Comida de verdad en el Boliche Bistró, en el barrio de Miralbueno

Platos de la carta escritos en las paredes del Boliche. Foto de Miguel Ángel Vicente (Almozara).

Se acaba de cumplir un año justo desde que Javier López se hiciese cargo del Boliche, un establecimiento ubicado entre los nuevos edificios del pujante barrio zaragozano de Miralbueno y que debe su nombre no al país argentino sino a la legumbre típica de la localidad pirenaica de Embún.
Y a pesar de que el establecimiento ya estaba bautizado cuando se hizo cargo la actual dirección, lo cierto es que resume en gran medida la filosofía del bistró: “Trabajar en la materia prima que encontramos cada día en el mercado. Por eso, aunque suene pretencioso, en nuestra pared está escrita la leyenda ‘comida de verdad”, señala el responsable.
Y es que, ciertamente, en las paredes se enumeran también los platos y especialidades que se ofrecen a los clientes, utilizando las más de las veces productos de calidad de las explotaciones agrarias o ganaderas aragonesas, como la borraja de Zaragoza, el tomate rosa de Barbastro o los embutidos de la carnicería Español de Broto. También se surten, claro está, de productos de temporada de otros lugares del Estado, en función de lo que hay en el momento. Así, en primavera la anchoa y en verano el bonito, ambos del Cantábrico. Los mejillones de roca llegan desde las costas de Tarragona, las alcachofas de Tudela o los tomates raf de Almería.

Javier López, gerente del establecimiento. Foto de Miguel Ángel Vicente (Almozara).

Con estas premisas, la oferta es cambiante y variada, aunque hay platos que se pueden encontrar en cualquier época del año, como el pulpo a feira, la merluza en papillote o el crujiente de manitas, una acertada especialidad que se elabora con las manitas deshuesadas, rellenas de bloc de foie trufado y acompañadas de puré de patata y de salsa de pimentón choricero.
A partir de esas sólidas bases, se opta por el mínimo tratamiento del producto, que se maneja con extremado mimo y en la justa medida para que mantenga el protagonismo total cuando sale de la cocina a la mesa. Para comprobarlo, no hay más que pedir las sencillas alcachofas rebozadas, las croquetas de gambas o el bacalao Maite.
Muchos clientes habituales optan por el guiso del día, que va cambiando en función de la disponibilidad del mercado y de la temperatura ambiental, y que en esta época suele estar elaborado con legumbres. Con este plato y una ensalada se reponen todas las fuerzas necesarias para seguir con la jornada laboral o con el ocio vespertino. Los precios son comedidos y razonables.

Crujiente de manitas. Foto de M. A. Vicente (Almozara).

Mención especial merece la acertada carta de vinos, en la que abundan los caldos aragoneses, aunque los hay de muchas zonas de España y algunos extranjeros, como los champanes franceses.
En resumen, un restaurante que vale la pena visitar y en el que, junto a Javier, dan el do de pecho para que todo salga tan bien Leticia Gabás, Rebeca Tejada, Maite Fernández Coelho, Teresa López y Ligia Badea.

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6 respuestas a Comida de verdad en el Boliche Bistró, en el barrio de Miralbueno

  1. chilindron dijo:

    siempre es bueno que se quiera hacer comida de VERDAD y no tanto artificio, y saltos al vacio………….., hay que apostar siempre por lo bien hecho con gente que sabe y le dejan hacer, aunque a veces no sea asin………….aplauso siempre por las atrevidas.

  2. Maria dijo:

    Doy fé de todo lo escrito. Soy una vecina de Miralbueno que llegó al barrio a la vez que abrió el Boliche. Sus comienzos fueron sencillos , con unos estupendos bocadillos y ensaladas. Poco a poco fueron introduciendo platos, todos ellos con una muy buena materia prima y cocinados con gran acierto. Se nota que les gusta lo que hacen, el trato con el cliente es estupendo te sientes bien acogido pero sin agobios, todo en su punto justo como en la comida.
    A destacar las verduras en tempura , por la frescura de las verduras y la tempura directamente de Japón.
    Calidad, calidad y calidad a un precio justo !!!

  3. Yuri dijo:

    Parece sencillo pero no debe serlo.
    Me refiero a lo que Javier y su equipo hacen El Boliche, dar de comer.
    Y lo hacen con humildad, honestidad y mucho compromiso. De lo mejorcito dr Zaragoza en este momento. Gracias.

  4. Marisa dijo:

    Hoy hemos cenado en el Boliche, después de su reforma, la verdad que sigue tan bonito y acogedor como ya lo era antes. Todo al detalle, muy bonito. En mi opinión, y las 3 personas que hemos cenado, hoy algo hemos notado una gran diferencia con la última vez que cenamos allí; puesto que si repetimos es porque nos gusto y todo lo que comimos estaba riquísimo. Hoy no podemos decir lo mismo. Hemos tomado un vino Muga, que ni nos han servido en las copas, la ensalada de jamón y emmental, tan básica como abrir una mezcla de lechugas ya limpias, unos daditos de quesos y dos filetitos de jamón cortados; dificultad???? Huevos rotos con longaniza, con unas patatas,naturales eso si, pero casi chips, con dos trozos de longaniza bien toscos, poco propios del lugar. Risoto de setas; un arroz blanco, cocido de ante mano, mezclado en el momento con unas setitas y algo de queso y poco sabor, nada de un buen risoto bien elaborado con su almidón y su brillo, bastante flojo; dados de solomillo de ternera, bueno, muy propios de cualquier aprendiz que aprende a manejar las sartenes y tiene que tomar soltura. Ha sido todo para compartir. Postres, solo hemos pedido dos, de los cuales no tenían ninguno, un poco raro pues hemos sido la primera mesa en llegar. El brownie, rico pero desmejorado con el sirope, y los sanmarinos, bien traidos de la pasteleria. Como ya he comentado, hemos salido decepcionados, pues cuatro raciones para compartir, justitas, y muy poco elaboradas, para cuatro personas 80.50€, ha sido bastante sorprendente. Ojalá y cambie, pues el sitio es precioso y seria una pena desperdiciarlo por una cocina tan flojita. Suerte!!!

  5. Joaquín Ventura dijo:

    Un descubrimiento. Vivo en el barrio Oliver y había pasado por la puerta alguna vez, a horas en las que no estaba abierto. Hace cosa de un mes me decidí a ir a cenar y… ¡Ostras, Pedrín! Qué sitio tan chulo, qué atento todo el mundo y qué buenísima la comida. Ya he repetido y todo…
    Se lo recomiendo a todo el que me quiera oir.

  6. Gastrónomo dijo:

    Estoy de acuerdo con “Joaquín Ventura”

    Que buenos platos, que sitio más bonito y que buen trato.

    Merece la pena. Y siempre está LLENO.

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