Es innegable que Raquel Sánchez Silva lo vale, como las del anuncio de cosméticos. Vamos, que es graciosa. Pero también cae en gracia. La presentadora sale indemne de cualquier reto que enfrente, ya sea un reportaje sobre ‘House’, un ‘Pekín Express’ o como secundaria de lujo de Jorge Javier Vázquez en el más variopinto ‘reality’. Y sigue cayendo estupendamente, sea cual sea el género en el que se mueva. Ahora, en versión concurso. Desde luego, empatía tiene hasta hablándole a una estructura de cristal. Claro, que si no se desesperaba hablando con la familia Nízar, ¿por qué temer una charla con un cubo gigante?
La cosa va de eso, de retos que enfrentan los concursantes dentro de un espacio cerrado, como si a López Vázquez le hubieran puesto en ‘La cabina’ a resolver jeroglíficos mientras esperaba el rescate. Unas pruebas así como de test psicotécnico del colegio, los ejercicios espaciales esos que nos hacían de mover un cuadro a otro lado, estilo tetris, y que tan mal se nos daban a los de letras. Solo que con una voz en off explicando la jugada. Vamos, que no es la mundial, aunque el formato sea internacional. En resumen, una revisión del concurso de otro Vázquez, Jesús, el uno para el mejor o uno para todos que emite también Cuatro. Solo que, en esta ocasión, con desafíos más rápidos, y limitados a un espacio físico determinado.
Un mecanismo simple que funcionaría mejor si no pasara tanto tiempo entre prueba y prueba… y si no revistieran cada una de ellas de una importancia desmesurada. Ni que ganaran Roland Garros cada vez que pasan a la siguiente ronda, que hasta repiten a cámara lenta los logros y los ademanes de los participantes, una vez que han logrado su objetivo. Y, por si no remarcaran suficiente el tremendo esfuerzo del concursante, ya está Raquel animando, con frases como “te queremos, te queremos”, como si en vez de montar una construcción o memorizar un recorrido en el suelo tuvieran que pasar ‘Las doce pruebas de Astérix’.
Lo siguiente no es una crítica exclusiva a ‘El cubo’ que se estrenó ayer, sino que lo llevo observando desde hace tiempo casi en cada nuevo concurso. Y es lo poco que se gana: llegar al final parece imposible y, mientras tanto, hay que superar distintos niveles para llegar a 5.000 euros. A ver, que está muy bien embolsarse un dinerito. Pero comparado con los chalés en Torrevieja del ‘Un, dos, tres’ o la casa que daba Nuria Roca hace años en La 1, me da a mí que los premios de los concursos cotizan últimamente más a la baja que los valores de la Bolsa. Al menos, este tiene a Raquel Sánchez Silva, que sigue cotizando al alza y, ahora, elevada al cubo.



Raquel Sanchez Silva es la cosa mas sosa de la television, no transmite nada parece que este haciendo un telediario
Pues si no es por ella, el programa no vale un pimiento
Por fin un programa decente y no otro tipo de salvame o g,h . Raquel Sanchez Silva hace un trabajo muy profesional, que hay mucha gente que lo prefiere asi.
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El programa del cubo no vale un pimiento, solo es otra birria más de las que se estrenan en televisión. La presentadora lo hace fatal. Los concursantes unos exagerados que se creen que cada vez que pasan una prueba del cubo, pruebas similares a las que pasan para comprovar tu nivel mental, son semi-dioses. En definitiva, no tendria que sorprendernos algo así, puesto la programación cada día está peor.