Os pego el artículo que he publicado hoy en la sección La Opinión de la página 2 de Heraldo.
LA OPINIÓN I Los recortes por la crisis económica implican unos ajustes que pueden aprovecharse para hacer una reinvención en positivo de nuestras costumbres, por ejemplo las de la alimentación. Por José Luis Solanilla
LO SIENTO, no tengo la panacea para sacar al país del atolladero, si es que alguien ha pensado en una fórmula mágica al leer el titular, aunque ya he dicho anteriormente en esta misma página que habría que recortar también, desde ya, las sobredimensionadas estructuras administrativas y las abundantes poltronas ocupadas por políticos de todo signo, para que no paguen siempre el pato los ciudadanos de subsidio de desempleo o de nómina (por cierto, cada vez más menguadas, ahora por la vía de la subida de los impuestos).
Lo que quiero aportar son algunas propuestas que tienen su lado bueno para hacer más llevadera la crisis, ya que nos permitirán ahorrar unos cuantos euros a lo largo del mes y nos ayudarán a mantenernos más sanos. Así, por ejemplo, les animo a que vuelvan a cocinar de verdad, siguiendo las recomendaciones de la que se ha dado en llamar dieta mediterránea, aunque algunos autores coinciden en que es más bien una dieta equilibrada de subsistencia, que se practicaba mayoritariamente durante el siglo pasado en pueblos y ciudades. O sea, a comer diariamente productos de temporada, como frutas y verduras, estas últimas bien aliñadas con aceite de oliva virgen extra, y algún que otro cereal, mejor si todos estos productos proceden de las huertas y de los campos de cultivo de cercanías. Como sabrán, también hay que ser generosos con la preparación de cocidos a base de legumbres –lo que hoy se conoce como cocina de cuchara–, y con los pescados, huevos y carnes blancas, como las de las aves de corral. Si además seguimos la máxima de tomar un vasico de vino en las comidas, a ser posible de Aragón, haremos también un favor a nuestros viticultores.
Junto a ello, fumen menos o dejen de fumar, hagan más ejercicio (que el transporte ha subido mucho, especialmente en Zaragoza), ya sea caminando o utilizando la bicicleta (qué lástima que el servicio Bizi sea tan deficiente), y no abusen del alcohol (es preferible enriquecer el espíritu acudiendo a espectáculos o leyendo que hacer botellón).

Excelente post, la verdad es que todos los que he leido me han encantado, con tu permiso tomo asiento por aqui.