La fiesta de Ejea

Acabada la pretemporada llega el momento de pensar en la próxima ACB. Sin embargo, antes de entrar en faena, el CAI quiso cerrar el periodo preparatorio con una fiesta en Ejea. Un partido en el que los rojillos se midieron al estelar Emporio Armani Milano, conjunto ideado para codearse con la elite europea.

Sin embargo, el espectáculo no solo estuvo en el juego. Al rededor de los triples de Gallinari, la fuerza bruta de Bourousis o los ‘fadeaway’ ejecutados por Bracey Wright, el evento tuvo mucha vida que merece ser destacada. Concursos, homenajes y un pabellón abarrotado que vibró con el espectáculo del baloncesto en su acepción más amplia.

El Emporio Armani se conjura antes del partido

El Emporio Armani se conjura antes del partido

Al entrar, una pancarta: “Cabezas selección”. Reivindicación probablemente dirigida hacia Sergio Scariolo, flamante entrenador del conjunto italiano. Ovación para él en la presentación y hasta dos homenajes por parte de la organización y de las peñas ejeanas por haber conquistado el pasado Eurobasket con la selección española.

“En todos los sitios percibimos la importancia que ha tenido para la gente lo que hemos hechos. No solo clasificarse para los Juegos, si no también ganar el título, con esa final tan bien jugada y esa imagen de equipo tan sólida, brillante incluso. Con una progresión yendo de menos a más… Cuando estábamos ahí estábamos a lo nuestro, a competir y ganar. Pero después nos hemos dado cuenta que teníamos a un país detrás, una cosa que solo logra el fútbol. Y eso para el baloncesto es muy positivo. Clubes, canteras… para todo el mundo”, afirmó el técnico de Brescia en la rueda de prensa posterior al partido.

En mitad de éste, un concurso de triples. Drew Nicholas exhibió su letal mecánica de tiro al lograr encestar 13 de los 15 intentos que disponía. Una marca que no pudo ser batida ni por Chad Toppert, el otro contendiente. El alero rojillo, mejor tirador porcentual durante la pasada ACB, falló los tres primeros lanzamientos y su participación se diluyó enseguida. Seis aciertos en total contabilizó el rubio de Albuquerque.

Como curiosidad, el encuentro se celebró sobre el antiguo parqué del Príncipe Felipe, con inscripción en el lateral incluida. En la grada, tres seguidores italianos que, ataviados con una bufanda, se dejaron sentir durante el encuentro con vítores y aplausos a los suyos. La participación de unos niños con uniformes extra grandes y un espontáneo tratando de anotar desde del centro del campo como si de un saque de banda futbolero se tratase completaron el otro partido. Aquel en el que no hubo ganadores ni perdedores, solo diversión y baloncesto.

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Una respuesta a La fiesta de Ejea

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