El humano más solo del Planeta

Desconexión total, visión global.

Se han cumplido 28 años desde que el primer ser humano, un 12 de febrero de 1984, realizase el primer vuelo libre en el Espacio exterior. Cortó con todo “cordón umbilical” que le atase a la Tierra. La alta tecnología le favoreció una experiencia sin igual y ello contribuyó, como a tantos otros, a una nueva toma de consciencia en el hombre moderno. Continuar leyendo

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San Valentín protégeme de Cupido

Protégeme de Cupido que de los enemigos me protejo yo…

Un año más llegamos a la “romántica” fecha. Si bien el santo mártir romano, contraviniendo las leyes romanas, casaba a los soldados encolerizando al emperador Claudio, no es hasta el siglo XX y sobre todo en los países anglosajones cuando fue implantando ‘el día de los enamorados’. Con sus más y sus menos, todos nos vemos “empujados” a expresar a los cuatro vientos, nuestro amor incondicional a la pareja. Si se te olvida o se te pasa, no te preocupes, es la mejor manera para que te lo recuerden “diariamente” a lo largo de los 364 días restantes… 

Pero si hay que buscar un “culpable” de dicha situación, lo tenemos en el “inocente” Cupido. Ese niño alado, armado de arco y flechas, disparando sin mirar al “corazón” de cada uno y despertando en la ‘diana’ el deseo y la pasión. Hoy, que vivimos un mundo más materializado, nos dicen los científicos que el amor se limita sólo a una mera atracción química. Lo que si está claro es que toda “experiencia” química nos puede aportar variados resultados. A veces congenian los elementos mezclados, otras se repelen o terminan inertes y los hay que explotan. De ahí viene el recurrido refrán: ‘los experimentos con gaseosa’…  

A veces, ante el amor verdadero, se produce un cierto miedo a dar el paso. En esto también Cupido tiene algo de responsabilidad. Según el mito, este hijo de Venus y de Marte, fabricó un arco de madera de fresno y unas flechas de ciprés. Pero las flechas eran de dos tipos, unas tenían puntas de oro y aseguraban el amor y la pasión, otras las tenían de plomo, asegurando el olvido y la ingratitud en los corazones de los amantes. 

Consejos generales para regalos personales:

 

Stendhal decía “El amor es una bellísima flor pero que hay que tener el coraje de ir a recogerla al borde del precipicio”. El refranero popular imprime un matiz más belicoso “En el amor como en la guerra todo vale”. De lo que se desprendería “que no importan los medios para conseguir un fin”. Posición muy resbaladiza donde se anula el poder de la ‘ética’. Sea como fuere y para “tener la fiesta en paz”, os voy a dar unos consejos astrológicos de los gustos en los Signos, a la hora de hacerle un adecuado regalo.  De esta manera, con seguridad aplastante, recibiremos una ‘sonrisa de oro’ como agradecimiento y no “una mirada de plomo” como las flechas del olvido de Cupido. Tened en cuenta que estos “consejos” no tienen contraindicaciones ni efectos secundarios, sólo buscan armonizar el gusto de cada uno. En caso de duda, se recomienda acudir al santo mártir Valentín, que seguro nos echará una mano.

 

La impetuosidad de los Aries marca mucho sus gustos. Los colores fuertes le atraen y estimulan, sobre todo el rojo y el azul. Gustan de todo aquello que puedan “consumir” de inmediato, que realcen su personalidad y que los muestren como únicos. Todo regalo debe estar asociado a la aventura, la acción y el riesgo.

 

El Tauro tiende a lo conservador y materialista. Los colores preferidos están en la gama de los verdes y todos los que aporten calor. Son muy exquisitos, gustan de las buenas marcas y de todo aquello que muestre valor. Les importa mucho la calidad, lo tradicional y la buena mesa. A las mujeres de este signo les encantan los collares y pañuelos. 

Para los sociables, contradictorios y amantes de la libertad Géminis, todo aquello que le ayude a “coquetear” le vendrá de perlas. Su constante necesidad de comunicación les hace gustar de todo aquello que tenga un uso rápido y práctico. Sus colores favoritos son el azul claro, celeste, blanco y amarillo. Saben apreciar el valor de las cosas, pero se encuentran más a gusto con todo tipo de sorpresa que venga acompañada de originalidad y buen gusto. 

Los familiares, románticos e imaginativos Cáncer gozan de una sensibilidad especial, ciertamente algo complicada. Más que gustarles los regalos aprecian la acción en realizarlos. No obstante, todo aquello que vincule al regalo con la historia, los buenos momentos del pasado y que el mismo se pueda compartir, les priva. Sus colores preferidos son el azul, el blanco y el negro. Una buena cena con un buen vino, es colofón ideal para cautivar el amor del nativo.

 Al extrovertido, pasional y generoso Leo conviene a veces “darle de comer aparte”. Muy románticos

pero a la vez muy extravagantes. Les atrae el lujo, son bastante caprichosos y gozan siendo el centro de atención de todos. Ese gusto por impresionar y ser protagonista, hace que gusten de los regalos suntuosos. Su irreprimible deseo de impresionar le hace valorar las joyas, el oro y los metales. Cuanto más grande y ampuloso el regalo mejor. 

La meticulosidad de los Virgo se hace ver también en sus gustos. Les encantan los pequeños detalles pero que sean prácticos y de utilidad. Ellos y ellas, no están para perder el tiempo. Gustan de todo aquello que tenga movimiento o que lo potencie. Sus colores preferidos son aquellos que sean cálidos. Muy importante, a la hora de hacerles un regalo, cuidar mucho la presentación; los Virgo son los más observadores y detallistas del Zodíaco. 

Para el diplomático y sociable Libra no existen tantos problemas. Ellos gustan de los regalos y cuantos más mejor. De igual manera son felices regalando y no escatiman en gastos por algo bello. Ahora eso sí, gozan de un gusto exquisito apreciando el arte, el diseño y la decoración. En los colores no son muy definidos por uno en especial, pero sí que los mismos guarden un gran equilibrio cromático a la par que emotivo y sentimental. 

Si de amor y pasión hablamos, aquí estamos ante el Signo perfecto. Su color el rojo pasión y todos los cálidos y fuertes, igualmente con los perfumes que le privan. Intuitivos, profundos y celosos desean ser los únicos homenajeados. Los regalos tradicionales no le gustan, hay que ser muy perceptivo para conocer sus gustos. Pero todo aquello que genere acción pasional y contenga ‘misterio’ encandilará su corazón. Es un signo de “las aguas profundas” y no se contenta con obsequios superficiales. 

Confiados, alegres y amantes de la libertad. Los Sagitario son muy seguros de sí mismo por ello, cualquier regalo, debe reflejar o aumentar su poderío. Su color preferido es el azul y los tonos del verde. Gustan de los regalos prácticos pero que contengan algo de aventura y acción. Son ante todo muy agradecidos, pero sobre todas las cosas ante la lealtad. No miden las cosas por su valor material. 

Capricornio, introvertidos e impulsivos al mismo tiempo. Como son muy tradicionales y estrictos consigo mismo y con los demás, valoran mucho los regalos útiles y que incluso se revaloricen con el tiempo. Su color preferido es el negro, los tonos de grises y los verdes oscuros. Prefieren los artículos de marca y todo aquello que eleve su estatus. No son muy expresivos al recibir un obsequio, ello no significa que no lo agradezcan.

 

Los Acuario son sinceros, simpáticos y muy vanidosos. Como buen signo de Aire, más que el valor económico de algo, les encanta lo sorpresivo y lo original. Les fascina todo lo nuevo, sobre todo en lo tecnológico. Todo regalo que le ayude a ampliar sus horizontes y le permita integrarse con los demás, les encantará. Sus colores favoritos son de amplia gama, pero lo que más valoran es el tiempo que hayas invertido en la elección de su regalo. 

Piscis, los mayores creyentes en la amistad y en el amor. Son imprevisibles, románticos y a veces quisquillosos. Sus colores preferidos el verde mar, el azul y los tonos cálidos. Gustan recibir regalos románticos, originales e incluso algo esotéricos. No olvidan los detalles y se sienten alimentados con el afecto y el amor de quienes le miman y regalan. Todo lo artístico, imaginativo y misterioso les atrae, sobre todo si guarda relación con el mar.

 

 El regalo perfecto:

Cada persona es un mundo. Los datos que arriba os comento, son genéricos para los signos. Conocer profundamente a la persona en cuestión, además de por el trato diario, se consigue analizando a través de la Astrología con la Carta Astral del nativo. Un regalo práctico y seguramente muy rentable es hacer el propio estudio de la persona. Si lo que en él se descubre, por medio de un análisis comparativo entre la pareja sale positivo ‘miel sobre hojuelas’. Si por el contrario aparecen roces o principios de mal entendimiento, conocerlos a tiempo nos dará la posibilidad de enmendarlos. De no tener solución, nos ahorraremos futuros disgustos de “amplio espectro”. Si deseáis más datos poneros en contacto conmigo, os aseguro que os sorprenderéis de lo que se puede averiguar. Otro camino es, como os comentaba antes, pedir a San Valentín que os proteja del “juguetón” Cupido.

Felices pesadillas!!!

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Depresión Estrés y Lunáticos

Los males de nuestra época:

Varios son los factores que pueden desencadenar estos insufribles estados. Básicamente los expertos marcan su origen en “endógenos” o “exógenos”. El primero referido a todo aquello que nace dentro de nosotros y exógeno a lo que tiene un inicio o fuente fuera de nosotros. La depresión en concreto suele tener en mayor medida ese factor endógeno, aunque con connotaciones externas que acentúan el proceso. Al igual, pero a la inversa, ocurre con el estrés. La vida que llevamos cargada de tensiones, las angustias y frustraciones, nos producen una “aceleración” tal, que “quemamos” nuestra energía auxiliar de forma descontrolada. Este abuso mina nuestro cuerpo y nuestra mente hasta caer en una agónica situación vital. 

La realidad es que existe una especie de “puente de conexión” entre uno y otro. No todos respondemos de igual manera ante similares presiones externas, ni todos somos capaces de afrontar iguales influjos según nuestra personal naturaleza. Por lo tanto, las vivencias obtenidas no son las deseadas. Nuestra mente y nuestro cuerpo no se hallan para nada “aislados”  del entorno. Ser conscientes de ello y buscar el equilibrio por medio de técnicas adecuadas que facilitan el autocontrol, son de vital importancia para lograr un ‘estado personal de bienestar’ que facilitará nuestra felicidad y la obtención de los anhelados fines.

La ‘depresión’ puede darse a cualquier edad. El hecho de sentirse triste, melancólico, abatido o derrumbado no perdona edades ni sexo. Todos, a lo largo de la vida, pasamos por alguna que otra situación similar. Períodos cortos que se suelen superar por las propias circunstancias o por que les “ponemos valor” para enfrentarlas. Lo peligroso es cuando, ante la falta de recursos psíquicos y emocionales propios, dicha depresión se transforma en “crónica”. Se comienza con una “baja autoestima”, dificultades en conciliar el sueño o un exceso de él, cansancio y falta de energía, dificultad de concentración, ánimo irritable, sentimiento de inutilidad y odio hacia sí mismo, sensación de abandono y desesperanza que, pueden derivar en repetitivos pensamientos de muerte y suicidio. Elementos todos que propician también una total disminución de la actividad sexual. 

Son varios los factores que pueden potenciar esta insufrible dolencia. Algunos científicos hacen hincapié en la trasmisión genética de dicho mal y en los comportamientos adquiridos en el ambiente familiar. Sea como fuere, es bien sabido que situaciones  estresantes e infelices de la vida, alcoholismo, drogas, maltrato, abusos, alteración del tiroides, ruptura de relaciones, pérdida del trabajo, soledad y aislamiento social, muerte de un amigo o familiar, divorcios y enfermedades cancerosas, son crueles potenciadores de las patologías depresivas. 

Si bien médicos y científicos recomiendan cuidados personales como el dormir bien, una equilibrada alimentación, evitar el alcohol y las drogas así como el ejercicio físico, recalcan la importancia de la meditación y de los métodos de relajación. De lo que se desprende que, en nuestra ‘Mente’ podemos encontrar una “herramienta” de curación muy positiva y radical. En este sentido, la ‘Hipnosis Clínica’ tiene mucho que decir y lo viene haciendo en los países más adelantados desde hace años, con certeros resultados que, sin ser una terapia “agresiva” ya que no utiliza medicación alguna y no tiene ningún tipo de daño colateral, va a la ‘fuente’ del problema creando los “antídotos” necesarios para salir de la situación depresiva. Si picáis en la Sección (Categorías) Hipnosis y luego en el título ‘Hipnosis la Nueva Medicina’, podréis leer una amplia explicación de sus posibilidades así como de sus fundamentos e historia. 

Una vida con Estrés:

A diferencia de la Depresión el Estrés es una “dolencia adquirida” por el tipo de vida que llevamos, lo que puede desencadenar auténticas enfermedades orgánicas. Pero sus consecuencias pueden derivar en situaciones tanto o más insufribles que las de la depresión. El problema es cuando se ‘somatiza’ su efecto. Situaciones y pensamientos negativos pueden desencadenar dolores abdominales, musculares y de cabeza. En los casos más intensos se pueden producir las “famosas” úlceras de estomago, la caída del pelo, una frecuencia cardíaca más rápida, sudoración, temblores y mareo, entre otras dolencias. Muchas personas sufren estrés ante un inminente cambio de vida o costumbres e incluso ante la imposibilidad de no encontrar o poder conseguir el cambio necesario para su bienestar. Es un proceso complejo que, la mayoría de las veces, necesita de una exterior orientación por parte de un especialista en la materia. Se debe tener especial cuidado en el uso o abuso de determinados fármacos que, en muchas ocasiones, producen el empeoramiento de la situación estresante. Siempre debe consultar al médico el medicamento para su enfermedad. Al igual que con la depresión el estrés se puede dar a cualquier edad. En realidad el estrés en “pequeñas cantidades” es bueno, ya que nos motiva a ser más productivos. Lo malo es cuando existe en exceso y nos domina. En los niños por ejemplo, al carecer de experiencias previas de las cuales aprender, las situaciones o cambios que para los mayores son insignificantes, en ellos se pueden transformar en todo un riesgo y obstáculo ansioso. Además, debido a su corta edad, no son conscientes ni de la situación ni de sus consecuencias. Por ello, sus padres o tutores, deben poner atención a determinados síntomas manifiestos como disminución del apetito, enuresis, pesadillas, tartamudeo, comportamiento terco y agresivo, miedo a la oscuridad o a las relaciones sociales entre otros. Comunicárselo a su médico o especialista y éste seguramente orientará la mejor terapia para la resolución. En general, al igual que en la depresión, las técnicas de relajación y en concreto la Hipnosis Clínica puede conseguir resultados muy eficaces.

Prisas, prisas y más prisas… La norma de los mayores, principal fuente del estrés y otras demoledoras dolencias y consecuencias. En este aspecto, el estrés no tratado a tiempo, no solo perjudica a la propia persona que somatiza en su cuerpo y mente las consecuencias; también rompe, con su descontrolada actitud, el normal  e “inestable” equilibrio de su cotidiana vida. Creando, de esta manera, un “círculo vicioso” entre él y su realidad. En estos casos es aún más importante recurrir a terapias de apoyo como la Hipnosis, para conseguir dominar la situación.

Todos somos Lunáticos:

 

En mayor o menor medida a todos nos afectan las distintas Fases Lunares. Pero el ser “lunático” por naturaleza tiene sus consecuencias y se fundamenta en la Fase de la Luna con la cual hemos nacido. Las fases son cuatro, Luna Nueva, Creciente, Llena  y Luna Menguante. Según la que hubiéramos tenido al nacer nos aportará un carácter distinto.  Con la Luna Nueva, la que no se ve en el Cielo, tenderemos en la vida más hacia la introspección e incluso a la depresión. Si ha sido Creciente adoptaremos una actitud más batalladora con respecto a los obstáculos que se nos presenten. Si fue Luna Llena, corremos el riego de exagerar nuestro gasto de energía tanto psíquica como física. Y si fue Menguante nos mostraremos más cautos y meditativos en nuestro actuar. Por supuesto que existen otros factores particulares que acrecentarán o minimizarán dichas influencias, pero son de estricto estudio personal en cada individuo. Básicamente “el lunático” sufre cambios bruscos de carácter o humor. Son personas que tienen el carácter muy variable y que pueden llegar a sufrir estados de “locura transitoria”. En estos casos, tanto la Hipnosis Clínica como la meditación, son herramientas terapéuticas que, bien sea aplicada de forma directa o como complemento a un tratamiento médico, pueden ayudar en gran medida a la solución de la dolencia. Como todo en esta vida, está en la decisión propia el buscar remedio a un mal actual, al que no se le debe dejar que nos hunda en un “pozo sin fondo”.

Felices pesadillas…

Prof. Carlos Bogdanich. (Hipnólogo Clínico).

 

 

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2012 Año del Dragón en crisis

Al fin nos llega el Dragón Protector: 

Todo en la Naturaleza cumple Ciclos, algunos más largos que otros. Son como vidas personalizadas que nos pueden tocar tanto a nivel individual, como global. Épocas de bonanza se unen a otras de amargura y desolación. Ya lo dice el refrán “no hay mal que dure cien años… ni cuerpo que lo aguante”. Si rompes un espejo “son siete años de mala suerte” muchos, sin romper nada, sobrellevan la cruz más tiempo, estoicamente…

Dejamos atrás un año donde las desventuras económicas han sido “el pan de cada día”. Entre el ‘que no hay crisis’ y el ‘que sí hay crisis’ los “espabilados” pescadores hicieron caso al viejo adagio ‘A río revuelto, ganancia de pescador.’  Para aquellos que no hemos tenido ni siquiera una triste caña de pescar, les pido que “inviertan” un poco de su tiempo en la lectura de este artículo. Es un mensaje logístico y esperanzador.  Continuar leyendo

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Árbol de Navidad en crisis

 

Cada Navidad, la mayoría de la gente, cumple con el “ritual” de poner a toda prisa el arbolito de navidad. Automatismo para muchos que se queda en el simple hecho de dar luz y color a una parte de la casa. Los hay grandes, medianos y pequeños, naturales, de papel y de plástico. Hoy son los chinos los que “hacen el agosto”, vendiéndonos a precios irrisorios la ilusión fabricada por manos esclavas. Pero qué esconde el tradicional árbol en su mensaje simbólico que tanto atrae, tan solo unos días, para luego “dormir” empaquetado y olvidado el resto del año. 

Orígenes remotos:

 

Según los historiadores el pino o abeto de Pascua que conocemos hoy tiene un origen germano, con muchos aditamentos, casi demasiados, de la cultura norteamericana. Pero si ahondamos en la Historia, descubrimos una fértil simbología llena de matices de otras culturas que no deberíamos olvidar. Los antiguos egipcios tenían como tradición el celebrar, todos los fines de año, una ceremonia en la que llevaban una penca de Palma de 12 hojas, coincidiendo cada una con los meses del año. Con ellas realizaban una pirámide, recordar que el abeto tiene forma de pirámide que oculta una gran simbología, para ser quemada en honor a los dioses. Muchos siglos después, concretamente en la mitad del siglo VIII, un misionero británico llamado San Bonifacio, intentando convencer a los druidas alemanes de que el roble no era sagrado, en pleno sermón “casualmente” cayó un inmenso roble aplastando muchos árboles y arbustos en su caída. Del desastre sólo quedó en pie un pequeño abeto, San Bonifacio creyó ver un milagro en él y consideró que el abeto sí debería ser objeto de culto. A partir de ese momento le llamó “el árbol del Niño Dios”. Como resultado, todas las Navidades entre los cristianos pasaron a tener como objeto de culto a dicho árbol. Con posterioridad, la costumbre fue evolucionando hasta dar lugar a las distintas decoraciones que hoy presenciamos. Algunas de ellas con un fin simplemente lúdico y otras con gran contenido simbólico. 

Según cuenta la tradición san Bonifacio asoció lo perenne del abeto al Amor de Dios y colocó en él manzanas y velas, simbolizando las primeras el pecado original y las tentaciones y las velas la luz de Cristo como Luz del mundo. 

Con el tiempo estas se fueron transformando en esferas, las famosas ‘bolas de navidad’, y las velas en coloridos artilugios eléctricos. Dichas esferas simbolizan los frutos que da el árbol, la fertilidad y la abundancia. Dicen que, si las bolas son de cristal, activan la energía y las buenas vibraciones. Los Celtas acostumbraban a colgar las cabezas de sus enemigos como trofeo. Hoy no somos tan crueles, algo menos, por ello colgamos con la misma “ilusión” muñequitos, mariposas, avioncitos, dinero y hasta la torre Eiffel, potenciados por el deseo de que nuestras esperanzas se hagan realidad. El colocar campanillas es síntoma de alegría y los lazos, sobre todo en color rojo, representan la unión de las familias y personas queridas, uniéndolas a los dones que se desean dar y recibir. 

La estrella en la copa del pino, tiene un capítulo aparte y muy simbólico. Representa la fe que debe guiar la vida del cristiano y recuerda a la “polémica” Estrella de Belén, para unos un cometa, para otros una nave extraterrestre, que guió a los Tres Reyes Magos astrólogos hacia el correcto lugar del trascendente nacimiento. Al principio comentaba la forma piramidal que los egipcios le daban a la pira en honor a sus dioses, los pinos tienen esa forma (coníferas) y se la asocia a que representa la Santísima Trinidad. 

En toda Navidad que se precie no pueden faltar los regalos, y como regalos que son tienen que ser sorpresa. Estos se ponen al pie del árbol como antaño hicieron los Reyes Magos con sus ofrendas a los pies del Recién Nacido. Los regalos son símbolos de amor, generosidad, prosperidad y buenos deseos, tanto para el que los da como para el que los recibe. Al igual que en toda la confección del árbol de Navidad, no importa tanto su valor material como la intención y emoción con que se haga. Todo es un mundo de símbolos intemporales que, en la medida de nuestra personal frecuencia emocional, recibirá los frutos adecuados del “árbol regado”.  

 Papá Noel en crisis:

El presunto Santa Claus, alias Viejito Pascuero o Colacho, tiene su origen en san Nicolás, obispo cristiano que vivió en el siglo IV  en Anatolia, actual Turquía. De familia acomodada mostró desde muy joven su sensibilidad hacia la desgracia ajena. Repartió sus bienes entre los necesitados, por lo que se ganó la fama de repartidor de obsequios. No fue hasta el año 1863 que adquiriese la fisonomía actual de “gordo barbudo y bonachón”. Y aunque su atuendo llevaba mucho el color verde de la “esperanza” es a principios del siglo XX cuando, la empresa multinacional Coca Cola, remodela su figura y color. Un verdadero “regalo” navideño de publicidad. La “chispa de la vida” conquista y preconiza un sentimiento universal para sus fines comerciales. 

El “invento” les salió redondo, gracias a la perspicacia de los agudos publicistas. Hasta generaron centenares de miles de nuevos empleos basura en el mundo. En las grandes superficies americanas, se cuentan a miles los que cada fin de año, previo cursillo rápido de “nöeles modales”, se pasean por las calles emitiendo su canoro ‘Ho ho ho’ hasta la saciedad. 

Recuerdo un día, en una gran superficie escuchar a un niño, seguramente ‘índigo’ y muy avispado, que al ver tantos “papanoeles” pululando le preguntó a su padre: ¿Cuál de ellos es el verdadero?La entrecortada respuesta del padre me la guardo, pero me confirmó el mundo “ilusorio” en el que vivimos. Durante todo el año se castiga a los pequeños cuando mienten y llega la Navidad y les embaucamos descaradamente. En fin, cosas de la inocencia. Inocencia que quizá fuese bueno no perderla, pero el mundo va por unos derroteros que más que regalos traídos, por un “gordo bonachón”, harían falta milagros que está visto no están en la bolsa de “santa” ni en los lomos de sus renos. 

Pero para no quedarnos “helados” bien sea porque no nos ha traído el regalo esperado o ni siquiera se ha dignado entrar en nuestra casa, tenemos una segunda oportunidad. Sí si, como en la lotería, el Gordo de Navidad primero y la Lotería del Niño después. Por imaginación que no falte y por “ilusión” mucho menos. Y es aquí, entrado ya el Nuevo Año, donde nos terminamos de quitar “el peso kármico” del pasado con más ilusión que nunca. Es que llegan los Reyes Magos y como son más, reparten más regalos… 

 Los “Magoi” símbolo de la Navidad:

El mundialmente reconocido Astrólogo y gran amigo Boris Cristoff, comentaba en uno de sus numerosos libros: “El actual Papa ariano Benedicto XVI, nos dio la agradable sorpresa el pasado enero cuando declaró urbi et orbi que los astrólogos de Oriente, los Reyes Magos, eran verdaderos sabios: Éstos eran unos sabios, que escrutaban los astros y conocían la Historia de los pueblos. Eran hombres de Ciencia en el sentido amplio, que observaban el Cosmos

 

considerándolo casi un gran libro lleno de signos y de mensajes divinos para el Hombre”. Boris ya inició en los años 80 una “cruzada” internacional, a la que prontamente me adherí, con el fin de rescatar la verdadera y trascendental figura y peso de los Reyes Magos en nuestra tradición Occidental. Recordemos que, incluso el Papa Juan Pablo II oró ante el mayor sarcófago de los tres Reyes Magos

en el altar mayor de la Catedral de Köln, la mayor iglesia cristiana. Recordemos además que, en el pasado ha habido otros sacerdotes y papas tan valientes como ellos. San Agustín le dedicó 30 páginas a la Astrología en sus “Confesiones”. También papas como León III, Silvestre II, Honorio III, Urbano V fueron amigos y protectores de los astrólogos.

Sarcófago Real en Catedral de Köln.

Los tres Reyes Magos guiados por la “estrella” de Belén simbolizan, además de la Adoración, la entrega de los Tres Elementos Tierra, Aire y Agua al “ígneo nacimiento”. Oro, incienso y mirra que junto a sus poderes saludables, eran símbolo contenedor del Todo. Sus graciosas majestades sabían de antemano lo que ahí se “cocía”. Conocedores de las inmutables y al mismo tiempo cíclicas Leyes Cósmicas, no se equivocaron en sus predicciones. El acontecimiento revolucionó al mundo espiritual.

Por todo ello, demos cabida en nuestros corazones a la mayor “ilusión” con base histórica que tenemos. Aparquemos un poco el exceso de materialismo y entreguemos, no solo en Navidad, el gran mensaje que nos llega de la Tradición. Miremos más hacia el Cielo, descubramos que en cada “lucecita” que brilla, hay mucha esperanza de una vida mejor. Alimentemos a esos reyes que viven dentro de nosotros y comprendamos aún más, el verdadero sentido de la Navidad.

Felices pesadillas… 

 

 


 

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