¿Qué pasa en la Francia musical de hoy?

Allá por lo sesenta, musicalmente, los Pirineos no existían, o cuando menos eran permeables como una cortina de tela fina. Johnny Hallyday, Sylvie Vartan, Françoise Hardy, Aznavour, Adamo, Juliette Gréco, Sheila, Dalida, Michel Polnareff, France Gall, Marie Laforêt, Richard Anthony, Les Surfs, Chistophe, Sacha Distel, Alain Barrière, Gilbert Becaud, Guy Mardel, Hervé Vilard, Claude François, Jacques Dutronc, Michel Delpech, Nino Ferrer, Antoine, Serge Gainsbourg, Jane Birkin… Una avalancha. Sus canciones llegaban a España con prontitud y asiduidad hasta el punto que podría decirse que se estaba a la hora de lo que ocurría en el pop francés de la época.

Luego la cosa empezó a declinar. En los 70, Laurent Voulzy inundó ondas y discotecas con su ‘Rockcollection’, Patrick Hernández machacó con ‘Born To Be Alive’, Francis Cabrel mató de romanticismo con ‘Je l’aime á mourir’… mientras que en los cenáculos de la ‘inteligentzia’ se adoraba a Maxime Le Forestier y, no digamos, a Moustaki o Brassens mientras que Téléphone se convertía en el gran grupo nuevaolero que exportó Francia a media Europa.

En los 80 llegaron, entre otros, los magníficos Bernard Lavillier, Jean Patrick Capdevielle o Étienne Daho y grupos como Carte de Séjour, Indochine, Les Rita Mitsouko… en tanto que Vanesa Paradis tomaba el relevo de belleza ye-yé de los sesenta. En los noventa explotaron Mano Negra y Manu Chao y en este milenio los dos nombres más conocidos en España, por circunstancias diametralmente opuestas, han sido Dominique A y Carla Bruni, pero se ha perdido contacto con lo que se cuece musicalmente en la France. Y me pica la curiosidad.

¿Qué pasa en el país vecino, antaño gran suministrador de música no solo a España sino a Europa y otros continentes? Zapeo en los discos que el Rock&Folk reseña en cada número, concretamente en los tres últimos, de enero, febrero y marzo, y entiendo por qué el declive, o lo presiento…

Betty Bonifassi se mueve por aguas del viejo soul, el veterano cantautor Arnold Fourboust ofrece electro-pop confidencial de autor; Kent, con sus 18 álbumes de pop-rock melódico, sigue siendo el Poulidor de la música francesa; otro veterano, Rodolphe Burger, que se atreve con la gloriosa ‘Days Of Pearly Spencer’, canta con voz grave a lo Cohen/Gainsbourg; el dúo Cassius toma el sendero de Prince y la electrónica y llega a asociarse con Cat Power; Fishbach hace de chanteuse sintética; Oscar Nip se afilia al metal en su rama stoner; Dick Annegran, holandés afincado en la Galia, va de cantautor de guitarra de palo en plan ‘libertario del mundo’; los viejos Les Wampas no se despegan de su fórmula pop-punk… y ahí está el incombustible Michel Polnareff en directo entonando aquella preciosa pieza pop ‘La popupée que fait non’ y, obviamente ‘Love Me Please Love Me’.

También pericospeo con el Google y avisto nombres destacados, “que debo conocer y añadir a mi playlist”, según el prescriptor de turno. O sea, nombres como los de Dub Inc., Chinese Man, Les Ramoneurs de Menhirs, Marina Kaye, Black M, C2C, Indila, Maître Gims, Grand Corps Malad, Zaz, Kerry James o Cocoon.

Dos retratos, en fin, el del Rock&Folk y el de Google, de urgencia e incompletos, claro, pero reveladores –sospecho- de que nada nuevo o interesante ocurre al otro lado de los Pirineos.

Quizá Brand Old Sound, comentarista pertinaz y sustancioso en este blog, que vive en París, creo, pueda ofrecer una foto fija y fundamentada de lo que se cuece en la Francia musical de hoy. No sé si en la distancia, como tantas otras veces, discreparemos o convergeremos en la visión que yo tengo de esa foto: una foto insípida, incolora y digna de no traspasar fronteras; en cierto modo, algo parecido a lo que pasa en la Iberia Sumergida.

O sea, que ese placer que es para mí oír y leer en francés, y sobre todo escuchar canciones cantadas en la lengua de Molière, tiene que seguir enjaulado en los sesenta y algún pájaro de fuera como Capdevielle y su estupendo primer álbum de 1979 con su ramalazo dylan-springsteeniano del que extraigo una de sus canciones.

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4 respuestas a ¿Qué pasa en la Francia musical de hoy?

  1. Jose Carlos Garrido dijo:

    No estoy muy informado de la actualidad musical en Francia, desde aquellos tiempos en los ’60, cuando yo era joven, en que los artistas franceses inundaban España con sus discos, como tu bien dices, si bien muchas de aquellas canciones eran versiones francesas de éxitos de USA, como ocurrió entre otras muchas con SYLVIE VARTAN y su gran éxito en España, SI JE CHANTE, originalmente interpretada por BRENDA LEE y titulada MY WHOLE WORLD IS FALLING DOWN. El cantautor al que si he seguido de cerca y que, si no me equivoco, tu no has nombrado, es MICHEL FUGAIN, al que descubrí en sus tiempos del BIG BAZAR, y que luego me ha maravillado con canciones como TOUT VA A CHANGER CE SOIR y recientemente con L’ENNEMI QUI NOUS VEUT DU BIEN. Otro que también descubrí fue ETIENNE DAHO y su impresionante LA BAIE, entre otras. Agradecería que me informases de otros artistas franceses en esta linea que merezca la pena conocer. Gracias y saludos.

  2. Jorge dijo:

    En Radio Nacional de España, Radio 3, se emite “El Hexágono”, donde se puede escuchar semanalmente una muy buena panorámica de las músicas francesas: además, tienen podcast,
    http://www.rtve.es/alacarta/audios/el-hexagono/

  3. Brand Old Sound dijo:

    Gracias, Matías, me ha subido el tono a las mejillas ;-)…te devuelvo el cumplido: muy interesante entrada sobre la recepción en España de la música francesa en general, que da pie a mi comentario: hablemos del “Jet-Lag”.

    Es curiosa la diferencia de imagen y el impacto que se tiene: en Francia, Brassens es un cantante popular por excelencia, que todo el mundo comprende aunque juegue con la forma textual de la poesía clásica. Si se compara con artistas más comprometidos y herméticos como Leo Ferré. Gainsbourg no tendría esa aura “indie” que se le da por España, y más aún, a tenor de sus años “Gainsbarre”, y la Birkin, es todo menos un referente musical; poco mito le queda ya…

    No coincidimos hoy tampoco. No creo que la Francia musical esté de capa caída, lo que está de capa caída es la industria, como en todos los lados menos en EEUU, algo que se arrastra a mi entender desde mediados de los 70. En cuanto a calidad y diversidad o sellos propios, siguen ganándonos por goleada.

    Creo, también, que es conocida mi aversión por casi todos los yé-yé, y afirmaría que lo que tenemos hoy para la industria es el apolillamiento del modelo de aquel tiempo que parecía tan novedoso…También, es incomparable la inteligencia de un Eddie Barclay, que produjo en su sello a buena parte de ellos creando un mito, y que fue capaz al mismo tiempo de hacer los mejores discos de Brel y algunos clásicos de Ferré (quien le dedica una canción que explica todo el cotarro, titulada “Monsieur Barclay”), frente a la rapiña actual, con Universal y los Pascal Nègre. El arte de convertir a gente con excelentes mimbres en burdo producto. El caso de una Jeanne Cherhal en el apartado de la chanson y casi todos los artista de hip-hop en los años 2000 es de libro.

    El caso es que lo que se exportaba como “French Touch” no se limita a los yé-yé, es más, estos se aprovechan de lo anterior, a saber, los Trenet, Rossi, Chevalier, Montand, Aznavour, Barbara y por supuesto, Piaf, y posteriormente, abarca todos los ámbitos musicales. No hay que olvidar que Francia tiene vínculos fuertes no solo con RU y EEUU sino también con el vecino alemán, y que son pioneros en ingeniería sonora, grabación, industria…Tampoco conviene olvidar que en los 70 toman el sentido opuesto gente como Alpes+Ribeiro (que aparece en la foto de “Salut les copains” pero que escapa por piernas), Gong, con Daevid Allen, los inclasificables y atrevidos Magma, Heldon de Richard Pinhas y los Étant Donnés, Brigitte Fontaine et Areski, la música electrónica con el primer y gran álbum de Jarre . El punk pasa de puntillas, con la excepción de Berurier Noir, The Thugs en los 80 o Les Olivensteins en los 70, y el ejemplo serán los Stinky Toys que van a pasar de tocar con los Pistols en un festival auspiciado en Londres por Mac Laren a convertirse al pop naïf con Ellie et Jacno, este último acabará facturando música electrónica dandy- minimalista de gran calidad…Gran mérito en los 80 en la misma onda de los Taxi girl, del potente Daniel Darc, en la misma onda, de Lizzy Mercier Descloux que romperá en la escena no-wave neoyorquina, o la llegada del buen rock de Alain Bashung que explotará a finales de los 90 con “Fantaisie militaire” o con su obra mayor “L’imprudence”. También aparece el hip-hop de calidad y reivindicativo de IAM, NTM, el crossover de Mano Negra o Massilia Sound System. Mención especial en los 90 para los bordeleses, Noir Désir, con su “Tostaky”, excelente letrista y bestia escénica, Bertrand Cantat, y la French Touch electrónica con Air o Daft punk… En fin, todos los citados, con más o menos proyección en el extranjero pero con colaboraciones sustanciosas y reconocidos en el gremio.

    Y hoy…Es cierto que la capacidad de exportación de lo más comercial ha bajado, por repetitivo e insustancial, donde se paren “estrellas” cada dos años. Sin embargo, la proyección internacional, en EEUU en particular, sigue funcionando con la trilogía versallesa de los citados Daft Punk o Air, a los que se añade Phoenix, capaces de llenar el Madison Square Garden…Discos de 2016: bueno, el insolente Philippe Katerine con “Le film”, “Les vestiges du Chaos” de Christophe, único “yé-yé” que no solo no ha caído en el ridículo más total sino que ha construído una imagen y un sonido propios, el disco tiene la virtud además de ofrecernos la última aparición de Alan Vega en uno de los cortes; también se ha sacado la reedición de “Présence humaine” del gran poeta, aunque mal novelista Houellebecq, con música del monstruo Bertrand Burgalat, el de Pascal Comelade, Forever Pavot y mi disco preferido del año, “Sahkla Sessions” de los bordeleses Cheveu con el groupe Doueh saharaui…más allá de la World Music…Entre conocidos y amigos recomendaría a Mesparrow, que quizás guste a Matías, y , por fin, edición de la Kosmische musik y electrónica modular de Pointe du lac, el franco-hispano Richard Francès y su sello hylé tapes, ERR RECy sus artistas, y una última mención de la escena bordelesa en cuanto al post rock, stone o metal de muy buen nivel…

    En resumidas cuentas, buena calidad y salud, pero sin jefes de fila, una distribución atomizado y un rechazo de la comunicación y el marquetin habituales, muchos conciertis…Algo muy acorde con los tiempos que corren y quizás sea una oportunidad…
    Saludos.

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