Una vez más me entero con mucha tristeza de seres queridos y amigos que acaban de perder su puesto de trabajo en Zaragoza. En la mayoria de los casos, son jóvenes de entre 25 y 35 años con contratos temporales que han finalizado y no se renuevan.
En muchas ocasiones la empresa no esta pasando por una situación tan grave que justifique esos despidos definitivos, simplemente en algunas áreas ha bajado la producción o han disminuido los pedidos debido a la crisis y el trabajo de 20 lo pueden hacer de momento 15.
El riesgo que corren las empresas que opten por echar trabajadores que ‘sobran’ temporalmente, es que una vez que la producción o la tarea aumente se vea obligada a contratar a alguien nuevo sin experiencia, que tiene que formar de nuevo, lo que implica un coste adicional.
Existe una solución para evitar este desastre social, se trata de la jornada reducida temporal mientras dure la bajada de actividad, en el momento que sube de nuevo la actividad, la jornada puede ir aumentando . Así por ejemplo, si tres trabajadores reducen su jornada al 75%, están permitiendo que un cuarto pueda seguir trabajando tambien al 75% y no vaya a la calle. El sueldo naturalmente se ve reducido en el mismo porcentaje.
Esta medida se ha estando aplicando en los últimos tres años en Alemania con mucho éxito. De hecho conozco mucha gente en mi entorno que redujo su jornada, pero nadie que perdiera su empleo. Si bien, es verdad que el gobierno alemán en algunos casos compensaba con una pequeña cuantía que nunca compensaba el sueldo anterior pero que representaría parte del dinero que hubiera tenido que pagar el estado al tener esa persona parada.
Cuando los políticos en España son incapaces de crear un marco regulador parecido al que creó el gobierno alemán, es hora de apelar al empresario en promover tales medidas internamente.
Si bien es cierto que esta medidas no sólo requieren la iniciativa del empresario sino tambien la de los mismos trabajadores, puesto que muchos no estarán dispuestos a ver disminuidos sus ingresos cuando tienen importantes cargas económicas. Tambien es verdad que no es lo mismo ver reducido al 75% un sueldo de 2.000 que uno de 1.000 euros.
Sin embargo, cuando esta medida se crea con el consenso de los trabajadores, de forma voluntaria, sin obligar, las ventajas son inmensas:
desde el mismo empleado que hubiera ido a la calle y que con alegría y optimismo puede seguir levantándose a realizar su jornada, el empresario que se siente satisfecho de haber salvado empleos, hasta los trabajadores que voluntariamente reducen su jornada, permitiendo que un companero pueda seguir trabajando y disfrutando de más tiempo libre.
Además está demostrado que la jornada reducida mantiene al trabajador con menos bajas por enfermedad al tener más tiempo para disfrutar y descansarse.
Cada uno de nosotros debe saber que nos es más importante, igual la reducción voluntaria de sueldo no da para comprar el iphone, pero a cambio he creado empleo…y quien sabe quizás yo hubiera sido el siguiente en salir de la empresa….
Curiosamente esta medida tambien podría servir para crear empleo, dado el caso de que unos cuantos trabajadores quisieran mantener su jornada reducida aun viéndose aumentada la actividad de la empresa, un nuevo empleado podría incorporarse.