Calabazas para septiembre

Estamos en plena temporada de calabazas, como lo demuestra la variedad de ellas que había en la reciente Feria Regional de Maquinaria Agrícola, Ferma, celebrada en Barbastro. Además de ser un vegetal con frutos bellos y muy ornamentales, tiene mucho rendimiento en la cocina.

En contra de lo que podría parecer por el título de la entrada, no hablamos de los supensos de los exámenes de las convocatorias septembrinas. Hablamos de las cucurbitáceas, que se cultivan en muchos huertos y jardines y que sirven tanto para adornar, por sus formas abigarradas y llamativas, como para hacer ricas preparaciones en la cocina, desde humildes cremas y purés hasta complejos postres pasteleros.

Una gran calabaza exhibida en la Muestra de hortalizas de la Ferma barbastrense. J. L. Solanilla

Una gran calabaza exhibida en la Muestra de hortalizas de la Ferma barbastrense. J. L. Solanilla

Hace unos días, en el marco de la Ferma barbastrense, tuvo lugar la XIV edición de la muestra de frutas y hortalizas, en la que los agricultores de la comarca presentan sus piezas más originales. Las calabazas suelen dar mucho de sí en la pugna por conseguir la de mayor peso. Este año, se exhibía esta de la fotografía, que superaba los 400 kilogramos.
Otro de los expositores presentaba un amplio abanico de calabazas que, colocadas sobre una mesa blanca, configuraban esta atractiva imagen.

Atractivas calabazas de temporada. J. L. Solanilla

Atractivas calabazas de temporada. J. L. Solanilla

Pese a su belleza, la calabaza cogió mala fama en la antigua Grecia, en la que era considerada anafrodísiaca y se creía que al consumirla se apagaba el deseo sexual. Esa fama se acrecentó durante la Edad Media, en la que se consumía en conventos y monasterios para evitar la lujuria de sus moradores. Sin embargo, esto no es más que leyenda, pues ahora sabemos que es muy rica en vitaminas y minerales y muy recomendada para dietas de adelgazamiento.
Pero su mala fama se ha mantenido hasta nuestros días, en que se mantiene la expresión ‘dar calabazas’ en su acepción más negativa, como fracaso amoroso, académico y en cualquier otro orden de la vida. Toda una injusticia del idioma, como ese repetido latiguillo de ‘agua de borrajas’ para designar algo de poca sustancia, cuando el caldo de esta verdura del valle del Ebro es tan rico en nutrientes como el que más.

 

FRITADA ARAGONESA EN DIFERENTES TEXTURAS

La fritada de verduras es un plato típico de la cocina tradicional aragonesa, aunque pueden darse ligeras variantes en cada zona o en cada pueblo. Permite aprovechar variadas hortalizas cuando son abundantes, en temporada. La calabaza es un ingrediente fundamental, aunque se puede sustituir por calabacín.

fritada aragonesa en diferentes texturas

Ingredientes: patatas, calabaza, pimiento verde, cebolla de Fuentes, ajos verdes, tomates maduros, aceite de oliva viergen extra, harina, sal, jamón de Teruel.

Elaboración: se trocean las verduras, excepto el tomate, en cuadraditos y se ponen a pochar con el aceite de oliva en una sartén grande o en una cazuela, a fuego lento (70-80º), durante hora y cuarto aproximadamente. Si nos gustan las verduras más crujientes, dejarlas menos tiempo. Los tomates triturados se agregan unos diez minutos antes de terminar el guiso, mezclando bien todos los ingredientes.

Presentación: dar la forma deseada en el plato con un molde, decorar con crujiente de jamón y rodajas de las verduras pasadas por harina y fritas. Si se le quiere dar más frescura, el jamón se puede sustituir por bonito en escabeche.

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