Riau, riau

Hoy se acaba todo: el verano y mi diario. Ha sido tan placentero compartir estos días con ustedes como cambiar unas medias de garbanzo por unos calcetines de algodón.


Por fin regreso a mi vida de paisano, y lo mejor de todo, ¡vuelvo a recuperar mi intimidad! Saben que no he tenido secretos para ustedes.
Ayer me encontré con Jerónimo Blasco, consejero municipal de Cultura, en Interpeñas. Me miró de arriba a abajo, nos dimos la mano y me dijo algo que jamás me habían dicho. Me dijo una de esas cosas que las llaman grandes verdades. Nuestra conversación duró dos frases No nos hizo falta ninguna más.
Jerónimo Blasco: «Vas… vestido de… de baturro».
Víctor Meneses: «Es usted muy observador».

Han sido unas fiestas del Pilar muy extrañas y necesito hacer balance. Vayamos por puntos:
1. Mantengo la teoría de que, ante la duda, las chicas nunca eligen al baturro. Saquen sus propias conclusiones y ni me juzguen ni se lamenten, que ya tengo bastante con lo mío.

2. Descubrimiento inédito: es posible entrar a Interpeñas vestido de baturro y salir impoluto. He ido más veces que el año pasado, pero esta vez ningún desaforado me ha vaciado un litro de calimocho en las alpargatas. Gracias amigos beodos, yo que tanto os he criticado este tiempo.

3. El señor de seguridad que se encarga de vaciar los botellines ilegales que cuela la gente en Interpeñas se toma su trabajo muy en serio. Mientras lo vacía, te mira con cara de asesino. Una vez eliminado el líquido, tira el envase y se va con paso firme.

4. Es posible sudar en la Ofrenda. Con el buen tiempo que ha hecho deberíamos haber terminado el día grande de las fiestas con un buen baño en el Ebro. A ver quién sale vivo de esa ahora que los siluros son más grandes que algún niño que desfiló en la Ofrenda de Frutos.

5. Es imposible adelgazar en estas fechas. Ya lo sé, tampoco me juzguen por esto, por favor. Yo que me quería quitar cinco kilos… Angelico, qué inocencia. No habré perdido peso, pero con la faja bien ‘preta’ me quito cinco tallas por lo menos.

Publicado en Sin categoría | 6 comentarios

Jotero ‘indie’

El diablo no solo se viste de seda. También lo hace de baturro. O eso pensarán los puritanos del traje, pero es que es un atuendo con muchas limitaciones. Por eso no me ha quedado más remedio, he tenido que tunearlo.
Mis amigos dicen que el traje me está transformando, pero creo que soy yo el que está transformando al traje. Es cierto que mi hablar se ha vuelto más nostálgico y vernáculo, incluso empleo expresiones que no pronuncio en otras épocas del año, como llamar a alguien «zagala» o decir que he cogido «capazo».


De todas formas, se hace imposible vivir y trabajar con el ritmo de vida que llevo y vistiendo así.
Ahora soy un jotero moderno, ¿saben? Uno de esos que escuchan rondallas alternativas. De hecho, tengo el mp3 lleno de jotas y canciones de la Ronda de Boltaña.
Soy uno de esos baturros que por la noche desenfunda sus gafas de pasta moradas sin cristal a juego con el traje, enseño mis zaragüelles a todas horas… ¡Si hasta me he hecho con una funda de Blackberry a juego con la faja! Aunque también es cierto que en estas fiestas del Pilar me ha sido más útil la funda que el propio móvil. Por no hablar de la cobertura dentro del recinto de Interpeñas. Como dice mi amiga Merche, si quieres quedar con tus amigos, tienes que mandarles el mensaje la noche de antes.
Menos mal que solo me queda un día. Mañana, cuando cierre mi diario, lo primero que voy a hacer es patentar un invento: la faltriquera del siglo XXI. Es la herramienta que suple la falta de bolsillos en el traje regional. Para que no cante con el resto del atuendo, lleva la tela de cachirulo con dos cordeles a los laterales formando una mochila muy resultona.
Los baturros tampoco nos llevamos bien con el tranvía. Esos asientos tan nuevos son muy resbaladizos para el material con el que está hecho tanto el calzón como el chaleco. Si al menos las alpargatas se agarraran al suelo… Para que se hagan una idea, un baturro sentado en el tranvía patina lo mismo que una yema de huevo sobre un plato. Siempre que acelera o pilla la curva de entrada a Valdespartera me desplazo involuntariamente.

Publicado en Sin categoría | 5 comentarios

Señores que visten como yo

Saben la cantidad de insultos por segundo que pueden pasar por la cabeza de una chica que va a una boda cuando aparece otra con su mismo vestido… Yo no lo sé de primera mano, claro, pero me lo han contado. El caso es que experimenté una sensación parecida ayer.
Me encontré con dos tipos con la misma blusa que yo, la misma faja que yo, la misma camisa que yo y los mismos calzones… Juntos parecíamos de una peña; una de esas con solera y a cuyos miembros les gusta el vino, bailar la conga y jugar al bingo los sábados.
El primero de ellos se llamaba Juan, estaba en Santa Engracia. Del segundo, no recuerdo el nombre, pero llevaba un carretillo de la Asociación de Vecinos Allabone, de Alagón.
Lo peor de todo no es que vistan igual que yo, es que si nos pusieran a los tres junticos, yo sería -con diferencia- el que peor olería. A la gente se le olvida, y lo agradezco, que llevo la misma ropa todas las fiestas. Y frecuento Interpeñas. Es como si en vez del diario de un baturro, mi sección se llamara el diario de un tipo que no se cambia de ropa, pero suena tan asqueroso que prefiero que se me recuerde como el baturro y no como el guarro del periódico.
Esto no se lo he dicho a nadie, y no sé si lo notan mis compañeros, pero es que siempre que estoy en la redacción escribiendo para el diario y cruzo la pierna, me viene un olor a vino que tira para atrás.
Por no hablar de los cordones de mi calzón, que se enganchan en todos los pomos.
Eso sí, debo confesar que la dieta la tengo algo descuidada. La culpa no es mía, de verdad. La culpa la ha tenido uno de los señores que vende patatas en Valdespartera. Tiene una estrategia de márquetin insuperable anunciando su producto: «Compren aquí sus patatas de Bilbao, te las comes tú y engorda el de al lao».

Publicado en Sin categoría | 5 comentarios

«No habrá paz para los joteros»

Me he comprado una faja azul. Es muy bonita. Una amiga me ha dicho que las ejeanas, las calamochinas y las turiasonenses son muy receptivas a este color de faja, vamos que nunca falla para (como dicen mis padres) festejar. Ya les contaré si funciona. Lo probaré con las ejeanas y con alguna calamochina. Con las turiasonenses, no, que tengo malas experiencias.

Me encanta ir de compras, ¿saben? También en mi faceta baturra. Ahora, si me quiero dar un caprichito, no me compro una camisa en Sprinfield, prefiero una faja o un pañuelo de cabeza. Mamá, qué me está pasando… Aunque no se lo van a creer, he recibido críticas muy duras sobre mis trazas. Sí, sí, lo que leen. Los puritanos amantes del traje dicen que soy un desastre vistiendo. Se hacen llamar… (música de tensión) Somerondón. Hoy me dicen cómo no debe vestir este baturro.

17.05.

Los muchachos de Somerondón me acorralan y me meten a su cueva. Son siete y no puedo con ellos. Me miran mucho. Miedo.

17.08.

Yo comprendo su preocupación sobre el patrimonio etnológico de Aragón, pero espero que entiendan que yo tengo que hacer vida del siglo XXI.

17.09.

Chusa me dice que debería quitarme las pulseras, que son de otra época. Menos mal que no sabe que llevo lentillas.

17.10.

Ángel me dice que los garbanzos son para el cocido, no para llevarlos en las medias. A mi abuela no le va a gustar nada todo esto.

17.12.

Paco ataca mi chaleco: «Le sobran las lentejuelas y los abalorios». Mira, eso me parece genial.

17.13.

Asun agarra con dos dedos mi pañuelo triangular y me sugiere que debería ser cuadrado. Estupendo.

17.22.

Teresa calla. Es muy alta.

17.24.

Virginia dice que si salgo de fiesta, debería abrocharme la camisa.

17.28.

Deduzco que si me hubieran visto disfrazado de Batman, me hubieran sacado menos fallos como baturro.

Publicado en Sin categoría | 6 comentarios

No es un baturro el que más canta

Créanme cuando les digo que vestido de baturro paso inadvertido. Estos personajes también andan sueltos por las feria…

Es curiosa la imagen que tienen los foranos del traje regional. Ayer, en una de las casetas de tiro, un feriante muy moreno, tarugo y fumador me gritó: «¡Tú, baturro! ¿Qué haces que no estás pisando uva?». Querido amigo feriante, aunque usted vea a diario ese puesto de los vinos en la feria, los baturros no nos caracterizamos precisamente por pasarnos el día pisando uva. Si hubiera hecho alusión a las jotas o a la Ofrenda… Esa noche empezó casualmente en el puesto de vino de la feria.

0.10. Me descubro en Valdespartera, en la caseta de los baturros que pisan uva, gritando a los dueños: «¡Explotadores, libertad para los baturros!».
0.11. Una señora se mofa de la escena y me apoya: «¡Qué vergüenza, pobres paisanos!».
0.12. Le digo a la señora que a mí me habían despedido ayer, que hicieron un ERE y ya no trabajaba en el puesto. Le confieso también que yo era el que cargaba con el cubo de uvas de plástico que nunca se caen (ni cuando hace cierzo).
0.13. Los dueños del puesto me miran asustados, no entienden mi humor. Creo que no están acostumbrados a que hablen los baturros. Uno de ellos coge el teléfono sin quitarme el ojo de encima. No sé si llama a la Policía o a Iker Jiménez.
0.14. Decido retirarme. Sigo mi camino como si no hubiera pasado nada. Me doy un paseo.
2.10. Después de dar tres vueltas a las ferias no veo ningún peluche ni artefacto que me guste. Esto tiene que reinventarse. Me voy a dormir.
7.10. Me despierto para ir a las vaquillas.
8.26. Tomo asiento y observo a mi alrededor. Johnny, la gente esta muy loca.
8.25. Pasa por delante de mí un señor muy serio disfrazado de bebé tocando la trompeta.
8.25. Pasa por delante de mí un señor con un sombrero de Coyote Dax y un cencerro en la mano.
8.29. Pasa por delante de mí un tipo con un gorro de vaca dando saltos mientras come un bocata.
8.34. Por primera vez en las fiestas, paso inadvertido. ¿Quién me reconocerá en la Ofrenda?

Publicado en Sin categoría | 2 comentarios

No hay quinto malo. Hablo del pacharán

Me hacen mucha gracia los que creen que voy vestido con el traje regional porque he perdido algún tipo de apuesta. Hoy, episodio taurino.

Diario de un redactor. Día 3.

12.46. Me despierta la llamada del equipo de Canal+. Me ofendo. No me gusta que me despierten y menos a esta horas de la mañana.
12.47. Me ofrecen dos entradas en el palco de Canal+ para ver la corrida de toros.
12.48. Aunque no me apasione la feria, las acepto. A ver quién dice que no a algo regalado. Así somos.
14.05. Quedo a comer con mi amiga Sofía. Estupenda. Vamos a un ‘sushi bar’. No confundir con el bar de Susi, el estilo no es el mismo.
15.32. El ‘sushi’ estaba muy bueno; el postre, asqueroso. La estampa de un baturro comiendo con palillos chinos… se la pueden imaginar.
16.35. Se acerca la hora taurina y el negro de mi traje de baturro está chupando todo el calor de Zaragoza. Es verano. Voy andando hacia la plaza y con buena zancada.
16.42. Mi reino por un vaso de agua, qué calor.
16.43. Empiezo a sortear la gincana genial que ha puesto el Ayuntamiento en Independencia y ha llamado ‘obras del tranvía’.
16.44. Paso por encima de un puente metálico.
16.45. Ando por un caminito estrecho pegado a las vallas.
16.46. Esquivo un coche que no se ha enterado del color del semáforo.
16.47. Salto un montón de tierra y vuelvo a pasar por otro puente metálico. Con lo divertida que es la gincana, no entiendo por qué no sale en el programa de fiestas.
16.49. Tengo más sed que nunca, solo pienso en llegar a la Misericordia y tomarme un botellín de agua de trago.
17.27. Por fin llego. El equipo de Canal+ no me había dicho que la entrada incluía barra libre. Se me abre el cielo, con las ganas que tenía yo de tomarme un buen trago de agua o una limonada…
17.31. Pido un pacharán con naranja.
17.35. Empieza la corrida. Me pido otro.
18.50. Creo que lo que más me gusta de los toros es el pacharán.

Publicado en Sin categoría | 9 comentarios

‘Spinning’ sobre alpargatas

 

Mis peores enemigas ahora son las alpargatas. No se imaginan lo mal que se cogen las curvas con el cáñamo, sobre todo en terrazo. Maldito terrazo… Es curioso que no se agarren bien sobre las superficies lisas pero sean capaces de chuparse medio litro del vino del suelo. Eso sí, para conducir son estupendas, no me pregunten por qué, pero tengo deportivas con las que conduzco peor.
Ayer, cuando salí de Interpeñas, llevé en el coche a Merche, una amiga mía muy moderna de Mezalocha. Merche me miraba de reojo como diciendo «qué raro es esto de mirar al conductor y que sea un baturro», aunque yo creo que sería peor que fuera un tipo disfrazado de pollo gigante.
Ya sé que si quiero adelgazar debería subir y bajar andando a Interpeñas, pero es que me he apuntado al gimnasio. ‘Spinning’, cinta, pesas… Las chicas de mi gimanasio me miran ahora mucho, no creo que sea por el traje, seguro que es porque ya se notan los resultados en este cuerpo serrano. ¡Está funcionando la dieta!

Publicado en Sin categoría | 16 comentarios

Los joteros del infierno

Les presento el medio de transporte ideal para ir a Interpeñas: una ‘Jarley’ Davidson. Con ‘j’, que estamos en Aragón.

Emeterio, el dueño de este tesoro, me ha prometido que me va a llevar al recinto del parquin norte de la Expo alguna noche, que andar con las alpargatas de cáñamo es muy malo para los pies del siglo XXI. Iremos los dos vestidos de baturro y con las trazas que nos caracterizan. Emeterio es un jotero entrañable, grandote y bonachón, uno de estos tipos que desprenden felicidad. Además de conducir su moto, toca la bandurria en una rondalla. Quedé con él para que me cuente algún truco de baturros y me dé una vuelta en su ‘Jarley’.

Yo nunca me había subido a una Harley, y menos vestido de baturro. Como pueden ver, los joteros no necesitamos casco, somos así, con el cachirulo nos vale. La DGT nos permite ir sin él por la dureza de nuestra sesera.

Vean qué bien llevo puesta la media de la pierna derecha. Me estoy temiendo las críticas (merecidas) de los apasionados del traje regional y su conservación. No me odien. Amigos de Somerondón, siento ser un baturro hortera, todavía me quedan días para arreglar mis trazas y ser un aragonés de bien.

Para los que no han podido leer la edición impresa de HERALDO, les cuento mi azaroso día de ayer. Diario de un redactor. Capítulo 1.

Cuando acabaron las fiestas del Pilar del año pasado me prometí que no volvería a vestir de baturro más de un día al año (el de la Ofrenda). Como las grandes promesas, la he incumplido. Hola, amigos, aquí estoy otro año más.

17.00. Empiezo a escribir mi diario de fiestas. Saco el traje regional de la caja y lo cuelgo en una percha. En el cajón de las bufandas y los pañuelos pongo el cachirulo, en el zapatero les hago un sitio a las alpargatas, los zaragüelles irán al estante de los calzoncillos y la faja… La faja siempre me sobra. No sé si ponerla con los cinturones o colgarla con las corbatas.
17.09. Meto la faja en el cajón de las bufandas.
17.14. Saco el programa de fiestas y miro la portada. Caigo en la cuenta de que sobra un uno. El Ayuntamiento ha repartido el programa del Pilar del año 20111.Estupendo.
17.15. Utilizo el programa del año 20111 para planificar estas fiestas de 2011. Quiero ir a las vaquillas y después, almorzar. Paso algunas páginas.
17.16. Me llama la atención el certamen de jota del día 9. Después (me propongo) iré a almorzar. Sigo pasando páginas.
17.17. Ningún año perdono la Ofrenda, además siempre acabamos almorzando en la ribera del Ebro.
17.18. Caigo en la cuenta que el programa me da igual, es más, iría a cualquier acto que acabara en almuerzo. Cierro el panfleto futurista y me pongo el traje.
18.20. Algo no funciona. Me viene ‘preto’. Llamo a mi madre para plantearle la posibilidad de que el traje haya encogido. Mi madre sostiene firmemente que eso no puede pasar. Quizás, como dice mi abuela, me haya enreciado.
18.23. Me deprimo un poco. Estas fiestas del Pilar van a volver a ser muy duras. Además, ahora que estoy soltero, entre que tengo que llevar el traje y mi repentino e inexplicable enreciamiento, no voy ligar nada. Las chicas, ante la duda, nunca eligen al baturro.
18.25. Para aumentar mis probabilidades de éxito, decido empezar una dieta y me pongo un reto: tengo diez días para quitarme cinco kilos. En plenas fiestas, sí. Esto nunca lo ha hecho nadie medianamente inteligente.
18.26. Valoro las consecuencias de mi decisión. La existencia de la carpa del ternasco y de las manzanas de caramelo de las ferias casi acaban con mi nuevo propósito, pero soy un tipo fuerte.
18.27. Empiezo oficialmente mi dieta. Para entretenerme, vacío mi MP3 y lo lleno de jotas. No meto ninguna guarra, aunque reconozco que son graciosas.
18.28. Escucho una que dice: «Si quieres ver la lotería (…)» –Hasta aquí puedo leer-.
18.29. Retiro lo dicho. Las jotas guarras son muy guarras.
19.30. Salgo de casa con el atuendo. El traje de baturro no tiene bolsillos. Me pongo los auriculares y meto el mp3 en la faja. La cámara, al cuello. Las llaves y la cartera las agarro con la mano izquierda. El móvil lo llevo en la derecha porque así actualizo mi blog de www.heraldo.es y mi ‘tuiter’. Los pases de prensa acompañan a mi mp3 en la faja. Me voy hacia la redacción rezando para que todo siga en su sitio cuando llegue.

Publicado en Sin categoría | 3 comentarios

Las rubias y los baturros no somos tontos

Ayer me enteré que la palabra ‘baturro’ viene de la raiz ‘bato’, que significa hombre tonto, o rústico y de pocos alcances. No me gusta el matiz despectivo que tiene la palabra, la verdad, pero me hacen mucha gracia los eufemismos de la RAE con eso de “de pocos alcances”. Voy a empezar a utilizar la expresión “de pocos alcances” en mi día a día. Es una forma tan sutil de insultar a alguien… Además, la RAE se recrea, no es necesario decir que tiene pocos alcances, ya lo define como tonto, ¿no?

Bueno, pues este tonto ya va de faena, amigos. Si alguien tiene la edición impresa sabrá cual es el reto de este año. He decido empezar una dieta y me he puesto un reto: tengo 10 días para quitarme cinco kilos. En plenas fiestas, sí. Esto nunca lo ha hecho nadie medianamente inteligente. Quizás ahora entienda mejor al definición de baturro…

Nos vemos esta noche en Interpeñas, majos.

Publicado en Sin categoría | 10 comentarios

A todo baturro se le ve el calzoncillo

Hoy hablaré de lo realmente importante: mi ropa interior. Mi madre me lo dice siempre: “Chico, que se te cae el pantalón y te vemos los calzoncillos“.

¿Saben?, ayer descubrí que en el mundo de la moda ya está todo inventado. Ahora nos critican a los jóvenes por ir enseñando los gayumbos y los tangas (quien los lleve) por encima del pantalón, pero lo que no sabe la gente es que los baturros ya lo hacían hace más de 100 años. Sí, sí, todos los baturros enseñan los calzoncillos. Es más, miles de personas en la Ofrenda desfilan mostrando su ropa interior (del traje regional, pero interior).

He dibujado esto para apoyar mi teoría:

Mañana, en lugar del calzoncillo, me pondré los zaragüelles: que son como los gayumbos de Gasol. A los baturros nos llegan por debajo de las rodillas.

Encima de la prenda interior sustituiré el vaquero por el calzón, un pantalón que cubre hasta la media pierna. Es una prenda suave, pero sus flecos se enganchan en cualquier pomo. Y sí, amigos, en el traje regional los calzoncillos asoman por debajo del pantalón.

De mi teoría sobre la ropa interior deducimos que:
Aunque el hombre estándar moderno enseñe sus calzoncillos no debe ser criticado por la sociedad, puesto que nuestros antepasados ya lo hacían hace más de cien años.

Oye, que hay gente que se tira años haciendo estudios absurdos de estos y yo lo he teorizado en una mañana y mientras leía vuestros comentarios… que esa es otra, muchas gracias a todos por vuestros consejos sobre cómo fabricar bolsillos, estoy alucinando. Sois como la Issaweis del mundo baturro, jeje. Espero que empecéis bien las fiestas y que os asoméis de vez en cuando por mi pequeña ventana en forma de blog o me digáis cosicas por tuiter (@vmeneses). Mañana ya podré actualizar la entrada con el cachirulo puesto. Un abrazo, amigos.

Publicado en Sin categoría | 5 comentarios