Inteligencia colectiva

¿Es un grupo de personas más inteligente que el más inteligente de ellos? Esta es la pregunta del millón para quienes trabajan en inteligencia colectiva, y para realizar experimentos en busca de una respuesta necesitan precisamente mucha gente. Ciencia ciudadana en estado puro.

“¿Juntando miles de cerebros resolveremos mejor los problemas?”, se preguntaba esta mañana Fermín Serrano, director ejecutivo de la Fundación Ibercivis, al presentar en CaixaForum Zaragoza el experimento de inteligencia colectiva que estudiará el talento -unido- de unos mil estudiantes de secundaria de todo Aragón. Esta prueba piloto tendrá lugar en la sede de CaixaForum Zaragoza, conectada en red con decenas de centros aragoneses, el próximo 24 de octubre.

Los alumnos se enfrentarán a un examen; uno de los grupos lo resolverá a la manera tradicional: cada uno con su prueba; pero los demás grupos darán respuesta a las preguntas del examen entre todos. El sueño de todo estudiante: ¡un examen en el que se puede copiar! “Habrá distintas fases: una de resolución individual, otra en que se dejará copiar de los cuatro vecinos, y otra final en la que todos puedan copiar de todos”, explica Serrano.

Lo que los investigadores buscan es “ver qué mecanismos influyen en la propagación de la información -indica-, cómo influye la topología, la estructura de la red”.

Todos los centros participantes estarán conectados y en CaixaForum, además de algunos grupos de alumnos, se ubicará el panel de control donde se verá, en tiempo real, lo que va pasando.

Podrán sumarse a la iniciativa los alumnos de 2º de Bachillerato y se prevé
contar con una muestra de unos 1.000 participantes. Se les plantearán cuestiones
acordes con su nivel que podrán ser respondidas a través de sus centros de
estudios mediante la plataforma ‘Think Hub’, diseñada desde el Instituto de Biocomputación y Física de los Sistemas Complejos (BIFI) de la Universidad de Zaragoza y la Fundación Ibercivis. La prueba tendrá una duración inferior a tres horas.

Se cuenta con la colaboración del Departamento de Educación del Gobierno de
Aragón, que fomentará entre el profesorado la participación de sus alumnos,
asignando a los profesores tres créditos. Los centros docentes ya pueden
realizar la inscripción, a través del link http://www.ibercivis.es/thinkhub/
hasta el próximo 30 de septiembre.

Serrano resumía la intención de estas experiencias de ciencia ciudadana: “Queremos llevar la ciencia adonde la gente está”.

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Una cita de impresión (en 3D)

Quien se ha escaneado alguna vez ha sido, con toda seguridad, por motivos médicos. Pero la semana que viene, en el hall de Etopia, podrás digitalizarte, escanearte en tres dimensiones y a todo color para obtener tu retrato tridimensional, una encantadora figurita clavadita a ti.

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Durante el Zaragoza Maker Show 2014, del 17 al 19 de julio, se presenta por primera vez la tecnología de escaneo Clone Scan, que se terminó de desarrollar en Valencia hace apenas un mes. Cuatro escáneres rodean a la persona para retratarla en 3D. El proceso gana en velocidad a los existentes hasta ahora: basta con posar 10 segundos. De forma gratuita, los participantes se llevarán el archivo de su retrato para, a posteriori, poder llevarlo a imprimir. Hacer crecer en una impresora 3D una figurita de unos 20 cm viene a costar entre 60 y 70 euros. Pero yo creo que tienen más gracia más pequeñas.

Es una de las atractivas propuestas de la segunda edición del mayor evento de impresión 3D realizado en España, que se presenta como “un espacio donde descubrir todas las posibilidades de la tecnología 3D, desde el movimiento open source, pasando por escáneres 3D o software de diseño, y este año, con charlas profesionales donde conoceremos de primera mano, casos de éxito donde la tecnología 3D profesional aplicada a diferentes sectores ha hecho cambiar su modelo productivo radicalmente, como son el de la arquitectura, el dental o el de la joyería entre otros”. A ello se suman talleres dirigidos a todas las edades.

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Uno de los invitados es InMoov, el primer robot humanoide open source, impreso en 3D y controlado con electrónica basada en Arduino. Todo empezó con la creación de una mano robótica imprimible en 3D por el escultor francés Gael Langevin. Un desarrollo que dejó libre y que fue completando poco a poco con el apoyo de la comunidad de makers. La empresa aragonesa BitBrain Technologies, en colaboración con Pablo Murillo, organizador del Maker Show, han dedicados varios meses a fabricar un torso, una cabeza y un brazo con movimiento funcional que podrá verse en acción en Etopia.

Y también habrá máquinas de impresión en todos los sentidos. Como la única Mcor Iris que hay en España, que imprime piezas hechas de papel. “El consumible es muy barato: folios DIN-A4 que una impresora láser normal imprime en color; después, las cuchillas de la impresora dan forma a la pieza, que resulta mucho más resistente que los materiales cerámicos usados para fotoescultura hasta ahora”.

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La materia prima puede ser papel común de oficina usado o nuevo.  Los objetos que producen son sólidos y resistentes al agua, con la más alta resolución de color de la industria. Mcor Technologies asegura que es la primera impresora 3D en integrar el estándar de color internacional para conseguir una gran precisión de color de impresión 3D.

PROJET3510

Con una precisión de micras imprime la Projet 3510HD. El secreto está en sus 648 microinyectores. “Es como una multijet de tinta pero con resina, que se solidifica con luz ultravioleta”, explica Murillo. Esta tecnología se aplica a diseño de piezas de tolerancia muy baja, es decir, que solo admiten un error inferior a 8 micras, por ejemplo porque deben ensamblar a la perfección. “Salió al mercado hace un año y en España habrá unas diez impresoras de este tipo, tanto en el sector de moldes de inyección de plástico de bajas repeticiones como para el de fundición o joyería”, indica.

Se presenta también en Zaragoza Maker Show Main 3D, un market place español de impresión 3D.  Se trata de una plataforma donde el usuario puede comprar productos originales y personalizables gracias a un motor de diseño asistido. Los diseñadores suben sus archivos y otros lo fabrican.

Uno de los campos en que más están evolucionando las impresoras 3D es el de los materiales. En Zaragoza se presentará Fila Flex, un material flexible desarrollado en España. Las impresoras de alimentos Chefjet  llegarán a España a finales de año. “Ya se usan en alta cocina, pero también harán posible servir un café en un evento y que los azucarillos lleven tu logo, por ejemplo”, señala Pablo Murillo.

Y otra de las estrellas del Maker Show 2014 será la maqueta de la Sagrada Familia, traída por los arquitectos que allí trabajan. Tardaron tres años en completarla; está hecha de composite cerámico y bañada en bronce. “Nos han contado -recuerda Murillo- que en el trabajo diario en la obra del templo, se usan piezas impresas en 3D para dar indicaciones a los obreros, pues lo comprenden mucho mejor que sobre un plano”.

 

 

 

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¿Ciencia ciudadana retribuida?

La ciencia ciudadana ha propuesto a la gente convertirse en sensores del avance de la gripe, identificar manchas solares, plegar proteínas… Pero ¿cómo se llevará la ciencia ciudadana con las ciencias sociales?

Acaba de lanzarse un proyecto para desvelarlo en el que colaboran el Instituto de Física de Sistemas Complejos (BIFI) y la Fundación Ibercivis de la Universidad de Zaragoza y las universidades Carlos III de Madrid, de Granada y Middlesex de Londres.

Una interesante novedad de Project Q es que todas las personas que colaboren  tendrán la posibilidad de recibir pequeñas recompensas económicas. ¿Hasta qué punto motivará este detalle contante y sonante la participación?

En unos 40 minutos, y desde una plataforma ‘online’, cada participante debe rellenar una encuesta una única vez. Automáticamente, entrará en un sorteo mediante el cual uno de cada diez participantes recibirá una compensación económica en forma de bonos de compra Amazon, que los agraciados recibirán en el correo electrónico que hayan facilitado.

La experiencia se dirige  a todo tipo de público, con el único requisito de que sean mayores de edad y dispongan de una dirección de email. Los participantes pasarán a ser considerados voluntarios potenciales de Ibercivis.

Este novedoso proyecto permitirá valorar en qué medida puede la ciencia ciudadana ser utilizada por las ciencias sociales. El equipo investigador que hay detrás combina una amplia experiencia en temas de investigación en ciencias sociales desde la perspectiva tradicional con una aproximación muy novedosa basada en la ciencia de sistemas complejos.

La plataforma estará abierta hasta que se obtenga un número suficiente de participantes. Accede desde aquí.

 

 

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Desde ESOF: Hans Rosling, una historia moviéndose en cada punto de la gráfica

No es un congreso científico al uso, pero es uno de los mayores que se celebran. Gracias a la organización, Tercer Milenio tuvo su ‘corresponsal’ en ESOF (siglas de Euroscience Open Forum), una reunión científica bienal que esta vez se celebró en Copenhague y a la que acudieron más de 4.000 personas entre científicos (incluidos varios premios Nobel), políticos (como Durão Barroso) o periodistas (como Tim Radford), para tratar de establecer lo que en esta ocasión era la base del lema escogido: puentes. Entre la ciencia y la sociedad, entre la ciencia y la educación, entre los investigadores y la sociedad, entre los investigadores en sí.

 (Añadan el puente que quieran).

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 Con la vuelta de Tercer Milenio tras el verano publicaremos un reportaje con algunas de las cosas más importantes que allí sucedieron. Mientras, aprovechando el blog, escribiremos sobre algunas de las charlas que nos merecieron especial atención. Esta primera la pronunció Hans Rosling, la tituló ‘A fact based world view’ (Una visión del mundo basada en hechos) y tiene que ver con la representación de datos y cómo puede o debería influir en la toma de decisiones.

Aparece medio desgarbado y no tarda en usar un anacrónico y casi circense puntero de más de cinco metros para señalar en la pantalla aquello que quiere destacar. Pero es parte del juego. En realidad, Hans Rosling es un médico y estadístico sueco, consejero de UNICEF o de la Organización Mundial de la Salud, entre otras muchas fundaciones, y fue elegido en 2012 por la revista Time como una de las cien personas más influyentes del mundo. Trabajó durante muchos años en África, donde dio nombre al konzo, una enfermedad paralizante que tiene lugar en regiones especialmente pobres. Pero, preocupado especialmente por cuestiones de demografía, lo que le ha hecho más conocido es un programa de visualización de datos al que llamó Trendalyzer, una herramienta particular que ha sido incluso adquirida por Google para perfeccionarla.

Pueden entrar a verla y a jugar con ella aquí. Básicamente es un programa de visualización de datos de forma animada e interactiva, que en el fondo funciona como una película de la evolución de los países en los últimos 200 años. Que usa información proveniente de las más variadas fuentes e incluye más de 500 tipos diferentes de datos; datos que tienen que ver con nacimientos, mortalidad, energía, agricultura, salud… Y que, como Rosling afirma, deberían servir para tomar decisiones basadas en hechos. Porque muchas veces la información está disponible. Pero hay que saber leerla.

O verla.

La evolución de la población en rollos de papel higiénico

Una de las principales preocupaciones de Rosling es la evolución de la población mundial, el crecimiento que no se detiene y que puede suponer una amenaza para la viabilidad en el futuro. Es por ello que se pretende que no se superen los 8.000 millones de personas. Pero eso Rosling lo ve imposible. “A no ser que empecemos a matar a gente. Y eso no está permitido”

(bromea)

Y para explicarlo usa literalmente diez rollos de papel higiénico (vean del minuto 23 al 25 de la charla). En las condiciones actuales, y considerando una natalidad global de 2 hijos por pareja (lo mínimo para que la población se mantenga más o menos estable), en 70 años habrá (como si aparecieran de la nada) 3.000 millones de personas más en el mundo. Esta especie de paradoja es lo que se conoce como el ‘population momentum’, y explica por qué el crecimiento actual de la población no se debe a que vivamos más tiempo. Algo que, según Rosling, muchos deberían conocer pero desconocen.

Para lo que sí usa la visualización de datos es para exponer la intrahistoria de situaciones que tienen que ver con el control de natalidad. Si pinchan aquí pueden hacer el recorrido de la natalidad en China, Japón y Taiwán. En 1978 China instauró la política del hijo único, cosa que no hicieron Japón o Taiwán. Sin embargo, el número de hijos en China es de 1,7 y en Japón o Taiwán de 1,3.

(¿1.7? “El dormitorio tiene más fuerza que la política”, sonríe Rosling.)

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Pero hay dos hechos que permiten en cierto modo explicarlo, al menos lo de Taiwán y Japón. (Los datos se necesitan para la puesta en relieve, a partir de ahí es necesaria la interpretación). Por un lado, y en general, a mayor desarrollo de un país, menor natalidad. Por otro, la cultura. Rosling comenta una conversación que tuvo con una alta ejecutiva taiwanesa, de 37 años, soltera y sin hijos:

“-¿No has pensado en tener hijos?

-Constantemente.

-¿Entonces?

-En lo que no puedo pensar es en tener un marido”.

Y no puede pensar porque a las mujeres casadas se les supone que deben dejar el trabajo, cuidar al marido e incluso a los padres de él. Y “por supuesto” no divorciarse.

Y así no hace falta un gobierno para controlar la natalidad.

Pero Rosling apunta otro hecho especialmente relevante. Si lo que preocupa del aumento de la población es el consumo de recursos que supone, entonces las políticas no deben ser iguales en cada territorio. Aunque a mayor desarrollo de un país, menor tiende a ser la natalidad, hay un hecho curioso e importante. Dentro de los países ricos, tienen más hijos los habitantes de aquellos que son especialmente ricos. Y cada niño de estos países consume muchos más recursos de los que consume un niño de un país subdesarrollado. Si lo que preocupa es la falta de recursos habría que intentar disminuir ese ‘excedente’ en los países ricos, no aplicar políticas de control igualitarias en todo el mundo. Porque, además, en los países pobres lo que habría que evitar no sería directamente la natalidad, sino la pobreza. Evitando esta, y en palabras de Rosling, “se permitiría a la gente hacer lo que quiere hacer, y la natalidad bajaría”.

Y para explicar estas últimas palabras, la siguiente fotografía:

historia

Supongamos que la carretilla es la revolución industrial. Antes de ella la mujer necesitaba (muchos) hijos para traer el agua. Con la ‘revolución’, ella misma puede recoger agua para toda la familia. Y esta no solo no necesita ser tan extensa, sino que además tendrá tiempo para ir a la escuela.

O también. Una historia moviéndose en cada punto de la gráfica.

 

 

 

 

 

 

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Vocaciones científicas. “La ciencia es chula, pero no para mí”

La Unión Europea tiene entre sus metas fomentar las vocaciones científico-técnicas que demanda el mercado. ¿Por qué a los jóvenes les cuesta elegir este tipo de formación? Los expertos aconsejan transmitir la idea de que estudiar ciencia y tecnología está a su alcance y no solo conduce a ser investigador o profesor, sino que garantiza una buena adaptación al mercado laboral en un mundo cada vez más tecnificado.

VACANTES TIC Europa necesita más científicos (o, más bien, ingenieros TIC). La Comisión Europea (CE) estima que, para 2020, habrá 900.000 vacantes en el sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y que no habrá suficientes trabajadores cualificados o nuevos graduados para cubrir esas plazas. Es más, año tras año, disminuye el número de jóvenes que deciden formarse en los ámbitos de ciencia (excluidas las ciencias de la naturaleza y de la salud), tecnología y matemáticas.

El número de científicos presenta «una tasa anual de crecimiento del 2,1%, insuficiente para alcanzar el nivel de científicos empleados de otras regiones del mundo», constataba un grupo de expertos ya en 2004. Numerosos estudios, como el informe Rocard (2007), avisan del «alarmante descenso en el interés de los jóvenes por los estudios clave de ciencias y matemáticas». La cuestión se agrava en el caso de las vocaciones científicas de mujeres hacia carreras técnicas.

El descenso constante se aprecia en la mayor parte de los países de la Unión Europea. En el caso de España, la caída de matriculaciones de ingenierías TIC ha sido del 44% en los últimos diez años, pese a la demanda de estos perfiles profesionales por parte del mercado. En ese mismo tiempo, los estudiantes universitarios de ciencias se han reducido el 27,3%.

Muchas cuestiones se encuentran abiertas: ¿qué factores hacen brotar una vocación científica?, ¿las actividades de divulgación contribuyen a estimularlas?, ¿cómo pueden fomentarse de manera más eficaz?

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Irene Cuesta / SINC

HAY INTERÉS PERO NO VOCACIONES El proyecto europeo Stimula!, coordinado desde la Fundación Elhuyar y en el que participó la Universidad de Zaragoza, llegó a conclusiones tan interesantes como sorprendentes: «La gente, tanto adultos como jóvenes, valora muy bien la ciencia y la tecnología (especialmente los temas relacionados con el medio ambiente o la salud), pero luego las vocaciones son bajas», señala Danel Solabarrieta, de Elhuyar. Esta aparente incongruencia, puede tener, para Jesús Ignacio Martínez, de la Universidad de Zaragoza, una explicación: «La vocación por una profesión incluye el gusto hacia los contenidos, pero también otros muchos elementos: perspectivas sociales y económicas, influencia del entorno familiar, modelos a imitar… Se puede estar interesado por un tema sin desear hacer de él nuestra profesión o sin creer que sea una salida apropiada para nosotros».

De hecho, a dos tercios de los estudiantes de 3º ESO a 2º bachillerato encuestados en 2010 por la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (Fecyt) y la Organización de Estados Iberoamericanos ser científico, médico, profesor o ingeniero les parecen profesiones interesantes. Sin embargo, solo a un 13,4% les gustaría trabajar como científicos y a un 20,7% como ingenieros.

Según la última Encuesta de Percepción Social de la Ciencia realizada por Fecyt, el 57% de los jóvenes de 15 a 24 años cree que la profesión de investigador «es atractiva para los jóvenes» y el 68%, que compensa personalmente. Sin embargo, un 42% opina que está mal remunerada económicamente.

ACTUAR EN PRIMARIA La consultora Everis ha buscado, en un estudio de 2012 realizado en colaboración con el Departamento de Educación de la Generalitat de Cataluña, la visión de los protagonistas: cómo eligen, por qué se decantan por estudios científicos, tecnológicos y matemáticos (CTM) los propios alumnos de 3º y 4º de ESO y bachillerato. La vocación se perfila como «un proceso decisional a lo largo del tiempo», indica Sergio Marco del Fresno, director de Programas Educativos de Everis. Un proceso que culmina en los últimos cursos de la ESO, cuando «la mayoría de los alumnos (84,2%) tienen la decisión ya muy formada». Por eso aconsejan «actuar en edades tempranas, en primaria».

LA CIENCIA ES CHULA, PERO NO PARA MÍ Pero ¿qué les influye? El estudio determina que la capacidad autopercibida del alumnado resulta un elemento clave en las elecciones. Es lo que llaman ‘el efecto Pigmalión’. Un 45% no se ve capaz de cursar estudios de ingeniería e informática, mientras un 51% cree que los estudios de física, química o matemáticas son demasiado para ellos. Esto «inhabilita de entrada a casi la mitad de la población escolar y disminuye sustancialmente la posibilidad de incrementar las vocaciones CTM», indica el estudio de Everis. Y todo esto a pesar de que «la mayoría los encuentra útiles para encontrar trabajo y reconocen la importancia de la vocación en su elección».

¿Y qué pasa con la desafección de las chicas por las ingenierías y tecnología? «La principal diferencia radica en la confianza en sus capacidades», menor que la de los chicos «a pesar de tener (ellas) expedientes académicos con resultados mucho mejores». Muchos estudios identifican este ‘confidence gap’. «Los chicos, sin estar seguros, se lanzan más a la piscina -señala Solabarrieta desde Elhuyar-, y las chicas prefieren estar más seguras antes de lanzarse».

Para Solabarrieta, «una de las variables que creemos tiene más efecto es la percepción que se tiene de la ciencia como materia difícil de entender, y aquí la labor de la divulgación es muy importante». También el estudio de Everis corrobora el peso de esa percepción de dificultad alta.

Los propios alumnos participantes en el estudio de Everis (4.700) reconocen como factores más influyentes en su elección sus padres, internet y la orientación del tutor.

LA VOCACIÓN NO SE HEREDA Rosario Martínez, investigadora del Observatorio de Comunicación Científica de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, que ha realizado un rastreo bibliográfico sobre el asunto, asegura que «la vocación no se hereda, sino que se adquiere» por múltiples vías. Investigadores de la Universidad de Buenos Aires indagaron (en 2007 y 2010) en los estímulos que condujeron a un grupo de científicos a su profesión. El factor más influyente es ese profesor con que uno se cruza en alguna etapa de su vida y le deja marcado. «La lectura de un libro se sitúa por delante del influjo del entorno familiar entre los encuestados más jóvenes», cita Rosario Martínez. Y los productos audiovisuales estimulan más la vocación en los investigadores más jóvenes que en los mayores de 55 años.

Precisamente una de las conclusiones del proyecto Stimula! es que «el control de la información (y en cierta medida de la formación) en cuestiones de ciencia y tecnología (C&T,) ya no está en manos del sistema educativo -analiza Jesús Ignacio Martínez-; documentales, eventos en distintos formatos, contenidos digitales de muchos tipos son las principales vías por las que los alumnos generan su percepción de la C&T, y su posible interés».

¿Qué falla en las actividades de fomento de vocaciones?

Un grupo de alumnos rellena una encuesta sobre su percepción y su interés por la ciencia y la tecnología (C&T), así como su motivación para convertirlas en su futura profesión. A partir de los resultados, se diseñan actividades específicas, a cuyo término se vuelve a pasar la misma encuesta y hace su aparición «el dato más chocante» de Stimula!: el efecto de las actividades es casi nulo.

La mejora era casi imposible en percepción e interés, ya muy positivos en las primeras encuestas. Pero los deseos de dedicarse a estas profesiones se mantienen igual de bajos. ¿Qué ocurre entonces? ¿La divulgación no fomenta vocaciones?

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 Actividad con alumnos del proyecto Stimula! FUNDACIÓN ELHUYAR

Aunque el proyecto Stimula! fue, más que una investigación, una prospección de la situación, un programa piloto, con resultados no extrapolables al alumnado europeo, conduce a interesantes reflexiones y sugerencias.

«Nuestro proyecto recomendó un cambio en la orientación de las actividades               -asevera Jesús Ignacio Martínez-. Las centradas en hacer los contenidos más accesibles y entretenidos son valiosas, pero su contribución a la mejora del interés por la C&T es limitada, pues ese interés es ya elevado entre los escolares en general, y se nutre de mucha información ajena al ámbito académico y fuera de su control». Por su parte, las actividades dirigidas al aumento de vocaciones deberían replantearse sus objetivos hacia aumentar el prestigio de los estudios en C&T por su buena adaptación al mercado laboral en un mundo cada vez más tecnificado». Por ejemplo, presentando modelos de personas que se han formado en ciencia y tecnología «pero han desarrollado su profesión en otros ámbitos, actividades transversales que muestren cómo las herramientas de C&T son útiles para la solución de problemas y situaciones más allá de la docencia y la investigación».

Concretando, Danel Solabarrieta propone, «por un lado, proyectos de un día de duración donde se hacen experimentos en los aulas o los estudiantes visitan a un investigador con el fin de fomentar el interés general; por otro, para trabajar las vocaciones, actividades a lo largo de todo un curso escolar donde los estudiantes desarrollen proyectos que luego presentan en una feria de la ciencia».

Pero hay que ir más allá. Solabarrieta añade que «la mejor herramienta que tenemos para despertar vocaciones científicas es la educación científica formal y no formal». «Nosotros pensamos -añade- que el cambio debe venir de la innovación educativa en la enseñanza de las ciencias, utilizando metodologías basadas en la indagación, por ejemplo, y dotando a los profesores de recursos y formación en esos nuevos modelos pedagógicos».

Por su parte, el estudio de Everis ‘Factores influyentes en la elección de estudios científicos, tecnológicos y matemáticos’ constata que existen «fuertes márgenes de mejora» en entornos socioculturales bajos y entre el alumnado femenino.

Mucho más que científicos y profesores

LISTOS Y TRABAJADORES Personas inteligentes, que trabajan duro y movidas por una honda vocación. Bajo estos estereotipos positivos ven a los profesionales de la ciencia y la tecnología los más de mil alumnos de entre 12 y 18 años de España, Francia, Alemania, Reino Unido y Rumanía encuestados por el proyecto Stimula! Positivos pero que «seguramente alejan a muchos de considerar una opción profesional como esa», considera Jesús Ignacio Martínez.

La percepción de los jóvenes parece ser otro de los lastres que hace que un alto interés por la ciencia no se traduzca en vocaciones. Perciben que quienes se forman en ciencia y tecnología son luego profesores, científicos o tecnólogos. Sin embargo, «esta es una visión sesgada ofrecida por el entorno académico (incluso social) que no responde a la realidad», señala Martínez. Estudios sobre egresados de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza, «demuestran que apenas el 20% de sus titulados desarrollan una profesión en esos campos». Y «lo más grave es que los estereotipos de los estudiantes resultan ser los de los adultos que organizan actividades de fomento de vocaciones -o sea, nosotros mismos-: las charlas, visitas y experimentos realizados están siempre enfocados a mostrar las virtudes de una profesión muy determinada: la de científico», afirma.

Por su parte, Danel Solabarrieta, de la Fundación Elhuyar, opina que «tal vez la divulgación de la ciencia debería mostrar más abiertamente que realizar estudios científicos no es un camino de una única dirección, sino una buena base para otros ámbitos, como los negocios, o para puestos de trabajo que no existen actualmente».

Teniendo en cuenta que la formación general en ciencia y tecnología (C&T) resulta útil en una sociedad cada vez más tecnificada, «el mensaje para los estudiantes debería ser: ‘Aunque ahora no quieras dedicarte a la investigación o la docencia, podrías contemplar la formación superior en C&T, pues es interesante y te ofrece una capacitación útil para el progreso profesional en nuestra sociedad’», dice Martínez.

Este enfoque enlaza directamente con la Investigación e Innovación Responsable (RRI) promovida desde Europa en el marco del Horizonte 2020. RRI significa que «todos los actores sociales (investigadores, educadores, industria, sociedad civil y gestores de la ciencia) trabajan conjuntamente durante todo el proceso de investigación e innovación para alinear mejor sus resultados con los valores, necesidades y expectativas de la sociedad europea». Una de sus seis componentes básicas habla de «fomentar las vocaciones científicas. Se ha de mejorar el proceso de educación desde las edades más tempranas».

Ignasi López, subdirector del Área de Ciencia, Investigación y Medio Ambiente de la Fundación La Caixa, expuso en el último Campus Gutenberg celebrado en Barcelona que lo crucial en el siglo XXI es «formar personas con flexibilidad; además de promover vocaciones, promover capacidades para moverse por los diversos ámbitos del conocimiento humano». Pues, mientras el siglo pasado una persona tenía uno o dos empleos a lo largo de su vida, ahora la tendencia es pasar por 10-15 puestos de trabajo. Según el Institute of Museum Library Services, competimos por el empleo a nivel global, no solo local; y ya no basta con ser experto en un campo, sino en varios que, además, cambian con rapidez. Una versatilidad que sin duda proporciona la formación superior en ciencia y tecnología.

Reportaje publicado en Tercer Milenio el 3 de junio de 2014

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La chispa en el azucarillo de Ana María Matute

Hoy rescato, en homenaje a Ana María Matute, este artículo que publiqué el 3 de mayo de 2011 en Tercer Milenio.

“Ana María Matute rescató, al recibir el premio Cervantes, la «realidad invisible» que nos roza cada día sin que la percibamos. Y se recordó a sí misma, de niña, viendo saltar una chispa azul de un terrón de azúcar partido; supo entonces que sería escritora.

Sueño y realidad, fantasía y verdad, ciencia que parece magia. Ojos abiertos al asombro, dispuestos a entrecerrarse para imaginar, para inventar ellos. Y con la valentía necesaria para compartir con otros lo que es tan íntimo.

La chispa azul de Ana María ha iluminado un momento mi curiosidad y me ha hecho preguntarme si fue el destello visto por una niña soñadora o la inesperada belleza de esa ciencia que nos roza y casi nunca vemos. Y he buscado una explicación, no para apagar la magia de la anécdota, sino para comprobar lo emocionante que puede llegar a ser la vida misma, la naturaleza misma, la ciencia misma.

En ‘Fundamentos de Física’ se explica por qué el azúcar chisporrotea al aplastarla: «Cuando se rompen ciertos cristales, se acumula una carga en las caras que se separan y se producen chispas alrededor del hueco. (…) Los electrones volátiles que forman la chispa excitan las moléculas de N2 del aire, que irradian y emiten un poco de luz azul y gran cantidad de luz ultravioleta, invisible». Consulto a uno de mis ‘químicos de cabecera’ y me dice que no es fluorescencia sino triboluminiscencia el fenómeno que nos intriga. No hay una sustancia que primero absorbe fotones y luego se relaja emitiendo luz, sino que se produce una descarga eléctrica que ioniza el aire. Un fenómeno relacionado con la piezoelectricidad que genera la chispa de un mechero y con la ionización del aire que se produce con un rayo durante una tormenta.

Saber esto no solo no le quita encanto al ‘prodigio’, sino que tienta a cualquier persona a probar a encontrar la chispa azul del azucarillo de Ana María Matute . Una chispa que, al mismo tiempo, es de cada uno y de todos“.

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Exoesqueletos con partes aragonesas

Por PATRICIA LUNA

PROYECTO CORBYS Varios equipos de Zaragoza trabajan en la creación de exoesqueletos con funciones muy similares a las del proyecto de Nicolelis con el que un parapléjico hizo el saque de honor del primer partido del Mundial de Brasil.

 COORBYS-V2Exoesqueleto del proyecto europeo Corbys, financiado por el VII Programa Marco.

El proyecto Corbys cuenta con 11 centros de investigación europeos y un presupuesto de 6 millones de euros para desarrollar un exoesqueleto que permita una rehabilitación activa de personas con parálisis en miembros inferiores, en la que se mide y controla no solo su intención de movimiento, sino también la atención a este movimiento que presta el paciente, logrando su compromiso en la terapia.

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Los sensores del casco miden la actividad cerebral. Bit Brain Technologies

El equipo de Javier Mínguez, director científico y tecnológico de la empresa aragonesa Bit Brain Technologies, se encarga de la neurotecnología, es decir, de extraer la información del cerebro que va a utilizar la máquina y que se conecta con el cuerpo y el exoesqueleto -en el que trabaja un equipo alemán-, al detectar las intenciones de movimiento. El paciente se instala fácilmente un casco equipado con sensores. «Este tipo de tecnologías aprenden cómo es la actividad cerebral de cada usuario para decodificarla después. Este aprendizaje es muy relevante porque se adapta de forma individual a cada usuario y, en particular, a los pacientes: unos han sufrido accidente cerebrovascular y otros, lesión medular. Ambos grupos tienen dañado el córtex motor y la tecnología tiene que aprender qué permanece aún y cómo poder utilizarlo», afirma.

Aunque los test en laboratorio han detectado con un 80% de eficacia la intención de movimiento y un 70% la atención a ese movimiento, Mínguez no duda en señalar el gran desafío de discernir entre el ruido producido por la actividad de cientos de miles de neuronas. «Nuestro aparato sí que ‘lee’ el cerebro, lo que resulta difícil es interpretar lo que lee; interpretar todo lo que nos llega de los sensores es un problema complejísimo», explica, aunque esta tecnología es buena detectando emociones.

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Pruebas iniciales de Hyper en el Hospital de Parapléjicos. El objetivo final es que el paciente camine solo gracias al exoesqueleto. HNP

PROYECTO HYPER Por su parte, el proyecto Consolider Hyper, en el que participa la Universidad de Zaragoza a través del grupo de Robótica que dirige Luis Montano, es un consorcio de nueve grupos de científicos, médicos y empresarios, todos españoles, en otro proyecto de gran envergadura y presupuesto similar. El objetivo es desarrollar exoesqueletos para ayudar a moverse a los pacientes, pero estimulando su musculatura con el objetivo de rehabilitar la movilidad, pensando en personas que han sufrido accidentes cardiovasculares, parálisis cerebral o lesiones parciales de médula. Es decir, la tecnología estaría más centrada en pacientes que no presentan una lesión muy aguda y que aún tienen una capacidad de movimiento ‘residual’ que puede ser estimulada a través de la máquina. Hyper es además un exoesqueleto híbrido, donde el movimiento no solo lo genera la máquina, sino que esta incorpora electrodos que transmiten corrientes eléctricas a las extremidades de los pacientes; está orientado a recuperar la movilidad tanto en piernas como en brazos. El sistema se está probando en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y en la Universidad Rey Juan Carlos de Alcorcón (Madrid).

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Experimento de música colectiva en el Sónar

Barcelona. 12, 13 y 14 de junio. La música electrónica reina de nuevo en el Sónar , un festival que se convierte este año en un laboratorio de inteligencia colectiva. Todos los asistentes están invitados a participar en un experimento para componer temas musicales de forma conjunta a través de una aplicación puesta a punto por el BIFI, la Fundación Ibercivis, R de Rumba y Miguel Ángel Mercadal

AUTORÍA COMPARTIDA En las antípodas de los derechos de autor, el experimento que se pondrá en práctica en el Sónar de Barcelona propone crear canciones con miles de autores anónimos. El proyecto Collective Music Experiment propondrá a los asistentes la composición colectiva de temas musicales. La iniciativa de llevar un experimento científico al Sónar está promovida desde Zaragoza por investigadores y músicos. Por los investigadores: el BIFI (Instituto de de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos), de la Universidad de Zaragoza, y la Fundación Ibercivis. Por los músicos: R de Rumba, conocido DJ del grupo Violadores del Verso, y Miguel Ángel Mercadal.

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Para crear sus propias composiciones, la gente jugará con las muestras de sonidos creadas por R de Rumba y Mercadal. Como parte de las actividades del Market Lab de Sónar +D, se podrán crear patrones musicales a partir de un conjunto de audios que encontrarán en el secuenciador de la web www.collectivemusicexperiment.eu/. Los usuarios, que no necesitan conocimientos musicales, podrán ver lo que otros están creando, mirar sus variaciones e incorporar las mejores partes a su pieza, simplemente cogiéndolas y arrastrándolas. El sistema también irá cambiando para estudiar distintas fases y elementos individuales y globales de la red.

Durante los tres días del experimento, ambos artistas estarán al tanto de lo que la gente vaya creando y tomarán buena nota de los patrones que más se hayan propagado o que prevalezcan en el sistema durante más tiempo. Los resultados se presentarán con una actuación en el escenario del Market Lab.

¿Y dónde está la ciencia del asunto? Uno de los retos de la era de la información es entender la inteligencia colectiva y los mecanismos que subyacen cuando un gran número de personas colabora y resuelve problemas conjuntamente. Los investigadores esperan que, pasado un tiempo, las mejores pistas se propagarán por la red, haciendo evolucionar el sistema. Tras tres días de acumulación de fenómenos sobre personas con perfiles distintos, se dispondrá de un buen número de mezclas y de interacciones para analizar.

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La ciencia marca el primer gol del Mundial

Por PATRICIA LUNA

Las selecciones de fútbol del mundo entero llevan cuatro años esperando este
momento. Sus seguidores, también. Pero sus rutilantes astros de nóminas
multimillonarias -Neymar, Messi, Ronaldo, Suárez…- tendrán que sudar mucho la
camiseta para superar la que podría ser la patada más espectacular del Mundial:
la que dará en la ceremonia de apertura, poco antes del partido de inauguración
que enfrente en São Paulo a Brasil y Croacia, un joven parapléjico capaz de
recuperar el movimiento a través de un exoesqueleto conectado a las señales de
su cerebro.

¿QUIÉN DIJO IMPOSIBLE? En este mismo momento en que usted está leyendo este artículo hay personas en el mundo moviendo objetos con solo su pensamiento. No se trata de superhéroes, seres con poderes mágicos o personajes de ciencia ficción. En la mayoría de los casos son personas en sillas de ruedas que perdieron sus capacidades motoras como consecuencia de un accidente y sufren algún tipo de parálisis.

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Miguel Nicolelis trabaja en el exoesqueleto en su laboratorio de São Paulo. WALK AGAIN PROJECT

La tecnología conocida como BCI, Brain Computer Interface (Interfaz Cerebro-Ordenador) lleva adentrándose desde hace décadas en el terreno de los imposibles: la mejor prueba de su evolución se producirá este 12 de junio cuando un parapléjico brasileño camine en el estadio Corinthians Arena de São Paulo utilizando un exoesqueleto, se pare ante la mirada atónita de millones de personas que seguirán sus pasos en televisores de todo el mundo y haga el saque inaugural de la gran fiesta del fútbol mundial utilizando simplemente su pensamiento.

«Esta patada inaugurará una nueva era en la neurociencia», explica Miguel Nicolelis, el principal investigador del proyecto ‘Walk again’, donde colaboran 170 investigadores de todo el mundo y que combina neurociencia, robótica, ingeniería electrónica, rehabilitación motora y ciencia computacional.

UN TRAJE ROBÓTICO CONECTADO AL CEREBRO El exoesqueleto, una especie de traje mecánico-robótico, es controlado a través de señales cerebrales y sirve para integrar el cerebro con la máquina que permite el movimiento, lo que supone un sofisticado intercambio entre la mente y los circuitos robóticos en tiempo real.

«La experiencia de conectar la máquina y el cerebro nos indica que este incorpora el aparato como si fuera otra parte de nuestro cuerpo, de la misma forma que los tenistas sienten su raqueta como una extensión de su brazo», afirma Nicolelis en la página web oficial del Mundial.

El cerebro emite ‘macromensajes’ generales: «Quiero andar, quiero girar». Esos mensajes son capturados por sensores que, a través de las señales eléctricas del cerebro (el impulso nervioso es una señal eléctrica), extraen los mensajes, que a su vez interactúan con los comandos de control de las extremidades y articulaciones del exoesqueleto y con sus motores hidráulicos, produciendo el movimiento.

La comunicación máquina-paciente es, además, de doble dirección. El exoesqueleto proporcionará a quien lo lleve sensaciones sobre el mundo exterior, en una comunicación de ida y vuelta.

Los pies de la persona que lo porte se apoyan en placas que tienen sensores para detectar cuándo tocan el suelo. A cada paso, se dispara una señal hacia un dispositivo vibratorio, cosido en el antebrazo o en su camiseta. El dispositivo hace creer al cerebro que la sensación procede del pie. Así, en las simulaciones de realidad virtual, los pacientes sintieron que sus piernas se movían y tocaban algo.

«Cuando la persona toca el suelo o cuando el exoesqueleto mueve su rodilla, los sensores táctiles permitirán a las señales generadas por el robot llegar al sujeto a través de una camiseta que transmite estas señales de vuelta a la piel en sus brazos o espalda, donde la persona puede sentir», explica Nicolelis.

Esta información táctil permitirá al paciente poder andar de manera más natural.

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La persona sentirá el suelo que pisa el exoesqueleto, en un experiencia muy
real. WALK AGAIN PROJECT

SENSACIONES TÁCTILES «No queremos que la persona que lleve el exoesqueleto esté mirando al suelo todo el tiempo. La camiseta dispone de pequeños sensores que vibran y dan información al paciente, transmitiéndole sensaciones táctiles. No tendrán que mirar al suelo para ver lo que pisan. Se fiarán no solo de lo que ven, sino también de la información táctil que reciben», explica Solaiman Shokur, un investigador afgano del Instituto de Neurociencia de Natal, en Brasil, que trabaja en el proyecto.El exoesqueleto, que ya tiene nombre y apellidos, Brasil Santos Durmont, mide 1,78 cm y pesa alrededor de 60-70 kilos. Sin embargo esto es irrelevante porque el paciente que lo porte no sentirá su peso y la máquina será responsable de su propio equilibrio y también del de quien la lleve.

Por su parte, el portador «controlará el comienzo y el final de los movimientos, además de la patada, obviamente. Los sensores en la suela de su zapato enviarán estas señales a los antebrazos de la persona, que imaginará sus piernas caminando, moviéndose o pateando en el suelo a través de la información enviada», explica Nicolelis.

Todavía no se ha elegido quién será la persona que centrará las miradas del mundo ese día. El protagonista surgirá de un grupo de ocho paralíticos que llevan meses trabajando con el exoesqueleto, con el que ya se han logrado significativos avances: hasta 132 pasos el 15 de mayo pasado, según la página de Facebook del neurocientífico.

«El objetivo final es desarrollar nuevas tecnologías que puedan restablecer significativamente el control motor de los pacientes que han sufrido lesiones en la médula espinal y otros trastornos neurológicos que conllevan un serio grado de parálisis», afirma Nicolelis.

O, como él mismo dice de manera más simple, en un objetivo a más largo plazo: «Convertir la silla de ruedas en un objeto de museo».

UN MUNDIAL TECNOLOGIZADO

El exoesqueleto del saque de honor va a ser uno de los grandes protagonistas de un Mundial altamente tecnologizado, que incluye otros sofisticados sistemas dotados con tecnología de vanguardia. Entre ellos, un balón de diseño aerodinámico para evitar un vuelo errático e impredecible -como se criticó al Jabulani sudafricano-, sensores que determinan con increíble precisión cuándo la pelota entra en la portería (una de las situaciones que generó mayor polémica en el pasado Mundial, concretamente en el partido entre Alemania e Inglaterra) o un sistema que automáticamente sigue el rendimiento de cada uno de los jugadores a lo largo de todo el partido y lo analiza, a través del uso de cámaras cuidadosamente posicionadas alrededor del campo de fútbol. Se estima que, de media, cada jugador tiene tres minutos la posesión del balón, ¿pero qué pasa en los 87 restantes que pueden ser mucho más claves? La tecnología nos contará…

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Ciencia y conciencia. Conversación con Federico Mayor Zaragoza

POR AMELIA ALMAU

Sin pelos en la lengua ni argollas en los tobillos, Federico Mayor Zaragoza,  exdirector general de la Unesco, deleitó el pasado 20 de mayo a los asistentes a su Conversación en la Aljafería con perlas como que “el conocimiento siempre es positivo, lo que pueden ser beneficiosas o nefastas son sus aplicaciones”; que “la sanidad es uno de los pilares fundamentales de la democracia” y que “el problema de nuestro mundo es que ha cambiado los valores éticos por los bursátiles”.

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Respondía en primer lugar a una de las cuestiones que le planteó en la mesa Carmen Magallón. La directora de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz, que presentó a Mayor Zaragoza como “un hombre brillante que sin embargo no hace sombra a nadie”, ponía sobre la mesa el debate de cómo hacer para que aplicaciones científicas y tecnológicas, como puedan ser los drones, no se conviertan en armas de matar.

Dio pie así a una larga respuesta del presidente de la Fundación Cultura de Paz, un discurso trufado de alusiones a la situación del mundo. Un mundo paradójico, que destina la gran mayoría de sus presupuesto anual a armamento y seguridad. Mayor Zaragoza aprovechó para hacer un llamamiento, teniendo en cuenta la cercanía de las elecciones al Parlamento europeo: “El desarme nuclear -dijo- debería ser la gran prioridad de los gobiernos y Europa debería capitanearlo”.

También una de las preguntas de Pilar Perla, coordinadora del Tercer Milenio y conversadora en la mesa, dio lugar a una interesante y comprometida respuesta. Aludía la periodista a la posibilidad de crear vida a la carta que podría estar más cerca, tras el reciente anuncio de la implantación en una bacteria de dos bases sintetizadas artificialmente. Algo que Mayor Zaragoza consideró “exagerado de calificar como vida artificial, como lo es llamar lo humano al cigoto, aunque sí es humano”. Puso énfasis en la necesidad de nombrar las cosas con exactitud, de discernir entre cuestiones científicas para que no se utilicen de maneras sesgada y aludió aquí a la responsabilidad de los periodistas (en su labor divulgadora), de los políticos (cerciorarse antes de lanzarse al debate) y de los científicos (que son quienes pueden desvelar las claves a los anteriores). Y concluyó su respuesta recordando a los oyentes que el fin último de la ciencia ha de ser aliviar el sufrimiento humano.

La conversación fue pasando de la ciencia a la conciencia, recordó en repetidas ocasiones la Declaración Universal de los Derechos Humanos (y citó explícitamente el artículo 27, acerca del derecho de las personas a participar en el progreso científico). Se habló de desigualdad, de esto que llamamos sociedad del bienestar (y que solo afecta al 20% de la población mundial, ya que el resto malvive, nace, vive y muere en menos de 50 km2) y Mayor Zaragoza calificó de genocidio el hecho de que cada día sigan muriendo de hambre entre 15.000 y 20.000 niños y niñas.

Acerca de conocimiento y patentes, también llevó la charla al plano de la justicia social. No es permisible para él que los grandes laboratorios farmacéuticos se enriquezcan sin medida y ‘sine die’ con medicamentos que podrían salvar a gran parte de la humanidad; esa que tuvo la mala suerte de nacer en el mundo subdesarrollado. Reivindicó el espacio y papel de las Naciones Unidas, esos que grupos como el G6, G7 o G8 le han arrebatado a los 199 estados existentes en el mundo. “Es necesaria la refundación de las Naciones Unidas, el volver a dar voz a los pueblos”.

Se habló de ciencia, de economía, de actualidad. Y así, como parte de su respuesta acerca de los recortes que en España se están produciendo en I+D+i y tras dejar claro que el futuro de un país vive en este ámbito, aludió al Ministerio de Economía y Competitividad. “Yo pensaba que eran dos cosas que debían ir unidas. Pero entendiendo competitividad como I+D+i, es decir, generar conocimiento, firmar patentes. Pero ahora, ser competitivos se entiende como ser baratos; ofrecer mano de obra de bajo coste“. Qué desilusión.

Sin embargo, y como Federico Mayor Zaragoza suele hacer en sus intervenciones públicas, hubo un mensaje esperanzador. Más que uno, tres. Tres datos que hacen pensar en que la situación actual no es irreversible. El primero, la existencia de una conciencia global (que acabará haciéndose oír); el segundo, la posibilidad que tenemos las personas de expresarnos libremente (en clara alusión a las redes sociales) y, en tercer lugar, el hecho de que las mujeres van ganando posiciones en la toma de decisiones. “Aún estamos en un 15%, pero en otros diez años habremos alcanzado ese 30% que decía Mandela que era necesario. Porque, según me dijo Mandela en Pretoria -expresó- con la mujer cambiarán muchas decisiones porque respeta la vida y aplaza el uso de la violencia”.

Y, como mensaje final, el presidente de la Fundación Cultura de Paz quiso hacer notar que entre evolución y revolución “la única diferencia es la ‘r’. La ‘r’ de responsabilidad. La de todos. Porque si no se da la evolución, se producirá la revolución y esta no es buena porque lleva implícita una carga de violencia. Por eso hay que volver a los principios” y no dejar nuestro futuro en manos de las leyes del mercado.

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