Reflexiones sobre la guerra de alumnos del Instituto Ramón y Cajal

He recibido las reflexiones de varios alumnos del Instituto Ramón y Cajal de Zaragoza después de visitar mi exposición Antología en el Museo Pablo Serrano junto con su profesor de Geografía e Historia. Quiero compartirlas aquí. Una demostración palpable del interés de los adolescentes por conocer lo que ocurre más allá de sus fronteras físicas y emocionales.

PRESENTACIÓN

La fotografía tiene el don de conmover. Este trabajo surge como recuerdo de la visita a la exposición Antología de Gervasio Sánchez en el museo Pablo Serrano de Zaragoza en diciembre de 2014 con varios grupos de alumnos de 3º ESO y 1º de Bachillerato. Me sorprendió la capacidad de las fotografías de Gervasio Sánchez para impactar, provocar preguntas, indignar y emocionar a adolescentes actuales. En los tres grupos hubo alguien que lloró o que pidió descansar ante el impacto de lo que estaba viendo, y viviendo. Mis humildes fotografías de ese día apenas son un pálido reflejo de lo que vivimos en esas visitas. Los alumnos cumplimentaron unas fichas que debían completar con una redacción acerca de sus impresiones y sensaciones en torno a la visita.

Debo reconocer que me ha sorprendido el impacto en mis alumnos de las fotografías y que me ha tocado a mí emocionarme con la empatía y el pensamiento crítico que es capaz de conseguir una buena fotografía en la juventud actual.

Conocí a Gervasio Sánchez en el cementerio de Magallón en abril de 2011. Asistía con un alumno a cubrir para un periódico escolar el entierro de los republicanos fusilados en las tapias de ese mismo cementerio en 1936. Gervasio nos atendió con cortesía y nos explicó con palabras llanas sus impresiones y su valoración de lo que allí sucedía, y cómo se reflejaría en su proyecto Desaparecidos. Confirmé de cerca la magnífica impresión que me causó por televisión unos años antes al verle recoger el premio Ortega y Gasset de periodismo, cuando no se mordió la lengua y plantó, delante de los políticos asistentes al acto, algunas verdades que quizá no querían oír.

Tras realizar la visita a la exposición Antología una alumna me dijo que su padre es fotógrafo. Le llamé y vino a verme con el más maravilloso instrumento de trabajo que define su profesión: su cámara al hombro. Me dijo que existía la posibilidad de asistir una charla con Gervasio. Sirvan estas palabras y este modesto trabajo como homenaje a Gervasio Sánchez, con nuestro agradecimiento a Javier Belver por habernos puesto en contacto con él.

Alberto Martínez Cebolla Profesor de Geografía e Historia del Instituto público Ramón y Cajal de Zaragoza.

IMPRESIONES DE LOS ALUMNOS

MIGUEL GIMÉNEZ PUEYO 3ºESO

Hemos ido al Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos (IAACC) Pablo Serrano para ver la exposición de Gervasio Sánchez, reportero de guerra. Se trata de una antología que reúne fotografías de varios conflictos, así como algunas de otras exposiciones anteriores. La primera parte, dedicada a América Latina (de 1984 a 1992), recoge imágenes desde El Salvador hasta Perú, pasando por la dictadura de Pinochet en Chile, y los frecuentes combates entre guerrillas y Estados respaldados por la URSS y EEUU. También había fotografías de la Guerra de los Balcanes (1991-1999) y del cruel sitio de Sarajevo, donde la muerte entre la población civil llegó a niveles insospechados. La famosa Avenida de los Francotiradores y los bombardeos constantes son sólo un ejemplo del peligro que entrañaba vivir el día a día en la ciudad.

Niñas ruandesas agonizando víctimas del cólera en Goma (ex Zaire, hoy República Democrática del Congo. Julio de 1994. Fotografía de Gervasio Sánchez

Niñas ruandesas agonizando víctimas del cólera en Goma (ex Zaire, hoy República Democrática del Congo. Julio de 1994. Fotografía de Gervasio Sánchez

Pero las imágenes más impactantes eran de Ruanda. La absurda guerra tribal entre Hutus y Tutsis, unida al fanatismo y al uso de minas antipersona, se saldó con un genocidio, miles de muertos en ambas partes. La exposición terminaba con una sección dedicada a todos los desaparecidos, y después subimos a la terraza del Pablo Serrano, desde donde se divisa Zaragoza entera.

Sensaciones

Ha sido una exposición muy sobrecogedora. Todas las fotos eran impactantes, aunque las de Ruanda se llevan la palma. Los ruidos de bombas y el incesante tiroteo que sonaba de fondo en toda la sala te hacía más emotiva la exposición, ayudándote a comprender lo que es estar bajo sitio tres años o sufrir la constante barbarie de la guerra.

Me ha llamado la atención el ansia de vida, el espíritu de supervivencia de estas personas, a pesar de verse envueltas en las peores situaciones; las historias que hay detrás de las fotos, que contrastan con la maldad y el deseo de destrucción que imbuye al ser humano.

Concienciar e importancia de los reportajes de guerra

Hay que concienciar a la gente. Estos combates, estas atrocidades, siguen pasando en pleno siglo XXI. ¿Cómo puede una especie odiarse tanto a sí misma? ¿Acaso es el destino del hombre matar a su hermano? Para mí, ésta es la importancia de los reportajes de guerra.

Gracias a estos intrépidos periodistas, fotógrafos y cámaras, el mundo sabe. Estas exposiciones hacen pensar a la gente, difunden una preocupación a la que debemos darle más importancia. Tal vez, arriesgando su vida, estén consiguiendo salvar la de muchas otras personas.

Opinión

Aunque creo que ya lo he expuesto en las otras secciones, tan sólo añadiré una cosa más: la labor de estos héroes con nombre y a veces anónimos es denunciar ante el mundo las injusticias que se cometen. Gracias a ellos no quedarán impunes, y quizás en un futuro todos sepamos vivir mejor.

MIGUEL DÍEZ 3ºESO

Los tiros y las explosiones de fondo, era lo peor. Te hacía sentir como si estuvieras en el lugar de la foto. Visitando a los heridos en el hospital, viendo a las niñas jugando cuando en cualquier momento pueden recibir un disparo o estallarles una bomba. Algunas imágenes me hacían sentir mal, por las personas que habían sufrido las consecuencias de la guerra. Pero sobre todo las personas, familiares o personas cercanas, que aparecían con fotos o simples nombres de las personas que habían desaparecido y no sabían nada de esa persona.  Esa sensación de no saber dónde estará, ni que es lo que estará haciendo, sentir que está lejos de ti o que posiblemente esté cerca. Pero, lo que yo me imagino, es la insoportable sensación que tiene que no saber si esa persona está viva o muerta. Porque esa persona era tu madre, o tu padre, o tu abuelo, o peor aún, tu hijo. Y quieres saber que le ocurrió a esa persona, y, quizás, no llegar a saberlo nunca.  También me ha impresionado la cara de las personas que habían sido víctimas de una mina anti persona. Aquellos niños, sin brazos con lo que lo más seguro no vayan a poder jugar al baloncesto o los cuales tienen una prótesis en una pierna, la cual les impida jugar al futbol. Lo cual todo niño tendría que hacer.

Adis Smajic, de 13 años, herido por una mina. Sarajevo, Marzo de 1996. Fotografía de Gervasio Sánchez

Adis Smajic, de 13 años, herido por una mina. Sarajevo, Marzo de 1996. Fotografía de Gervasio Sánchez

Me impactó la foto en la que un hombre, Adis Smajic de Sarajevo, había perdido su  brazo por culpa de una mina anti persona. Gervasio le fotografió en el hospital, no solo había perdido su brazo sino que tenía heridas por toda su cara y en sus ojos. Veinte años más tarde Gervasio le fotografía, con una prótesis y con su prometida. Esa foto me enseñó mucho. Cuando se pierde algo, sea en una guerra o no, siempre se puede seguir hacia delante y cumplir tus sueños. Como posiblemente este hombre haya conseguido.

No llego a imaginar lo que pasaría si ahora hubiera una guerra. Porque, según mi opinión, no estamos preparados para una guerra. No militar, si no sicológicamente. Esta exposición también me ha enseñado una última cosa importante. Y es que la mayoría de las  películas mienten. Nunca habrá un héroe que salve a todo el mundo de un genocidio, por ejemplo. En la exposición hemos podido ver imágenes reales de diferentes guerras y en diferentes lugares del mundo. A mí me resulta muy difícil ponerme en la situación de las personas que vivieron esos momentos. Después de estar viendo todas esas fotos reales y escuchar los bombardeos a los que estaban  sometidos diariamente, puedes entender un poco mejor el sufrimiento de todas aquellas personas. Todos los rostros fotografiados muestran el dolor y el miedo que se siente en una guerra.

PAULA LÓPEZ FUERTES 1º BACHILLERATO

La imagen que más me impactó fue una en la que había un hombre fumando al lado de una persona muerta. El hombre aparenta normalidad, seguramente, porque no sería el primer muerto que viera en esos días. Con esa foto se demuestra que en una guerra la muerte es algo normal que se ve allí donde vayas y que deja de sorprenderte.

Los reporteros de guerra tienen un papel fundamental ya que son capaces de fotografiar momentos como el que he explicado anteriormente para concienciar al resto de la población de lo que realmente es una guerra. Fotografían y exponen sus imágenes con la intención de hacer ver a la gente la realidad de las guerras y todas sus consecuencias. Con sus imágenes nos ayudan a ponernos en su lugar y ver el sufrimiento de todos ellos que han vivido o están viviendo una guerra.

Aunque alguna de las fotografías sea muy dura, me ha parecido una exposición muy interesante ya que cada una de sus imágenes tiene un mensaje muy directo. Todas las guerras tienen malas consecuencias, por esta razón no debería haber guerras en ningún lugar del mundo. Todas ellas se llevan las vidas de muchísimas personas.

LUIS CUCALÓN 1º BACHILLERATO

En mi opinión creo que hemos aprendido muchas cosas sobre lo que puede llegar  ser una guerra para la población, que es la que en realidad la sufre. Durante la charla se escuchaban como tiros, bombardeos etc. Estos ruidos te producen incluso dolor de cabeza y eso que no son reales así que es impensable lo que se tiene que sentir escuchando estos sonidos día tras día año tras año y sin saber qué hacer. Las fotografías de Gervasio son realmente magnificas e incluso pueden provocarte llorar debido al impacto visual que conllevan. La población con estas exposiciones tiene que tomar conciencia y ponerse en el lugar de esa población que sufre tanto y hacer todo lo que esté en nuestras manos para poder pararlas.

Un joven ha sido alcanzado por un francotirador. Un nombre espera su traslado a la morgue. Junio de 1992. Fotografía de Gervasio Sánchez

Un joven ha sido alcanzado por un francotirador. Un nombre espera su traslado a la morgue. Junio de 1992. Fotografía de Gervasio Sánchez

MARIA CORBACHO 1ºBACHILLERATO

He elegido esta fotografía hecha por Gervasio Sánchez, ya que refleja muy bien las ‘dos caras’ que podría tener una guerra. Es decir, podemos ver cómo esta ciudad está en ruinas, con un vagón de tren al fondo que no funciona, con cristales y todo tipo de materiales por el suelo, y con cadáveres que ha causado esta terrible guerra. Y por otra parte se ve a un hombre sentado tranquilamente fumando, que al parecer no se altera por todo lo que tiene alrededor. Por lo que podemos ver, que aunque las guerras sean algo terrible, siempre va a haber gente que va a actuar como si no pasara nada y va a seguir su vida. Esto pasa en muy pocos casos y pocas personas pueden actuar de esta manera sabiendo todo lo que ha ocurrido y teniéndolo tan presente, con todas las pruebas delante.

Pienso que los reporteros de guerra que están detrás de fotografías como esta tienen muchísimo mérito, ya que vemos las reacciones de la gente a causa de la guerra y todo lo ocurrido, de manera que todo el mundo puede enterarse de lo que pasa. Aun así, sigue habiendo muchas personas que al parecer, no quieren reconocer lo que pasa, es decir, saben lo que ocurre alrededor de todo el mundo: las catástrofes, guerras… pero no quieren meterse en esos temas. Simplemente piensan que todo lo que ocurre que sea ajeno a ellos, no es importante o relevante. Pero según mi opinión, no creo que estén en lo cierto.

Día a día, vemos en las noticias cómo personas mueren a causa de estas guerras, muchas de estas cosas ni siquiera ocurren por su culpa. Miles de personas mueren por haber nacido en un país con una cultura o religión diferente, que son atacados por otras personas de otro país distinto. Y estas diferencias entre países son las que causan las grandes guerras generalmente. Por lo que todos deberíamos de aprender a respetar a los demás. Pero esto no es tan fácil como parece, por lo que habrá que intentar lograrlo poco a poco.

También habría que tener en cuenta que los reporteros de guerra se juegan la vida todos los días, por lo que debe de gustarles su trabajo mucho y sentir pasión por él. Al igual que a las personas a las que fotografían, a ellos también podría caerles una bomba o podrían dispararles aunque fuera sin ninguna razón. Y esta es la causa por la que muchos de ellos mueren ejerciendo su trabajo. Por eso mismo, pienso que su trabajo es importante, y debería de ser valorado mucho más, ya que básicamente se juegan la vida para que los demás podamos ver lo que ocurre. Todas las fotografías sobre guerras que vemos en el periódico, o en la televisión, son tomadas por ellos. Así que deberíamos de darles más importancia y pensar que detrás de una foto hay una persona que la ha hecho, y que muchas veces se ha arriesgado para conseguirla.

Después de ver la exposición de G. Sánchez, en la que hemos podido ver gran multitud de sucesos que ocurrieron no hace tanto como nosotros creemos, nos damos cuenta de que hace apenas 20 años (aproximadamente) pasaron  cosas que mucha gente, que vive en los países desarrollados en el siglo XXI, no piensan que puedan ocurrir en la actualidad. Pero es todo lo contrario: si encendemos aunque sea un rato la televisión, podemos ver lo que nos rodea, las catástrofes que ocurren diariamente y de esta forma darnos cuenta que es real y que nadie estamos completamente a salvo, como algunos creen.

En cuanto a esta exposición, también podría decirse que hay imágenes muy impactantes, como los ‘antes y después’, en los que se ve un lugar y unas personas un año concreto, y unos 10 o 20 años después se les puede ver exactamente en el mismo lugar a las mismas personas, de forma que vemos cómo algunas víctimas han sobrevivido. También los sonidos de fondo (bombas y disparos), acompañan a la exposición y hacen que la gente que esté viéndola pueda estar ‘más cerca’ de los que lo vivieron y cómo lo vivieron.

SOFIA GARCÍA OTÍN 1ºBACHILLERATO

Creo que es una de las pocas visitas escolares que han merecido la pena, muestra realidad, sufrimiento y, de alguna manera, esperanza. Muestra la realidad del hombre, demostrando que el peor enemigo del hombre es el propio hombre, viendo el sufrimiento que el pueblo pasa por culpa de la avaricia de unos pocos. Y esperanzadora por esos puntos de luz que le da el reportaje de Adis Smajic de Sarajevo. Me impactaron mucho las sensaciones que me producían los sonidos de bombas explotando que había de fondo en la exposición y he de decir que resultaban realmente molestos y extrañamente inquietantes. En muchos momentos de la exposición me imagine en una casa prácticamente derruida, a oscuras, escuchando esos sonidos aterradores que me envolvían en una terrible incertidumbre; no podía sopórtalo y la verdad es que lo más triste es que seguramente alguien como yo o como usted puede estar escuchando algo así encima suyo.

Un niño salta con un paraguas abierto en una ciudad destrozada por los combates. Monrovia (Liberia), mayo de 1996. Fotografía de Gervasio Sánchez

Un niño salta con un paraguas abierto en una ciudad destrozada por los combates. Monrovia (Liberia), mayo de 1996. Fotografía de Gervasio Sánchez

Esta exposición me impactó muchísimo y he de decir que me afectó más que ninguna otra. Todo el mundo conocemos las desgracias de la guerra, los terribles asesinatos, genocidios, violaciones, manipulaciones, torturas, sufrimiento, muerte… pero no todos la experimentamos, por suerte;  y la verdad es que impacta e incluso afecta ver cada detalle y momento de la guerra, lo que puede hacer una pistola, en lo que se puede convertir un niño, lo que le pueden hacer a una niña, cada expresión, cada comento de incertidumbre, el deseo de la supervivencia, el anhelo de algo para protegerse… Es una autentica desgracia que muchos paguen por ciertos actos, hechos, realidades y consecuencias de otros. Me considero como una especie de principiante en fotografía y la verdad es que cuando vi esta exposición, miles de  preguntas me invadieron en mi cabeza, ¿sería capaz de ser una reportera de guerra? ¿sería capaz de fotografiar tal sufrimiento? ¿sería inmune a la muerte? ¿podría esquivar una bala? ¿qué pasaría si tuviera que defenderme con un arma, lo haría? ¿sería capaz de informar y soportar?… Lo increíble de esto es que aún no tengo respuesta para ninguna de estas preguntas y lo peor es que no creo que la encuentre si no intento hacerlo (¿?).  Esto me lleva a plantearme la importancia de los reporteros de guerras; sin duda su importancia es incalificable puesto que nos dan frías realidades de lo que los gobiernos… nos quieren hacer ignorantes por conveniencia. Alguien que no piensa o no conoce es muchísimo más fácil de controlar que alguien que es consciente de la realidad.

MARÍA MARÍN 1º BACHILLERATO

A pesar de ser muy sensible y que esta muestra del magnífico trabajo de Gervasio Sánchez me ha hecho llorar, más que sensibilidad me ha producido terror al mirar lo que podemos provocar los seres humanos a otros de nuestra especie por nacionalismos, religiones, etc.

Sin duda muchas fotografías me han emocionado, la de las niñas muertas mientras jugaban me parece impresionante, me impacta como las generaciones de jóvenes de esa época no han tenido la oportunidad de crecer, de educarse, de sacar su país e incluso el planeta adelante. De alguna forma u otra las guerras fotografiadas me tocan mucho mi vena sensible, me siento ciudadana del mundo,  y no entiendo como hay personas capaces de provocar estas desgracias y otras tantas de pasar desapercibido estas cuestiones.

La guerra (genocidio) de Ruanda entre Tutsis y Hutus también me dejó muy marcada ya que a pesar de saber que existió no conocía lo despiadada que había sido, sobre todo porque el mismo fotógrafo queda impactado por la crueldad de ella y ya había estado en alguna que otra. Lo que más me “molesta” además de la impasibilidad ante estas cosas de la mayoría de personas es sin duda como estas guerras afectan por intereses políticos, económicos, etc.,  a una sociedad civil que no tiene absolutamente nada que ver con el conflicto, tan solo son víctimas. Por esa cuestión las fotografías de los refugiados me llamaron mucho la atención ya que la expresividad recogida en las fotos de este artista hacen que se te ponga la piel de gallina porque pones cara a las personas que sufren.

Las fotos finales en las que mostraba un rastro de esperanza para todos me parecieron espectaculares, suelo abogar por la paz aunque suene muy utópico. Confío lo suficiente en la especie humana a pesar de estos desastres, y creo que llegará un momento en el que nos daremos cuenta de lo importante del respeto y de la necesidad de convivir ya que el mundo es nuestro, de todos.

 

 

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