‘Merde in Espagne’

Al hilo de la entrada anterior, sigo en la France. Y en concreto, en la France de los primeros ochenta. El socialista François Mitterand había tomado el relevo presidencial al conservador Valéry Giscard d’Estaing y, pese a sus esperanzadoras promesas de mejoras de vida de los franceses –reducción de la jornada laboral a 39 horas, aumento del salario mínimo, cinco semanas de pago social a los cónyuges por hijo, jubilación a los sesenta años, nacionalización de bancos y poderosos grupos industriales, descentralización del proverbial estado jacobino francés…- la realidad era que el paro había aumentado, los sueldos seguían bajos y la inflación se disparó.

Las cosas no iban lo bien que había prometido el quimérico nuevo presidente (en el 86 le obligaron a la famosa ‘cohabitación’ con el conservador Jacques Chirac, elegido como primer ministro), por lo que no extraña que, fruto del escepticismo y de los típicos barros políticos, Jacques Dutronc saltara a la palestra, en 1984, con una canción de título más que atrevido y lacerante, ‘Merde in France’.

Dutronc, el guaperas y turbulento marido de la dulce Françoise Hardy, no es que fuera un cantante protesta y menos aún un ácido izquierdista. Más bien lo contrario, sus posiciones ideológicas estaban en la derecha o en el conservadurismo. Y tal vez por ello, aprovechando el mandato de un presidente sociata y el estado de cosas, ideó ‘Merde in France’, que aún hoy sigue sonando escatológica y atrevida.

Era un pegajoso rock’n’roll en la más pura tradición al que el cantante galo, en un rápido chispazo de coña e inspiración que compuso en una tarde, le inyectó una letra desgalichada e inconexa, sin sentido, porque lo esencial, en realidad, era el impacto del título y el coro de varios amigos provistos con una escoba con la que simbólicamente barrían la ‘merde’ al grito onomatopéyico de ‘cacapoum cacapoum’, con el que hacer mofa y befa del estado de cosas en que vivía la sociedad francesa del momento.

Lo consiguió: Dutronc apareció en la tele y en la radio y el disco fue un éxito. Y lo importante: generó una mirada al interior a los orgullosos franceses para hacerse cargo de que la ‘merde’ estaba con ellos.

Hay quien asegura por allí que la canción sigue siendo completamente válida hoy en día en Francia, con los problemas de paro, inmigración, maltrato policial y lepenismo que acecha. Seguramente.

¿Y quién dice que no lo sería también en l’Espagne de Rajoy? Con el ambiente fétido que se respira por aquí, entre políticos, jueces, fiscales, banqueros, pederasta, maltratadores…, la ‘Ratonera’ de Amaral se ha quedado pequeña. Hoy una ‘Merde in Espagne’ no solo sonaría apropiada sino que en manos de algún grupo satírico –¿tendrán que resucitar La Trinca o nuestros Puturrú zaragozanos?- podría ser un éxito como lo fue en la Francia de 1984. Ahí queda la idea. Y aquí la canción original de Jacques Dutronc.

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