Es tarde cuando abro el ordenador y me encuentro con la noticia de la muerte de Jon Lord. Vuelo enseguida a las estanterías en busca de la ‘Gemini Suite’. Sí, una obra sinfónico-rockera, una ‘excentricidad’ si se quiere, pero menos, dado el tiempo en que se publicó, en 1972, una época en la que el rock estaba en plena ebullición de búsqueda y cambios. La tengo como ‘seña identitaria’, ahora que se lleva tanto la frasecita, del Gran Señor de los Teclados.
Se ha ido el verdadero fundador del ‘rock sinfónico’, el músico reconocido por sus oleadas de órgano hammond en Deep Purple, pero olvidado por una labor extraordinaria aunque poco exitosa: su empecinamiento en unir rock y sinfonismo. Lo intentó primero, en 1969, en el álbum ‘Concerto For Group And Orchestra’, revolucionario disco de los primeros Purple, tras sus tres primeros escarceos con la psicodelia, siempre de la mano de Lord, el cerebro del grupo. Aunque la misma BBC, tras escuchar el disco, alentó a Lord a realizar otro trabajo similar, lo cierto es que el invento del ‘Concerto’ no cuajó entre el público joven del rock y rápidamente, tanto discográfica como los mismos componentes del grupo, instaron a Lord a abandonar sus ‘experimentos’ sinfónicos y entrar de lleno en el rock.
No quedó más remedio, y más tras el mismo revuelo interno que se armó, originando la salida del cantante y el bajista, entrando en su lugar Ian Gilan y Roger Glover. El título del nuevo disco no podía ser más explícito: ‘Deep Purple In Rock’ (1970). El Mark II empezaba su máxima etapa de gloria, con la edición sucesiva de ‘Fireball’ (1971), ‘Machine Head’ (1972) y ‘Live In Japan’ (1972), los cimientos, la Biblia, del hard-rock y del luego llamado heavy metal, pero a Lord no se le había borrado del cerebro la idea de seguir aunando rock con orquesta sinfónica, estaba en su ADN musical: de crío estudió piano clásico mientras se empapaba de rock’n’roll, jazz y blues.
Y por genética musical y por pura cabezonería fue como llegó la ‘Gemini Suite’. Sí, es posible, podía ser un ladrillo en su tiempo y puede que lo siga siendo, pero a mí me impactó nada más colocarlo en el tocadiscos y todavía lo escucho con delectación. Era uno de aquellos discos que había que ir a comprar a Andorra, por lo que tardaban en llegar a España, si llegaban, y allí lo compré, aunque luego salió pronto, uno de aquellos discos que despedazaba con fruición por la pasta que había costado (entonces se valoraba de verdad comprar discos) y espoleado por las parrafadas del inolvidable (pese a Manrique) Jordi Siera i Fabra.
El llamado y denostado ‘rock sinfónico’ estaba en pleno auge en aquellos primeros setenta. Yes, Emerson, Lake & Palmer, King Crimson, Genesis, Pink Floyd… tiraban del carro, aunque de una manera muy sui generis, subrayando las melodías con sintetizadores y mellotrones, más bien tibia o, por mejor decir, menos ortodoxa, dejando atrás el órgano clásico y no abordando la composición al estilo clásico como la abordaba Lord. Su formación académica se lo permitía.
La ‘Gemini Suite’, con una fantasiosa portada, no muy lejana de las de Roger Dean, y con cierta sugerencia de homosexualismo, estaba dividida en seis partes, según instrumento: guitarra, piano, batería, voz, bajo y órgano. Aunque, primeramente la interpretó en directo Deep Purple, la grabación en estudio para el disco solo contó con dos miembros del grupo: Ian Paice y Roger Glover, amén, claro, de Jon Lord. En la guitarra contó con el gran Albert Lee, de Heads, Hands & Feet, y con las voces de Tony Ashton e Ivonne Elliman (luego famosísima con su trabajode Magdalena en ‘Jesucristo Superstar’). Un tocho, ya digo, según para quien así lo juzgue, mas no para mí, que, aficionado a la clásica y al rock, me dejó noqueado, al igual que el ‘Concerto’.
Y aún seguiría Lord persistiendo en su veta clásico-rockera con ‘Windows’ (1974), basado en un continuo de Bach y en la misma ‘Gemini’. Para ello contó con la orquesta de la Munich Chamber Orchestra y su director Eberhard Schoener, quien también participó en la composición, y dos ‘purples’: David Coverdale y Glen Hughes. Con el mismo director, Eberhard Schoener y con la Filarmónica Húngara volvió a las andadas clásicas en 1976 con el álbum ‘Sarabande’ (curiosidad al margen: guitarrista invitado, el pre Police Andy Summers), andadas que prosiguieron hasta 2008 mientras lo mismo se enrolaba con Whitesnake, volvía a Deep Purple, formaba trío con Paice & Ashton, formaba el grupo jazz-bluesero The Hoochie Coochie Men o caminaba en solitario.
Jon Lord no solo fue el arquitecto de Deep Puple y el artífice de aquellos maremotos de órgano que salían de ‘Highway Star’, ‘Lazy’, ‘Child In Time’, ‘Space Trucking’, ‘Strange Kind Of Women’…, fue también un reputado músico de sesión en sus tiempos jóvenes (intervino en el ‘You Really Got Me’, de The Kinks) y sobre todo fue el máximo explorador de la fusión del rock con la música clásica, el verdadero inventor, con permiso de Nice, del ‘rock sinfónico’. Una leyenda que se ha apagado a los 71 años de un cáncer de páncreas que él mismo anunció que padecía el año pasado y del que esperaba recuperarse para seguir en la brecha. Lo echaremos de menos.

Y lo bien que sonaba con aquellos Artwoods…
Que mala noticia, no puedo hacer otra cosa que oír su música e imaginar que Bach lo ha recibido con los brazos abiertos “Larga Vida a Jon Lord”
definitivamente se fue un maestro , era y sera el mejor tras el teclado…………….
No sé por qué se me fue este comentario a lugar equivocado… Lo reitero: Recomiendo esta divertida y sólida semblanza que el colega Sergio del Molino ha hecho en su blog sobre Jon Lord. El teclista de los Purple pasa con laureles bajo la prosa exquisita y a la vez macarra, implacable e ingeniosa del novelista y periodista de Heraldo. Pero, Sergio, ¿y la Gemini Suite? Bueno pa qué pregunto, si ya veo como vapuleas el Concerto. Pincha aquí: http://sergiodelmolino.com/2012/07/21/jon-lord-el-ingles-total/