Neil Diamond, melodías desencadenadas

Una blandenguería, opinarán algunos, o muchos. Y es posible, pero no me resisto a proclamar que Neil Diamond es una de las grandes voces melódicas que ha dado el pop. Una garganta redonda, con cuerpo, plena. Su discografía está llena de canciones subyugantes, con esa voz desbordante, plena de matices, una nasalidad embellecedora, unas melodías desencadenadas y unos arreglos orquestales de puro satén. Como baladista estándard, él, Sinatra, Tom Jones, Elvis…, y pare de contar.

¿Exagerado? Quizá. Más, insisto, por mucha melaza que haya de por medio, por mucho que se le ubique en el área de cantantes comerciales, o en ese odiado –por mi parte- anglicismo del ‘mainstream’, no escondo mi devoción por este artista de origen judío y médico truncado. Que, conviene aclarar, por si fuera necesario, es algo más que un ‘cantante melódico’. En su repertorio hay rock’n’roll, piezas vaqueras, swing, soul, folk, R&B, ecos judíos… y, aunque destilado, rock energético. Robbie Robertson (The Band), uno de sus admiradores, como lo fue Sinatra o el mismo Elvis, le produjo el álbum ‘Beautiful Noise’.

Viene al aire, o al blog, esta intro debido al anuncio de Universal de la edición, a finales del mes de marzo, de un triple CD con sus éxitos. Nada que no se sepa, especialmente por sus seguidores, pero, como ocurre con los recopilatorios, un atrio en el que santificarse y acceder a la vasta discografía del cantante, inmensa, con casi medio centenar de LP’s y no se sabe cuántos singles. Y menos mal que el disco antológico no recurre a sus trabajos como compositor a sueldo, que daría para llenar otro disco, lo que, por otra parte es una pena, pues se vería la elasticidad del artista para trabajar para otros y para amasar hits inolvidables especialmente para The Monkeys…

Sí, aquel grupo prefabricado al que Neil Diamond abasteció con insignes canciones como ‘I’m Believer’ y ‘A Little Bit Of You A Little Bit Of Me’, canciones fogosas, desenfadas, puro pop para las masas adolescentes. Cualquiera que las hubiera escrito, especialmente la segunda, merecería mis máximos respetos y devociones. ‘A Little Bit Of You A Little Bit Of Me’, traducida aquí como ‘Un bocadito tú otro yo’, fue, a finales de los sesenta, material ineludible de guateques y reuniones juveniles. Personalmente me trae bonitos recuerdos, escuchándola en un moderno ‘pick-up’ portátil de la época, a orillas de un río y en grata compañía pandillera de chicos y chicas. Fue un hit inapelable en España.

Pero hasta años después no se supo que el autor de aquella canción era aquel nuevo ídolo romántico que en las discotecas de los primeros setenta derretía corazones en las tandas de lento con el gospeliano ‘Holly Holy’, el primer single suyo que sonó en España, ‘Sweet Caroline’, ‘Stones’, ‘Canta libre’, ‘Song Sung Blue’… o la colosal (y autobiográfica) ‘I’m… I Said’. El doble álbum, ‘Hot August Night’ (1972), uno de los álbumes dobles en directo más notables de la historia del pop, o así lo ha considerado la crítica americana, contenía todas ellas, retratando magistralmente al artista. Con él alcanzó el estrellato mundial, aunque algunos ya lo teníamos en el altar merced a los tutes de las tandas de lento discotequeras y a los dos álbumes de estudio que le precedieron, ‘Stones’ (1971) y ‘Moods’ (1972), en el primero de los cuales se cobijaba ‘I’m… I Said’. ¡Dios, qué monumento de canción confesional y melódica, qué desgarro vocal, qué arreglos orquestales a lo Spector…!

Luego, Neil Diamond siguió publicando discos y subiendo enteros en la bolsa comercial del pop y del cine. Escribió la banda sonora de la muy popular ‘Jonathan Livinsgton Seagull’ y no solo hizo lo mismo sino que también protagonizó la no menos popular ‘The Jazz Singer’, si bien es verdad que creativamente, y ante la parroquia más joven, su arte fue decreciendo hasta ser aplastado por las nuevas tendencias musicales, desde el hard-rock, el sinfonismo, el punk o la nueva ola.

Interesó poco, o, digámoslo así, lo esquiné. Personalmente me quedé en ‘Hot August Night’ y aquella caterva de singles en directo que incluía, interpretados con su impecable voz nasal y un sentimiento y un romanticismo pop exacerbados. Mas, naturalmente, Neil Diamond siguió publicando discos. ¡Y cuántos! ¡Y cuánto premios y récords! Doy paso a las estadísticas, según Universal, como simple muestra de su galardonada carrera, aunque sea algo de lo que rehúyo, pero una excepción: “Ha vendido más de 130 millones de discos en todo el mundo y ha dominado las listas durante más de cinco décadas con 37 Top 40 singles y 16 Top 10 álbumes. Ha conseguido ventas con 40 discos de oro, 21 discos platino y 11 discos multiplatino”. Pues eso.

En Estados Unidos se le sigue considerando como ídolo de masas, un artista crucial en el circuito que los norteamericanos denominan como ‘soft rock audience’, lo que le ha convertido en uno de los artistas mejor pagados del país, según la revista Forbes. Obviamente sus recitales televisivos y sus DVD’s tienen también gran demanda, caso del estupendo vídeo publicado en 2008, con una remembranza en el Madison Square Garden de su ‘Hot August Night’, y lo fundamental, gozan de una tersura y energía más que apreciables. “Cuando trabajé con Laurence Olivier –declaró al Telegraph británico en 2014- en la película ‘The Jazz Singer’, me dijo: “Como actor, debes estar dispuesto a ser un payaso.” Nunca podría hacer eso en la película, pero en el escenario puedo ser el más loco que hayas conocido. ¿Estás dispuesto a ser un loco y cantar conmigo? ¿Tú, que no cantas? ¿Estás ahí? Vamos, vamos a ser locos juntos. Y eso es lo que hace que sea estupendo compartir experiencias”.

Ahora, tras la edición del triple mencionado al principio, llegará una larga gira mundial con la que Neil Diamond, a sus 76 años, que cumple el próximo día 24, quiere celebrar los 50 de carrera en solitario, que uno piensa que son más, toda vez que su primer single de éxito, ‘Solitary Man’ se publicó en 1966, siguiéndole después, hasta que llegó ’Stones’ y Mood’, una rica discografía, incógnita en su momento por estos lares, y en la que destacaban sus dos primeros álbumes para el sello Bang, y, ya para Universal, los tersos latigazos de cantautor amoroso mezclados con pop, soul, country, sones latinos o gospel, de ‘Velvet Gloves And Spit’ (1968), ‘Brother’s Love Travelling Salvation Show’ (1968) y ‘Touching You Touching Me’ (1969). Discos a descubrir.

Gustará más o menos, se le reprochará su exceso de almíbar, su clase de categoría comercial…, pero su peso artístico, su voz y su capacidad como compositor son inapelables. Y sobre todo su existencia nos recuerda a muchos que un día fuimos jóvenes, que disfrutamos descomunalmente con su torrente de melodismo y, sí, aunque suene cursi, fuimos felices bañándonos en él bajo las luces rojas en aquellas primeras discotecas de la España franquista de los 70 que caminaba a pasos largos hacia la salida del túnel. No es poco.

Y aquí, el monumento:

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7 respuestas a Neil Diamond, melodías desencadenadas

  1. RICARDO VM dijo:

    Eres una enciclopedia viviente, Matías. Espero y deseo que por mucho tiempo. Simplemente recordar la breve intervención de Neil Diamond en The last Waltz de Martin Scorsese de 1976 donde se puede apreciar el gran cantante que es.

    • Matías Uribe dijo:

      Gracias Ricardo por tus deseos. Seguiremos en la brecha mientras se pueda. Y tantas cosas que he dejado en el tintero, como la que apuntas de la presencia de Neil Diamond en The Last Waltaz. Como ha ocurrido (lo de dejar fuera) con otros artistas. El blog da de sí todo lo que se quiera pero no es cuestión de convertirlo en mi wikepedia personal y menos aún de resultar pelmazo. Lo que me alegra es tu estima de Neil Diamond: más grato que llevarme un chorreo por mis gustos malsanamente ‘moñas’, como alguno pensará.

  2. Fredipin dijo:

    Gracias Matias por recordarme a mi padre. Nací en el 64 y siempre que saliamos de viaje sonaba el casete de Neil Diamon así como Framton y Elvis. GRACIAS.

  3. Fredipin dijo:

    Frampton

  4. Dedé dijo:

    Esta canción es impresionante. Los pelicos de punta….

  5. Brand Old Sound dijo:

    Al hilo del post, he escuchado el “John Livingstone Seagull” que me llegó vía madre de mi señora y que no había escuchado aún. A pesar del mal estado del vinilo, muy bien, muy jipi.

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