La Operación Maná

70 AÑOS DEL FIN DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL (2)

Arnhem (Holanda)

“¿Dónde está la casa de Audrey Hepburn?” La pregunta sorprende a las dos simpáticas trabajadoras de la oficina de turismo de la ciudad holandesa de Arnhem. “No sabemos ni quién es”, responde una de ellas con los pómulos enrojecidos. Les pido que entren en google y busquen una biografía de la gran actriz que pasó los años más terribles de su vida en la ciudad cuando apenas tenía 15 años. Una de las chicas reconoce su rostro y recuerda que ha visto alguna de sus películas “en blanco y negro”.

Como recuerda el historiador británico Nicholas Best en su libro Cinco días que estremecieron al mundo, Audrey Hepburn sufrió mucho durante la Segunda Guerra Mundial. Tuvo que ver cómo se llevaban a los judíos en redadas en “camiones de ganado, familias con niños pequeños, con bebés, amontonados en vagones en los que sólo había una pequeña rendija, no sabíamos que iban camino de la muerte porque nos habían dicho que los trasladaban a campos especiales”, tal como recordó en la plenitud de su vida artística.

Las primeras tropas canadienses que liberaron Arnhem se toparon con la población al borde de la inanición. La mayoría de los bebés que nacieron en el último año no sobrevivieron a aquella primavera.

Civiles holandeses en Arnhem durante "el invierno famélico" de 1944.

Civiles holandeses en Arnhem durante “el invierno famélico” de 1944.

La ofensiva aliada iniciada tras el desembarco en Normandía había convertido a Holanda en el principal campo de batalla. Los alemanes sometieron a los holandeses a un régimen brutal de castigo, confiscando los alimentos y los combustibles, y reduciendo las raciones de los civiles a 230 calorías. Los ciudadanos tuvieron que alimentarse de harina de tulipán o sopa de ortiga después de haberse comido a sus mascotas.

Los padres de Hepburn habían sido fascistas antes de la guerra, partidarios del movimiento de camisas negras de Gran Bretaña donde vivían, y simpatizantes del régimen nazi. A mediados de los años treinta se divorciaron y la madre decidió en 1939 trasladarse a Arnhem, a la casa de su familia, pensando que Holanda se mantendría neutral en la inminente guerra.

Sin ser tan trágica, la vida de Hepburn se parecía a la de Ana Frank, la famosa niña judía que vivió escondida en Ámsterdam y murió en el campo de concentración de Bergen Belsen en Alemania. Hepburn recuerda que leyó el diario de la niña judía poco después de publicarse en 1946 y le produjo un impacto tremendo. “Lo leí y me destruyó. Lo leí como si fuera mi vida (ambas tenían la misma edad). Tengo marcado un párrafo en el diario en el que ella cuenta que ese día han fusilado a cinco rehenes. Ese mismo día fusilaron a mi tío”, contó muchos años después.

Los meses anteriores a la liberación Hepburn vivió “con el miedo a ser secuestrada y enviada a un burdel militar, como les habían sucedido a tantas otras chicas”, explica el historiador Nicholas Best.

La vida de la futura actriz era un auténtico infierno. Su madre le pedía que bebiese mucha agua y se tumbara en la cama para no gastar energía. Apenas podía subir las escaleras que llevaban a su habitación.

El invierno anterior a la guerra habían muerto tantos holandeses de hambre que se acabaron los ataúdes para enterrarlos. En una iglesia de Ámsterdam se habían acumulado 1.500 cadáveres a la espera de ser inhumados.

Bomba de 400 kilos sin estallar lanzada sobre Arnhem. Fotografía de Gervasio Sánchez

Bomba de 400 kilos sin estallar lanzada sobre Arnhem. Fotografía de Gervasio Sánchez

El avance aliado y la cercanía del fin de la guerra obligaron al mando alemán en Holanda a hacer una curiosa petición al propio general Dwight Eisenhower, comandante supremo de las fuerzas aliadas: “Ayúdennos a dar de comer a la población civil”.

Algunos corresponsales estadounidenses, como Walter Cronkite, ya escribían unas crónicas brutales sobre lo que ocurría en ciudades como Arnhem: “Encontramos a los holandeses a punto de morir de hambre. La ropa les colgaba sobre los cuerpos demacrados. Parecían niños vestidos con los trajes de sus padres”. Otros hablaban de Holanda como “un hospital del hambre”.

Era finales de abril de 1945. Eisenhower había visitado días antes los campos de concentración de Buchenwald y Bergen-Belsen y no quería que las imágenes de civiles hambrientos poblaran las portadas de la prensa estadounidense.

Los primeros vuelos de lo que se llamaría Operación Maná despegaron de Gran Bretaña el 29 de abril, el mismo día que se liberó el campo de exterminio de Dachau. Los pilotos tuvieron que volar muy bajo para combatir una espesa niebla a riesgo de que los aviones fuesen derribados por las defensas antiaéreas alemanas. Pero nadie les disparó a pesar de que los aviones volaban a menos de 100 metros.

La misión humanitaria regó con alimentos todo el territorio holandés mientras la población, que había perdido entre 13 y 18 kilos de peso, saltaba de alegría. Era el fin del “invierno famélico” aunque muchos civiles murieron al recibir “demasiada comida o la clase equivocada de alimento”,  como recuerda Ian Buruma en Año cero.Historia de 1945. Y da un ejemplo: “Las galletas saladas  ocasionaban sed aguda que sólo se aliviaba con tragos de agua fresca que hacían que la golosina aún sin digerir se hinchara y provocase una perforación estomacal y poco después la muerte”.

  La niña Hepburn y su familia salvaron la vida gracias a esta gran operación aérea que todavía se recuerda en Holanda. No es de extrañar que una década después la actriz ya famosa se comprometiera con Unicef y dedicara décadas a trabajar por causas como la malnutrición infantil. Tres meses antes de morir, Hepburn hizo un último esfuerzo y viajó a Somalia cuando millones de civiles estaban afectados por una de las más terribles hambrunas de la historia.

Ciclistas atraviesan el puente principal de Arnhem, escenario de la batalla aerotransportada más importante de la Segunda Guerra Mundial. Fotografía de Gervasio Sánchez

Ciclistas atraviesan el puente principal de Arnhem, escenario de la batalla aerotransportada más importante de la Segunda Guerra Mundial. Fotografía de Gervasio Sánchez

Arnhem también jugó un papel muy importante en la mayor operación aerotransportada aliada que involucró a más de cien mil soldados en septiembre de 1944 cuyo objetivo era capturar varios puentes sobre el Rin y sus principales afluentes, invadir Alemania por tierra y dar el estoque final al régimen nazi. La operación, conocida como Masket Garden, fue un auténtico fracaso y el campo de batalla quedó cubierto con decenas de miles de muertos.

La operación, ideada por el mariscal de campo británico Bernard Montgomery y aceptada a regañadientes por Eisenhower, empezó con un bombardeo de 1.400 aviones para diezmar las defensas alemanes en el área donde horas después fueron lanzados más de 20.000 paracaidistas de la Primera División británica y la 101 y la 82 Divisiones estadounidenses.

Lo que parecía un éxito al principio comenzó a complicarse por culpa de la mala elección de los lugares de lanzamiento, el lento avance del ejército terrestre que debía fortalecer las zonas controladas por los paracaidistas, la desconfianza en la inteligencia de la resistencia holandesa, el mal tiempo y la reorganización del ejército alemán cuyos carros de combate defendieron con furia el puente sobre Arnhem y otros puentes estratégicos sobre el Rin.

Una contraofensiva alemana liquidó a la división aerotransportada británica que sufrió miles de muertos, heridos y prisioneros. Los aliados tuvieron 10.500 muertos, un 61% británicos. Otros 6.500 británicos fueron hechos prisioneros. Más bajas que durante la invasión de Normandía. Los alemanes contabilizaron unas 13.000 bajas, la mitad mortales. La división de las Waffen SS, las fuerzas especiales nazis, perdieron al 91% de sus efectivos.

Paracaidistas participantes en la batalla de Arnhem en 1944.

Paracaidistas participantes en la batalla de Arnhem en 1944.

El escritor irlandés Cornelius Ryan escribió una gran crónica sobre esta batalla titulada Un puente lejano, que fue llevada al cine en 1977 por Richard Attenborough, también autor de la mítica Gandhi. La película está interpretada por dos decenas de grandes actores de Hollywood, entre los que destaca Sean Connery, Anthony Hopkins, Robert Redford, Michael Caine, Laurence Olivier o Liv Ulmann, y en la que se puede ver un espectacular lanzamiento de miles de paracaidistas simulando la batalla real.

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