ALGO de razón tuvieron los académicos cuando decidieron llamar a los premios del cine Goya en vez de Buñuel. Porque la ceremonia de entrega, cada año, es un cuadro. Y no el ‘Parasol’ o un alegre retrato de una maja más o menos desvestida, sino más bien ‘Saturno devorando a sus hijos’. Así hay que leer que una gala que celebra el buen hacer audiovisual cañí no haga gala, precisamente, de él.
Los Goya se escribían anoche con Hache, con la del verdadero apellido de Eva Brown… por el marrón que le cayó. No me hubiera gustado ayer estar en la piel que habita. Ser el blanco de todas las miradas, y la diana de todas las críticas, no es plato de buen gusto. Tampoco lo sería cuando leyera el guión de la noche, poco sospechoso de ser nominado a un Goya… pero sí a un Razzie. El domingo es el día de la Hache, pero el de ayer no era su formato. Como club de actores sí, pero ¿dónde estuvo la comedia? Pues en pinceladas pequeñas, como en el monólogo de un efectista Segura o cuando la presentadora le dijo «I’m my sorry» a Melanie Griffith -la más suertuda de la noche, porque no se empanaba de mucho- o cuando presentó a Juanjo Artero como «el de Parchís».
En un país del que han surgido Alfredo Landa o López Vázquez, o en el que ‘Aída’ lleva nueve temporadas en antena, resulta un drama la falta de comedia. Y los clichés -incluso en los invitados que se imitan a sí mismos-, y los topicazos en números musicales tan discutibles como el del inicio de la noche o con ese rap heredero del de ‘Saber y ganar’ y que llamaba no a liarse la manta a la cabeza, sino a echársela directamente por encima. Hay vídeos de presentación de ‘Gran hermano’ más hilarantes que los que Eva Hache rodó metiéndose en y no con las películas candidatas.
Y no es que las ceremonias en Estados Unidos sean mucho mejores, pero nos ganan. No exclusivamente en lo económico, que también, sino porque allí tienen algo que aquí nos falta: publicidad. El mero hecho de haberla echado de menos no dice nada bueno de la retransmisión de unos premios que de nuevo fueron más ‘La voz dormida’ que ‘La chispa de la vida’.



Te doy la razón, la gala ha sido mala de solemnidad. Gracias a Dios hemos tenido el monólogo de un gracioso Santiago Segura en el que en clave de ironía, decía algunas verdades que eran tan grandes como los puños de Mazinger Z.
Y respecto a las siempre odiosas comparaciones, en la Gala de los Oscar tienen a Hugh Jackman cantando y bailando fantásticamente bien, mientras que aquí salen (haciendo lo que buenamente pueden) Resines y el Comisario Castilla (Tito Valverde). En FIN.
Un saludo crack!
Poco ví de la gala. Pero es que cada vez que intentaba ver algo… se me iban las ganas. El rap me dio pena. El discursito de director y subdirectoras me hizo hacer zaping como quince veces. Eva Hache no me “hicho” ninguna gracia. Sólo me gustó, y porque soy muy sentimental y muy familiar, ver a Maria León corriendo escaleras arriba para abrazar a su hermano.
Igual no hay que mirar los Oscars… pero sí hacer algo diferente… ameno… que de verdad te dén ganas de ver la entrega de los Goya… porque de verdad… todos los años me arrepiento de haber hecho la intención de no perdérmelos.
¿Pero no quedamos que el cine español no interesaba a nadie? ¿Entonces que hacen 4.000.000 de personas viendo la gala? ¿Por el morbo quizás? Anda que… todo de boquilla.
Me gustó la gala, me pareció bastante amena