Josephine Baker, Huesca y los sombreros voladores

Volvemos aquí, y con nuevo nombre, tras una pausa inesperada. Uno, que no es muy ducho en esto de la blogosfera, descubrió demasiado tarde que existía ya un blog llamado ‘Ratón de Hemeroteca’. Y aunque parecía llevar muchos meses inactivo, la coincidencia me resultaba incómoda. Así que el Ratón ha tenido una vida efímera. Vuelve el blog, y con nuevo nombre, Tinta de Hemeroteca, pero con la misma filosofía: vamos a rescatar noticias, reportajes y entrevistas olvidadas y desconocidas.
Y ahora nos remontaremos a mediados de marzo de 1930, Josephine Baker actuó en Huesca y Zaragoza. Tuvo un éxito arrollador. La calidad de su espectáculo, su exotismo, su fama mundial… todo contribuyó a que su estancia en la ciudad fuera uno de los acontecimientos del año. HERALDO la siguió casi a todas partes, y el 14 de marzo publicó una entrevista en la que se asombraba, como hacían otras muchas estrellas extranjeras del espectáculo de aquellos años, de las cosas que le tiraba el público en agradecimiento a su arte. Respetamos, como es norma en este blog, la puntuación y expresiones de la época.

-En Aragón he sentido una de las mayores emociones de mi vida de artista. Estoy encantada…
Todos cuantos están con la Baker asienten a su afirmación.
-¿Qué emoción ha sido?
-Pues que, por vez primera en mi vida, al final de un baile me han arrojado al escenario sombreros y gorras, en el teatro Odeón de Huesca, el pasado miércoles.
Y con seriedad expresiva de ‘star’ de pantalla, añade:
-Yo me asusté, aunque comprendí que aquello debía ser como homenaje, porque me ovacionaban mucho.
-¿Y usted recogió aquellas prendas?
-No me atrevía a devolverlas. Luego, Juanito Carcellé y los demás artistas españoles me dijeron que era señal de entusiasmo y que eso mismo se hacía con los toreros cuando quedaban bien. ¡A mí gustarme mucho eso! Nunca lo olvidaré. Además me ha servido para adquirir la confianza de que triunfaré en toda España.
-¿Y ha visto usted, señora Baker, echar sombreros a los toreros?
-iNo he visto más que una corrida de novillos en toda mi vida, en Barcelona, y no ocurrió nada de particular!
Y Josefina Baker lleva apuntada esta efeméride en un álbum en que guarda las emociones más intensas, buenas y malas, de su vida de domadora del éxito.
Una indicación, casi por gesto, de uno de los allí presentes, y una recomendación melodiosamente expresada:
-¡Ah, sí! Tengo muchísimos deseos de conocer el baile de esta región (ella dice capital). Mi mayor curiosidad, de momento, es ver bailar la jota. También me entusiasman estas
cansiones “andalusas”, dice, como si quisiera unir así, sin pretenderlo, en ambas afirmaciones, su culto a todo lo racial del país de sus antepasados.
-¿Estaré mañana contenta? -interrumpe, con acento parsimonioso, como su andar.
A coro surge la contestación:
-Indudablemente. El público de Zaragoza aplaude mucho a las artistas que le convencen.


Sin embargo, su paso por Aragón no estuvo exento de misterios. El principal es si, como todo parece indicar, la gran estrella norteamericana acabó bailando la jota, aun de forma privada. Parece que sí. El día de su despedida se organizó en Zaragoza una especie de ‘fiesta de la jota’, que no debió ser tal porque, en lugar de contar con las principales figuras del momento, se saldó con la actuación de unos niños de corta edad. Y los chavales, según criticaron duramente los periódicos, “antes que el trenzado de los pies y la gracia en las actitudes, se han preocupado de enseñarle gestos y ademanes de mal gusto. ¡Qué concepto deplorable formaría de la jota aragonesa la discutida artista extranjera!”. Lo que pueda haber detrás de estas palabras no lo sé, pero lo lógico es pensar que, como solían hacer las estrellas de la época, la Baker acabara marcándose una jota improvisada. He oído que alguien asegura tener una pequeña filmación amateur del momento -apenas un minuto-, pero no sé si es uno de esos bulos apócrifos que circulan entre los coleccionistas (ya saben, en un jardín privado están los leones primitivos del Puente de Piedra, existen grabaciones desconocidas de Fleta… etc. etc.) o si el comentario tiene algún fundamento. Si alguien sabe algo…

Próximamente…
‘Bocadillos de ballena’

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