Viaje a la Berna de Einstein

Albert Einstein llegó a Berna con su ropa vieja y una maleta a principios de febrero de 1902. Cuando llegó, llevaba más de un año intentando conseguir una plaza de ayudante: “¡Pronto habré honrado con mi oferta a todos los físicos desde el Mar del Norte hasta la punta meridional de Italia!”. Llegaba a la ciudad esperanzado por encontrar un puesto en la oficina de patentes, gracias a la recomendación del padre de su amigo y compañero de estudios Marcel Grossmann. Pero sobre todo llegaba joven y enamorado de Mileva Maric. Nunca podría imaginar que esta ciudad sería la que vería salir sus cinco artículos más famosos, probablemente los artículos que cambiaron la física. Les propongo recorrer la Berna de 1905 con Albert Einstein.

Si el viajero científico llega a la ciudad de Berna, es muy probable que lo haga como llegó Einstein, por la estación de trenes de Berna (Bainhof). Si el viaje es en tren y viene de largo, el viajero no puede imaginar mejor lectura, para ir abriendo el apetito científico, que las cartas de Einstein a Mileva. Mientras el tren le acerca espacialmente a la ciudad, el libro le acerca en el tiempo a 1902, cuando el científico llega a Berna. Las cartas descubren a un Einstein enamorado e incluso algo pueril y sin ningún pudor. Al llegar a Berna, el viajero no perderá mucho tiempo para dirigirse al centro de la ciudad hacia la famosa torre del reloj ‘Zytglogge’.

Torre del reloj desde la calle donde vivía Albert Einstein

La torre del rejoj desde la calle donde vivía Albert Einstein en 1905

En el paseo al centro de la ciudad vieja, no se puede dejar de pensar en la descripción que Einstein hizo de Berna nada más llegar: “Aquí en Berna es encantador. Es una ciudad vieja muy cómoda, en la que se puede vivir tan bien como en Zurich. A ambos lados de las calles hay viejas arcadas, de modo que aunque llueva mucho se puede ir de un lado a otro de la ciudad sin que uno se moje de modo apreciable” y es que la vieja Berna de arcadas solo ha cambiado en las tiendas de la globalización. El viajero tiene la suerte de llegar en domingo, y pasear por la ciudad con las tiendas cerradas y sin gente ajetreada por la calle. Así, el espíritu de la vieja ciudad acompaña al paseo.

Llegamos a la casa de Einstein cinco minutos antes de que la torre del reloj dé la hora, y pudimos ver a los gallos, bufones y osos danzarines. Este mismo reloj daría las horas en el número 49 de la calle Kramgrasse donde estaba la casa de los Einstein (Einstein Haus). La casa que los recién casados Einstein habitaban en 1905 se ha convertido en una casa museo que enseña al viajero cómo era la vida de la familia en el segundo piso y una breve exposición en el tercero. No debe el viajero esperar una gran exposición, pero sí una evocadora imagen de lo que el científico veía cuando llegaba a su casa y discutía con su mujer sobre el precio del anuncio en la prensa local para dar clases particulares, el movimiento browniano o la teoría de la relatividad o si tendrán la energía y la masa alguna relación…

Entrada a la casa de Albert Einstein de 1905

Foto de familia a la entrada de la casa de Albert Einstein

Es ya la hora de ir al plato fuerte de la visita bernesa, para ello tiene que deshacer parte del camino andado y cruzar uno de los puentes de la ciudad sobre el río Aree para llegar al museo histórico de Berna (Historisches Museum Bern), donde se encuentra el museo Einstein. La maravillosa exposición que se puede ver en el museo se preparó para el año 2005, cuando se cumplían cien años de que Einstein escribiera sus cinco famosos artículos en lo que se llama su ‘annus mirabilis’.

A juicio del viajero, es una de las mejores exposiciones que ha visto sobre la vida de un científico. Mezcla el rigor de la historia de una vida, bellezas y miserias; montajes de una imaginación desbordante, como la habitación de los recién casados Einstein y el cine proyectando la película ‘El Ángel Azul’ de Marlene Dietrich; hasta de una crudeza infernal con las imágenes de los judíos en los campos de concentración o Hiroshima devastada por la bomba atómica; documentos de un valor histórico -como el certificado de su premio Nobel-; la última entrevista de Einstein en la televisión y la película en color rodada por un compañero de trabajo donde se ve a Albert y su hermana Maja en Princeton.

museo Einstein

A la salida del museo Einstein recordando alguna foto vista en el museo

Después de dos horas, las fuerzas del viajero no le permiten nada más allá de reposarse, y va en busca de la ‘braserrie’ donde Einstein comía con sus amigos de la Akademia Olympia al salir de la oficina de patentes donde estaba empleado, cerca de la estación de trenes. Aquí, con sus amigos, discutía de ciencia, pero también de filosofía. Claro está que el viajero, una vez lleno de energía, quiere ver el edificio de la propiedad intelectual que sirvió a la pareja para vivir con los 3.800 francos suizos que ganaba el científico.

Después de llegar al éxito con sus artículos, Albert Einstein emigró a otras ciudades, pero, según él mismo contó, ya no fueron las ciudades de la felicidad, aquí en Berna vivió la felicidad de su amor con Mileva, vivió el nacimiento de sus hijos, incluso de la desaparecida Isrele, y de sus más famosos y mejores artículos, probablemente la ciudad que le hizo mantener su nacionalidad suiza, siendo ya estadounidense.

Datos prácticos

Libros

  • Albert Einstein: ‘Those happy bernese years’ (2005) Ann M. Hentschel, Gerd Grabhoff and Karl Wolfgang Graff, Ed. Stämpfli. Este libro lo compré en la propia casa Einstein, junto con algunas imágenes del propio Einstein. Tiene mapas de los recorridos del Einstein de Berna. Yo diría que este libro ya es para los auténticos fans del personaje.
  • Albert Einstein: ‘Cartas a Mileva’ (1990). Ed. Oscar Modadori. El libro es una joya que recoge las correspondencia entre Albert y Mileva (51 cartas en total). Las cartas están sacadas del primer tomo de ‘The Collected Papers of Albert Einstein’. El responsable de la versión española fue José Manuel Sánchez Ron, que escribió para este libro una introducción realmente buena para entender la figura de Albert Einstein.

Direcciones de páginas web

Para los horarios y precios de los museos, lo mejor es consultar las páginas web. Aquí os añado las fundamentales. Recomiendo vivamente la audioguía del museo Einstein en español. Mis hijos disfrutaron de la visita siguiendo los números y pulsando las explicaciones.

  • Casa de Einstein (en inglés). Aunque es una exposición pequeña es muy evocadora de lo que podía ser la vida de Einstein en 1905.
  • Museo Einstein (en inglés). Una maravilla de exposición. Una visita para no perderse.

Recuerda que tú también puedes contarnos tus viajes científicos: Lee el final del post ‘El viajero científico’.

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2 respuestas a Viaje a la Berna de Einstein

  1. Que interesante¡¡¡ No sabía nada al respecto, este es el tipo de cosas que se deben incluir en los libros de Texto.

    • Javier Galeano dijo:

      Gracias por tu comentario Erika,

      Pues tienes toda la razón del mundo, yo creo que estas cosas en los libros de texto haría que los estudiantes se divirtieran más con la ciencia.

      Saludos

      Javier

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