DESAPARECIDOS (MEMORIA Y OBJETOS)

  Desaparecidos es un proyecto fotográfico realizado en diez países en los últimos doce años que se presenta en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) y La Casa Encendida de Madrid en tres exposiciones simultáneas y diferentes y en dos libros publicados por la Editorial Blume (www.blume.net).

  Verdad, justicia y memoria son los principales objetivos que persiguen los familiares de los desaparecidos, agrupados en asociaciones formadas en plenas dictaduras o regímenes opresivos. En Argentina, Chile o Bosnia se han conseguido inaugurar monolitos en los que figuran las listas de todos los desaparecidos.

Parque de la Memoria en Buenos Aires (Argentina). Fotografía de Gervasio Sánchez

   Tuol Sleng, el campo de exterminio camboyano, es hoy un museo contra el olvido que recibe la visita cada año de miles de turistas o camboyanos, incluidos familiares de las víctimas. En varias salas destacan los engendros utilizados para las continuas torturas y las fotografías en blanco y negro de los antiguos prisioneros. Estremecen las miradas congeladas de los más pequeños.

   En junio de 2000, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires aprobó por unanimidad la Ley 392 por la que se revocaba la cesión de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) a los militares; en 2004, los edificios quedaron destinados a la instalación del denominado Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos, integrado por organizaciones de derechos humanos, sobrevivientes del antiguo centro de exterminio, personalidades y representantes del poder legislativo de Buenos Aires, que se abrió al público en 2007.

  Durante ese mismo año se inauguró el Parque de la Memoria, que acoge los nombres de los miles de desaparecidos. Entre los objetivos del citado Espacio figuran recopilar, sistematizar y conservar el material documental y testimonial, recuperar aquellos lugares utilizados como centros de detención clandestinos e integrarlos en la memoria urbana y realizar exposiciones y eventos de difusión y concienciación de las consecuencias de la violencia.

  En Chile, Villa Grimaldi fue convertido en el Parque por la Paz. En un muro se pueden leer los nombres de los 226 hombres y mujeres, con una edad promedio de 25 años, ejecutados o desaparecidos. En el Cementerio General de Santiago hay un monumento que muestra los nombres de las 3.000 víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet, inaugurado en febrero de 1994.

  Sin embargo, fue necesario esperar hasta 2006, durante el gobierno de Michelle Bachelet, cuya familia fue víctima de la dictadura, para que el estado chileno declarase el 30 de agosto como el Día Nacional del Detenido y Detenida Desaparecida.

Monumento conmemorativo en el Cementerio General en Santiago (Chile). Fotografía de Gervasio Sánchez

   La localidad guatemalteca de Plan de Sánchez sufrió una terrible masacre en julio de 1982. 184 indígenas, entre los que había un centenar de mujeres y niños, fueron exhumados años después e identificados individualmente. Los familiares decidieron darles sepultura en el mismo lugar donde fueron asesinados. Posteriormente, construyeron una iglesia. Su suelo cubre las tumbas.

  Los monumentos conmemorativos son espacios para el recuerdo donde están escritos los nombres de los desaparecidos. Son el mejor antídoto contra la amnesia.

  Los familiares guardan las pertenencias de los desaparecidos como si fueran pequeños tesoros. En muchos casos es lo único que les queda, ya que no conservan fotografías de los ausentes. Radios, navajas de afeitar, relojes, medallas, recordatorios de bodas, mechones del primer corte de pelo cuando eran bebés, diarios, libros o notas escolares forman su personal Museo de la Memoria.

Identificaciones de los 10 hijos y la esposa de Baker Amin Said, desaparecidos en marzo de 1988, en Germian, cerca de Kirkuk, al norte de Irak. Fotografía de Gervasio Sánchez

  Todas las historias son trágicas. Es imposible establecer categorías con el dolor. Pero algunas superan la imaginación del ser más depravado. Los diez hijos y la esposa de Baker Amin Said desaparecieron en marzo de 1988. Su esposa Sabriya Karim Tofig había comenzado a traer hijos al mundo con 20 años. Reza, la mayor, tenía 17 años cuando desapareció; Bendi, la pequeña, dos meses. Razaw, Geshaw, Showane, Neshmil, Shakewan, Soran, Goran y Ferman ocupaban los puestos intermedios y sus edades variaban entre los doce y los cuatro años.

    A varios de sus hijos no los vio crecer. Baker era un guerrillero kurdo que vivía escondido en las montañas y visitaba la aldea en ocasiones muy espaciadas. Años después pudo conseguir unos carnés con los retratos de su esposa y sus 10 hijos desaparecidos. Así fue como conoció el rostro de la más pequeña. Sigue soñando con encontrar algún día los restos de toda su familia

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2 respuestas a DESAPARECIDOS (MEMORIA Y OBJETOS)

  1. Pepe dijo:

    !enhorabuena por la exposición!

  2. Israel dijo:

    Acabamos de estar en el Musac de Leon y ha sido estremecedor.

    MEMORIA
    VERDAD
    JUSTICIA

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