La carraca (Coracias garrulus) es un ave migratoria cuyo canto tiene un sonido sincopado que recuerda a los toques de la carraca, un instrumento de percusión que se escucha, por ejemplo, en los pasos de Semana Santa. De ahí le viene este nombre común a la carraca, pues, como ellos, “desfila” por la península en el mes de abril, cuando este ave regresa de sus cuarteles de invierno en África hasta España, donde nidifica y cria a su prole.
El valle del Ebro es una de las zonas donde se registra la presencia de carracas. En Aragón, la especie se encuentra sobre todo en Monegros, donde ya han comenzado a llegar las primeras parejas.
Pero la expansión del regadio está ahogando su presencia. La concentración parcelaria ha acabado con los linderos en los que la insectivora carraca encontraba su alimento: saltamontes, escarabajos, incluso pequeñas lagartijas, sobre cuyas plagas ejercía un estricto control. Aún en el caso de que hubiese vegetación en la que estos invertebrados pudieran subsistir, los insecticidas de las explotaciones agrícolas acaban con ellos.
En el resto de la península, la situación es igual de dramática. Se trata de una especie fuertemente amenazada, que en 15 años ha perdido un 40% de población, y está calificada como “vulnerable” en el Libro Rojo de las aves de España. Por esta preocupante situación a la que se enfrenta la especie, SEO Birdlife la ha elegido Ave del Año 2012.
Este vídeo de SEO Birdlife nos explica las dificultades a las que se enfrenta la especie:
La carraca comparte con abubillas, cogujadas o cernícalos primilla su preferencia por un hábitat agrícola y utiliza pequeñas construcciones, como mases o casas de labranza, para anidar en los huecos que encuentran en sus muros. La progresiva desaparición de esta arquitectura tradicional en el medio rural está mermando también las posibilidades de reproducirse de la especie. Se da la circunstancia, además, de que se trata de un ave muy territorial y agresiva. “Dos parejas no pueden estar en el mismos mas”, explica Luis Tirado, delegado de SEO Birdlife en Aragón. Así que el número de posibles parejas reproductoras se reduce a las construcciones que existan de este tipo. Los huecos de pico picainos serían una opción pero, como señala Tirado, “ya no quedan árboles de porte grande en medios agrícolas”.
La pérdida de población de la carraca es un dato triste no solo para la propia especie, sino que como indicador biológico, su descenso poblacional nos habla de la negativa situación que atraviesa el medio rural, pues este ave es un inmejorable indicador biológico.
Por su vistoso y colorido plumaje, la carraca es un ave de una presencia espectacular. Su dorso castaño rojizo y la cabeza y cuerpo verde azulados lo convierten en uno de los ejemplos más hermosos de la avifauna española. Poco tiene que ver su rico cromatismo con el de otras especies esteparias, en las que lo habitual de su cobertera son los colores ocres y pardos. El colorido del plumaje de la carraca probablemente tiene que ver con sus orígenes africanos. Con esos paisajes abiertos de sabanas y grandes claros en los que hacerse bien visible es esencial para lograr el éxito en el cortejo nupcial. La naturaleza es sabia y no hace nada sin una razón: así las especies de parajes abiertos son de plumaje espectacular y aquellas de zonas boscosas, donde los pájaros no se ven, tienen bellos cantos, pues el reclamo ha de hacerse por el oido.
(Foto José Antonio Hernández)
Dentro de la campaña de conservación emprendida por SEO Birdlife, por primera vez en el mundo se van a marcar con emisores vía satélite –sujetos a la espalda del ave- varios ejemplares de carraca, lo que permitirá tener localizaciones certeras de la especie en tiempo real y seguir sus movimientos migratorios hasta África. Los aficionados podrán seguir los datos que ve vayan obteniendo través de la web www.migraciondeaves.org
El análisis de sus fechas de llegada y partida constituyen igualmente un buen indicador de las consecuencias del cambio global del clima.



















