Sí. Soy culpable. Me gusta la moda más que comer con lo dedos. Me he devorado el ‘Vogue’ de septiembre y he entrado con avidez a Zara, aunque jamás pensé que la cosa iba a llegar al extremo de zamparme un zueco de Chanel o un palabra de honor de John Wu. Pero resulta que mi amiga del alma Amparo (además, compañera bloguera en la web de ‘Expasión’, donde regenta el brillante ’London Calling’) me ha permitido cumplir uno de mis sueños-capricho: vivir la experiencia de un ‘afternoon tea’ en Londres. Este ‘té de las cinco’ (hay muchos en muy diversos lugares -en los hoteles más lujosos o en templos de las delicatessen como Fortnum & Mason-) quiero compartirlo en Divino Estás porque tiene un ‘leit motiv’ muy especial: la moda. Así, el juego de palabras -Prêt-à-portea- es el punto de partida de una delicada, exquisita, divertida, original, y por qué no, snob ceremonia del té a la inglesa en el no menos impresionante hotel The Berkeley, a sólo unos pasos de Hyde Park, en Knightsbridge.
Una mesa con una tarjeta impresa para la ocasión con el nombre de la persona que ha reservado espera a los comensales. Y empiezan los guiños ‘fashionistas’: la vajilla es de Paul Smith.

Se puede elegir entre una gran variedad de tés, y además de pastas dulces, se ofrecen sandwiches (superbritish, de pepino, por ejemplo) y algún canapé salado. Y, atención, The Berkeley es compresivo con los ‘té fóbicos’, que los hay, y da la opción de tomar café. Estos son los sandwichitos y el café cinco estrellas (con el detalle de la chocolatina…).


Tras la primera taza de té y los bocadillitos, llega el gran momento, el de los pasteles y pastas inspirados en algunos de los modelos de las más importantes pasarelas de la temporada. Tras servirlos en una bandeja de pisos, el camarero hace las pertinentes explicaciones con unas fotos en las que aparecen los diseños y complementos en los que se han basado los pasteles. Esta es la bandeja con las pastas (en el piso inferior, los canapés salados).

Llega el momento de comerse un zueco de Chanel o un vestido de Jean Paul Gaultier. Y comprobar… ¡que además están buenísimos!
En esta foto que tomo prestada de la web del Berkeley hay algunos ejemplos con imágenes de mejor calidad:

En la foto aparecen (de izquierda a derecha) la galletita del vestido de cóctel con cinturón de John Wu; el bolso ‘Halen’ de Anya Hindmarch (la de ‘This is not a plastic bag’) convertido en una esponja de albaricoque envuelto en mazapán, y la pasta ‘must have’ de la temporada, el zueco de Chanel con tachuelas de chocolate y azúcar glass blanco. En los vasitos están el bavarois de papaya y lavanda rosa tocado con un sombrerito de chocolate de Paul Smith y la mouse de vainilla y frambuesa náutica con tocado amarillo de Sonia Rykiel (las descripciones son tal y como aparecen en el menú).
Este es mi zueco de Chanel antes de hincarle el diente…

Un capricho en toda regla, un ‘guilty pleasure’ fuera de lo común… Aun con todo, de la tarde me quedo con el momento compartido con mi amiga, con la larga charla que hacía tanto que no teníamos y que ya estoy deseando repetir…