Hace unas horas, mientras preparaba esta entrada, justamente treinta años atrás, el estadio Vicente Calderón, de Madrid, tronaba con Mick Jagger, envuelto en una bandera española y soltando a decibelio suelto ‘Satisfaction’. Inolvidable. Aunque los verdaderos truenos y relámpagos se habían producido un par de horas antes, al inicio del concierto, cuando de repente sobre el estadio empezó a caer una fortísima tormenta y los Rolling, lejos de arredrarse, saltaron al escenario para aprovechar los efectos especiales que la misma naturaleza les estaba regalando. Espectacular. “El concierto de la tormenta” en el Manzanares figura en los anales del rock, y, cómo no, en el de los Rolling, como uno de los conciertos más especiales y fastuosos de la historia.
Treinta años ya. Casi nada. Fue la noche del 7 al 8 de julio de 1982. Nos temíamos que con la que estaba cayendo en aquel momento, el concierto se tendría que suspender, pero en las entradas figuraba que bajo ningún concepto podría suspenderse. ¿Cómo podría ser posible que aquello no ocurriera en medio de aquel aguacero tropical? Pronto descubrimos una de las razones fundamentales: por vez primera en España, un grupo salía a un escenario sin cables, con guitarras inalámbricas. Un avance tecnológico de consecuencias desorbitadas. El mismo Jagger, sabiendo que era muy difícil que se quedara electrocutado entre agua, relámpagos y truenos, y consciente del regalo que le mandaba el cielo para el espectáculo (tan amante él de la parafernalia), dio la orden para saltar al escenario media hora antes del inicio previsto. Y de esta forma, unas 80.000 personas fuimos testigos de un concierto único, histórico, que los mismos Rolling no olvidan.
Se diría también que un concierto simbólico. Aquellos truenos, como las trompetas de Jericó, hacían caer el muro antirockero que durante tantos años sufrió el país; pero, más aún, anunciaban un tiempo nuevo en España, que venía larvándose desde finales de la Transición. El país se había quitado el pelo de la dehesa del duro franquismo, había una constitución democrática, el fallido golpe de estado del 23-F acalló definitivamente el ruido de sables y, en octubre, los socialistas llegaban al gobierno por vez primera tras la Guerra Civil. Solo faltaban Sus Satánicas Majestades, que en tiempos de la oprobiosa, habían declarado que ‘Africa empezaba en los Pirineos’, bajando de los infiernos, entre truenos, globos y relámpagos y olor a ozono, para poner banda sonora a aquel aquelarre politico-social ante media oficialidad de la oposición y varios ministros de la UCD en el graderío, bajando para dar la campanada de inicio de un tiempo nuevo, el de ‘a colocarse y al loro’, que diría Tierno Galván, el tiempo de la incipiente Movida.
Tres décadas se han cumplido de aquel hito musical y social. Fui uno de los 80.000 testigos. Por ello, he tirado de hemeroteca y he recuperado la crónica que envié por teléfono –ah, lo que había que pelear cuando no existían ni móviles, ni ordenadores, ni fax, ni Internet- de aquel simbólico concierto, el segundo que los Rolling ofrecían en España, tras el también histórico del 76, en Barcelona. Me da un poco de rubor al comprobar lo mal escrito que está, pero, en fin, disculpas, y sirva al menos como recordatorio para los que estuvieron allí y al tiempo de documento informativo para nuevas y viejas generaciones. Jagger tenía 38 años y corría como un gamo de lado a lado del escenario, pero ya caía sobre él y sus compinches la densa sombra de la leyenda eterna: están viejos para el rock, es su última gira… Sí, sí… Por si alguien quiere recuperar los sonidos de aquella época y de aquella gira quedó un LP publicado en el 82 con el título de ‘Still Life’ y una película, ‘Let’s Spend The Night Together’, dirigida por Hal Ashby y estrenada en 1983 (en Zaragoza, en el cine Mola). ¿Estuviste en el Manzanares? ¿Tenías conocimiento de este concierto?



¡Vaya artículo te ha salido, Uribe¡. Y sí que estuve allí. Evocador, de recorrido analítico en la historia reciente de España, profundo y comparativo en el tiempo. Redondo, afirmo. Asistí a este concierto de Madrid, aunque trabajaba al día siguiente, y tuve que hacer muchos kilometros para volver a casa. Fue un acontecimiento musical y una experiencia sonora total, y , desde el punto de vista musical, una afirmación en comparación de los ya en esos momentos separados Beatles. Aquel “tour” de los RS trajo a éste pequeño pais una expresión nueva de los conciertos en directo con toda la cacharreria industrial, montón de “traillers” aparcados daban muestra de la logística del concierto, como para sonar en muchos kilometros y que hasta ese día no se habia visto en España. La amada música, en general, en su expresión industrial y de la mano de unos de los dos grupos que habían significado el r&r hace ahora así como treinta añazos…, tanto tiempo. Gracias, de nuevo, por recordar en tu blog, al que cuelgo una estrella simbólica por méritos propios al unir la historia con la música y, entretanto, coserlo con nuestro transcurrir en la vida.
Justo estaba naciendo yo ese mismo día.
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