Verdugos, síndrome de Estocolmo y abogado de verdugos

Gay es buena gente. Demasiado buena gente para sobrevivir con naturalidad en el pirañesco mundo del fútbol profesional desde el rol de entrenador (como futbolista, que lo fue y no malo, la cosa tiene otra dimensión más abierta). Si, además, le ha tocado caer en el Real Zaragoza actual para llevar a efecto su debut como técnico de Primera División después de una década intentándolo por los campos de Tercera, Segunda B y Segunda, las cosas se le han complicado hasta extremos insalvables para un tipo como él.
Gay, como le pasó el año pasado a Marcelino, está sentenciado aunque todavía no ejecutado desde que se inició el curso. Nunca gozó de grandes predicamentos en los despachos de los jefes (la trinidad Agapito-Herrera-Prieto). Con la acumulación súbita y temprana de malos resultados, todavía menos.
Gay lleva semanas intentando subsistir sin hacer ruido. Trabajando con honradez con la materia prima que los trinitarios le dieron a 1 de septiembre después de sus múltiples trapicheos veraniegos por el vasto mercado mundial. Pero el equipo no le da más de sí y, poco a poco, lo va engulliendo hacia el sumidero.
Gay vivió tranquilo hasta hace quince días. Iba último, pero nadie lo señaló nunca a él. Los Tres Jinetes del Apocalipsis, Agapito, Pedro y Antonio, se las empezaron a llevar todas cruzadas. Desde la opinión pública en general. La grada, la masa social, la hinchada anónima, la prensa… Coincidencia total a la hora de indicar quiénes son los principales culpables de semejante cafrada general, cuyo último eslabón es la actual situación deportiva en la Liga y la actual situación financiera y societaria en el día a día de la entidad.
Gay quedaba al margen de los dedos acusadores masivos. Solo, en segundo término, se acudía desde varios sectores críticos (como es natural) a sugerir que el entrenador estaba cada vez más alejado de la realidad, que manejaba peor de lo debido los escasos y débiles mimbres que tiene entre manos y que, por su carácter poco dinámico, empezaba a perder la vida y la batalla de la supervivencia del grupo.
A los jinetes no les ha parecido bien que el entrenador viva tan cómodo esta crisis tan profunda y desgarradora del zaragocismo de 2010. Y tampoco que todo el mundo dé por hecho que la calidad de la plantilla no da para más, tal y como Nayim, el segundo de a bordo de Gay, ha definido cada vez que se le ha preguntado públicamente en diversos medios de comunicación.
Por eso, se ha observado en los últimos quince días una apertura de la espiral de responsabilidades enfocada hacia los jugadores y, en última instancia, también hacia el entrenador. Los monaguillos del poder ya se han encargado de extender, en la medida en que les es posible, tal estratagema.
“En el club se han hecho muchas cosas mal, está claro, pero los que salen al campo y juegan los partidos son los jugadores y el entrenador”, se ha esgrimido como lema novedoso en estos primeros dos meses de competición.
Nada que sorprenda. Los de los despachos, sobre todo el más veterano que lleva ahí desde que la peseta era moneda fuerte, la Europa comunitaria se reducía a media docena de países, la Champions League era aún la Copa de Europa, la Recopa existía como la segunda competición continental, el Carlos Tartiere viejo aún estaba en uso, Felipe González era el presidente español, Karol Wojtila (Juan Pablo II) el Papa Santo de Roma, José María García el rey de las noches radiofónicas en Antena 3 Radio, el Citroen GSA el coche más vendido en España, las verbenas pilaristas se hacían en el Cuartel de Palafox y el Pabellón Francés de la antigua Feria de Muestras, el autobús urbano costaba 15 pesetas o el Heraldo de Aragón era todavía tamaño sábana… bien, puen es esos despachos y especialmente en el del más viejo de los tres, saben mucho de estos movimientos acompasados para desviar atenciones cuando la soga aprieta en el cuello.
Y Gay, buena gente, ha caído como un gazapico en las garras de semejantes buitres leonados. Y la ha cagado tremendamente. Aurelio sabe que está sentenciado y que sus verdugos lo ejecutarán cuando el barro les entre por la boca sin remedio. Pero no mira con rencor a sus ejecutores. Debe tener presente que, al fin y al cabo, ellos fueron los que le dieron la oportunidad de estrenarse en la élite un día no muy lejano. Y que, aunque nunca ha gozado de su total confianza (los flirteos constantes en determinados momentos con otros entrenadores han sido lamentables), les debe cierta pleitesía por estar donde está ahora mismo.
Si Gay no ha sido capaz de pensarlo así por sí mismo, ya se habrá encargado la trinidad de recordárselo de tal modo durante los últimos días. Los jinetes son así, implacables, demoledores moralmente con los subordinados. Orden y mando.
A la buena gente, los captores, los verdugos, acaban por generarles en muchos casos el síndrome de Estocolmo. Un extraño cariño, un antinatural respeto de bondad de un damnificado hacia quien le está causando daño, muchas veces irreparable.
Y a Gay no se le ocurrió otra cosa, en la víspera del partido contra el Barcelona, que alistarse en las teorías de la Trinidad de jinetes del Apocalipsis. Incluirse él en el ojo del huracán de las críticas que, durante semanas, le han dejado al margen porque su grado de culpa es bastante menor que el de los capos de esta historia.
Gay adoptó el papel de abogado defensor de los que un día serán sus verdugos. Curioso. Increíble para muchos. Utilizó epítetos propios de otras bocas, metidos en vena como clones orales de otros individuos de la Trinidad. “Pelea contra personas que excede la crítica”, “animadversión personal”, “exacerbadas críticas”… ¿Hablaba Gay o era la voz apostada de Pedro o Antonio metida en el cuerpo del entrenador?
Todo para concluir en que, el análisis crítico de la opinión pública emitido a través de la prensa aragonesa está siendo lo que arrastra al equipo al fondo de la clasificación. Olé tus bemoles, Gay.
Y apuntando que los problemas ya no son que el entrenador no atine con las alineaciones, la táctica o los cambios (asume el técnico una culpabilidad que nadie le ha hecho portar en primer nivel informativo nunca), sino de la acidez de las críticas en los medios de comunicación. Más olés para Gay y sus atributos.
Gay ha obtenido, con esta actitud, infinidad de puntos para salir del Real Zaragoza, el día que lo haga, como un buen chaval. Un muchacho dócil con el poder, agradecido a sus superiores, noble ante quien le paga (poquicoooo, que diría el Nayim de Crackovia). Pero, de puertas afuera, se ha creado un aura difícil de entender para la gente normal.
Su colega Marcelino falleció deportivamente en unas circunstancias muy similares a las suyas en muchos aspectos. Pero dejó Zaragoza con un cartel de tipo valiente, combativo con la injusticia, beligerante con la desfachatez y la carencia de vergüenza torera de quienes mandan en este club cuando hay que dar la cara y asumir responsabilidades. Murió denunciando, con nombres y apellidos, a quienes han hecho casi cadáver a este Real Zaragoza SAD que, horas después, Gay cogió en el relevo del banquillo.
Ahora, cuando Gay se vaya (porque, insisto y él lo sabe hace días, está sentenciado de no mediar un milagro improbable), mucho me temo que su imagen para la historia será muy dispar a la que nos dejó Marcelino hace menos de un año en su adiós.
Gay, buena gente, se ha visto desbordado por las circunstancias y ya no distingue sureños de confederados, indios del Séptimo de Caballería. Desde fuera, querido Aurelio, no podemos hacer nada. Cuando uno decide ser abogado de sus verdugos y disparar balas de plata a los neumáticos que te ayudan a flotar por puro sentido común, por pura lógica… Tú sabrás.
Nada cambia esto que ha ocurrido a la hora de analizar los males de la entidad y el equipo. Gay será siempre el último culpable de tanto daño, de tanta erosión del Real Zaragoza. Solo que ahora, él ha decidido afiliarse al bando de los demoledores del viejo club. ¿Por iniciativa propia o se lo habrán sugerido?

Esta entrada fue publicada en General. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Verdugos, síndrome de Estocolmo y abogado de verdugos

  1. manolomel dijo:

    Creo que con Gay te equivocas.

    Los “gestos” tarde, a destiempo y casi siempre apuntando al último y más cercano en lugar de al o a los verdaderos causantes. (Paredes, Goni,…).

    El “valiente” Marcelino ¿nos privó de algunos jugadores o les aconsejó su marcha por su propio bien viendo la que se avecinaba?

    Poca estabilidad en la plantilla. Poco arraigo y menor identificación. ¿Cuánto costaría “reponer” una plantilla de calidad similar a la que se encontró Agapito y cuántos jugadores de la actual tendrían cabida en ella?

    En cuanto se sepan las cuentas es lo que hay que añadir a los 110 millones de deuda reconocida, hasta nuevas sorpresas de impagos, multas y acreedores diversos.

    Los que dicen saber de fútbol “nos animan” con que un buen resultado revertirá la situación anímica: “El fútbol es un estado de ánimo”. Cuando el ánimo es puntual y cumplidoramente remunerado por su esfuerzo y trabajo como profesionales, es lo que cabría añadir en los tiempos que corren, es más fácil dedicarse en exclusiva a entrenar y jugar. Pero cuando se van añadiendo problemas, sobre todo de índole económica y las promesas hechas para cumplirse tienen diferentes maneras de ejecutarse según el momento, la persona, etc. … entonces, la cabeza se “descentra” y aparecen los errores, la falta de energía (velocidad, contundencia, presencia, etc.) y se brinda el espectáculo de las “almas en pena” correteando como robots que intentan cumplir unas órdenes con el “microprocesador saturado”.

    Ayer se escenificó un intento de cambio que volvió a fracasar con estrépito en la línea principal, ¿cuál? ¿la defensa? ¿el centro del campo? ¿la delantera? Una línea subdividida en dos que pone a TODOS los jugadores por detrás del balón. Habrá que cambiar el título de la canción de Los Inhumanos: “¡Qué difícil es jugar al fútbol sin tener el balón!

  2. manolomel dijo:

    La “mejoría” de resultados y juego necesita refrendarse en La Romareda.
    ¿1-5-3-2? Que lo llamen “X” pero que funcione. La gran cantidad de variantes en la situación de los jugadores sobre el terreno de juego que ofrece este sistema puede provocar en los equipos contrarios los errores que no permitía la previsibilidad del anterior sistema.

    Espero sus nuevos artículos en este blog, señor Giménez. Y si puede comentar algo de lo que pasa con Contini…

  3. manolomel dijo:

    Añadí un comentario que veo que no está y no sé por qué.
    A la espera de leer un día este titular: “¡ANDER, QUÉDATE!!
    Un saludo.

  4. manolomel dijo:

    El tiempo, manejado por las manos torpes de alguien que se entretiene en echar las cuentas de la lechera con lo que le han prometido y que seguramente, como los anteriores, tendrá que reclamar por vía judicial, parece que hace desaparecer a Ander, que Gay no lo hacía tan mal, y que Agapito y los que conformaron el equipo y la plantilla a su “imagen y semejanza” de entender el fútbol únicamente com o un negocio… por muchas lágrimas que derrame…

    Pero el tiempo parece no transcurrir con un reloj parado o al que no se le sabe dar cuerda (si no es automático, como lo son casi todos en la actualidad). Aguirre parece que se hubiera informado de la situación actual del Real Zaragoza por internet, como hiciera el ya dimitido (a petición propia, dicen) Ernesto Bello para “conocer” el fútbol aragonés… al que se le recordará como un “rompe…” por deshacer la cantera y las relaciones que se intentaron crear, mantener o mejorar, aunque infructuosamente por culpa de más de un “torpedo” interno, por parte de don Agustín Ubieto.

    Sonría y disfrute del triunfo de un acierto (manipulado por el tahúr que rige los destinos del Real Zaragoza, sobre el que el tono de este medio parece haberse diluído un tanto, lo que supongo le producirá algún que otro “ardor de tripas”) en cuanto a que Aguirre no ha mejorado a Gay.

    Sólo espero que no repitamos agosto en enero y que se produzca el milagro del relevo en la dirección y gestión del Real Zaragoza… que por fin lo administren unas mentes capaces y que tengan la suerte de ver recompensado su esfuerzo aplicando el sentido común y la negociación donde, a día de hoy, sólo se conoce el desvarío y una soberbia prepotencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>