Un restaurante integrador, con muchos pájaros en la cabeza

 

!cid_B4A06F3E-5416-4B1C-9B6C-469F4AC95B95Sábado por la noche en el restaurante Pájaros en la Cabeza  (Juan pablo II, 42-44, Zaragoza). Un grupo de amigos entra por la puerta del establecimiento, lleno a rebosar, para disfrutar de una agradable velada. Nada más sentarse en la mesa acude a atenderlos, raudo y veloz, Íñigo, un joven camarero que, gracias a su buen hacer con los clientes, acaba de firmar su primer contrato, indefinido.

Íñigo es un joven síndrome Down que, junto con María,  su compañera en la Fundación Down Zaragoza forman parte de la plantilla de trece personas que trabajan en este establecimiento, que se ha convertido en el primer restaurante de Aragón que trabaja con personas con discapacidad.

En los meses que llevan desempeñando aquí su tarea, primero de prácticas y luego ya con contrato indefinido (Íñigo, desde el 27 de noviembre de 2014 y María, desde el 1 de enero de 2015) la experiencia no ha podido ser más enriquecedora para todos, no solo para los dos nuevos camareros, sino también para sus familias, resto de trabajadores del local y su propietario, Alberto Muñoz.

“Trabajar con Íñigo y María es un lujo, no solo para sus compañeros, y para mí, sino también para los propios clientes, que establecen con ellos relaciones de complicidad que les permiten disfrutar mucho más del momento. La conexión se establece desde el principio, cuando van a tomar nota de las bebidas, sobre todo porque la gente se da cuenta de lo que son capaces de hacer y de lo resolutivos que son. Además, siempre consiguen arrancarles una sonrisa a los comensales. En definitiva, contratar a Íñigo y a María es la forma más real de integración y normalización en la sociedad”, apunta Alberto Muñoz.

La experiencia de Alberto con el mundo de la discapacidad viene de lejos. De hecho, durante muchos años fue jefe de una planta de cableado eléctrico en Polonia, donde más del 40% de los trabajadores eran personas con discapacidad. Por circunstancias de la vida, tuvo que volver a Zaragoza y apostó por su hobby desde joven: la restauración de calidad a precios asequibles.

Ya en Polonia vio claro que su restaurante sería diferente, no solo por su comida o su estética, sino también por la gente que integraría su plantilla. Por eso, se puso en contacto con Fundación Down Zaragoza para preguntarles si les gustaría formar parte de su proyecto. La respuesta no pudo ser más positiva por parte de la entidad, que se muestra encantada con el proyecto.

“Antes de incorporarse al mundo laboral, Íñigo y María han realizado cursos de formación que, aunque no correspondían con este perfil, les ha permitido entender que para desempeñar cualquier trabajo es necesario tener unos comportamientos laborales fundamentales como son la responsabilidad, la cooperación, la aceptación de normas, la autonomía, la comunicación. Las experiencias previas de prácticas en otros puestos de trabajo les ha permitido vivenciar todas estas cuestiones, madurar y evolucionar”, apunta Lourdes Roda, coordinadora del Departamento de Adultos de Fundación Down Zaragoza, quien destaca de ambos su afán de superación y la ilusión con la que se han implicado en este proyecto.

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Íñigo y María están encantados con su trabajo, al que acuden de miércoles a domingo en diferentes horarios, de 12.30 a 16.30 y de 20.00 a 23.30, Iñigo normalmente en el turno de noche y María en el menú diario.

“Ellos se encargan, sobre todo, de montar y desmontar las mesas, pero también son los responsables de servir los refrescos y  los cafés. Poco a poco van haciendo de todo y ayudan mucho al responsable de cada turno”, señala Alberto Muñoz.

Como ejemplo de las ventajas que supone incorporar gente con discapacidad en las plantillas normalizadas, Alberto narra esta anécdota: “Hace unos sábados, con todas las mesas del restaurante llenas y pendientes de más de cien clientes, yo estaba en la cocina trajinando para que nada fallara. En ese momento de tensión, con las comandas pendientes de servir, entró Íñigo a la cocina, me abrazó por detrás y después de taparme los ojos me preguntó: ¿Quién soy? En ese momento, el estrés desapareció y le contesté: eres Íñigo.  Y él, muy serio me dijo que sabía que que lo adivinaría, porque “eres el jefe más listo del mundo. Fíjate si somos camareros y has acertado”. En ese momento, me di cuenta de que es una pena que vayamos por la vida con tantas prisas y no sepamos saborear cada momento”.

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16 respuestas a Un restaurante integrador, con muchos pájaros en la cabeza

  1. Luis dijo:

    Está muy bien que se integren estas personas ya que no son tan diferentes a los demas pero espero que tambien que trabajen en las mismas condiciones laborales: seguridad social, sueldos, etc… que cualquier otro ya que las empresas con esto de las “integraciones” se aprovechan de las situaciones fisicas, mentales o demas para pagar sueldos mas reducidos por el mismo trabajo o incluso mas.

    • Buenos días Luis, soy Alberto Muñoz, gerente y propietario del restaurante “Pájaros en la cabeza”, me gustaría decirte que éste no es el caso que comentas. Te invito a que vengas un día a mi restaurante y que conozcas a todo mi equipo. Un abrazo y hasta pronto!

    • Isabel dijo:

      Hola Luis, yo soy la madre de María y tengo que decirte que de verdad , a día de hoy, Maria es una más en el equipo de pájaros en la cabeza. Ojalá esto que a todos nosotros nos parece extraordinario, pueda servir de ejemplo a otras muchas empresas o establecimientos dando trabajo e integrando a personas con una discapacidad. Realmente tanto Alberto, como todo su equipo están haciendo una gran labor , consiguiendo que estas dos nuevas joyas adquiridas , sean una más en todos los sentidos.

  2. María Luisa dijo:

    Yo conozco de oídas a Íñigo y me había contado que vale un montón. Por supuesto que me alegro por María también. Otro ejemplo más de que “querer es poder”.

  3. santiago dijo:

    Voy a ese restaurante de cabezaaaaa. Menudo pájaro soy.
    Si encima dan bien de comer, que tiene toda la pinta, lo vamos a publicitar por todos los sitios. Aupa.

  4. esther dijo:

    Alberto es una gran persona, es un gran profesional. Y a TODOS los que colaboran con él, se les ve felices. Y ellos trasmiten esos mismos sentimientos al resto de los compañeros y de los clientes, que ya nos consideramos amigos. Gracias por volver Alberto.

  5. pepe dijo:

    Si todos fuesemos repartiendo el cariño q reparten estas personas y el respeto todo cambiaria. Mucho animo a Iñigo y Maria. Y a su jefe q esta dando una clase muy buena a otros tantos jefes q pueden dar oportunidades.

  6. Pilar dijo:

    Se come bien y a buen precio, son amables, se preocupan por hacer las cosas bien (y lo consiguen) y tienen corazoncito. ¿Qué más se puede pedir? Iñigo y María, un encanto. Bravo por Alberto y su equipo.

  7. Maria Elena dijo:

    Vivimos más de tres años en Zgoza y conocemos muy bien a Iñigo y su hermosa familia. Estamos felices por esta iniciativa en la que él participa tan comprometidamente. Desde Argentina un abrazo y nuestras felicitaciones Alberto por tu iniciativa y planteate replicarla en Argentina!! GRACIAS!!!

  8. Inma dijo:

    Yo conocí Alberto antes que se fuera a Polonia, un hombre encantador, sensible a los problemas sociales, con gran capacidad para comunicar con las personas, un buen profesional y lo mas importante: una buena persona.
    Te deseo todo el éxito del mundo en tu nueva etapa.
    Imma

  9. Roberto dijo:

    Es un buen proyecto y sobre todo por los dos ✌ chicos EJEMPLO DE INTEGRACIÓN INTEGRACIÓN SOCIAL Y CULTURAL XQ NOS DAN UNA LECCIÓN MAGISTRAL

  10. Ana Pilar Benedí Cavero dijo:

    Yo soy profesora de educación especial y trabajo con personas como Iñigo Y María. Ya de por si mi trabajo es gratificante, pero si además te encuentras con un caso tan bonito como este…me anima a seguir creyendo en mi trabajo. Sin duda pasaré por este restaurante para conocer a este equipo de gente maravillosa. Nos vemos pronto.

  11. Clara dijo:

    Qué iniciativa tan maravillosa y qué bien está explicada en el artículo. Tengo claro cuál será el próximo restaurante al que iré a cenar. Puedo imaginar lo delicioso que estará todo con el cariño que hay detrás de cada plato.
    Gracias por contárnoslo.

  12. ana maria dijo:

    Me siento muy orgullosa de poder felicitar a los propietarios del restasurasnte,gracias por ser así

  13. David Magaña dijo:

    Enhorabuena por la iniciativa , iremos a comer y a disfrutar de la velada. Ojalá se extiendan iniciativas de este tipo. Un abrazo a “Pájaros en la cabeza” y todo su equipo

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