Odio las despedidas

De cliché cinematográfico a realidad institucional. Decir adiós es muy complicado en todos los ámbitos de la vida. Ya sea a una relación amistosa, amorosa o profesional. El punto y final, salvo cuando es realmente deseado por ambas partes, resulta doloroso.

Por ello es práctica común el posponerlo, obviarlo o maquillarlo. Comportamientos humanos que pretenden dulcificar la crudeza que siempre lleva implícita la realidad. Una actitud comprensible aunque no siempre deseable.

Éste es el caso del CAI, club joven, con nueve años de recorrido, al que le cuesta demostrar la madurez necesaria para afrontar las lágrimas públicas del hasta siempre. Un error de forma cometido en la marcha de Matías Lescano tras siete temporadas vistiendo la camiseta rojilla y que se ha vuelto a repetir con la salida del club de Paolo Quinteros, el mejor jugador en la historia del Basket Zaragoza 2002.

El de Entre Ríos abandona la institución zaragozana tras cuatro años de baloncesto con mayúsculas. Dos ascensos, un descenso, en el que fue el tercer máximo anotador de la ACB, y la mejor campaña en la historia del club le contemplan. El juego de Paolo no ha parado de crecer durante su estancia en Zaragoza, finalizando como el más destacado en la mayoría de las facetas del juego durante su último curso. Y, lo que es más importante, siendo el referente visible de la grada. Aquel al que los seguidores no dudaron en apoyar, incluso, en detrimento del entrenador.

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Paolo Quinteros se despide de la afición. Foto: CAI Zaragoza

Quinteros se va. Así lo explica la entidad presidida por Reynaldo Benito en un comunicado de cinco párrafos en el remarca, hasta dos veces, que es el escolta el que ha decidido romper. Un adiós que sigue la línea argumentativa marcada por los responsables del club en entrevistas y declaraciones pretéritas, especialmente interesados en no quedar retratados como el malo de una película que no tendría que integrar a ningún villano en su reparto.

Las decisiones profesionales raramente se toman en base a un solo criterio. Por ello resulta demasiado simplista valorar la elección del escolta a tenor del sueldo ofrecido o del pretendido. Igual que lo fue, en su momento, justificar su permanencia en LEB exclusivamente por la faceta económica de la oferta del CAI. Siempre hay más variables que entran en juego y que, esta vez, han deparado una ruptura horriblemente escenificada.

En el último partido de Liga, con la decisión ya tomada, Quinteros dedicó su último triple a la parroquia rojilla. Poco después, en la despedida a los jugadores, se agarró con fuerza la camiseta que con su esfuerzo ha honrado durante cuatro temporadas. Estos gestos de despedida debieron ser acompañados con un acto institucional que reconociese la aportación del argentino a la entidad. Un evento pensado, exclusivamente, para los aficionados, máximos damnificados de unas diferencias insalvables que han acabado en ruptura. Verdaderos merecedores de un final a la altura del legado deportivo disfrutado en el Príncipe Felipe.

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5 respuestas a Odio las despedidas

  1. guinness dijo:

    El CAI se queda sin un referente en la cancha y en la grada, un jugador que ha dotado de identidad a un equipo que ha ido creciendo en los últimos años. La frialdad que demuestran los dirigentes en este tipo de situaciones choca con el sentir de una grada, que no solo quiere victorias, sino también identificarse con jugadores que se dejan la piel y son imagen de unos colores y un proyecto. Hoy es un día muy triste para el basket zaragozano, y que todos recordaremos durante mucho tiempo.

  2. Chappers dijo:

    Me gustaría que la marcha de Paolo sea porque tiene una buena oferta de otro equipo tanto en lo deportivo como en lo económico. A todos nos gusta mejorar. Es un excelente profesional y le deseo lo mejor. Ahora bien, si es el club el que se permite el lujo de dejar marchar a este pedazo de jugador por no sé qué razones, una vez más estamos demostrando una ineptitud galopante. ¿Así pretendemos consolidar al equipo?

  3. albericious dijo:

    Buena entrada, creo que muchos coincidimos en que, independientemente del motivo, la salida de Quinteros debiera ser como un fichaje, para entendernos. También me pregunto qué grado de compenetración tienes en este tema con Coscolín, defensor del argentino, a la hora de analizar las reacciones del club. Muy bien analizado por cierto desde la perspectiva de un blog; y no de una noticia/información, como ha pasado este año en las páginas del Heraldo.
    Saludos,

    • Javier Mercadal dijo:

      Hola

      Sinceramente, no sé a que te refieres con “grado de compenetración” pero tampoco voy a ahondar en el tema mucho más allá de lo expuesto en el post. Y, evidentemente, tampoco voy a hablar por un compañero.

      Un saludo y gracias por comentar (agradecimientos extensibles a los tres).

  4. albericious dijo:

    La verdad es que he releído mi comentario al leer tu respuesta y es bastante espeso, ya disculparás. Solo quería saber si te influenciaba Coscolín -no quiero que hables por él, por favor- y su “defensa” de Quinteros a la hora de valorar el proceder del club en esta despedida (que ya supongo que no, of course). No hace falta que ahondes más, con lo que cuenta también hoy elPeriódico se aclaran muchas más cosas de las que has podido dejar entrever, y de las que Coscolín ha ido apuntado en los últimos tiempos. Gracias a ti por mantener el interés del blog.

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