Conocer, amar y proteger el talento aragonés

«Si observas, conoces; si conoces, amas; si amas, proteges».

Escuché esta frase del primatólogo Jordi Sabater Pi hace unos días, en las jornadas de Divulgación Innovadora D+i celebradas en Zaragoza. La sacó a colación un divulgador que había colaborado con un centro de investigación para crear un juego en el que, bailando, se lograba equilibrar el ecosistema marino. En tres zancadas, esa frase encierra las claves del papel que desempeña la divulgación.

Si no colocamos ante los ojos de la gente la labor de los investigadores y de las empresas innovadoras, por valiosa que sea pasa desapercibida. Por el contrario, dirigimos el foco hacia ellos y los hacemos existir y, entonces, brillan con luz propia. Ese buen trabajo que se desarrolla tan cerca de nosotros se conoce y se aprecia. Y se ve la necesidad de cuidar e impulsar aquello que se ama y valora; con los medios imprescindibles y en los entornos apropiados no solo para sobrevivir, sino para crecer.

Como tantos otros que divulgan la ciencia, tecnología e innovación hechas en Aragón, todo esto es lo que pretenden las páginas de Tercer Milenio, suplemento de HERALDO DE ARAGÓN. Desde el año pasado, ese propósito -hecho edición digital y de papel cada semana- ha adquirido forma de premios. Para redoblar la visibilidad y la expresión del aprecio social a quienes tanto trabajan por progresar en la investigación, materializar la innovación y dar a conocer todo ese esfuerzo.

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Premiados y finalistas ven especialmente destacada y reconocida su labor. Pero el aplauso que reciben es extensivo a toda la comunidad de quienes divulgan, investigan e innovan. Una comunidad convocada por estos galardones -de nuevo hemos rondado el centenar de candidaturas en esta segunda edición- y literalmente reunida en torno a la gala de entrega que tuvo lugar el miércoles en el Paraninfo.

Construir un futuro basado en el conocimiento -el único futuro posible-, pasa por conocer, apreciar y cuidar el talento que tenemos en Aragón. Desde Tercer Milenio, seguiremos trabajando por iniciar ese efecto dominó: divulgar-amar-proteger. Para que la sociedad conozca, aprecie y exija que se apueste por la ciencia y la innovación.

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