SOBRE EL AUTOR (53)

Licenciado en Historia, profesor y periodista, Matías Uribe es uno de los decanos de la información musical en España. Comenzó a escribir en Heraldo de Aragón en 1978 y desde entonces se ocupa de la sección de críticas discográficas así como de la realización de entrevistas y reportajes sobre los más diversos temas musicales. Fue uno de los valedores fundamentales de Héroes del Silencio desde sus inicios y por su pluma y su prisma personal ha pasado no solo la historia musical aragonesa de las últimas cinco décadas sino multitud de artistas nacionales e internacionales, desde Ray Charles, a quien entrevistó en 1982, a Bruce Springsteen, con quien tuvo un encuentro personal en 1999.

Ha colaborado también en la “Historia del Rock” editada en fascículos por el diario El País; durante ocho años presentó un programa musical en Radio Heraldo, fue el fundador y director de la revista musical Disco Actualidad, de edición nacional durante los años 1980-1982, y en 2003 publicó su primer libro con el título de “Polvo, niebla, viento y rock” (Ibercaja), una historia de la música aragonesa desde 1960 a 2003. En 2007, publicó una lujosa biografía de Héroes del Silencio, editada por Heraldo de Aragón. También ha sido co-autor del libro “El canto del cisne”, dedicado a la Contracultura y publicado por la Universidad de Zaragoza en 1985, y en 1994-1995 se hizo cargo de los textos de la colección de fascículos con CD, Primer Corte, para el mercado argentino, donde repasó las biografías de Bob Marley, B. B King, Tina Turner, Santana… etcétera. En 2013, con el capítulo ‘El rockabilly de Viridiana’, participó en el libro ‘La España de Viridiana’, un libro coral de más de 600 páginas, escrito por 22 profesores universitarios y periodistas, y publicado por la Universidad de Zaragoza, en el que analizó la canción con que se cierra la famosa película de Buñuel e hizo una panorámica de la música que se escuchaba en España en el año de su rodaje, 1961.

En enero de 2009, en la X Edición de los Premios de la Música Aragonesa, recibió el premio de honor a su trayectoria profesional. Previamente, en 2005, la Asociación  Disminuidos Físicos de Aragón le premió con su prestigioso premio “Zangalleta” como ejemplo de superación, a través de su actividad periodística,  de una lesión medular que, en 1995, le postró en una silla de ruedas.  En 1999,  recibió el premio “A la mejor trayectoria apoyando a los grupos locales” (aragoneses en general) que le concedió La Estación del Silencio, en la primera edición de sus premios. En 2010 volvió a recibir otro Premio de la Música Aragonesa por este blog.

Su discoteca alcanza las 30.000 piezas en formatos diversos. La pasión por las guitarras eléctricas y el pop-rock le estalló una mañana de 1962, en la que, en el Instituto Ramiro de Maeztu, de Madrid, siendo un crío de 11 años, vio tocar a Los Estudiantes, semillero de Los Brincos y Los Bravos.

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Mayo 1982. En los vestuarios de La Romareda, Matías Uribe entrevistando a Ray Charles

Joaquín Carbonell, que queda cortado a la izquierda de la foto, se escandalizó en El Periódico: "Los músicos aplaudiendo al crítico. Algo inverosímil", escribió. Ocurrió en la presentación del libro "Polvo, niebla...", en abril de 2003 (Escenario del Centro Delicias)

Joaquín Carbonell, que queda cortado a la izquierda de la foto, se escandalizó en El Periódico: “Los músicos aplaudiendo al crítico. Algo inverosímil”, escribió. Ocurrió en la presentación del libro “Polvo, niebla…”, en abril de 2003 (Escenario del Centro Delicias)

A escenario total, la misma de arriba

A escenario total, la misma de arriba

Ian Anderson, fino y exquisito conversador. En la primera visita de Jethro Tull a Zaragoza, 1992

Ian Anderson, fino y exquisito conversador. En la primera visita de Jethro Tull a Zaragoza, 1992

1981. Tequila brindan... con coñac. En Madrid

1981. Tequila brindan… con coñac. En Madrid


1981. Tras la actuación en La Hípica, de Zaragoza, B. B. King regaló al entrevistador (a su derecha) afabilidad, sabias palabras y, cómo no, una de las púas con las que 'acaricia' a su Lucille

1981. Tras la actuación en La Hípica, de Zaragoza, B. B. King regaló al entrevistador (a su derecha) afabilidad, sabias palabras y, cómo no, una de las púas con las que ‘acaricia’ a su Lucille