1916: la boda multitudinaria de la Forana y el Forano

cabezudos

En las fiestas del Pilar de 1916 el programa incluía un acto muy especial: la boda de la Forana y el Forano. Miles de zaragozanos se echaron a las calles para seguir con regocijo la cabalgata nupcial de los cabezudos y aplaudir a los ‘novios’. Por cierto, que en el Pilar de 1917 se celebró el nacimiento de un hijo de la pareja. Eran otro tipo de fiestas. Así lo contaba HERALDO, y ya perdonarán la mala calidad de la foto, pero es todo lo que hay:

A la una y media llegaron los novios con sus convidados. Venía la gentil pareja arrogante hecha un brazo de mar en manuela con cocheros de librea engalanados. Para que vieran que son gentes de rumbo, traían en el mismo coche a su ‘groom’, un simpático cabezudo negro de la calle de Pignatelli, que sirvió para repartir las participaciones del enlace y para distribuir algunos trallazos de vez en cuando a los chicos que se ponían pelmas. Delante del coche iban abriendo marcha la dulzaina y tamboril, nota clásica de nuestros festejos.
Los novios fueron recibidos con todos los honores. Los señores Valenzuela y Molinero, en nombre de la Comisión, fueron primero a buscar a los padrinos al Ciclón, bazar donde estaban recluidos los que fueron novios en la boda de Villatonta y ahora son ancianicos ya. Palabra que tienen carácter y que iban bien vestidos los maños.
También estaban en el mismo bazar dos hermanos de la novia, que se incorporaron con los padrinos en la Lonja al resto de la comitiva. La comparsa era de lo más gracioso y lucido que puede pedirse. La chiquillería quería llevar el coche en hombros y hubo que distribuir sopapos para poder pasar. Cuando llegaron los novios a las Tenerías comenzó la juerga. La gente aplaudía, dando vivas a los recién casados, agitaba los pañuelos. Los novios saludaban emocionados y se miraban con ternura, como diciendo:
-¡Qué habremos hecho, para ser tan queridos!
Pues nada, casarse. Hay que casarse. Las mujeres son para eso y los hombres también. Vean ustedes lo bien acogida que fue la boda de los foranos. En el coche se colocaron las monumentales arras que, dicho sea de paso, llevan por remate a los novios en efigie, magistralmente reproducidos por D. Francisco Pascual Utrillas.
Iban entre forasteros y de casa 25 cabezudos. Los chicos no se cansaban de admirarlos y de aplaudirles.
Cuando ya los novios se cansaron de recorrer las calles de la ciudad con su pomposo acompañamiento y fueron admirados y aplaudidos, tanto como ellos admiraron el aspecto animadísimo de nuestra ciudad, se dirigieron al Hotel Oriente, donde tenían que reparar sus fuerzas con el convite acostumbrado.
Aquí se dio el caso de que convidaron los padrinos y pagó el dueño del hotel, Isidoro Martínez, que sirvió una comida espléndida y muy bien surtida a los 25 cabezudos del acompañamiento. También hubo ‘lunch’ y champán para la Comisión de fiestas.
En la mesa lucieron las arras, como sucede en todos los convites de boda.
A los postres, los novios salieron al balcón y allí estuvieron disfrutando de la deliciosa brisa de la tarde cerca de una hora.
Allí se reunió toda la chiquillería y muchos mayores, que admiraron de cerca el irreprochable traje del novio, magistralmente cortado por el señor Samperio, la rica mantilla de la novia y los inconmensurables pendientes, regalo de la casa Agüeras.
Los chicos comenzaron a pedir confites y se tiraron dulces a capazos, costando el reparto coscorrones y disgustos entre el elemento pequeño de la población.
Los convidados a la boda comieron y bebieron hasta hartarse.
Se dice que a la salida todos se tambaleaban; pero esto es natural teniendo en cuenta el peso de las cabezas de cartón.  Y, además, a que hay gentes maliciosas con exceso.

Y mañana…
1927: el año en que Cagancho montó un escándalo en Zaragoza

Esta entrada fue publicada en General y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a 1916: la boda multitudinaria de la Forana y el Forano

  1. Mariano Faci dijo:

    ¡Qué buena la poesía que dedicó a la “boda” Mariano de Cávia! No lo decía, pero Félix Oroz, el autor de los Gigantes y los cabezudos de entonces, estuvo casado, en segundas nupcias, con su abuela materna.

  2. Mariano Faci dijo:

    Estaba en Zaragoza la comparsa de Bilbao y los padrinos del enlace fueron el Aldeano y la Aldeana de los cabezudos bilbaínos.

  3. ¿Y la Forana se hizo el bigote para la ocasión o fue “natural” al enlace?

  4. Ernesto Granell dijo:

    Tiene la chispa narrativa y el típico humor aragonés antiguo y socarrón que recuerda a mi abuelo, el cual se reía de todo y de todos muy seriamente.

  5. karuna dijo:

    ¡Qué curiosa celebración!Si da ganas de estar allí 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *