1889: El primer Rosario de Cristal

El Rosario de Cristal, aunque mucha gente no lo sepa, es bastante más antiguo que la Ofrenda, ya que nació a finales del siglo XIX. Así relataba el ‘Diario de Zaragoza’ su primer recorrido, en 1889:

Era la ofrenda hecha a la Santa Patrona por el pueblo aragonés. La fe traducida en actos, la limosna del mendigo, el sueldo del funcionario, el jornal del obrero y la renta del capitalista. Los esfuerzos de la Hermandad del Rosario, sus afanes, se veían sumamente cumplidos. A su piadosa excitación respondieron los fieles aragoneses en la forma que denotan las interminables listas de la suscripción publicadas. Puede decirse que el Rosario era la solemnidad que con más ansia se esperaba. Dos horas antes las calles de la carrera se veían completamente atestadas de inmenso gentío que obstruía el paso. A las siete de la tarde salió el Rosario del Santo Templo del Pilar. Abrían marcha cuatro guardias civiles de a caballo, seguidos de batidores de Caballería que llevaban bombas en las lanzas.
Comenzaban después los estandartes y los faroles nuevos. Iban éstos divididos por misterios y colocados en dos filas, al frente de cada una iba uno por el Padre Nuestro y por el Gloria.
Los nuevos son bonitos, de forma casi, ‘circular’ y con elegante combinación de colores. Llevan la inscripción que representan en la parte superior y en la inferior el nombre del donante.
El color de los faroles es distinto, según sean los misterios que representan los gozosos, los gloriosos o los dolorosos. El cortejo era muy lucido. De él formaban parte todas las Hermandades y Corporaciones religiosas, la Real Maestranza de Caballería, que lucía hermoso estandarte y magníficos faroles, y la oficialidad de Caballería, que acompañaba el pendón de Santiago, llevado por el general de Brigada señor Franchi.
Una comisión del Ayuntamiento, compuesta de concejales monárquicos, acompañaba el estandarte de la Virgen del Pilar, que era llevado por nuestro querido amigo señor Alfaro Escudero. La nueva Hermandad de Santo Domingo llevaba una magnífica imagen del Santo. El Rosario era presidido por el general de la División, señor Cubas, y el presidente de la Hermandad, canónigo dignidad M. I. Sr. D. José María Pra. Llamó poderosamente la atención que ninguna autoridad civil acompañara al señor Cubas, siendo así que éste iba en representación de S. M. el rey don Alfonso XIII. ¡Vaya un monarquismo! Cerraba la marcha un piquete con bandera y música.
El acto fue hermoso. La Hermandad del Rosario, y en especial su digno presidente, pueden estar satisfechos de su obra, y los aragoneses del homenaje rendido anteanoche a la Virgen del Pilar.

Y mañana…
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