1894, surgiendo así la disciplina científica de la dactiloscopía, cuya principal premisa es que los dibujos papilares son originales y perennes.

Reportaje publicado en Tercer Milenio el 9 de diciembre de 2014.

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Mira el eclipse

José Luis Trisán, del Grupo Astronómico Silos, acaba de mandarnos estas estupendas fotos del eclipse parcial de Sol que ha tenido lugar esta mañana. Han sido tomadas desde Torrecilla de Valmadrid (Zaragoza).

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A las 10.18, poco después del máximo, el cielo se ha cubierto y, en esta imagen realizada sin filtro, el eclipse lucía así de bello a través de la nubes.
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Aquí vemos la progresión del eclipse, en tres tomas hechas con un filtro solar especial de los llamados cerámicos. La diferencia de color es debida a que el Sol estaba cubierto de una ligera capa de nubes.

El martes pasado, Trisán explicaba en un artículo publicado en el suplemento Tercer Milenio que un eclipse solar no se ve igual según dónde nos encontremos. El de hoy, día 20 de marzo, ha sido total en el norte de Europa, pero desde España lo hemos visto como parcial. Además, en cada lugar varía el grado de ocultación: en Aragón, la Luna ha cubierto casi un 70% de la superficie de Sol.

En el eclipse de este viernes -curiosamente el mismo día que comienza la primavera- la franja de totalidad pasa cerca de las islas Feroe, al sur de Islandia, para continuar más allá de las islas Svalbard, cerca del Polo Norte.

En su texto, José Luis Trisán explicaba que:

“Los eclipses de Sol totales o anulares tan solo se pueden observar en una estrecha y larga franja que cruza parte de un hemisferio terrestre, por eso es muy difícil ver uno. Sin embargo, los eclipses parciales se ven en una zona mucho más extensa y es fácil que contemplemos varios en nuestra vida. Por suerte, el próximo eclipse total de Sol visible en Aragón tendrá lugar dentro de apenas 11 años: el 12 de agosto de 2026″.

Y explicaba a los lectores de Tercer Milenio en qué consiste un eclipse de Sol:

UNA CASUALIDAD PLANETARIA

“Un eclipse solar se produce gracias a una extraordinaria casualidad planetaria. La Luna está unas 400 veces más cerca de nosotros que el Sol, pero resulta ser unas 400 veces más pequeña que nuestra estrella. Así pues, para nosotros, ambos tienen el mismo tamaño aparente.

Si la Luna estuviera más cerca, cada Luna nueva tendríamos un eclipse solar y cada Luna llena, un eclipse de Luna. Pero si la Luna estuviera más lejos, nunca habría eclipses totales y los pocos parciales que hubiera serían fenómenos muy extraños.

El plano de la órbita de la Luna tiene una inclinación de 5 grados con respecto al plano orbital terrestre o plano de la eclíptica, provocando que haya un eclipse solar solo cuando la Luna nueva se interpone entre nuestro planeta y el astro rey y, además, se encuentra cruzando el punto de intersección de los planos orbitales de la Tierra y la Luna, llamado nodo.

Si la Luna, en el momento del eclipse , se encuentra en su apogeo -máxima distancia a la Tierra-, tiene lugar un eclipse anular de Sol, ya que el disco solar no cubre en su totalidad la Luna, quedando alrededor un anillo luminoso.

Cada año puede haber, como mínimo, dos eclipses y, como máximo, siete, con una media de cuatro. Dependiendo del lugar desde el que lo observemos, un eclipse solar puede ser total -como el de este viernes en el norte de Europa-, anular o parcial -como el de este viernes desde España-“.

 

 

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Trufa negra. Una joya aromática

La trufa negra (Tuber melanosporum) se encuentra ahora en el momento álgido de su potencial aromático. Con solo tres o cuatro gramos rallados en fresco sobre un alimento plano -patata, arroz, huevo, pasta…- la trufa reina. Aragón está ya en primera línea, pero tiene un gran potencial de desarrollo de la truficultura. Para contribuir a la correcta selección del terreno se elaboran mapas de aptitud trufera. Y si queremos que el valor completo de esta joya gastronómica se quede en casa, la aplicación de tecnologías de conservación alarga su vida hasta llegar al consumidor, esté donde esté. 

Trufa negra de Sarrion en el restaurante Melanosporum en Mora de Rubi

Trufa negra (Tuber melanosporum), un condimento de primer nivel cada vez más apreciado en gastronomía. ANTONIO GARCÍA

SECRETOS Gastrónomos y científicos coinciden en que la mejor forma de disfrutar de la trufa es en fresco, rallada sobre el plato acabado, que tanto puede ser una elaborada creación culinaria como unas sencillas migas con huevo. Y es que el secreto de su éxito es su aroma. «La trufa es una máquina continua de producir aromas porque no todas sus esporas maduran al mismo tiempo», explica Domingo Blanco, del grupo de investigación en Alimentos de Origen Vegetal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza. «Si le aplicamos calor al cocinarla, pierde rápidamente esos aromas volátiles; deja de ser un ser vivo», añade.

Según avanza la temporada, «que va del 15 de noviembre al 15 de marzo, las trufas son cada vez más aromáticas y cotizadas», asegura Juan Barriuso, del área de truficultura del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) y director científico del Centro de Experimentación e Investigación en Truficultura, ubicado en Graus.

Pero aclararemos que estamos hablando de la trufa negra (Tuber melanosporum), de la que Aragón es la región productora más importante del mundo. «Así, con el nombre exacto de la especie, es como debería aparecer en el etiquetado -reclama Blanco-, para evitar fraudes en la comercialización».

Hay bastantes especies de trufas, pero confundibles por su capa externa (peridio) con la trufa negra de invierno (T. melanosporum) están la trufa de otoño o machenca (T. brumale) y la trufa de verano (T. aestivum). Aunque la realmente dañina, «la que podría ser como el mejillón cebra o el cangrejo americano para nuestras trufas», en palabras de Barriuso, es la trufa china o Tuber indicum, de escaso valor gastronómico y un competidor peligroso para las trufas autóctonas. Por su parecido y porque se disfraza para confundir nuestros sentidos: «Aunque su aroma natural es muy pobre, es capaz de captarlo si se coloca junto a una melanosporum», dice Blanco.

En el otro extremo de la calidad y colorido, mención aparte merece la trufa blanca del Piamonte: Tuber magnatum, la más apreciada y cara del mundo.

UNA SETA DISCRETA ¿Qué hace tan especial este producto? «Su secreto es que es un hongo que crece bajo tierra», indica Blanco. Mientras las setas crecen sobre el suelo y diseminan sus esporas gracias al viento, las trufas, como adaptación evolutiva a climas extremos, desarrollaron sus frutos a cubierto, enterrados, pero se las ingeniaron para desvelar su ubicación y atraer a ciertos animales mediante un arma de seducción química: su aroma. Moscas, escarabajos, roedores, jabalíes… detectan y consumen las trufas, sus esporas atraviesan su tracto digestivo y, al excretarlas, colonizan otros ecosistemas.

Esos compuestos aromáticos volátiles que producen las esporas de las trufas, que tanto nos agradan en la mesa y que forman parte de su mecanismo reproductivo, están bien estudiados. Los equipos del Laboratorio de Análisis de Aromas y Enología de la Facultad de Ciencias y el grupo de investigación en Alimentos de Origen Vegetal han identificado el amplio abanico de compuestos aromáticos de la Tuber melanosporum y la Tuber aestivum mediante técnicas de cromatografía de gases y olfatometría. Al menos 17 moléculas componen la sinfonía aromática de la trufa negra (seis de ellas, identificadas por primera vez en este estudio). Casi la mitad de su apreciado aroma se debe a un compuesto llamado 3-etil-5-metilfenol.

Pero la trufa no solo necesita de los animales para sobrevivir. Este hongo subterráneo vive asociado a un árbol huésped -encina, roble, quejigo, coscoja, carrasca, avellano-. La micorriza del hongo convive y comparte nutrientes con las raíces de su árbol simbionte.

La trufa silvestre, indistinguible de la cultivada, se encuentra en franca regresión. Barriuso cita entre las razones, ligadas a la pérdida de hábitats naturales, «la reforestación con especies poco aptas para que sobreviva el hongo, como los pinos; los incendios; la pérdida de valor económico del monte, pues, al faltar labores como el pastoreo, la obtención de leña o la formación de ‘carboneras’, no se aclara la cobertura forestal ni se solea el suelo; y, por último, la sobreexplotación de las truferas».

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Plantación de truferas cultivadas. CITA

Como alternativa, hace medio siglo surgió la producción «de forma controlada, aunque igual de natural», matiza, con truferas cultivadas. Esto solo se pudo conseguir «al final de un largo proceso de ‘domesticación’ de la trufa negra». Desde el Centro de Truficultura se sigue investigando en factores de cultivo y patologías asociadas.

El futuro pasa por saber comercializar este producto tan exquisito desde Aragón. En unos años, cuando empiecen a dar fruto las truferas plantadas (empiezan a producir a partir del sexto año y su momento de máxima producción comienza a los 12 años), la producción se multiplicará. Por delante están retos como el cambio climático, que ha hecho ya disminuir la trufa silvestre y afectará sin duda a la cultivada. Los investigadores también estudian cómo evitarlo.

LARGA VIDA A UN PRODUCTO ÚNICO Y DELICADO

PULIDORAS DE DIAMANTES Un 70% de la producción de la empresa Manjares de la Tierra, ubicada en Sarrión (Teruel), se va fuera de España. Sus trufas se venden congeladas, combinadas con otros alimentos y frescas, «el producto estrella -destaca María Jesús Agustín, gerente-, que se exporta principalmente a Europa: Francia, Alemania y Suiza».

Como corresponde a una materia prima tan exquisita, «mimamos mucho la trufa»; las tres socias de esta empresa se autodenominan en su página web ‘pulidoras de diamantes’. Una vez recolectadas con perros, cuando llegan a la planta de procesado, «lo primero es lavarlas y despojarlas de la tierra de cobertura con cepillos suaves». Después, se clasifican por formas, pesos y tamaños. Y se seleccionan bajo criterios de calidad.

Aquellas trufas que van a ir más lejos o que el cliente no va a consumir a continuación, se someten a un baño de ultrasonidos que prolonga la vida útil de la trufa.

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Trufas en el baño de ultrasonidos, donde son sometidas a descontaminación microbiana con etanol, lejía, agua oxigenada, ozono, etc. DOMINGO BLANCO

Desde hace ocho años, en la Facultad de Veterinaria estudian a fondo cómo conservar de forma óptima las trufas y han asesorado a numerosas empresas, entre ellas Manjares de la Tierra, ya que «una buena tecnología de conservación es esencial para comercializar y distribuir sin perder calidad», afirma Domingo Blanco. Los principales enemigos de esa calidad son los microorganismos (diez millones por gramo), «fundamentales para su crecimiento, pero que, una vez recolectada, se la comen». El grupo de investigación en Alimentos de Origen Vegetal ha adaptado la tecnología de ultrasonidos a la higienización de la trufa. Si se añade un desinfectante, como el etanol, la eficacia es mayor.

También el calor la deteriora: «No es como una manzana, sino que se recolecta el fruto ya maduro, próximo a la senescencia» y la Tuber melanosporum se estresa más que otras especies. «Está acostumbrada a temperaturas bajas y si el transporte es inadecuado, amontonadas, en un coche a 20-25ºC, se dispara su actividad respiratoria, lo que le produce un desgaste metabólico y reduce su vida útil». El frío es fundamental, al igual que envasarlas adecuadamente.

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Caja isoterma con acumuladores de frío que utiliza la empresa Trufapasión para comercializar sus trufas seleccionadas, limpias, higienizadas y envasadas en barquetas con plástico microperforado y termosellado. DOMINGO BLANCO

«La trufa es un alimento vivo, que respira muchísimo (por eso no se puede envasar al vacío), así que hemos diseñado una atmósfera modificada para que entre en un letargo, como un oso hibernando, y sobreviva con lo mínimo», indica Blanco.

Trufapasión, radicada en Estadilla (Huesca), envasa en barquetas aislantes de cartón o aluminio, con plástico microperforado y termosellado, con una bolsita de hielo gel para mantener la temperatura baja durante el transporte. Ahora, el equipo de Blanco investiga en recubrimientos comestibles basados en el quitosán, un producto natural con propiedades antimicrobianas.

En estado fresco, la trufa se conserva 30-35 días pasando por el baño de ultrasonidos y envasada en atmósfera modificada. Si se añade al proceso una descarga de radiaciones ionizantes, se ganan diez días más.

EN TRAJE DE NOCHE Las empresas también crean productos con trufa tras procesos de I+D nada sencillos. El queso con trufa de Manjares de la Tierra costó dos años. Agustín, su gerente, reivindica control de trazabilidad para la trufa, «como lo hay en la merluza o la ternera». «Cuando el truficultor recoge este diamante negro, ahí acaba su labor y comienza la de las empresas que procesan y comercializan con todas las garantías», dice. En su opinión, «es hora de ponerle el traje de noche a la trufa negra de Teruel para que se conozca su calidad y se venda bien».

UN CULTIVO EN PLENO AUGE

La truficultura se encuentra en pleno proceso de desarrollo en Aragón, con un crecimiento aproximado de 500 hectáreas anuales y una superficie de 10.000 km2 aptos para el desarrollo de la trufa negra. El 44% de los viveros de planta micorrizada de España se encuentran en Aragón, 12 de 27, y suponen cerca del 75% del total de la producción anual del país, con alrededor de 350.000 plantones. El 11% del total mundial de las plantaciones productoras de trufa negra se encuentran en Aragón (7.500 ha en producción) y se estima que el 20% de la producción global de estos hongos es aragonés.

En España, más de 10.000 hectáreas se dedican a este cultivo agroforestal. Actualmente, Francia es el mayor productor de trufa negra, con una producción anual de 31,1 toneladas. Le siguen España, con 15,9 toneladas, e Italia, con 11 toneladas, según datos de 2014. Sin embargo, el ritmo de crecimiento de nueva plantación en nuestro país, con una tasa de 1.000 hectáreas al año, dará un vuelco a este ránquin en unos años -los 5 o 6 necesarios para obtener trufas tras la inoculación de Tuber melanosporum-.

TORMENTAS EN VERANO Y FRÍO EN INVIERNO HACEN A ARAGÓN POTENCIA MUNDIAL

«Aragón es la mayor productora y exportadora de trufas a otros países», asegura Juan Barriuso, investigador del CITA y director científico del Centro de Experimentación e Investigación en Truficultura. Se produce trufa negra, precisa, «en todos los extremos de la Comunidad, el Prepirineo, y las serranías Ibéricas de Zaragoza y, fundamentalmente, Teruel».

un trufero cazando trufas con  su perro.

Las condiciones ecoclimáticas hacen de Aragón «un hábitat idóneo para la producción de trufa negra». Concretemos: clima extremo, escasa precipitación, pero bien distribuida a lo largo del verano y con tormentas, indispensables para la trufa; suaves pendientes y fríos no extremos, junto con las condiciones de suelo, calizo y pedregoso, no apelmazado para que penetre el oxígeno.

Como ejemplo del impacto económico que rodea esta actividad, Barriuso menciona que «en Sarrión y la Comarca de Gúdar-Javalambre, el efecto de la producción trufera puede suponer el establecimiento de más de 100 familias en la zona; y eso es mucha población hablando de zonas marginales y despobladas». En esta zona comenzará en breve un proyecto de regadío social de apoyo a especies trufícolas. Se estima que 20 hectáreas de plantación de trufa generan un puesto de trabajo.

En los últimos años, fruto de convenios entre el Gobierno de Aragón y las diputaciones provinciales, el CITA, en colaboración con la Universidad de Zaragoza y el Centro de Truficultura, trabaja intensamente en la elaboración de mapas de aptitud para el cultivo de la trufa negra y modelos de distribución de su hábitat, una herramienta de gestión para truficultores, recolectores e investigadores. Ya están concluidos los de las provincias de Huesca y Zaragoza, y en elaboración el de Teruel. En cifras: se identifican 464.340 hectáreas óptimas para el desarrollo del hongo y 49.207 ha óptimas para el cultivo de la trufa en la provincia de Zaragoza; en la provincia de Huesca, el estudio revela una muy buena aptitud trufera -de hecho, el entorno de Graus es una de las zonas truferas de mayor producción mundial-, con 42.904 ha de zonas óptimas para el desarrollo del hongo.

La metodología aplicada tiene en cuenta los factores condicionantes y limitantes de la presencia de la especie en el territorio. «Variables climáticas, topográficas y edáficas se integran en su dimensión espacial mediante Sistemas de Información Geográfica y, a través de un modelo de decisión de evaluación multicriterio o multiobjetivo, se ponderan para obtener una cartografía de aptitud», explica Barriuso. Los mapas se encuentran accesibles aquí.

 

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‘Interstellar’. Un paseo astrofísicamente correcto

Por ELENA DENIA

Sin duda, el fenómeno cinematográfico de 2014 fue ‘Interstellar’, con una recaudación superior a los 550 millones de euros en todo el mundo. La ciencia ficción ha vuelto a ser la protagonista de la gran pantalla, un género que, mejor o peor tratado, siempre nos acerca a la especulación sobre un posible futuro, ya sea en función del avance tecnológico o de otros factores sociales que pueden desembocar en distopía. En cualquier caso, siempre supone un ejercicio de reflexión, tanto para los científicos, que hallan fallos y aciertos en sus planteamientos, como para un público inexperto pero asombrado, que se pregunta acerca de las fronteras reales de la ciencia. Desde esta perspectiva, ‘Interstellar’ es la obra maestra por excelencia; su contenido científico no deja indiferente ni al más profano.

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Fotograma de la película ‘Interstellar’.

Warner Bros/Syncopy/Paramount Pictures/Legendary Pictures

Sobre un escenario en el que un desastre ecológico e irreversible asuela la Tierra, el piloto retirado de la Nasa Joseph Cooper (Matthew McConaughey) acepta la misión de salvar la especie, iniciando una búsqueda de planetas habitables para establecer colonias humanas y dar pie a un nuevo comienzo. Así, la nave espacial Endurance, diseñada en forma de anillo rotatorio para simular la gravedad que mantiene a la tripulación pegada al suelo, se dirige hacia una anomalía gravitatoria que se ha materializado en los alrededores de Saturno. Un silencio majestuoso, a la vez que aterrador, envuelve el vehículo, ya que en el espacio exterior no se transmite el sonido. Esta realidad, que pocas veces se respeta en el cine, ya fue plasmada en ‘2001 Space Odyssey’ y, más recientemente, en ‘Gravity’.

El largometraje -de más de tres horas de duración- cuenta también con cuidadosos detalles como el tirón gravitatorio que aprovecha la nave para llegar hasta esa irregularidad gravitatoria: un agujero de gusano. Se dirige, en primer lugar, hacia Marte, cuya masa deforma el espacio cercano actuando como una especie de trampolín que impulsa a los viajeros hacia su verdadero objetivo, el único planeta con un sistema de anillos visible desde la Tierra, Saturno, logrando reducir el tiempo de viaje a 18 meses. Este fenómeno es conocido como asistencia gravitatoria, y está basado en las ecuaciones de Einstein que describen cómo se deforma el tejido espacio-temporal en presencia de masa.

AGUJEROS DE GUSANO

Respecto al agujero de gusano -o puente de Bose-Einstein-, debe señalarse que se trata de un concepto físico cuya existencia, hasta el momento, solo ha sido demostrada teóricamente. Las ecuaciones describen, sobre el papel, que el espacio-tiempo se curva para unir dos puntos independientes del Universo. De esta forma, sería posible viajar de un lado a otro sin las restricciones de distancias a las que nos somete la velocidad de la luz, es decir, mediante un atajo. La posibilidad de atravesar estos pasadizos fue postulada en 1988 por el científico relativista Kip Thorne, quien precisamente ha colaborado activamente en la película como asesor científico y como productor ejecutivo. Para los más curiosos, este teórico lanzó, dos días después del estreno en Estados Unidos, el libro ‘The Science of Interstellar’, sobre los sesudos cálculos llevados a cabo y revelando también cuáles son sus partes más especulativas.

Por ejemplo, al atravesar el agujero de gusano, momento en el que el director Christopher Nolan se permite recrear artísticamente cómo sería para la Endurance cruzar este pasaje antes de dar paso al efecto visual estrella de la película: un nuevo sistema planetario gobernado por un agujero negro supermasivo. Los anillos de luz que envuelven este gigante, Gargantúa, son la radiación que emite la materia al caer, en espiral, por el llamado disco de acreción, hacia el interior del agujero negro en rotación -agujero negro de Kerr-. Un espectáculo tan afinadamente representado que hasta puede apreciarse una diferencia de brillo en un lado del objeto, fruto del sentido de giro del disco, pues, por propiedades relativistas, los fotones que se acercan a nuestro punto de observación se ven más brillantes que los que se alejan.

Y en sus cercanías, debido a las intensas perturbaciones -de nuevo gravitatorias- que produce un cuerpo tan masivo, el tiempo se ralentiza. Este es el fenómeno mejor plasmado en ‘Interstellar’, la dilatación temporal, propuesta por Einstein en su teoría de la relatividad y que sobrecoge al espectador. Miller, uno de los tres planetas potencialmente habitables que orbitan alrededor de Gargantúa, está cubierto de tsunamis por las fuerzas de marea y su gravedad es un 130% mayor que la terrestre, lo que dificulta las andanzas de los exploradores. Otra de sus peculiaridades es tan especial como inoportuna: una hora en su superficie equivale a siete años en el Planeta Azul. La frustración de los protagonistas está, efectivamente, justificada por las leyes de la física. A su regreso, ¿qué edades tendrán las personas que Cooper dejó atrás en la Tierra?

FICHA

  • PELÍCULA ‘Interstellar’ (2014).
  • DURACIÓN 169 minutos.
  • PAÍS Estados Unidos.
  • DIRECTOR Christopher Nolan.
  • REPARTO Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Jessica Chastain, Michael Caine, Matt Damon.
  • PUNTUACIÓN 4/5.

METEDURAS DE PATA, PERO MUY COOL

  • Si las fuerzas de marea generadas por Gargantúa fueran tan fuertes como para formar esos colosales tsunamis, destruirían el planeta Miller, pues siempre mostraría la misma cara hacia el agujero negro, el hemisferio que recibiría el mayor tirón gravitatorio -igual que sucede con la Luna-.
  • El mismo Kipp Thorne admite que «tal vez el único lugar donde podría pensar que no se respetó completamente el planteamiento científico es en el planeta en el que tienen nubes de hielo. Estas estructuras van más allá de lo que creo que la resistencia del material de hielo sería capaz de soportar».
  • Al parecer, la emisión del disco del agujero negro en forma de rayos X y rayos gamma ilumina los planetas -no hay ningún sol a la vista-. Esto imposibilitaría la vida al verse afectados por la radiación, dejándolos estériles. Además, ¿dónde está la fuente de materia que alimenta el disco de acreción?
  • Al atravesar el llamado horizonte de sucesos del agujero negro -la frontera de la física conocida- para caer hacia la singularidad -su centro-, nuestro astronauta sufriría el fenómeno de la ‘espaguetización’, en el que, efectivamente, se estiraría hasta adoptar la forma de un espagueti, dado que la gravedad afectaría mucho más a sus pies que a la cabeza -algo también explicado por las fuerzas de marea-.
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Fotocopiadora. Una replicante en el Año de la Luz

A estas alturas, seguro que ya estás al tanto de que 2015 es el Año Internacional de la Luz y sus Aplicaciones. Para celebrarlo, y puestos a ser originales, nada mejor que una (foto) copiadora. En este caso, una Olivetti de las muchas que poblaron los centros de trabajo de la época y seleccionada como pieza representativa de 1987 en la sala dedicada al siglo XX en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología de La Coruña.

1987 Siglo XX

Fotocopiadora Olivetti de los años ochenta. MUNCYT

Sí, las fotocopiadoras son otra aplicación tecnológica de la luz dado que el proceso de reproducción recurre a la ídem de una lámpara para atraer electrostáticamente la tinta seca que luego se funde sobre el papel. Procedimiento descubierto por el inventor norteamericano Chester Carlson tras consumir noches enteras en vela -nótese la ironía- experimentando en la cocina de su apartamento de Long Island. Y que bautizó, previa consulta a un profesor universitario de Filología Clásica, como xerografía, del griego ‘xerox’, que significa ‘seco’.

Eso sucedía en 1938. No obstante aún tendría que correr mucha tinta hasta que la primera fotocopiadora viese la luz, al encontrarse con la negativa de todas las compañías ante las que se presentó, incluidas General Electric o IBM, con su idea. No fue hasta 20 años después y tras haber fundado su propia compañía, la Xerox Corporation, con el apoyo del Battelle Memorial Institute, que los sueños de Carlson se concretaron en la primera máquina operativa, la Xerox 914.

Pero si eso acontecía 1958 ¿qué pinta uno de estos aparatos en el año 1987? Respuesta: ¿Quién no tiene en mente la imagen del oficinista de turno insertando un pliego de papel carbón -el sistema empleado antes de la irrupción de estos dispositivos- en su máquina de escribir para obtener un duplicado? Durante años, las fotocopiadoras tenían un tamaño inmanejable. Hubo que esperar hasta los ochenta para que surgiesen nuevos diseños más asumibles que permitieron que su uso se generalizase en todas las oficinas y despachos.

LUCES Y SOMBRAS

No todo eran luces en 1987. Una gran sombra se cernía sobre el mundo desde la aparición de los primeros casos, en 1981, del sida. Ese año se impone en España la realización de la prueba de detección en las donaciones sanguíneas, justo después de que apareciese el primer medicamento para tratarlo, el AZT. Pero si algún fármaco, de los surgidos entonces, ha hecho historia ese es el Prozac, el antidepresivo a base de fluoxetina que comenzó a venderse en el 87. De vuelta a España, ese año se inaugura el William Herschel, el mayor telescopio óptico de Europa, en el Instituto de Astrofísica de Canarias.

MIGUEL BARRAL es técnico del MUNCYT

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Cristales, un mundo fascinante

Esta tarde, Juan Manuel García Ruiz, profesor de investigación del CSIC y director del Laboratorio de Estudios Cristalográficos de Granada en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, abre en Ibercaja Zentrum el ciclo de conferencias dedicado a la cristalografía, en su Año Internacional, con la charla ‘El maravilloso mundo de los cristales’. Un paseo ilustrado con fotografías y vídeos a través del fascinante mundo de los cristales en el que visitaremos los espectaculares cristales gigantes y descubriremos las múltiples aplicaciones de los cristales en la vida cotidiana, su contribución al bienestar y el progreso de la humanidad y el impacto que la cristalografía ha tenido en la cultura y el arte. La cita es hoy martes 4 de noviembre, a las 19.30 en Ibercaja Zentrum.

Con este motivo, rescatamos (actualizada) la entrevista publicada en Tercer Milenio el 14 de mayo de 2013:

JUAN MANUEL GARCÍA RUIZ :

“Hay lugares donde se siente al planeta latir”

La ciencia le ha llevado a lugares tan impresionantes como la cueva de los Cristales Gigantes de Naica. Juan Manuel García Ruiz , que se define como «cristalógrafo desde los 15 años», es el creador del Concurso de Cristalización en la Escuela, que el curso pasado llegó a toda España.

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Juan Manuel García Ruiz , investigador del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, es geólogo y cristalógrafo. JAVIER TRUEBA

POR TODAS PARTES «Te despierta una alarma que es un cristal piezoeléctrico en un reloj que mide el tiempo con un cristalito de cuarzo y ves que son las 7.30 en unos números de cristales líquidos. Te levantas de la cama y te yergues sustentada por un esqueleto de cristales de fosfato de calcio. Te cepillas tus blancos dientes de cristales de apatito con una crema basada en nanocristales de sílice. Bajas a la cocina y al café le pones azúcar cristalizada; te regalas un trocito de chocolate que consiste en uno y precisamente uno de los cinco polimorfos del cacao cristalizado. Te dispones a salir y, antes, te maquillas con una crema cuya base son pequeñísimos cristales de rutilo. Llamas con el móvil, gracias a los semiconductores hechos con cristales de silicio, los mismos que usan las placas solares fotovoltaicas…, así podríamos seguir todo el día». Esta es la batería de ejemplos rápidos de cristales que usamos en nuestra vida diaria que dispara Juan Manuel García Ruiz . Como sospechaba, son muchos más de los que creemos.

PREGUNTA ¿La naturaleza es más ordenada de lo que parece?

RESPUESTA Una parte de ella, la que está formada por cristales, desde luego. Los cristales no son otra cosa que la materia ordenada, pedacitos de materia (átomos, moléculas, macromoléculas) dispuestos como un ejército en formación, con una geometría impecable.

P. Usted ha estudiado las fronteras entre las formas de la vida y las del mundo mineral que, al parecer, no es tan nítida como se pensaba.

R. Llevo años estudiando cómo se crean unas estructuras puramente inorgánicas, compuestas por millones de nanocristales que se autoensamblan adoptando en conjunto formas curvas como las de la vida. Imitan muchos aspectos de lo vivo, pero se crean sin intervención de la vida, ni siquiera de productos orgánicos. Es un problema fascinante y, desde luego, son unas formas bellísimas.

P. La belleza de los biomorfos de sílice ya le fascinaba en sus tiempos de doctorando. ¿Qué es más bello: contemplarlos o comprenderlos?

R. Qué bonita y sobre todo qué interesante pregunta. Yo, como Alejo Carpentier, también «llego a preguntarme a veces si las formas superiores de la emoción estética no consistirán, simplemente, en un supremo entendimiento de lo creado». Yo también busco un alfabeto en los biomorfos de sílice que me lleve a saber si cada uno de ellos era, desde siempre, un poema. Ya he llegado a descubrir muchas cosas de los biomorfos, entre ellas que toda su inmensa complejidad morfológica se debe tan solo al rizo de una lámina. El rizo es un mecanismo morfogenético muy poderoso, un mecanismo que la vida nunca supo explotar.

P. Es experto en morfogénesis de materiales. ¿Dónde están las rocas más antiguas de la Tierra? ¿Cómo se combinan imaginación y ciencia en este tipo de investigaciones?

R. Están en lugares remotos: en Groenlandia y en el desierto profundo de Australia. En ellas se han encontrado unas microestructuras que parecen restos de vida, microfósiles, lo que serían los restos más antiguos de vida sobre el planeta. Nosotros estudiamos cómo se pudieron formar esas estructuras en una Tierra muy diferente a la actual. Es muy difícil reconstruir cómo pasaron las cosas. Has de imaginarte cómo pudo ser, diseñar experimentos para saber qué hay de cierto en lo que imaginaste y estar dispuesto a reconocer los errores tanto como los aciertos.

P. A alguien que ha estado en algunos de los lugares más impresionantes del mundo, como la cueva de los Cristales de Naica; o junto a las rocas más antiguas, en Australia; que vivió en carne propia el último terremoto de Japón, ¿a qué lugar le gustaría ir?

R. Mi próximo proyecto, que se está evaluando ahora en Europa (el proyecto Prometheus fue aprobado por el Consejo Europeo de Investigación, que lo financia con casi 2,5 millones de euros para un periodo de cinco años), me llevaría al valle del Rift, en África, y a Nueva Caledonia. Son lugares donde se siente al planeta latir. Allí me gustaría ir y allí voy a ir.

P. ¿Por qué se hacen experimentos de cristalización en el espacio?

R. En la cristalización es muy importante cómo se mezclan los reactivos. En condiciones de gravedad reducida, el transporte es muy lento y eso facilita la obtención de cristales y ayuda a comprender los mecanismos básicos de su crecimiento. Más pronto que tarde habrá que salir de este planeta y conviene conocer cómo funciona algo tan importante como la cristalización allá arriba.

P. Además de investigar, ha creado la Factoría de Cristalización y la ‘spin off’ Triana Sci&Tech. ¿Quién demanda cristales?

R. Muchas empresas y muchos grupos de investigación. En la Factoría de Cristalización hacemos cristales y estudios estructurales, tanto de fármacos como de macromoléculas biológicas, buscamos polimorfos y también estudiamos muestras minerales para empresas petrolíferas o de cosméticos. En Triana S&T fabricamos kits de cristalización para investigación y material didáctico para enseñar y popularizar la cristalografía.

P. Su afán por divulgar le llevó a inventarse el concurso Cristalización en la Escuela.

R. Es una experiencia didáctica muy bonita. Aprovechamos la fascinación que provocan los cristales en los alumnos para engancharles a comprender qué son, cómo se forman y para qué sirven y, de camino, introducirles en el mundo de la ciencia en general.

P. Fue gestor del programa Explora, que impulsaba investigaciones imaginativas y radicales. ¿Son malos tiempos para la ciencia transformadora, de frontera?

R. Fue una iniciativa que lanzamos hace seis años para apoyar proyectos de investigación atrevidos, heterodoxos y radicales. El programa, como toda la ciencia, está ahora en vía muerta en España, pero es una reconocida fuente de inspiración de nuevos programas de financiación de la ciencia en Alemania, en el Reino Unido o en EE. UU. Son buenos tiempos para la ciencia transformativa, pero malos tiempos para la ciencia en España, para cualquier tipo de ciencia en España.

P. La auto-organización, que funciona en la naturaleza, ¿es trasladable a la sociedad?

R. Cuando estudio el nacimiento de un cristal, veo muchos paralelismos con el comportamiento de los grupos sociales. Los sistemas naturales son complejos, no simplemente lineales. Nuestras sociedades son otros sistemas auto-organizados más que funcionan no-linealmente. Y no conocemos bien cómo funcionan ni los sistemas naturales ni los sociales, no al menos para saber manejarlos. Es un problema porque se nos acaba el tiempo antes de que el planeta se nos vaya definitivamente de las manos. Por eso debemos financiar mucha física, mucha química pero, sobre todo, muchísima matemática.

Las cuevas de Naica: un reto científico y físico y una preciosa aventura intelectual

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Cueva de los Cristales de Naica, en México. JAVIER TRUEBA

El documental ‘El misterio de los cristales gigantes’ nos conduce al interior de la impresionante cueva de los Cristales de Naica. Eso sí, en condiciones ambientales que no tienen nada que ver con los 50ºC de temperatura y la humedad de casi el 100% bajo el desierto mexicano de Chihuahua. Cuando Juan Manuel García Ruiz contactó con Javier Trueba, este se quedó prendado y «decidimos no hacer una película amarillista al estilo de lo que se ha convertido National Geographic o Discovery. Era muy fácil haber enfocado la película a que aquello es un lugar infernal donde te puedes morir asfixiado y a las dificultades técnicas de hacer el trabajo científico y cinematográfico». Por el contrario, hicieron una película didáctica, «para contar una historia y explicar cómo se formaron esos cristales gigantes». La película cuenta que «más allá de la aventura y el riesgo físico está la aventura intelectual de desvelar un misterio».

Los científicos trabajaron en ese baño turco extremo, donde «solo puedes aguantar un máximo de diez minutos. Cada vez que entrábamos, perdíamos dos kilos de agua en esos diez minutos». Tras ese reto científico pero también físico, consiguieron explicar cómo, cuándo y cuánto tardaron en formarse esos gigantes cristalinos de yeso.

Por MARÍA PILAR PERLA MATEO

 

 

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Exprésate sobre la fachada led de Etopia

¿Te has sentido discriminado? ¿Te sientes parte de esta comunidad? ¿Te gustaría irte a vivir a otra ciudad?… Son cuestiones sencillas pero directas que rara vez nos hacen, y menos colectivamente.

Esta noche, a las 21.00, desde el móvil y/o en interacción con la fachada led de Etopia Center for Art& Technology de Zaragoza, la perfomance United Colors od Dissent, basada en datos en tiempo real, tratará de recabar la opinión de los ciudadanos en diferentes asuntos, como una nueva forma de plataforma de participación ciudadana. Los autores de United Colors of Dissent son los artistas Mahir Yavuz y Orkan Telhan, ganadores del premio Paseo Project 2013.

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La iniciativa pretende captar el perfil sociocultural de las diferentes comunidades que viven en Zaragoza y construir una visualización colectiva que puede mostrar la diversidad de experiencias en la ciudad en relación con las realidades sociales, culturales, políticos y económicos de nuestro tiempo. Los participantes de Zaragoza responderán colectivamente a 25 preguntas muy cortas (tipo esquemático) en su idioma preferido, utilizando una interfaz de votación, que se ejecuta en sus teléfonos móviles.

Participar es sencillo: basta con conectarse a las 21.00 en punto de esta noche con nuestro móvil a la web ucod.org y contestar durante unos 15 minutos a las preguntas que el sistema lanzará. La performance se repite dos veces consecutivas.

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Es posible participar desde cualquier lugar, pero si quieres vivir la experiencia completa, acércate a Etopia, en cuya fachada digital se visualizarán en tiempo real los resultados del cuestionario.

Más información y portal para visualizar el interfaz de voto en:

http://www.zaragoza.es/etopia

http://ucod.org

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¿Buscamos entre todos la llave maestra de la divulgación innovadora?

Por CARMEN SERRANO

Es como un juego. Entras en seronoserdmasi.ibercivis.es desde tu ordenador y participas. Es la plataforma digital de inteligencia colectiva que la Fundación Ibercivis y el Instituto de Biocomputación y Sistemas Complejos (BIFI) de la Universidad de Zaragoza ceden a las Jornadas D+I para, desde el 8 al 18 de octubre, hallar juntos los diez ‘imprescindibles’ de la divulgación más innovadora.

inteligencia colectiva

‘Ser o no ser D+I’. Ésta es la cuestión que desvelará el experimento de inteligencia colectiva de Ibercivis, especialmente creado para las II Jornadas de Divulgación Innovadora D+I, ya a la vuelta de la esquina. No hace falta preparación alguna para participar en este divertido experimento. Ni siquiera que aportemos ideas; podemos copiar las de los demás. Desde hoy mismo, entre todos, haremos emerger en pocos días los diez ‘imprescindibles’ de una divulgación innovadora. ¿Jugamos?

Interesados por la divulgación científica, preparados, listos, ¡ya! Primero tendremos que registrarnos en el experimento, aunque participaremos de forma anónima. Aportamos nuestras ideas y copiamos como descosidos las ideas de los demás que nos gusten mucho. Así, por selección natural, irán emergiendo las mejores a los primeros puestos del ranking, mientras vemos las nuestras subir y bajar, incluso desaparecer si nadie las hace suyas. En esto consiste la inteligencia colectiva.

¡Ojo! El experimento es ‘apto’ para cualquier navegador de Internet menos Explorer. Y jugaremos desde un ordenador; no desde el móvil. En las Jornadas D+I, que se celebrarán los días 17 y 18 de este mes en el Centro de Arte y Tecnología Etopia, habrá dos ordenadores desde los que todos podremos participar en el experimento de Ibercivis.

Pero no esperemos a esos días. Ya hoy podemos participar. Si lo dejamos para más tarde, habrá ideas de otras personas que ya no veremos. Y, además, tendremos pocas posibilidades de que las nuestras emerjan.

El experimento tiene tres fases: en la primera opinamos en solitario, sólo nos vemos a nosotros mismos; la cosa se anima en la segunda, donde conoceremos a nuestros vecinos de experimento, a los que copiaremos todo lo que queramos, arrastrando sus ideas a nuestro propio panel; y en la tercera veremos ya a todas las personas que, en ese momento, estarán jugando con nosotros. En cuanto os registréis, recibiréis un par de emails avisándoos de los cambios de fase.

Un ensayo: ¿Qué es la divulgación innovadora? Es no hacer siempre lo mismo. Es la que emplea canales distintos a los tradicionales. Es la que emociona. Es la que sorprende. La que aviva el interés por la ciencia. La que se hace jugando. La que arranca sonrisas… ¿Queréis que la definamos juntos? Será divertido.

Cuando el 18 de octubre, casi al final de las II Jornadas D+I, desvele Ibercivis sobre el escenario de Etopia las diez mejores ideas para una divulgación científica innovadora, habremos comprendido qué es la inteligencia colectiva. Es ese conocimiento que surge de la colaboración entre muchos individuos de una misma especie, bacterias, abejas, hormigas o seres humanos. La comunidad es más sabia que el más sabio de todos sus miembros. Así que, dejemos la divulgación innovadora en manos de la selección natural. A ver qué sale.

La Fundación Ibercivis ya ha ‘rodado’ antes su plataforma digital de inteligencia colectiva con otros experimentos. Y, pasadas las Jornadas D+I, harán uno en el nuevo CaixaForum de Zaragoza, en formato examen, en el que participarán alumnos de secundaria. Por fin, un examen en el que se podrá copiar.

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¿Qué dinosaurio saldría en la pole position?

Las huellas que dejaron los dinosaurios hace millones de años dan suficientes pistas para calcular la velocidad a la que se desplazaban. Y como la Noche de los Investigadores que se celebra mañana coincide con el Gran Premio de Aragón de Moto GP en Motorland (Alcañiz), los paleontólogos de Dinópolis han decidido preguntarse qué dinosaurio conseguiría la pole position en una vuelta al circuito de Motorland.

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A través de un taller que se celebrará mañana viernes, de 17.30 a 20.00 en el punto de información situado en la avenida de Aragón de Alcañiz, se calcularán las velocidades de diferentes dinosaurios para colocarlos luego en las zonas rápidas o lentas del circuito turolense.

En la vitrina de novedades del Museo Aragonés de Paleontología de Dinópolis se ofrecerá información, a lo largo de todo el fin de semana, sobre este proyecto de estimación de las velocidades de los animales que produjeron un rastro de huellas.

Alcañiz y Teruel se suman este año a Zaragoza en la convocatoria aragonesa de la Noche de los Investigadores, iniciativa que se organiza simultáneamente en más de 300 ciudades europeas.

En Zaragoza, la cita es en la plaza de San Francisco (de 16.00 a 20.00) y en la Carpa del Ternasco, en la calle Moret, junto a la plaza de los Sitios (de 17.00 a 00.00). Talleres, juegos, charlas, actividades deportivas, monólogos y conciertos llenarán de actividad una tarde-noche muy especial.

Todos los detalles, aquí

 

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II Jornadas de Divulgación Innovadora D+I

Por CARMEN SERRANO

Empujadas por el éxito de la primera edición, las II Jornadas de Divulgación Innovadora D+I (www.divulgacioninnovadora.com) se celebrarán los próximos 17 y 18 de octubre en Zaragoza, en el Centro de Arte y Tecnología Etopia. De nuevo, un programa repleto de cruces de caminos entre la ciencia y las múltiples maneras de comunicarla se desarrollará en las Jornadas con la ayuda de grandes divulgadores, entre ellos Ariane Koek, directora del programa artístico del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) de Ginebra, y Agustín Fernández Mallo, físico y autor de las novelas ‘Proyecto Nocilla’.

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La inscripción a esta segunda edición D+I se efectúa a través de la web. Las Jornadas, organizadas por la Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento en colaboración con el Ayuntamiento de la ciudad, están dirigidas a divulgadores, científicos en la necesidad de comunicar su trabajo, a periodistas, profesores, artistas… Bajo el lema ‘La ciencia emociona. Contarla, también’, el programa incluye diálogos, conferencias, juegos, espectáculos, un taller de técnicas audiovisuales para divulgar, un aperitivo científico y experimentos innovadores.

Entre los profesionales que contarán su experiencia con la divulgación científica más innovadora están, además de Koek y Fernández Mallo, el músico Antonio Arias, autor de ‘Multiverso’, el biólogo Ricardo Moure, ganador del FameLab español, el físico Gustavo Ariel Schwartz, director del programa Mestizajes, los periodistas Jesús Hidalgo, Mario Viciosa y Antonio Martínez Ron, José Antonio Pérez, guionista y director de la webserie ‘Dani y Fiti’, y las investigadoras Gabriela Ojeda, Laura Piñón y Begoña García.

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Intervendrán cuarenta divulgadores que, a diario, exploran caminos para llegar a un público cuanto más amplio, mejor. Unos lo hacen con magia, otros con blogs, música, literatura, teatro, graffiti, formatos audiovisuales o papiroflexia; algunos con debates ciudadanos, otros con juegos, muchos con humor.

En su afán por ser más y más participativas, las Jornadas incluyen sesiones In Vivo, abiertas al público, juegos, espectáculos de humor y un concierto, para comprobar in situ si los mensajes llegan al receptor, y el apartado ‘Déjate ver… en persona’, con propuestas de divulgadores que han sido incluidas en el programa. Pero, además, las personas inscritas podrán mostrar sus proyectos en salas contiguas al auditorio de Etopia.

Son colaboradores de D+I la Asociación Española de Comunicación Científica, el Observatorio de Comunicación Científica de la Universidad Pompeu Fabra, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Universidad de Zaragoza y la Fundación Ibercivis.

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