Siguen las adopciones moleculares

Presentamos la historia de una nueva molécula enigmática. De nuevo, moleculicael reto es descubrir de qué molécula se trata, leyendo atentamente todas las pistas. Y, si te encariñas, también puedes adoptarla.

La ‘oficina de adopciones’ se encuentra en el Instituto de Síntesis Química y Catálisis Homogénea.

Por FERNANDO GOMOLLÓN BEL y JOSÉ IGNACIO GARCÍA LAUREIRO

 

Este logo es una creación de Sr. Brightside

Primera pista Soy un fármaco. Mi estructura química es relativamente compleja, y los sabios me han clasificado dentro de la familia de las pirazolopirimidinas (¡vaya nombrecito!). Algunos primos míos se comercializan como sedantes y ansiolíticos, otros se prescriben para tratar el insomnio. En cierto modo, yo también tengo que ver con la falta de sueño, pero por motivos muy distintos.

segunda moleculica

Mi historia es un tanto azarosa. Al principio, los químicos que me sintetizaron estaban investigando fármacos para tratar enfermedades coronarias, como la angina de pecho. Como pasa con tantas y tantas moléculas que se prueban en ensayos terapéuticos, resultó que yo no era eficaz. La gente seguía teniendo anginas de pecho. Sin embargo, casi por casualidad, descubrieron que sí que era muy activa para solucionar un problema completamente diferente. Serendipia, creo que lo llaman (a esto de hacer descubrimientos de chiripa, no a la enfermedad que curo).

Mis padres, que trabajaban en un importante laboratorio farmacéutico del Reino Unido, siguieron investigando por este nuevo camino y no tardé en salir al mercado. Gracias a mí, han ganado muchísimo más dinero del que jamás habrían podido sacar con un tratamiento de anginas de pecho. Me he convertido en todo un icono. Casi cualquiera me reconocerá de inmediato… si ve las pastillas, claro, viendo mi estructura es más difícil.

Aparte de mi uso habitual, se ha descubierto que también puedo ser útil en el tratamiento de una enfermedad muy grave: la hipertensión pulmonar. Tanto en mi uso principal como en este, mi mecanismo de acción tiene que ver con la relajación muscular y el NO (el monóxido de nitrógeno, no el adverbio).

Los investigadores siguen buscándome nuevas aplicaciones. Hace algunos años, unos científicos ganaron un premio Ignobel gracias a mí. Descubrieron que ayudaba a los hámsteres a recuperarse del ‘jet lag’ tras un largo viaje en avión. ¿Quién lo iba a decir?

Desde que salí al mercado, la competencia ha intentado buscarme muchos rivales. Algunos de ellos son más efectivos que yo, pero, oye, quien da primero da dos veces. A la gente le suena mi nombre, y no el de mis adversarios. Tanto, que, como les pasa a la aspirina, la maicena o el clínex, se usa mi nombre de manera genérica, a pesar de ser una marca registrada.

Como soy un fármaco, solo puedes comprarme con receta médica, pero, no obstante, hay un activo ‘mercado negro’ en internet, donde me buscan a menudo. Seguro que más de una vez te habrá llegado correo ‘spam’ con ofertas para que me compres a precios irrisorios. Pero, cuidado: internet no es una farmacia (pueden darte gato por liebre). No es buena idea que te automediques ni que compres medicinas fuera de los canales autorizados. ¡Es muy peligroso para tu salud! Si me necesitas, acude a tu médico: no hay de qué avergonzarse.

¿SABES QUÉ MOLÉCULA SOY?

Manda tu respuesta y tus datos (nombre, dirección y teléfono) a milenio@heraldo.es con el asunto Adopta tu molécula. Sortearemos un premio entre los acertantes. Fecha límite: 22 de enero.

¿QUIERES ADOPTARME?

Para ser una buena madre o un buen padre, tendrás que averiguar mis propiedades, usos y la opinión que la gente tiene de mí. No te preocupes si te parece difícil y una gran responsabilidad; desde el blog ‘Moléculas a reacción’, te ayudaremos y guiaremos en tu adopción.

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