Disfrutando del cabrito en distintas versiones en La Bodega de Chema
El restaurante zaragozano La Bodega de Chema celebra hasta el 14 de marzo unas jornadas gastronómicas sobre el cabrito, el producto estrella de este restaurante, todo un clásico en el panorama gastronómico zaragozano, que ha conseguido hacer del cabrito asado al horno con patatas una receta imprescindible entre los amantes de las carnes bien preparadas.

El tradicional cabrito de la casa, asado al horno con patatas. Foto de Gabi Orte (Almozara).
El menú con el que se homenajea a su producto emblemático es muy atractivo, suculento y está exquisito. Cuesta 36 euros, IVA incluido, y se compone de tres entrantes, dos platos, postre y vino Azpilicueta Crianza, agua y café. De entrantes, sirven ‘Albóndiga de cabrito rellena de cebolla caramelizada con jugo reducido a la trufa fresca de Graus’, ‘Timbal de cabrito al chilindrón tradicional con zócalo de patata al romero’ y ‘Crujiente de cabrito, setas y foie con agridulce de Oporto y ensalada de brotes’. Como primer plato, hay un ‘Surtido de quesos de cabra con escarola y pimiento escalibado con vinagreta ahumada de frutos secos’. Para el segundo plato, se puede elegir entre el tradicional cabrito asado con patatas de la casa o el ‘Costillar de cabrito relleno de boletus con foie, mosaico de patata y salsa al vino tinto’, que es una reinterpretación del plato por parte del chef. El postre no abandona el tema objeto de las jornadas y consiste en ‘Leche frita de cabra con helado, crema de vainilla y toque de maíz tostado’.

Costillar de cabrito relleno de boletus con foie. Foto de Gabi Orte (Almozara).
Como se ve, un compendio de sabia cocina que combina tradición y modernidad para elevar a la máxima expresión una carne exquisita que no todo el mundo conoce y que no pocos confunden con el ternasco o cordero.
El desarrollo de estas jornadas forma parte del intento de los propietarios del establecimiento de acercar a más clientes la nueva cocina que practica el chef recientemente incorporado, Carlos Ceperuelo, formado en la Escuela de Hostelería de Guayente, en la que también fue profesor. Este joven e inquieto cocinero ha dado entrada a nuevos platos, suculentos y muy bien elaborados, como el pollo de corral al chilindrón o las chuletas de ciervo. Los postres son todos artesanos. En la sala continúa oficiando con gran profesionalidad el maître Antonio Algarabel, buen conocedor de la oferta vinícola, lo que siempre viene bien para maridar los platos.

Leche frita de cabra con helado y vainilla. Foto de Gabi Orte (Almozara).
El restaurante La Bodega de Chema está en la calle Latassa, 34, de Zaragoza. Teléfono 976 555 014. Página web: www.labodegadechema.com
Abre de 13.00 a 16.00 y de 20.30 a 23.30. Cierra los domingos por la noche.
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