Ángel González Vera, vicepresidente de Pieralisi, lee este martes su discurso de entrada en la Academia Aragonesa de Gastronomía, a las 19.30, en el aula de la Institución Fernando el Católico, en la Diputación Provincial de Zaragoza. El discurso se titula ‘Influencia de los afrodisiacos y el erotismo en la gastronomía’. Por tal motivo lo entrevistamos en las páginas de HERALDO.
¿Cómo se le ocurrió dedicar su discurso de entrada en la Academia Aragonesa de Gastronomía al erotismo y la influencia de los afrodisiacos?
Quería salirme un poco de la que ha sido mi actividad profesional durante toda mi vida, dedicada al aceite de oliva. Un día leí una reseña de HERALDO en la que se aseguraba que durante la Edad Media, los huesos de aceituna, lo que se conoce como orujillos, eran quemados para hacer una fórmula de un bebedizo destinado a enamorar a quien lo tomase. Y ahí surgió la idea de investigar el erotismo y la gastronomía.
¿Y cuál es la conclusión de sus investigaciones?
Pues he de ser sincero: hay dudas más que razonables sobre la existencia de alimentos que tengan las llamadas propiedades afrodisiacas. Casi todos los expertos en la materia coinciden en que importa más el ambiente que hay alrededor de una cena romántica, la iluminación, la música, los aromas, todo lo que predisponga a la sensualidad y al hedonismo. Y lo que más, la atracción por la otra persona. Si hay amor de por medio, es el principal afrodisiaco.
¿Y qué me dice de una buena botella de la cálida garnacha o de la alegría de las burbujas del champán o del cava?
El vino y, en general, todas las bebidas alcohólicas pueden tener efectos euforizantes en un primer momento, pero si uno se pasa el resultado es que se pierde capacidad de conocimiento de la otra persona e incluso de reacción a los estímulos físicos, lo que puede dar problemas en el momento de llegar al acto de amar.
¿No funciona ninguno de los alimentos conocidos tradicionalmente como estimulantes de la libido?
Tal vez sean las ostras las únicas en las que podría haber una relación causa efecto porque contienen mucho zinc y se ha demostrado que en las personas con déficit de este mineral hay una clara disminución de la libido. Otros alimentos pueden mejorar la función reproductora porque son saludables a muchos efectos: por ejemplo, el ajo favorece la circulación sanguínea y eso es beneficioso sin ninguna duda.
En cualquier caso, parece que está clara la relación entre erotismo y gastronomía, aunque sea a efectos de sugestión.
Por supuesto, la relación es y ha sido muy estrecha desde tiempos ignotos, ya que las funciones de alimentarse y reproducirse son imprescindibles para la supervivencia de la especie. Y, además, ambas funciones causan placer y bienestar, así que se dan la mano en el terreno del hedonismo.
¿Y el aceite de oliva, tiene alguna influencia en esta cuestión?
Lo que sabemos es que el alceite de oliva es beneficioso para la salud y especialmente en el ámbito cardiovascular, por lo que, evidentemente, es también bueno para las funciones amatorias.
¿Qué tal está el mercado del aceite de oliva tras la última campaña?
Pues sigue estando en una situación muy delicada, como viene ocurriendo en los últimos años. Es un sector, seguramente el único, en el que todos los profesionales que participan en el proceso pierden dinero, y así no se puede seguir. Las grandes superficies utilizan el aceite de oliva como reclamo, poniéndolo a precio de coste o incluso perdiendo algo para atraer compradores. A la larga, eso puede ser nefasto para el sector porque corremos el riesgo de colapso de los productores y la sustitución de este alimento excepcional por otras grasas mucho menos saludables.












