Los cacos más torpes del mundo y el robo en la catedral de la Seo

roboseo
Antes que nada, debo recordar que seguimos recogiendo adhesiones para pedir que se le dé el nombre de los montañeros Rabadá y Navarro a una calle zaragozana. Pinche aquí si quiere sumarse a la iniciativa y deje un mensaje. Seguiremos recogiendo adhesiones unos días más, y la semana que viene iniciaremos los trámites. 

Y ahora, a lo de hoy. Principios de agosto de 1914, calor sofocante en la ciudad y un suceso estremece a los zaragozanos. “Robo sacrílego en la Seo”, titula Heraldo:

A las cuatro de la tarde del viernes se advirtió un robo que había sido perpetrado en el templo metropolitano del Salvador. La policía tuvo conocimiento inmediato, pero se reservó facilitar noticias a la Prensa hasta que en la mañana de ayer comunicó el hecho al Juzgado correspondiente. Como es sabido, la catedral permanece cerrada todas las tardes de doce a tres; y anteayer, antes de la clausura, hicieron la requisa de costumbre el sacristán Enrique Marín; el silenciero Fabián Lázaro y el mozo Valero Gascón, que habitan los tres en el edificio de la iglesia. La expresada inspección se hizo sin que nada de anormal se advirtiera.
Abrieron a las tres y entonces, convencidos de que no faltaba ningún objeto de la iglesia, puesto que a nadie se vio mientras estuvo cerrada, se prescindió de hacer nueva requisa. Un monaguillo limpiaba una de las imágenes que hay al lado del altar del Santo Cristo y entonces echó en falta la corona de plata que ceñía la cabeza de la imagen. Dio cuenta de esta desaparicióu y se revistaron minuciosamente todos los objetos.
De esta revisión resultó que faltaban las siguientes alhajas:
Del altar del Santo Cristo, las dos coronas de plata de las dos imágenes que hay a ambos lados de la capilla y que pesan once onzas; un candelero de 25 centímetros y una palmatoria del mismo metal. De la capilla de Nuestra Señora del Carmen, se llevó el ladrón un collar plateado con tres colgantes, unos pendientes de oro y rubíes y una pulsera de plata plana con piedras, que tenía colocados la Virgen.
El jefe de vigilancia Sr. Muslares practicó en la madrugada de ayer un detenido reconocimiento en la iglesia, sin que encontrara ningún indicio que le guiara en la adopción de una pista determinada. Sólo pudo comprobar que el ladrón o ladrones tuvieron que saltar una verja de bastante altura instalada a la entrada de la capilla de la Virgen del Carmen. Es evidente que el robo se realizó mientras el templo permaneció cerrado las indicadas tres horas, y cabe suponer que estuvo escondido el caco en algún rincón o tras la puerta hasta que volvieron los fieles a transitar por las naves de La Seo.

Podría parecer el ‘robo del siglo’ pero nada más lejos de la realidad, ni por cuantía económica ni por ‘modus operandi’. Un par de días más tarde…

Poco después de las tres de la tarde del viernes vio salir del templo de La Seo a unos individuos sospechosos, por la puerta que da a la calle de la Pabostría, el celador Urbano Gregorio Orbi. No le dio ninguna importancia al encuentro, a pesar de que uno de los sujetos iba cargado con un saco y el otro ocultaba bajo la blusa un gran bulto. El sábado estaba prestando servicio dicho celador en la plaza de La Seo y fue requerido por el juez para que interviniera en el registro. Entonces fue cuando Orbi supuso que podían tener relación aquellos individuos con el robo de las alhajas, pero nada dijo hasta ayer.
El jefe de policía D. Alberto Muslares tuvo noticia de que el mencionado celador había manifestado su sospecha e inmediatamente se entrevistó con él. A las preguntas del Sr. Muslares contestó el celador de la Urbana que conocía a los dos consabidos sujetos diciendo que el uno era un trapero de la calle de Palafox, número 18, y el otro también negocia en trapos y vive en la del Sepulcro número 29, segundo. Ambos fueron conducidos a la Inspección de Vigilancia, resultando llamarse Jacobo B. y José P., los cuales niegan su participación en el robo; sin embargo el celador ratificó ante ellos la afirmación de que los había visto salir, así como también que poco más tarde iban con otro sujeto llamado Francisco E. Este fue detenido, precisamente el sábado, porque en diferentes ocasiones había subido a varias casas, pretextando que tenía necesidad de realizar en el tejado obras por orden del propietario de la finca, y lo que hacía era robar tubos y chapas de zinc.
Los tres han sido encarcelados a disposición del juez del Pilar, D. Alfonso de Castro, que entiende en el asunto. Practicada nueva inspección en el templo, dio por resultado el hallazgo del collar plateado con piedras, detrás de un cuadro, de los llamados de Sacras, en el altar de la Virgen del Carmen, y el platillo de una palmatoria de plata detrás de una de las puertas de la calle de Pabostría, de cuyo acceso solo es costumbre cerrar por la tarde la puerta exterior, quedando, por tanto, en comunicación aquel atrio con el interior del templo.
Por esta circunstancia es muy verosímil que el ladrón o ladrones escondiesen su botín detrás de alguna de las mamparas. En la verja de la capilla de la Virgen del Carmen se aprecian perfectamente las huellas digitales de quien trepó por sus barrotes para robar las alhajas desaparecidas. En el centro policiaco se cree haber dado con los autores del robo sacrílego. Ya veremos lo que resulta de las diligencias judiciales.

La verdad es que no he encontrado la confirmación de que los detenidos eran los cacos, aunque todo apunta en esa dirección. ¿O no? Se necesitaba mucho valor en la época para entrar a la catedral y llevarse por las buenas las joyas más destacadas. Pero, claro, si abandonas el lugar de los hechos con un saco al hombro y con un bulto extraño bajo la ropa, si te ve el celador, que además te conoce, si dejas tus huellas en la reja que has saltado, y si escondes parte del botín en el mismo edificio adonde has ido a robar… Vamos, que si no te cogen es un milagro del propio Cristo de la Seo. Aunque a veces lo más evidente no es siempre lo verídico. ¿Qué opinan los lectores?
Aquí han tenido otra aventura del comisario Muslares; si se han perdido alguna de las anteriores pueden probar en estos enlaces. 

1. ¿Quién robaba el plomo de las torres del Pilar?
2. El comisario Muslares y el ‘timo de la guitarra’.
3. El comisario Muslares y el caso del botones desaparecido.
4. Muslares y el hombre que acuchillaba a los paseantes.
5. El dentista que asesinó a un cura en el café Moderno.
6. Muslares, El Bertín y la navaja albaceteña.

Y mañana…
El batería más famoso de Aragón se marchó sin hacer ruido

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2 respuestas a Los cacos más torpes del mundo y el robo en la catedral de la Seo

  1. Guillen dijo:

    A nosotros también nos robaron la cultura Aragonesa…Rogamos supriman eso de la de la Catedral de la Seo, y es que suena a supina “rebuznancia”, perdón redundancia. Ciertamente se refiere a la Seo o Catedral de Zaragoza.

  2. Blas dijo:

    Es muy maja la literatura periodística que se usaba en aquellos tiempos…
    Felicidades a El Heraldo por estas recopilaciones tan gratas y entretenidas.

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