Una mina en el cafetal

Manuel Orellana vive con su mujer Edith Hércules y sus cuatro hijos: Christian,  Daniel, Tania y Manuel. Su principal ilusión es conseguir que sus hijos estudien en la universidad y puedan superar el círculo de pobreza en el que han vivido desde que nacieron.

Manuel Orellana con tres de sus hijos en su casa de Apopa (El Salvador) en 2006. Fotografía de Gervasio Sánchez

Manuel Orellana con tres de sus hijos en su casa de Apopa (El Salvador) en 2006. Fotografía de Gervasio Sánchez

Manuel perdió ambas piernas pocos días antes de que la guerrilla y el ejército de su país firmasen la paz a finales de diciembre de 1991. Acaba de cumplir los 20 años, llevaba media vida huyendo de los combates y del reclutamiento forzoso y sobrevivía recogiendo café en varias haciendas del volcán San Salvador, un área repleta de minas.

Manuel Orellana con su hija Tania cuando era un bebé en agosto de 1997. Fotografía de Gervasio Sánchez

Manuel Orellana con su hija Tania cuando era un bebé en agosto de 1997. Fotografía de Gervasio Sánchez

Después del accidente empezó a trabajar en una cooperativa textil que daba trabajo a mutilados de la guerra. Manuel prefirió llevarse dos máquinas de coser antes que cobrar una pequeña indemnización cuando la cooperativa se disolvió a finales de los años noventa.

Con ellas comenzó una nueva fase de su vida en su domicilio de Apopa (El Salvador). Ayudado por su mujer cosía camisas, camisetas y trajes de niños y los vendía en los mercados de Apopa, un pueblo situado a 30 kilómetros de la capital.

Manuel Orellana con su hija Tania cuando ya había cumplido los 10 años en 2006. Fotografía de Gervasio Sánchez

Manuel Orellana con su hija Tania cuando ya había cumplido los 10 años en 2006. Fotografía de Gervasio Sánchez

Los márgenes de beneficio eran escasos, pero la fuerza de voluntad y su capacidad de trabajo permitieron a Manuel sacar adelante a su familia. Hace unos años un avispado hombre de negocios le ofreció comprarle todas las camisetas que fuera capaz de producir.

Manuel Orellana con su mujer Edith. Fotografía de Gervasio Sánchez

Manuel Orellana con su mujer Edith. Fotografía de Gervasio Sánchez

Manuel y su mujer compran la tela al por mayor, la cortan y cosen camisetas de diferentes tallas.

Aprovecha los fines de semana para visitar a sus padres en Chalatenango.

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Una respuesta a Una mina en el cafetal

  1. alatriste33 dijo:

    Gervasio he visto tu documental de la 2,he vivido momentos de infierno y en el cielo,tus fotos reparan y recrean un dolor universal desde América, Europa, África y Asia…verdades universales que tienen cara,rostro,víctimas,muertos,tumbas
    Verdad,memoria y dignidad

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