Nada nuevo. Siguen vigentes los dos anteriores

Tras un entretenido y jugoso mes de análisis, experimentación, observación detenida, toma de apuntes, recopilación de documentos, puesta en común de viejos datos, seguimiento de conductas varias y revisión de actitudes muy concretas, simplemente os puedo comunicar a través de este espacio que, por ahora, los trazos gruesos de la actualidad zaragocista siguen siendo los mismos que en la primera quincena de enero. Durante estas últimas fechas, muchos de los habituales lectores de este blog habéis enviado mensajes, llamadas telefónicas e, incluso, habéis comentado personalmente cuando nos hemos encontrado en algún lugar, que echábais en falta nuevas aportaciones.
Siento defraudar a quienes esperen capítulos novedosos. Realmente, a 23-F, nada nuevo hay. Así que, como en el clausulado de algunos documentos oficiales, os remito a la relectura de los dos últimos artículos. Están tan vivos como el día de la fecha en la que fueron colgados. Esa sigue siendo hoy la situación general. Sin un solo cambio.

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Vedas, chacales y cacerías

Me quedé corto el pasado sábado. El tinglao está mucho más acelerado e histérico de lo que parecía hace solo unos días. Andan desesperadamente ansiosos por eliminar a Agapito, quedándose, eso sí, ellos al margen de la responsabilidad del chandrío que han cometido entre todos (el global del agapitismo) con el Real Zaragoza.
Con una desfachatez extrema y turbia en determinadas actitudes que empiezan a emerger, su objetivo es triturar al accionista de cabecera, culparlo en exclusiva de todo lo que sea cuestión de culpa y quedar eximidos de su alícuota parte de participación, durante más de cuatro años, en el caos en el que se ha convertido, sin remedio, este Real Zaragoza de nuestros días.
Lo quieren hacer aborrecer cada minuto que pase. Lo están intentando acorralar por tierra, mar y aire. Sus propios consocios, resultan ser ahora sus cazadores. Es un epílogo a esta historia del tinglao digno de llevar al cine. Sería una mezcla entre ‘El golpe’, ‘El bueno, el feo y el malo’, ‘La muerte tenía un precio’, ‘Chinatown’ y, vamos a esperar unas semanas más, quizá ‘L. A. Confidential’. Me temo que el guión está todavía por culminarse, que falta el estrambote definitivo que nos haga llevarnos las manos a la cabeza, quizá.
Pero los tipos del tinglao están dando muestras de sus ansias feroces por eliminar a Agapito de ‘su’ final de película. Ellos lo propusieron, ellos lo pusieron, ellos lo engordaron, ellos lo sujetaron cuando tambaleaba, ellos lo jalearon a través de los soldaditos obedientes que pululan azarosos en las últimas fechas por sus ondas y papeles y, por lo visto, ellos quieren evaporarlo de inmediato aunque para ello, la vida del Real Zaragoza quede en serio peligro, expuesta a cualquier desenlace por fatal que pueda resultar.
Ya contábamos con que, mayo de 2011, era una marca importante en la vida del tinglao. Hace días que lo sabíamos. Y que las cosas podían tomar diferentes derroteros en sus vísperas según viniera escrito el día a día de la SAD futbolística de la que el tinglao toma su savia, su inspiración, su ‘leitmotiv’ vital. Y, por lo que cabe deducir, la solución que han decidido adoptar es ofrecer en sacrificio a Agapito ante el ara popular y, con eso, intentar desviar la atención sobre el resto de protagonistas de este largometraje producido con capital aragonés, protagonizado por una camada variopinta de ‘actores’ de esta tierra y que, de nacer como una superproducción con aires de comedia, va a terminar como un fracaso estrepitoso de serie B con regusto de tragedia y cine negro.
Agapito denuncia su soledad. El soriano dice que, pese a que se cansa de tanto acoso de sus viejos socios y amigos en todas sus andanzas, va a seguir al frente del barco y les advierte que no se va a tirar a los tiburones voluntariamente. Y, mucho menos, él solo mientras el resto de copartícipes lo miran desde la barandilla.
El tinglao, como tinglao que es, actúa como tinglao. Es decir, con poca limpieza. Abandonando en mitad del desierto y sin cantimplora a quien hasta hace poco era su dios. No se ofrece salida, se cercenan grifos que hasta hace nada siempre estuvieron abiertos, se acaba con la propaganda mediática a favor y se transforma en todo lo contrario por parte de los mismos pregoneros autómatas… El objetivo es que a Agapito se lo coman los chacales y, una vez suceda, cargarle al muerto las culpas hasta de la cornada de Islero a Manolete, todo para salir indemnes de un proceso en el que hay varios ‘ciudadanos’ de esta tierra que tienen que pasar por el mismo juicio sumarísimo que Agapito cuando de escrutar las causas del destrozo zaragocista desde 2006 hasta hoy se trate.
Da grima ver cómo los inductores, propagandistas, sufragadores, palmeros, soldaditos de la Guardia de Corps y demás cohorte de agapitistas oficiosos de estos últimos cuatro años y pico se han calzado las chirukas, se han vestido con el traje mimetizado, se han cruzado las cartucheras en el pecho y, rifle en mano, se han echado al monte cual maquis para abatir a quien, hasta que ha surgido la orden contraria, era el eje sobre el que giraba todo el tinglao y que fue objeto de su defensa a ultranza incluso en momentos donde solo la más dura crítica tenía sentido para el común de los zaragocistas.
Ahora, no solo van con las postas en el cargador para eliminar a su icono Agapito. Es que incluso renuncian a su proximidad, abominan de su presencia, incineran su pasado común y, en el colmo de los colmos, lo desplazan simbólica e ideológicamente a las antípodas de donde se ha venido moviendo el tinglao cuando todos, ahí dentro, iban a una: lo están empujando a dos manos hacia los alrededores de quienes fueron calificados de desestabilizadores, enterradores, antizaragocistas y unas cuantas barbaridades más en tiempos pretéritos de infausto recuerdo (era cuando había que denunciar el caos del equipo más caro de la historia diseñado una vez más por Pedro Herrera, el descenso a Segunda, la mafieta de los fichajes, el descarrilamiento inevitable de la economía de la entidad…)
Advierto ideas maquiavélicas (de nuevo) en marcha. Estrategias mediáticas del tinglao dignas de psiquiatra. Más en serio, la actitud de los jugadores con el asunto de sus cobros, sin precedentes en la historia moderna del club, también me sorprende en cierta medida. Como la postura novedosa del dinero de la región, ahora quieto sin otra alternativa negociadora.
Desemboque donde desemboque esto en unas semanas, solo quiero dejar escrita una cosa en este momento: la responsabilidad de este desastre es del agapitismo, ese movimiento multidisciplinar que, desde 2006 y a través de diferentes gremios, profesiones y adláteres (García dixit), ha derivado en lo que hoy vivimos en el Real Zaragoza. Y, todos y cada uno de los que lo alabaron, jalearon, cimentaron, protegieron y alimentaron, deberán rendir cuentas un día de estos. Viendo desde un altozano cómo se están moviendo todos estos reos de sus propias malas acciones, solo les digo que tienen complicado eludir su culpa. Tanto los cazadores que observo bajar por las laderas como la pieza a cazar, Agapito, a quien diviso atorado por delante de los más próximos perseguidores, van en el mismo lote de la justicia moral de este caso. Y aquí, en este altozano, yo estoy solo. Fumándome un Guajiro, que hasta aquí no llegan las restricciones.

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