El honor perdido de Flayeh al Mayali

Después de más de un cuarto de siglo de experiencia profesional sé que el peor día de mi vida coincidió con la identificación del cadáver de mi amigo Miguel Gil en la morgue de Freetown (Sierra Leona) en mayo de 2000. Sé qué otros días han sido muy amargos y sé que algunos de estos días han coincidido con el caso Flayeh al Mayali, traductor detenido hace nueve años en un acuartelamiento español en Iraq.

Ayer fue uno de esos días fatídicos que uno no quisiera vivir. A las ocho y media de la mañana, mientras veía la carrera de Fórmula1 en Burgos, me enteré de que el diario El País difundía un video con pruebas del maltrato de un prisionero iraquí por parte de soldados españoles. La información, que arrancaba en primera, iba firmada por Miguel González.

Durante la siguiente hora volqué todo mi genio e indignación en decenas de tweets, provocando un gran debate en la red. En resumidas cuentas acusé a El País de presentar informaciones del trato inhumano y degradante a prisioneros en la base española de Diwaniya con muchos años de retraso.

Durante la mayor parte de la mañana no pude contestar los centenares de mensajes que me llegaban por twitter, facebook y correo electrónico porque estaba impartiendoun taller en la capital burgalesa. Sólo al regresar a Zaragoza por la tarde me di cuenta del impacto que mis comentarios habían producido.

Ahora, en la madrugada, empiezo a escribir este texto después de rechazar al menos una quincena de entrevistas (cuatro en diferentes televisiones) para hoy lunes y enterarme de que mi cuenta de twitter se ha reforzado con 5.000 seguidores más en apenas unas horas.

Quiero explicar las razones que me llevaron ayer a criticar con dureza a El País y también a su redactor Miguel González. Sé que este artículo no me va traer más que disgustos, pero creo sinceramente que el ciudadano tiene derecho a conocer cómo los temas se ajustan a agendas preconcebidas que nada tienen que ver con el periodismo tal como yo lo siento diariamente desde que empecé en este oficio hace ya casi treinta años.

El sábado 10 de abril de 2004, una persona me preguntó en un hotel de Bagdad si conocía a un traductor llamado Flayeh al Mayali. Al confirmarle que sí, me dijo que había sido detenido en Diwaniya el 22 de marzo de 2004 y trasladado a un lugar desconocido.

Durante nueve meses de 2003 Flayeh al Mayali fue el traductor de más de media docena de periodistas de El País que se turnaron en la cobertura de Iraq. Como yo acompañé a tres de ellos durante más de dos meses, lo conocía perfectamente y sabía que había establecido una relación muy estrecha con los periodistas. Incluso un par de ellos habían pasado algunos días en la casa de su familia en Al Hamsa, a unas decenas de kilómetros de Diwaniya.

Flayeh al Mayali con su mujer y cinco hijos en Bagdad hace dos semanas. Fotografía de Gervasio Sánchez

Flayeh al Mayali con su mujer y cinco hijos en Bagdad hace dos semanas. Fotografía de Gervasio Sánchez

Aquella persona me mostró dos documentos importantes e inquietantes: la diligencia de comunicación en la que se acusaba a Flayeh al Mayali de ser “colaborador necesario” en el atentado contra los siete funcionarios del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), ocurrido el 29 de noviembre de 2003, y un certificado de entrega a la policía militar estadounidense en un lugar sin especificar cuatro días después de ser detenido.

Me trasladé urgentemente a la casa donde residía, desplegué el teléfono satélite de la Cadena Ser, medio con el que trabajo desde hace casi 20 años, y llamé a Diwaniya. Tuve que enfadarme con varios soldados hasta que se puso el responsable de comunicación de la Brigada Plus Ultra, Guillermo Novelles.

Le dije que necesitaba confirmar los datos de la detención. Después de darme largas me pidió que le llamase en dos horas. Pasado ese tiempo y, después de mucho insistir, me leyó tres párrafos que confirmaban los hechos. Esa misma noche grabé una crónica para el matinal de la SER del domingo 11 de abril de 2004.

A la mañana siguiente llamé a la radio para ampliar la información y me llevé la primera sorpresa: El País había publicado los tres párrafos exactamente iguales a los que me habían dictado desde Diwaniya.

Me sorprendió la celeridad tratándose de un sábado por la noche cuando los diarios están cerrando páginas sin parar. De hecho, llamé a Diwaniya y le dije al teniente coronel Novelles que me parecía muy feo que se hubiese filtrado una información que yo había recopilado en Bagdad a periodistas que estaban en Madrid.

Antes del mediodía conseguí que El País aceptase un artículo más amplio después de largas conversaciones. Llevaba años sin trabajar con ese diario, pero Al Mayali había sido su traductor y pensaba que el impacto de un artículo podría acelerar la apertura de una investigación. También lo publicó Heraldo de Aragón.( http://elpais.com/diario/2004/04/12/internacional/1081720805_850215.html)

El mismo lunes 12 de abril viajaron desde Diwaniya hasta Bagdad Ryad al Mayali, hermano del detenido, y Haider al Ryad, sobrino y conductor de Flayeh que también fue retenido e interrogado en la base española.

Haider me dijo que las preguntas de los interrogadores españoles giraron sobre el origen del dinero que manejaba su tío. “Me resultaban curiosas. Tenían que saber que mi tío había firmado una quincena de contratos con el ejército español”, me contó Haider. El muchacho me aseguró que había sido golpeado en el cuartel, pero yo preferí no publicar este dato hasta no conseguír la versión de los militares españoles.

Flayeh al Mayali a la izquierda junto al comandante Alberto Martínez, asesinado en Iraq junto a otros seis compaeñeros en noviembre de 2003

Flayeh al Mayali a la izquierda junto al comandante Alberto Martínez, asesinado en Iraq junto a otros seis compaeñeros en noviembre de 2003

Empecé a escribir un artículo titulado “Sin noticias del traductor detenido” y llamé a El País. Hablé con su subdirector Felix Monteira, al que consideraba un buen profesional. Le comenté que algo grave estaba pasando y que me parecía lógico que El País publicase el texto al mismo tiempo que Heraldo de Aragón, medio con el que trabajo desde 1987.

Me dio largas y dos días después me contestó que “no podemos publicarlo sin la versión militar”. Le insistí que el tiempo corría en contra de su antiguo traductor, que era importante que “se pusiesen las pilas en Madrid” y buscasen la información oficial. Se trataba de levantar el teléfono y llamar al Ministerio. Ante la evidente falta de interés lo publiqué el domingo 18 de abril de 2004 en Heraldo de Aragón.

Un día antes, el sábado 17 de abril de 2004, se iniciaba el primer gobierno liderado por José Luis Rodríguez Zapatero. El 14 de mayo mandé una carta a Roberto López, recién nombrado jefe de gabinete del ministro José Bono.

Después de presentarme le comenté que Al Mayali llevaba 50 días detenido en un lugar desconocido. “Aunque sé que es un problema heredado del gobierno anterior, me gustaría que se interesase por la situación del prisionero y me informase de cuáles son los cargos contra él”, le expliqué y le recordé que sería “un hecho muy grave si hubiese sido torturado o víctima de trato inhumano y degradante”.

Después de esperar dos semanas y llamar decenas de veces al ministerio, un funcionario me mandó el 31 de mayo de 2004 a las 13,16 un fax con información supuestamente suministrada por el CNI. Se reconocía que habían sido identificadas varias personas “que podían haber participado en la organización de la emboscada” que costó la vida a los siete miembros de la inteligencia militar española y se aseguraba que “tales personas habían sido entregadas a las fuerzas de la coalición internacional para su puesta a disposición judicial”.

En julio de 2004 coincidí en Gijón con José Manuel Romero, entonces redactor jefe de la sección Nacional de El País y hoy uno de sus subdirectores. Hablamos largo y tendido sobre el caso Flayeh al Mayali y le rogué que lo investigasen. “Tenéis muy buenos contactos en el Ministerio de Defensa y el CNI”, le dije después de recordarle en varias ocasiones que el hombre detenido había sido traductor de su diario. También le comenté que había muchas posibilidades de que Al Mayali hubiese sido maltratado durante su cautiverio en Diwaniya. El 19 de julio de 2004, a las 13,44 minutos de la tarde, le mandé el texto publicado en Heraldo de Aragón tres meses antes. Sólo quería convencerle de la gravedad del caso.

Flayeh al Mayali con alumnas de español en Bagdad en abril de 2003. Fotografía de Gervasio Sánchez

Flayeh al Mayali con alumnas de español en Bagdad en abril de 2003. Fotografía de Gervasio Sánchez

Entonces ya tenía datos que no sólo ponía en duda la versión oficial sino que echaba por tierra la supuesta (¿ficticia?) investigación del CNI en Iraq. Una fuente de absoluta solvencia me informó que se estaba cometiendo una injusticia con Al Mayali, que no existía ninguna prueba contra él, que estaba siendo utilizado como chivo expiatorio y, que además, estaba siendo perjudicando por el manto de silencio. Esta persona me confesó estar muy sorprendida del desinterés de algunos diarios, incluido El País.

Unas semanas después recibí una llamada de Miguel González. Quería saber si tenía más datos sobre la situación de Al Mayali. Me pidió que le mandase los documentos que había conseguido en Bagdad.  Le aseguré que el detenido tenía una relación contractual con la Brigada Plus Ultra que le había permitido ganar varias decenas de miles de dólares. Le insistí en que podía haber sido golpeado durante su detención.

El domingo 28 de noviembre de 2004 Miguel González publicó un reportaje en El País coincidiendo con el primer aniversario del asesinato de los agentes secretos. En el texto dio vía libre a la versión del CNI repleta de mentiras: “Al Mayali se habría jactado ante varias personas de su intervención en la muerte de los agentes y habría manejado grandes sumas de dinero de origen incierto”.

Meses antes no se pudo publicar mi texto porque no tenían la versión del Ministerio de Defensa y ahora publicaban la manipulación del CNI sin problemas. Lo que más me indigno a mí y a varios compañeros de El País es que Miguel González sabía que Al Mayali había firmado varios contratos con el ejército español. Hubiese sido muy fácil desenmascarar al CNI.

Ni siquiera mencionó que su detención arbitraria violaba varios artículos de la Convención de Ginebra en su cuarto protocolo, un hecho muy grave que afecta al ejército, al estado español y, con ello, a todos los ciudadanos de este país.

Jamás Flayeh se había jactado ni en público ni en privado de su intervención en la muerte de los agentes. No he encontrado ningún testimonio en esa línea a pesar de que he preguntado a decenas oficiales de la Brigada Plus Ultra durante todos estos años. No hubiese sido lógico ya que Al Mayali continuó trabajando con los militares hasta el mismo día de su detención, más de tres meses después del asesinato de los agentes del CNI.

Ya entonces El País estaba obligado por motivos profesionales, éticos y morales a seguir este caso, algo que evidentemente no hizo. Pudo haber utilizado su gran influencia para ayudar a resolver el caso de un antiguo trabajador-colaborador del diario. Con acceso directo al Ministro de Defensa y a los miembros de su gabinete, pudo haber influido muy positivamente en la resolución de aquel escandaloso caso. Con acceso directo a fuentes de alta solvencia en el Centro Nacional de Inteligencia, pudo haber recopilado más información de la que tristemente publicó Miguel González.

En resumidas cuentas, El País incumplió con el deber de informar a sus lectores sobre la historia de su traductor-colaborador, de investigar de forma independiente un caso en el que estaba afectado profesionalmente, pero también ética y moralmente y, con su proceder, posiblemente permitió que Al Mayali pasase varios meses en la cárcel.

Al Mayali fue liberado el 17 de febrero de 2005, once meses después de ser detenido. En una entrevista telefónica realizada por este periodista, el traductor acusó “a sus interrogadores de someterle a un trato inhumano y degradante con continuos golpes, insultos y amenazas de muerte” mientras una capucha cubría su cabeza durante tres días. Heraldo de Aragón, La Vanguardia y la Cadena Ser dieron rienda suelta a sus declaraciones.

El ministro José Bono no perdió ni un segundo en negar las acusaciones de malos tratos a pesar de que habían ocurrido durante la etapa anterior durante un gobierno que había sido capaz de entregar cambiados a sus familiares los restos de los militares muertos en el accidente del Yak 42.

Bono informó que había documentos firmados por el propio Al Mayali en los que reconocía que no había sido vejado. El traductor me aseguró que le habían obligado a firmar una serie de papeles sin dejárselos leer.

Bono había pedido a varios periodistas de medios ideológicamente cercanos al PSOE, entre los que estaba Miguel González, que evitasen criticar cualquier situación relacionada con la misión española o estadounidense ya que la tensión con Estados Unidos había aumentado tras la orden del presidente Zapatero de retirarse de Iraq.

Este periplo acrítico duró hasta el agotamiento de los dos gobiernos de Zapatero a pesar de que Amnistía Internacional ya investigaba otros casos de posibles torturas en Diwaniya. Yo mismo publique los nombres de otros ocho detenidos golpeados en un reportaje en julio de 2007 junto a los contratos de Al Mayali firmados con el ministerio de Defensa.

Para Miguel González y El País tampoco fue noticia que el traductor acusase al CNI en un texto escrito por mí en Heraldo de Aragón y La Vanguardia de “intentar comprar su silencio” años después de su liberación.

Tampoco les pareció apropiado investigar por qué el juez Fernando Andreu no quiso reabrir el caso de los siete agentes secretos asesinados cuando el traductor había sido detenido como “colaborador necesario” en el atentado más grave sufrido por militares españoles desde que empezaron las misiones internacionales.

El sobreseimiento temporal dictado por el juez Andreu afirmaba decía que se volvería a abrir el caso “si existiesen nuevos datos referidos a la identidad de los autores, de la naturaleza y de las circunstancias de los hechos denunciados”.

A El País y a Miguel González tampoco le pareció pertinente preguntar en entrevistas (¿pactadas?) a Jorge Dezcallar, que era director del CNI cuando mataron a los siete agentes, su opinión sobre lo que había ocurrido a pesar de que yo mismo escribí que el propio Dezcallar había confesado a amigos cercanos que “su peor error fue dejar a los agentes en Iraq tras la caída del régimen de Sadam Husein”.  Ese error le debería haber costado la carrera diplomática. En cambio fue nombrado embajador en El Vaticano y Estados Unidos.

 

Flayeh al Mayali con el comandante Alberto Martínez, asesinado en la emboscada de noviembre de 2003

Flayeh al Mayali con el comandante Alberto Martínez, asesinado en la emboscada de noviembre de 2003

 

A El País y a Miguel González tampoco le pareció extraño que el general Fulgencio Coll, el máximo responsable de Base España en Diwaniya durante las semanas en que se produjo la detención de Al Mayali y decenas de iraquíes, siguiese subiendo en el escalafón hasta uno de los puestos máximos de las Fuerzas Armadas cuando ya había dudas sobre la ejemplaridad de algunos soldados y miembros del CNI en ese acuartelamiento.

Cuando ayer vi el video y leí la información firmada por Miguel González en El País sentí de repente todo el silencio que durante años he sufrido mientras llamaba a las puertas de periodistas, jueces, abogados, ministros, parlamentarios, activistas de derechos humanos recordándoles que un iraquí decente era víctima de una gran injustica provocada por la irresponsable actuación de funcionarios públicos de mi país.

A Flayeh al Mayali le pasó como a Katharina Blum: fue acusado de ser cómplice de un crimen que no cometió y fue sometido a interrogatorios denigrantes por agentes sin escrúpulos que carecían de una sola prueba contra él.

Nunca afirmaré que la actuación de la prensa española (especialmente El País por el hecho de que se trataba de un antiguo traductor) fuese similar a la descrita por el gran escritor alemán y Premio Nobel de Literatura, Heinrich Böll en su libro “El honor perdido de Katharina Blum”.

Pero sí afirmo que la vida obliga moralmente a tomar decisiones en determinadas ocasiones para recomponer el honor perdido de un ciudadano. Y eso, sin duda, no se hizo por lo que, al mismo tiempo, El País también mancilló su propio honor.

PARA MÁS INFORMACION:

http://blogs.heraldo.es/gervasiosanchez/?p=129

http://www.soitu.es/soitu/2009/03/20/losdesastresdelaguerra/1237564511_117480.html

 

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73 respuestas a El honor perdido de Flayeh al Mayali

  1. J.C dijo:

    Hay zonas del periodismo (diarios ) que son autenticas Cloacas y periodistas que estan de mierda hasta el cuello pero lo que no se concibe és que haya periodistas integros que omitan…

    • Mercè dijo:

      Mi más sincera admiración hacia tu persona, hacia tu fuerza y valor. Si me necesitas, si nos necesitas:”silba”.
      De verdad, qué podemos hacer para acompañarte y dar más fuerza a tu voz?

  2. Gervasio, no hay palabras para describir la indignación que debes sentir. En este y tantos otros casos que se ocultan desde los grandes poderes, los que pierden son siempre los honestos trabajadores, sean del país que sean.
    Pero aquí seguiremos, luchando por los derechos humanos de cualquier color, ideología y nacionalidad. No se si lo conseguiremos, pero yo dormiré sabiendo que mi hija nunca podrá decir que su madre no lo intentó.
    Gracias Gervasio por la valentía de seguir diciendo la verdad.

  3. Estoy a unos meses de empezar a estudiar periodismo. Tengo dudas sobre la carrera y la profesión, pero gracias personas como tú, Gervasio, veo que aun hay esperanza en este oficio, y que vale la pena sufrir lo que sea para contar la realidad y denunciar las injusticias que se cometen.
    Hoy he aprendido lo mucho que podemos llegar a ser engañados por los medios. Su importancia es crucial.

  4. Pingback: De honor, estupidez y cosacos en la era Black Mirror | Maven Trap

  5. Marta Fernández dijo:

    Gracias. Se necesitan voces tan claras. Y saber. Lo único que agradezco a El País, es haber podido leer lo que acabo de leer.
    Suerte.

  6. Dabitxo Piston dijo:

    Gracias por tu valentía, Gervasio, espero que más periodistas rompan ese techo de cristal que tanto daño hace a este país. Un abrazo fraterno desde Iruña

  7. dlv dijo:

    sorprendente hisotria con un impecable relato
    gracias por hacer esto público para que todos sepan más sobre lo que ha pasado.

    mis saludos desde Argentina,
    adios.

  8. Gracias por tu esfuerzo, pero algunos sabemos mucho de lo que cuesta que la verdad salga a la luz. Y siempre padecemos de la fuerza de un medio que miente o regula la información, haciendola tendenciosa.
    Mi blog a tu servicio, ya sabes mi opinión de tu honrradez y profesionalidad
    Octavi

  9. Ángel Catena dijo:

    Tu perseverancia es más fuerte que la denigrante mediocridad y cinismo de quienes deberían “aprender modales”.

  10. isabel pérez dijo:

    Un medio como El Pais… que no se haya preocupado de un colaborador tan asíduo… es una vergüenza

  11. Chinitis dijo:

    Con ocho más como tú el periodismo español no estaría tan cercano al chino, por inexistente y manipulado.

  12. Eva. dijo:

    No es la primera vez que a los ciudadanos se nos oculta información, e imagino que no será la última. Lo que me parece muy triste es que muchos, conociendo toda esta información, se callaran o miraran hacia otro lado, y decidan sacar todo esto tantos años después.
    Lo que sí tengo claro es que no somos quienes para señalar con el dedo a esos soldados, a ninguno de los soldados que han estado en Iraq, o en Afganistán, o en cualquier sitio al que han sido mandados, mientras están allí han de cumplir órdenes a ciegas de unos t************ que sólo saben estar sentados en sus sillones y jugar a esto como si fuera un juego de mesa.
    No defiendo los malos tratos a la escala en la que los recibió ese prisionero, ni mucho menos, pero no podemos pretender que ahora todos los dedos acusen a esos soldados, los utilicen de chivos expiatorios cuando la culpabilidad ha estado, está y estará en 2 gobiernos: el que presidió quien nos llevó a la famosa “reunión de las Azores” y el que se valió de otras estrategias para subir después al poder, en resumidas cuentas, Aznar y Zapatero. Ellos, y sus gabinetes, son y serán los únicos responsables de todo esto.
    Vosotros, los periodistas, debéis ayudarnos a sacar todos los trapos sucios a la luz.

  13. Julia dijo:

    Gracias Gervasio: por seguir hablando claro y alto. Escuchar a algunos políticos hablar de DDHH, es tan poco creible que casi insultan a la inteligencia.
    Es lo que hay…

  14. Eusebio Uriz dijo:

    Gerva, tu periodismo es el verdadero, independiente de aquellos que manipulan o se dejan manipular por intereses ajenos a la verdad, sigue así, este oficio que tanto amas necesita a profesionales como tu, con corazón, cabeza y honradez para que esa verdad nunca se pierda en la incompetencia, falta de dignidad y cobardía de los poderes de turno.

  15. sergi Centelles dijo:

    Admiro tu integridad y es una gran desgracia para este País que todavía no hayamos crecido lo suficiente, para ser honestos y valientes y reconocer nuestros defectos, prescindiendo de politiqueos interesados. La verdad ante todo. Chapeau, Gervasio.

  16. jorge búa rubianes dijo:

    Simplemente….impresionante!!!! Más alto…puede ser, más claro imposible.
    Gracias Gervasio.

  17. Manuel Vega dijo:

    Nunca te rindas, Gervasio. En España necesitamos más que nunca periodistas INDEPENDIENTES como tú. Un abrazo y enhorabuena por tu trabajo.

  18. Impecable crónica y esclarecedor relato. Gracias por informar con coherencia y honestidad de la incoherencia y la falta de honestidad de algunos.

  19. Lidia Martín Merino dijo:

    !Menos mal que existen personas como tú que llaman a las cosas por su nombre, sin ese miedo que cada día nos hace convencernos para no hablar!!!

  20. María Dolores Masana Argüelles dijo:

    El País y Al Mayali: Tarde y contradictorio
    Querido Gervasio me uno a tu indignación desde el conocimiento de muchísimos años de tu integridad como periodista y como persona pero sobre todo desde el hecho de haber sido testigo de tu motivada indignación, en su momento, por el caso omiso que El País hizo de tus reiteradas peticiones de que usaran su canales de influencia para ayuda a un caso de injusticia dolosa tan grave como la que sufrió tu traductor Al Mayali que le costó prisión y tortura.
    Y lo afirmo aquí para quien quiera leerlo porque viniste a mí tambien ,como presidenta que era entonces de Reporteros sin Fronteras, para recabar ayuda en este caso, también desde nuestra organización, ante la inutilidad de tus esfuerzos ante instancias militares y/o gubernamentales, y medios periodísticos, entre ellos El País, con el agravante de que fue el propio Miguel González el que publicó posteriormente una versión dando crédito a las mentiras del CNI, acusando a Mayali de ser colaborador necesario para aquellos tremendos asesinatos. Es inaudito que salga ahora El Pais con una versión contraria y para mayor escarnio, firmada por el propio González.
    Remíteles a tus artículos de El Heraldo y La Vanguardia que para eso sirven las hemerotecas. Cuenta conmigo

  21. Pingback: Blog de Maruja Torres, marujatorres.com » Gervasio Sánchez y el caso al-Mayali

  22. María Dolores Masana Argüelles dijo:

    Querido Gervasio me uno a tu indignación desde el conocimiento de muchísimos años de tu integridad como periodista pero sobre todo desde el hecho de haber sido testigo de tu motivada indignación por el caso omiso que El País hizo de tus reiteradas peticiones de que usaran sus medios para ayudar a la injusticia que se cometió con Al Mayali. Y lo afirmo aquí para quien quiera leerlo porque viniste a mí también ,como presidenta que era entonces de Reporteros sin Fronteras, para recabar ayuda desde nuestra organización, ante la inutilidad de tus esfuerzos ante instancias militares y/o gubernamentales, con el agravante de que fue el propio Miguel González el que publicó posteriormente, en El País una versión dando crédito a las mentiras del CNI, acusando a Mayali de colaborador para aquellos tremendos asesinatos. Es inaudito que salga ahora El Pais con una versión contraria y para mayor escarnio, firmada por el propio González.

  23. Anna Folch dijo:

    Fa anys que no em refio de la política, tot i que és necessària per viure, però sí que havia dipositat la meva confiança en la informació periodística, que tant admiro. Quina trampa! Gràcies pel teu honrat i interessant article.

  24. María Dolores Masana Argüelles dijo:

    Querido Gervasio me uno a tu indignación desde el conocimiento de muchísimos años de tu integridad como periodista pero sobre todo desde el hecho de haber sido testigo, en aquel momento como presidenta de Reporteros sin Fronteras, de tu motivada indignación por el caso omiso que El País hizo de tus reiteradas peticiones de que usaran sus medios para ayudar a la injusticia que se cometió con Al Mayali. Con el agravante de que fue el propio Miguel González el que, posteriormente, publicó una versión dando crédito a las mentiras del CNI sobre Al Mayali. Es inaudito que salga ahora El Pais con una versión contraria y para mayor escarnio, firmada por el propio González.

  25. María Dolores Masana Argüelles dijo:

    Querido Gervasio me uno a tu indignación desde el conocimiento de muchísimos años de tu integridad como periodista pero sobre todo desde el hecho de haber sido testigo, en aquel momento como presidenta de Reporteros sin Fronteras, de tu motivada indignación por el caso omiso que El País hizo de tus reiteradas peticiones de que usaran sus medios para ayudar a la injusticia que se cometió con Al Mayali.

  26. María Dolores Masana Argüelles dijo:

    Querido Gervasio me uno a tu indignación desde el conocimiento de muchísimos años de tu integridad como periodista pero sobre todo desde el hecho de haber sido testigo, en aquel momento como presidenta de Reporteros sin Fronteras, de tu motivada indignación por el caso omiso de “El País” ante el caso Al Mayali.

  27. María Dolores Masana Argüelles dijo:

    Querido Gervasio me uno a tu indignación desde el conocimiento de muchísimos años de tu integridad como periodista pero sobre todo desde el hecho de haber sido testigo, en aquel momento como presidenta de Reporteros sin Fronteras, del caso omiso que hizo “El País” ante el caso Al Mayali

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  29. Ángel Colina dijo:

    Gracias Gervasio….

  30. Jose maria arenzana dijo:

    No es el unico caso en q ese periodico actua de ese modo o parecido. Mas recientemente sucedio con las bibliotecas de tombuctu. Me pidieron informacion en los primeros dias del asalto yihadista. Les rogue q no publicasen lo q pretendian,pues algunas bibliotecas no habian tenido tiempo de ser escondidas y habia familiares y amigos en riesgo maximo de ser ejecutados y los manuscritos destruidos coo ocurrio con los budas de bamiyan, solo por provocar a la unesco y a occidente. Hable personalente con el redactor jefe,omito su nombre… Me dijo q lo pensaria. Unos dias despues publicaron con pelos y señales hasta la direccion de la casa donde se encontraban los manuscritos. Por fortuna, mis amigos lograron escapar a tiempo y salvaron un patrimonio unico jugandose los cuernos… Mi desprecio para los ‘irresponsables’ de ese ex periodico de ex referencia. Nunca mas! Ahora si,nunca mas!

  31. Alberto dijo:

    Gervasio en la segunda foto tambien sale Jose Antonio Bernal tambien asesinado desgraciadamente en Irak… Conocí a Flayed en Irak y quiero pensar que no tuvo nada que ver en el asesinato de los agentes del CNI pero tampoco hay pruebas esclarecedoras de que no estuviera implicado!!

    • José dijo:

      Hombre! Desde cuando hay que presentar pruebas de que no se es culpable? O implicado que para el caso es lo mismo.

  32. Elvira Meligrana dijo:

    Hay siglos que a las personas decentes les dan arcadas las actuaciones de sus dirigentes. Y de sus medios de comunicación.

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  35. luis dijo:

    Compromiso con la verdad y perseverancia, enhorabuena!!! Nos faltan una docena como tu para que desenmascarar y mostrar la realidad, hay cosas que las fotos no pueden mostrar, tu texto es un ejemplo, a ver que pasa hoy martes en el Congreso.

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  37. Francisco Maceira dijo:

    Por supuesto que muchos sabíamos- gobierno incluido- que el ejército español estaba torturando prisioneros en Irak.
    Lo sabíamos por Gervasio Sánchez que se cansó hasta la saciedad de denunciarlo.
    ¿Porqué no se actuó entonces?

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  39. Lola P. M. dijo:

    Hoy me siento más orgullosa de ser periodista porque veo que no todo está perdido. Me ha soprendido tu valor en aquel momento para luchar por lo que considerabas justo y el de ayer al publicar tu versión aún sabiendo que te traería problemas, pero ahora no estás solo. Felicidades por ser la persona y el profesional que eres.

  40. Carme dijo:

    Gracias por tu firme constancia, valentía, profesionalidad y por narrar esta dolorosa historia contra viento y marea.

  41. Pingback: Grandes exclusivas | El blog de Santiago González

  42. diego dijo:

    brutal.
    sigue así, Gervasio.
    Enhorabuena, sinceramente, por no callar nunca.

  43. MRF dijo:

    Sin palabras.
    Menos mal que todavía quedan periodistas de verdad, sin miedo a decir las cosas como son.
    Gracias Gervasio.

  44. Gerard dijo:

    Gracias por tu valentía y honradez.

  45. Javier Pelaez dijo:

    Gervasio enterado de tu blog por publico.es,entro para decirte que eres cojonudo…

  46. isabel dijo:

    Gervasio, pocos quedan como tú pues los callan de una u otra forma. Por ello eres más valiente de lo que podamos apreciar. Lamentablemente el diario el país está plagado de estomagos agradecidos especialmente en el área internacional. A veces dan ganas de llamar a algunos que se las dan de muy ilustrados para preguntar cuanto le ha pagado el lobby de turno. Cómo se ha llegado a tanta podredumbre? Qué ha sido del periodismo de rigor ? Gracias por ser así, tienes el apoyo de mucha gente.

  47. Pingback: Mi reino por un Gervasio (Sánchez)

  48. Joaquín D. Gasca Gil dijo:

    Gracias por tu compromiso y ejemplo de profesionalidad.

    Muchos medios de comunicación se han transformado desde hace demasiado tiempo en una fábrica de portadas y negocio, faltando a su compromiso con los auténticos propietarios: los lectores.

    El video es vergonzante, pero algún ‘defensor del lector’ debería intentar pedir perdón a los lectores, ¡para empezar!

    Un saludo y te reitero mi sincero agradecimiento por tu magnífico trabajo y por tu ética personal.

  49. Chema dijo:

    La verdad solo hay una y tu la dices.

    Un abrazo muy fuerte desde Bruselas.

    Chema

  50. María dijo:

    Gracias, Gervasio.

  51. Pingback: Un resquicio de luz, Gervasio Sánchez - Instantes | Blog

  52. Hay tan pocas voces como la tuya, Gervasio, que da miedo pensar en el día en que desaparezcan. Gracias

  53. Jose A. Lozano dijo:

    Tuve la oportunidad de conocerte dias atras y convivir contigo…. Lo de “San”… se queda corto… Ejemplar tu actitud….

  54. Pingback: Los hombres a quienes brotan los cabrones | A este lado del paraíso

  55. Pingback: Gervasio Sánchez: “El honor perdido de Flayeh al Mayali” | Texto casi Diario

  56. Jorge Serrano Martínez dijo:

    Muy bien. ¡Qué vergüenza! Tanto tiempo de cobardía y oportunista silencio.

  57. Pati dijo:

    En primer lugar, quiero dar las gracias a Gervasio Sánchez por su trabajo periodístico que incluye la pelea hasta el final para seguir denunciando los hechos. Quiero añadir, también, que hace tiempo que no me identifico con el nuevo enfoque del diario El País. Tanto es asi que a partir de ahora voy a leer otros periódicos y revistas, o a otras personas que dignifiquen la tarea de informar, aunque no sean “tan influyentes”…. ¡Y a mi que!

  58. Eduardo Gómez dijo:

    Recuerdo que la muerte de los agentes del CNI me indignó, primero porque (maldita la hora que alguien decidió que se podía jugar a la guerra) no deberían haber estado allí, y segundo porque, según las crónicas que se publicaron entonces, no estaban dotados de medios a la altura del conflicto en el que fueron implicados por el gobierno. El procedimiento que hubiese faciltado el rescate, se activaba mediante una alambicada comunicación telefónica en los que mediaban bases lejanas bajo mandos distintos. Un protocolo de seguridad increíblemente mediocre, concebido para no tener que ser utilizado. Apenas se habló de ello.

  59. Cristal dijo:

    Ayer estuvo Bono en el programa de Cuatro “Te vas a enterar” afirmando que no sabía nada de esto. Si es que nos toman por tontos…

  60. M ASUNCIÓN PÉREZ LASHERAS dijo:

    GRACIAS GERVASIO, POR SER COMO PARECE QUE ERES, YA SÓLO POR ESO ERES DE LAS PERSONAS MÁS ADMIRABLES QUE HE TENIDO EL GUSTO DE OIR. Y, CLARO, EN ESTOS MOMENTOS DE TOTU REVOLOTUM NO TIENEN ESPACIO LAS PERSONAS TAN ÍNTEGRAS COMO TÚ, QUE OJALÁ FUERAMOS MUCHÍSIMOS. TE ADMIRO PROFUNDAMENTE, PRIMERO POR TU TRABAJO Y ADEMÁS POR TU FORMA DE DESEMPEÑARLO. LO DICHO ERES ADMIRABLE

  61. Antonio Suarez dijo:

    Acabo de ver tu entrevista en la Sexta y se me han puesto los pelos de punta al verte a tí y a Flayed contando lo que le ocurrió. Yo conocí y conviví con Flayed en Madrid en su época de estudiante becado por el gobierno iraquí en los años ochenta. Mis recuerdos son de una persona vital, alegre y amante de la vida y de las personas, tolerante e incapaz de hacer daño a nadie. No había tenido noticias de él desde que volvió a su país y el hecho de saber lo ocurrido me llena de indignación y sobre todo de tristeza. Solo puedo darte las gracias por poner en conocimiento de la opinión pública los hechos y luchar para que se reconozca el daño causado a una buena persona.

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  63. fhdufhdhuo dijo:

    Hola,

    Leídos (y con dificultad entendidos) este post, la respuesta de Miguel Gonzáles y tu posterior réplica, te dejo este comentario sólo para felicitarte por la enorme fuerza de voluntad que en tus líneas se palpa. Es un lástima que a pesar de tu aparente imparcialidad y honestidad -al menos en este caso- no haya yo tenido constancia de tu existencia hasta este momento a raíz de lo publicado por El País y las torturas de los soldados.

    En cualquier caso, de nuevo, mi enhorabuena por esa fuerza.
    Un saludo.

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  70. Mercè dijo:

    Muchas gracias por tu valiosa información. Tristemente, tenemos la condena diaria de nos dejarnos manipular, no sólo por los políticos si no por los medios interesados.

    Ánimos y adelante

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