La psicodelia de los sesenta conjugada en tiempo presente: The Brian Jonestown Massacre

Resulta absolutamente extraño, casi asombroso, que un grupo con tantos años a la espalda y con tan dilatada carrera discográfica sea tan incógnito, me temo que no solo en España sino inclusive fuera. Leñe, si tienen once álbumes, además de un montón de EP’s, rarezas, recopilatorios y hasta un grandes éxitos y una película documental. Pues por aquí, aunque han actuado en el Azkena, en la Apolo de Barcelona…, tan apenas noticias suyas, al menos en las revistas del género (solo, que recuerde, el Ruta le dedicó dos páginas hace un par de años). Igual se debe a que sus dos penúltimos discos –My Bloody Underground’ (2008) y ‘Who Killed Sgt. Pepper?’ (2010)-, tras un largo periodo de cinco años en la sombra, son un tanto duros y farragosos, casi extremistas en el género que ellos dominan a la perfección y en el que se mueven como peces en el agua: la psicodelia.

Pero es que antes de esos dos indigestos discos hay otros ocho, no diría, acudiendo al tópico ‘sin desperdicio’, porque en esto de la psicodelia es muy fácil pasarse de rosca y meterte de repente en una pieza de 33 minutos (‘Sound Of Confussion’) a base de ruidos de coche, que a ver el guapo que los aguanta, pero sí muy interesantes, por decirlo cursilonamente, y después otro, ‘Aufheben’ (2012), el último -ahora me pongo en modo pasional-, que es ‘gloria bendita’ y del que hace más de dos meses escribía telegráficamente en la página de discos del Heraldo:

“Aunque el título de este disco sugiera una procedencia germana, nada más lejos. Lo firma un veterano pero desconocido grupo de San Francisco que lleva desde 1995 editando discos apegados a la psicodelia sesentera y rindiendo tributo a su manera a los Rolling Stones (el nombre está trabado en honor de Brian Jones) y a los Beatles. La apertura de este undécimo álbum, con un instrumental de aires orientales, es una irresistible invitación a explorar un terreno lleno de sorpresas y músicas de una gran variedad ambiental”.

Un conciso anuncio para navegantes, que el espacio en papel no da para más, para poner sobreaviso sobre las bondades de, soltemos ya su complejo nombre, The Brian Jonestown Massacre, sacado del nombre del fallecido Brian Jones y el suicidio colectivo de la Guyana inducida por el lunático Charles Manson. Si ya los tienes controlados, nada; si no, sígueles la pista, lo recomiendo vivamente. Y no sé por qué hablo en plural, cuando en realidad el tripulante único de este jumbo es un tal Anton Newcombe, solo que en ese jumbo ha llegado a meter hasta una cuarentena de acompañantes a lo largo de estos casi veinte años de vida.

Newcombe es un tipo deslumbrado por el ruido y la psicodelia –faltaría más viniendo de la tierra de los ‘ball room’ y el rock lisérgico-, que desde crío se puso como deber no solo reivindicar uno de los discos más despreciados de los Stones, por su fallido intento psicodelista, como fue ‘Their Satanic Majesties’ Request’ sino además reescribirlo, poco menos que enmendarle la plana a Brian Jones –su ídolo- y demás ‘balas perdidas’. Y lo hizo, vaya que si lo hizo, a lo grande y a la segunda oportunidad discográfica, con un LP de título bien explícito, ‘Their Satanic Majesties’ Second Request’ (1996), más de una hora y 18 piezas en las que el latido psicodélico se recubría de vaho stoniano, dando lugar a piezas tan oníricas como ‘Anemone’, el pop beatleniano de ‘All Around You’, el martilleo ondulante del hammond en ‘Jesus’… y no faltando, claro, el sitar (‘Feelers’, ‘In India You’) que tan bien acopló su ídolo al sonido Stones.

Mas en Newcombe había, y hay, un tipo de unas ínfulas exploratorias y de reciclaje de músicas del pasado insaciable. De manera que por sus discos lo mismo asoman los Stones al pie de la letra (‘Straigh Up’, en ‘Take It From The Man’/1996) que Dylan (‘Ballad Of Jim Jones’ de ‘Thank Good For Mental Illness’/1996), los 13th Floor Elevator, Bowie, y los Grateful Dead más hippilondios de ‘Aoxomoxoa’, en el mentado ‘Take It From The Man’, The Beatles revisados de ‘Here Comes The Sun’ en ‘This Is Why You Love Me’ de ‘Give It Back (1997), Van Morrison en ‘Going To Hell’ del ‘Strung Out In Heaven’ (1998), los mismos Byrds y The Doors en este mismo disco, Pink Floyd en casi todo el álbum ‘And This Is Our Music’ (2003)… y hasta un dueto a lo Nancy Sinatra/ Lee Hazelwood –ver ‘You Better Move’, de ‘Give It Back- por no esconder el sorprendente ¡palmoteado flamenco! en ‘Spanish Bee’ del citado ‘Thank Good For Mental Illness’… Un come-discos, un devorador de músicas del pasado este glotón Newcombe (asegura que empezó a comprar discos a los dos años) que él conjuga en tiempo presente de forma fresca y magistral, mostrando que cuando se hacen buenas canciones poco importa el tiempo en que se confeccionaron. Y como muestra, un botón: así se abre su reciente ‘Aufheben’.

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Una respuesta a La psicodelia de los sesenta conjugada en tiempo presente: The Brian Jonestown Massacre

  1. Brand New Sound dijo:

    Geniales, los Brian Johnston…Cuelgo el documental “DIG!” en el que se cuentan andanzas, justas y desventuras con los Dandy Warhols: http://www.youtube.com/watch?v=NhWlukvCFEY
    Quizas lo que una banda de rock n roll is supposed to be y que parece olvidado.

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