Los periodistas tenemos un problema. Bueno, tenemos varios. Pero al que me refiero hoy es a nuestra querencia natural por hablar de nuestra profesión. Cuando nos juntamos, nos pegamos todo el rato sacando trapos sucios y batallitas, hasta lograr amargar a cualquiera fuera del sector. Pero hablo de ratos de ocio y no de trabajo. Cuando entrevistamos a otro periodista, no se nos ocurre preguntarle cuánto gana o por qué nos robó un puesto. No se nos ocurre porque no somos Mª Teresa Campos ni Ana Rosa Quintana.
La Campos, que tonta no es y sabe todo lo que vende el morbo, invitó a su programa del domingo, a su oponente, a la “ladrona” del cetro de reina matinal, según la leyenda. Un enfrentamiento sube el ‘share’, si es que de verdad lo hay, porque fijo que estas dos acabaron en el bar tomándose una copa, como hacen los políticos de uno y otro bando cuando terminan de ponerse a caldo. Y Ana Rosa acudió a la llamada, que para eso Tele 5 es la cadena amiga… y endogámica. ‘Qué tiempo más feliz’ se llama el invento, quizá con ironía. Porque hubo más mala leche que felicidad.
En ese corrillo XXL que presenta la Campos, y donde está más en su salsa que nunca, si es que eso es posible, se produjo el segundo round. Hace dos años, Mari Tere fue al programa de Ana Rosa. Se soltaron unas pullas con sonrisas en la cara y, ahora, tocaba devolver el favor. ¿Y qué se dijeron? Pues lo mucho que se habían hecho la pascua la una a la otra. Ni más ni menos. La Quintana no se cortó un pelo y, como la ‘Eva al desnudo’ que ha resultado ser, le soltó a la maestra: “La gente no te perdonó que te fueras a Antena 3”. No te las pierdas, la que llegaba de estar unos años en ‘Sabor a ti’… O sea, que a la Campos no le perdonan el pasarse a otra cadena. Y a ella sí. Y, encima, tiene algo de razón. A Ana Rosa se le perdona demasiado…
La anfitriona, claro, no se quedó callada. Y le quiso sacar a la “traidora” cuándo había firmado para irse a Tele5, si mientras ella presentaba aún o después. Y ¿qué más le da? ¿Se creía que le iba a decir la verdad? ¡Que ya son dos perras viejas como para jugar al engaño! El problema es que, para enterarse, jugó la carta más sucia de los programas del cuore. “Es que me dijo alguien que trabajaba contigo, que me alegro que ya no lo haga, que te contrataron antes de que me fuera”. Sin decir nombres, claro, no vaya a ser que la audiencia se entere de algo. “Tengo un secreto, pero no te lo puedo contar”.
Y así discurrió la conversación entre estas dos “grandes” de la tele. No sin antes dedicarse unos cuantos piropos. “He quedado con el público en que aplaudiera cada vez que hablases para que te sintieses como una reina”, le soltó la mamá de Terelu a la otra. Y si se dicen todo esto ante las cámaras, ¿qué se dejan para cuando quedan con los amigos?




Que daño hacen a la profesión…
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