A la chita callando, DAB es el grupo más internacional de Aragón, por encima incluso de Amaral. De Zaragoza a Dubai, Ibiza o Shangai, su música, como sus componentes revelan, se escucha “en todo el planeta”, bien en directo o bien en clubs y discotecas. Con la elegancia, el relax, el brillo, la sensualidad y el confort como bandera, el dúo, formado por Pedro Andreu y Luis Sancho, y siguiendo la saga ‘The Best’, ha vuelto a ensartar otro disco balsámico (el tercero). Un disco en el que, de nuevo, se pone de manifiesto la especial habilidad del dúo para trabajar el collage sonoro, recurriendo a los más diversos sonidos y climas y haciendo gala de un detallismo abrumador. Once piezas de colores crepusculares y en las que afloran sonidos de guitarras que evocan a Pink Floyd, Mike Olfield o Paco de Lucía, baterías tratadas, bajos profundos, programaciones, teclados, flautas, voces femeninas y masculinas, detalles infinitos, reggae, africanismo, flamenco, bossa, trip hop… ensamblan el collage de forma primorosa, invitando al sosiego y a la escucha plácida, a sentir el sonido como analgésico emocional. Aquí no caben zaborrerías ni excentricidades, menos aún el ruido gratuito, solo el buen gusto y, digamos, el glamur.
Imagino que, como los anteriores, ha sido un disco de muy costosa elaboración, con esta paleta de tantos colores sonoros, tantos estilos y tanta gente que conjuntar, además de la creación, claro…
‘The Best 3′ es el álbum al que más tiempo hemos dedicado. Como siempre, con ánimo de superación y de obtener un resultado que nos convenciera a nosotros mismos. Pensamos que tiene muchísima calidad.
¿Y compensa, en estos tiempos de usar y tirar, hacer discos tan laboriosos?
Relativamente. Es una cuestión que a priori, y sobre todo en el proceso creativo, no nos hemos planteado. Hasta ahora no hemos pensado en fórmulas de rentabilidad/tiempo. Nos gusta hacer lo mejor posible nuestro trabajo.
El espectro musical se abre quizá más que en los dos anteriores… Reggae, trip hop, pop, bossa… ¿O simplemente es diferente? Por ejemplo, ya no hay blues.
Simplemente es diferente. En realidad este disco es más pop.
Esa es una cuestión que me lleva al tema sempiterno de las etiquetas, siempre incómodas y criticadas, pero una vez asumidas, creo que a DAB se le está etiquetando erróneamente. No creo que sea una música chill out ni electrónica estrictamente, ni incluso lounge… Para mí es pop ‘orquestado’ de forma diferente a lo usual. Todas las canciones, excepto una instrumental (‘Secret Name’), que curiosamente es la de estribillo más pegadizo, tienen una melodía reconocible, su estribillo, su cantante, e incluso se defienden en directo orgánicamente, no con máquinas…
Totalmente de acuerdo, DAB es una fusión de muchos estilos, por lo que etiquetar nuestra música no es fácil. La definición que has hecho de nuestra música se acerca mucho más que cualquier etiqueta-estilo en la que se nos haya podido encasillar hasta ahora.
Sorprende ‘Secret Name’: se conjuga el trip hop con el bolero, Pink Floyd y el acordeón tanguero. ¿Se mezcla para sobrevivir, como dijo Bosé, por devoción o por la búsqueda inequívoca de la belleza?
DAB fusiona o mezcla porque ha sido siempre nuestra filosofía y siempre con el ánimo de obtener algo innovador y creativo. No hay un motivo por el que mezclamos un poco de todo, lo sentimos así, nos hace diferentes.
¿Cabe todo en el sonido DAB? ¿Hay géneros o instrumentos proscritos? ¿Podría, por ejemplo, tener cabida la jota, ahora que se busca su renovación y se la mezcla con el jazz, como hace Carmen París?
Estamos abiertos a multitud de instrumentos y ritmos, casi de cualquier estilo de música y de cualquier lugar del mundo.
¿Qué busca y qué pretende DAB con sus discos, cuando se pone a trabajar?
En primer lugar, expresarnos nosotros mismos. En segundo lugar, componer canciones que emocionen y transmitan a quien las escuche, y, en tercer lugar, quedarnos satisfechos con nuestro trabajo de producción de sonido.
Sorprende el tono ‘mikeolfieldiano’ que imprime Mariano Conget a la guitarra, viniendo de un músico jazzista. La de Gox, sin embargo, no esconde su devoción pinkfloydiana. La suerte de un grupo como este es poder ofrecer esta clase de matices tan diferentes, o al contrario, ¿os gustaría más uniformidad?
No pretendemos hacer un disco en el que suena la misma instrumentación en todas las canciones, con el mismo vocalista cantando en el mismo tono… En un proyecto como el nuestro, la suerte es poder huir de todos esos tópicos. Contamos con diferentes cantantes y músicos, por lo que no podemos ser uniformes en ese sentido. En cuanto al trabajo con los músicos nos gusta llevarlos fuera de su terreno. Es decir, si Mariano Conget, como mencionas, es un guitarrista de jazz (magnífico, por cierto), nosotros intentamos que toque en temas que no sean de su estilo, como el reggae o el soul… Pretendemos que nazca algo nuevo, fresco y sorprendente.
Sois un dúo, pero ¿podría hablarse más bien de DAB como colectivo abierto y casi infinito?
Luis Sancho y Pedro Andreu somos compositores, músicos y productores, y siempre hemos contado desde nuestro primer álbum con innumerables colaboraciones por lo que siempre estamos abiertos al infinito siguiendo nuestro criterio.

DAB en Shangai
¿Es difícil integrar una batería orgánica en un sonido como este? ¿Por qué no la hay, o yo no la percibo?
No es nada difícil integrar una batería convencional en este proyecto, y de hecho en el 90% de nuestras composiciones, las bases rítmicas están compuestas por baterías convencionales y el resto por sonidos electrónicos de cajas de ritmos. Las baterías orgánicas que utilizamos llevan mucho trabajo de producción y tienen un sonido especial.
¿Cómo se hace la selección de voces? Se compone la canción y se busca una voz adecuada o a la inversa?
Solemos componer la canción primero y después de tener la letra es cuando buscamos la voz adecuada. Timbre, tesitura, intención… Luego viene la grabación, y después producimos frente a la pantalla.
La grabación, creo, ha sido presencial al mínimo. Internet ha sido una buena herramienta de comunicación y trabajo. ¿Resulta cómodo trabajar así o hubierais preferido la grabación en conjunto y en vivo?
Ha habido un poco de todo. Casi todos los músicos e instrumentistas con los que hemos trabajado en este álbum han grabado en vivo en nuestro estudio. Algunas de las voces se han grabado a través de la red pero debido más a la logística. Así no hemos tenido que traer al vocalista correspondiente a nuestro estudio unos días a grabar, etc…
¿Cuanto hay de digital y cuanto de analógico en DAB?
Indudablemente hay un trabajo masivo de producción y de composición con ordenadores por un lado y la aportación física de músicos por otro. ¿Que tal si lo dejamos en un 50 a 50%?
Lo de número 1 de Café del Mar, que aparece en el celofán del disco, ¿es mera promoción, o, en efecto, es real? ¿Qué relación tenéis con el sello y el club ibicenco? ¿Actuáis allí alguna vez o al menos suena vuestra música?
Hay que entender el mensaje. Nunca nos ha gustado ponernos medallas. DAB fue, es y será el primer artista que publicó un álbum de autor dentro del sello Café del Mar, algo que hasta entonces no había sucedido ya que sólo publicaba recopilatorios. Nuestra música suena en la isla blanca y también en el resto del planeta. Somos un grupo que hace música global, nuestras letras son en inglés en su mayoría (también, portugués y francés) y eso hace que lleguemos a muchos países. La relación actual con la compañía no es buena por problemas internos en la misma, por eso licenciamos este disco con Blanco y Negro, y no lo sacamos con Café del Mar que era lo que estaba previsto.
¿Realmente, Pedro Andreu, con un pasado como el suyo, se encuentra cómodo haciendo este tipo de música?
Pedro: Para mí, el rock o el pop no son pasado. En el proyecto DAB mi labor es muy diferente a la que tengo en otros proyectos. Cuando DAB comenzamos a trabajar juntos, encontré que queríamos hacer música de calidad con una forma de trabajar diferente. Me parece interesante y sigo aprendiendo mucho en este lado. A la hora de tocar, me resultó complicado porque hay que saber entender lo que la música necesita que aportes y en la música de DAB mi lugar es muy distinto al que pueda tener en una banda de rock como HDS. De todas formas, en DAB también soy letrista y guitarrista ocasional y eso también me gusta.
El relax y la limpieza priman en esta música. ¿Buscará DAB otros estilos o más excitación en el futuro? ¿Puede imaginarse a unos DAB en plan Prodigy, pongamos por caso?
Actualmente estamos trabajando en un nuevo proyecto que musicalmente se aleja mucho de DAB. Todavía no tenemos claro si lo publicaremos con el mismo nombre o con un alter ego.
Habéis trabajado con Nebra en el vídeo. ¿Estáis satisfechos del enfoque que le ha dado a ‘I Promise’, del equívoco entre historia de amor y maternidad que sugiere?
Estamos muy satisfechos con el resultado del videoclip. Cuando lo vimos por primera vez nos emocionó. Creemos que aporta sensaciones y que es emocionante. Claro que para ver eso necesitas tiempo, tiempo para ver el video y hoy en día todo corre y las cosas deben ser inmediatas. La idea original para el guión fue nuestra. Jorge Nebra aportó su conocimiento y sus muy buenos contactos para que fuera mejor. Nos gusta ser parte fundamental de todo lo que nos rodea: videoclips, páginas web, diseños de portadas…