El ovni que se dio una vuelta por las faldas del Moncayo

malanquilla

Javier Martínez Aznar me escribió hace unos días sugiriéndome que recordara el tema del ovni avistado hace treinta años en Malanquilla. Javier está de Erasmus en Finlandia pero es presidente de la Asociación Cultural La Cocuta y, claro, quiere que se hable lo más posible de Malanquilla. Yo el caso ya lo conocía pero, como esto de los ovnis tiene siempre mucha audiencia, me lo reservaba para algún momento en que el blog anduviera un poco de capa caída. El caso es que detrás del avistamiento hubo mucho más, una historia apasionante que yo ignoraba por completo, que me ha descubierto Javier y que me estaba muriendo de ganas de compartir con ustedes. Pero no se la contaré yo, que lo hará él. Y en cuanto entre aquí y cuente esa ‘segunda parte’, publicaré un reportaje en el que se hablaba de los seis niños/jóvenes que avistaron el ovni. Pero vayamos por partes. Esto es lo que se publicaba el 1 de agosto de 1976:

El pasado día 26, cerca de la localidad de Malanquilla, en las estribaciones del Moncayo (a unos 40 kilómetros de Calatayud, por la carretera de Soria), seis jóvenes que pasan sus vacaciones en el pueblo divisaron lo que -según ellos- parecía ser un ovni. Los muchachos, José María y Antonio, de 16 y 18 años de edad, Marisol y María Luz, de 13, y sus hermanos Jesús, de 9, y Marcelino, de 10, realizaron esa tarde una excursión al Aguadero -lugar situado a unos 7 kilómetros de Malanquilla-. Alrededor de las seis de la tarde observaron un objeto plateado que se desplazaba a gran velocidad y que, después de detenerse en el aire unos instantes, continuó su ‘viaje’, perdiéndose entre los montes de Montalbo y La Mueda.
En Malanquilla estaban cuatro de los seis muchachos, Marisol, María Luz, Jesús y Marcelino, y sus relatos del hecho coinciden lo suficiente como para poder afirmar que sí vieron algo; ovni o no es algo que escapa a lo que aquí podemos determinar.
La versión de lo sucedido, según las cuatro narraciones, podría ser la siguiente: “Nosotros habíamos ido a merendar al Aguadero -me dicen-. Estábamos cantando canciones de ‘Viva la Gente’ y cosas así cuando nos dimos cuenta de que por detrás aparecía un objeto plateado que daba vueltas y se movía a gran velocidad. Nos tiramos al suelo, porque teníamos miedo -afirman Jesús y María Luz-. Se detuvo sobre donde nos encontrábamos, ¡a lo mejor nos vio! Luego se fue rápidamente, despidiendo una luz de color rojizo intenso, y desapareció entre dos montañas”.
-¿Cómo era?
-Se trataba de algo parecido a dos platos unidos por el centro por una circunferencia roja que destellaba brillos amarillentos. Luego, al alejarse, se formaron en el cielo unas pequeñas nubes grisáceas que debieron producirse por los gases que dejaba escapar el ovni.
-Y más tarde, ¿qué sucedió?
-Desapareció entre las montañas y nosotros nos levantamos muy asustados. Al principio no teníamos seguridad sobre qué era aquello, pero José María y Antonio, los mayores, dijeron que tenía que ser un ovni, por la forma, por cómo se trasladaba de un sitio a otro, girando sobre sí mismo y a gran velocidad.
-¿Leéis habitualmente libros, revistas o artículos de periódicos sobre cosas del espacio?
Dudan un poco antes de responderme, como sorprendidos, y luego contestan que no mucho, “algunas veces, cuando lo de la Luna, o ahora lo del  ‘Vikingo’ que ha llegado a Marte, pero libros nunca».
La historia es ésta, así de sencilla o de compleja -como ustedes quieran-, y seguramente pasará a engrosar ese sinnúmero de noticias sobre objetos volantes no identificados, que tal vez sean naves de otros planetas, de otras galaxias, pero que por el momento sólo sabemos esto, testimonios como el de estos muchachos sobre algo extraño que apreciaron cuando iban a merendar un día al campo, y poco más.
“Ahora -me dicen-, si algún día vemos otro, nos fijaremos con más atención, porque tuvimos bastante miedo”.

Lo curioso del asunto es que el autor del artículo, Jesús Rivasés, después de hablar del ovni, en un giro copernicano, pasaba a hablar de la decadencia en la que había entrado el pueblo, que se había ido despoblando en los últimos años. Que si tenía 150 habitantes, que si las calles estaban sin asfaltar, que si no llegaba la concentración parcelaria, que si el kilo de trigo se vendía a nueve pesetas y el kilo de pan se compraba a treinta y cinco, que si en invierno había “solo tres mozas y cuatro mozos de menos de cuarenta años”… Vamos, que a Malanquilla le hacía falta un ‘empujoncito’. Pues, créanlo o no, quien acabó dándole ese ‘empujoncito’, directa o indirectamente, fue el ovni. Pero dejemos que Javier nos lo cuente, y luego yo ‘cuelgo’ otro reportaje para completar la historia. ¡Javier, no tardes mucho!

ACTUALIZADO EL 27-XI-2009 A LAS 12.45.

Bueno, como Javier Martínez ya ha desvelado el misterio, continúo con la historia. Pues resulta que los ‘chicos del ovni’ aprovecharon la fama del momento para hacer cosas buenas por el pueblo y dinamizar su vida cultural. Y vaya si lo consiguieron. Hoy casi nadie cree en los ovnis, pero a los escépticos hay que recordarles que antes y después de aquellos hechos se han visto ovnis en Malanquilla. Que en la zona son un fenómeno frecuente.
Pero eso no es lo importante. Lo verdaderamente insólito es que un grupo de jovencitos, en muy pocos meses, logró desplegar una increíble actividad nacional e internacional que redundó en beneficios notables para su pueblo. Lo contaba (magistralmente, por cierto) Luis J. García-Bandrés el 16 de octubre de 1977:

 

malan

Durante casi una hora, la redacción de este periódico ha sufrido el ‘asalto’ de cuatro mozos. Porque ha sido un asalto. Realizaciones, proyectos, fechas, nombres, idas y venidas se han sucedido a una velocidad de ráfaga, casi sin dar tiempo a que el bolígrafo recargara tinta. Ustedes ya los conocen. Son los mozos de Malanquilla. Los del ovni de hace un año y los del molino de hace un mes. Los conocen en la Embajada de Méjico, y en la Diputación, y en el Museo del Prado, y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y en el Museo de Arqueología Nacional, y en los museos de Zaragoza y Soria. Este último ‘ataque’ por sorpresa ha tenido el motivo, grato, de la concesión a este grupo incansable del Trofeo de Oro de ‘Misión Rescate’. “Ponga que es la primera vez en once años que se lo dan a un grupo de Zaragoza, y además que recibimos el telegrama el día del Pilar. Es significativo, ¿no?”. Y qué remedio: yo pongo.
Sus nombres. Pues: Antonio Sánchez, de 17 años; José María Sánchez, de 17. Viven en Madrid. En cuanto pueden, veraneos, fiestas, se van al pueblo. ¿Qué estudiáis? “Banca”. Luego, Carlos Gómez, 16 años. Va a comenzar primero de Medicina. Reside en Zaragoza. Enrique Soria, 15 años. Estudia segundo de BUP. También, cuando pueden, hacia Malanquilla. Es lo que se llama estar fuera de la tierra -a ver si no-, pero cerca. “Mire, hace un año o dos, en el HERALDO se publicó un artículo que decía que en 1980 Malanquilla, junto a otros pueblos pequeños, iba a desaparecer. Es lo que no queremos. Desde entonces estamos trabajando juntos, como podemos, para rescatar al pueblo del olvido y sacar a la luz las cosas interesantes que tiene”. ¿Quieren mayores y mejores razones?
Pero la patrulla de ‘Misión Rescate’ no acaba ahí. Faltan veintidós nombres, más el del jefe de la patrulla, don Miguel Velilla, profesor del Instituto Joaquín Costa de Zaragoza. Pero yo creo que todo el pueblo está metido en el ‘ajo’. El primero, el alcalde. Le han hecho firmar de todo. Hasta comunicados quincenales de la ‘Misión Rescate’, dato que los organizadores del asunto han resaltado. Le han pedido autorización para ‘revolver Roma con Santiago’. Y lo han revuelto. Todo para bien. Y que “si esto no es un molino, que es un castillo”. Y ellos, “que no, que es un molino”. El único molino de viento que existe en Aragón. Y que “si esto no es una fuente romana”. Ellos, “que si, que es una fuente romana”. Y encuentran papeles en los que se dice que fue mandada construir por el procónsul Viterio Fabio. Y que “si no vais a poder limpiar los cuadros de la iglesia”. Y ellos, “que a base de aspirador y aceite de linaza dejan todo bien limpio”. Datan obras. Sacan conclusiones. Escuchen: “Malanquilla es el único pueblo de esa zona que no tiene río. Está a mil doscientos metros de altitud. Luego resultaba lógico que allí, que no podía haber un molino de agua, hicieran uno de viento. Además, con el viento del Moncayo aquello tenía que funcionar de maravilla. No sé cómo no se les marchó el molino a otro pueblo”.
En Malanquilla viven unas ciento treinta personas. “Hay muchos abuelos”. Y estos mozos-emigrantes por las circunstancias, que son generales para todo Aragón, quieren sacar su pueblo a flote. Pero la historia del molino tiene su miga. Al enterarse de que Méjico quería levantar, o reconstruir, un molino en la Mancha, como homenaje a Cervantes, pues, ni cortos, ni mucho menos perezosos, le escribieron al señor López Portillo ofreciéndoles el de Malanquilla. Y el presidente de Méjico les contestó. Luego, los dos de Madrid acudieron a la Embajada para ver en qué quedaba todo eso. Los recibieron con las siguientes palabras: “¡Ah, vosotros sois los del molino!”. Y la cosa iba a quedar bien, hasta que organismos provinciales les dijeron que el molino se reconstruiría con dinero de aquí.
Por no sé qué lío entre piedras del solar patrio y cesiones o ventas a foráneos. Total, que ya tenían más o menos la palabra de la Diputación para restaurar el molino, cuando les dan el premio de la ‘Misión Rescate'”, que, entre otras cosas, cubre la restauración de un monumento de interés.
El molino -todo son datos que ellos han ido encontrando- data de 1600. Manuscritos de 1695 encontrados hablan de él. De las tres plantas se conservan dos. También las piedras de moler y las puertas. Estos mozos se han llevado a Malanquilla a los directores de los museos arqueológicos de Zaragoza y de Soria, al obispo de Tarazona. La lista de visitantes no parará ahí, que más altos vuelos, mucho más altos, tienen. También televisión les ha visitado, y ellos, ante las cámaras, han ido explicando sus investigaciones y hallazgos. Yo me temo, me temía, que algún ‘enchufe’, alguna influencia, hubiera por en medio.
Pero, no. Les pregunto. “Qué va. Ninguna. Nos presentamos y nos presentaremos donde haga falta. Hablaremos con quien sea”. En Madrid abordaron a López Portillo en plena plaza Real. Han llamado a la puerta del marqués de Lozoya. Se han hecho amigos del subdirector del Museo del Prado, que es quien les animó para constituirse en patrulla de ‘Misión Rescate’. A él, una y otra vez acudieron buscando fechas, pidiendo certificación de obras. Y como tenían material suficiente, pues se las dieron.
Pero vayamos con su trabajo en “Misión rescate”, el que les ha valido el Trofeo de Oro. “El grupo como tal, mejor dicho, la patrulla, comenzó a funcionar en febrero de este año. Pero ya mucho antes habíamos comenzado a trabajar. Lo que pasa es que desde entonces los objetivos fueron más concretos; el trabajo más continuado, y los esfuerzos de cada uno coordinados con el de los demás. Esto de estar separados, unos en Madrid, otros en Barcelona, otros aquí en Zaragoza, otros en el pueblo, pues ha sido un pequeño inconveniente que hemos solucionado estando en contacto. Generalmente en verano nos encontrábamos todos en el pueblo y, con el material que reuníamos, nos íbamos moviendo en Madrid o en Barcelona, ya durante el curso, para llegar a unas conclusiones. También ha habido viajes necesarios. En total nos ha costado tres mil pesetas. Piense que la memoria lleva cincuenta fotografías; y los viajes, y el papeleo”.
¿Saben de dónde sacaban el dinero? Pues en el pueblo, en Malanquilla, durante el verano improvisaban pequeños recitales gratuitos. Al final ‘pasaban la gorra’. Y con la voluntad de los asistentes fueron reuniendo fondos. Claro que sacar han sacado más dinero. Le hicieron venir al señor alcalde a Zaragoza para que hablara con la Diputación. Objetivo: desecar una balsa para hacer en ella un jardín. Total, una hectárea. Y la balsa se desecó. Y las calles de Malanquilla mejoraron su firme. Los pasos previos a la entrevista los realizaron ellos. “Balance de una campaña” se titula el trabajo que les ha valido el triunfo. Estos son sus logros: Inventariar todo lo existente en la iglesia parroquial, desde el retablo hasta el archivo, que han ido traduciendo en parte para saber qué encerraba y para que no se pierda. Datos de fechas sobre obras y objetos sacros guarda su informe. (En la iglesia tienen en proyecto organizar un museo de arte sacro). Han llegado a catalogar una fuente que hay en el pueblo y que se tenía por neoclásica, cuando en realidad es romana. Leyeron libros de historia, y de arte; para cerciorarse, se llevaron a los arqueólogos a Malanquilla, quienes han prometido volver. En el Ayuntamiento del pueblo han estudiado su archivo con el fin de saber la historia del pueblo. Y han encontrado datos desde 1338. Un pergamino censal de un metro cuadrado fechado en 1550 está siendo restaurado en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. “Existen muy pocos de esas características”. (El alcalde les ha cedido una casa del XVII donde, después de restaurarla, piensan instalar un museo etnológico. Para lo cual también van a requerir los favores de la Diputación. De momento, parte de ese museo, “para ver cómo funciona, qué se necesita, cómo hay que organizarlo”, lo han montado ya en la planta baja de una casa particular). Y como final de su balance: el molino de viento, principal objetivo del grupo.
Y como lo del molino y Méjico, pues no llegó a cuajar, porque éste lo va a reconstruir Bellas Artes, le piensan ofrecer a López Portillo un solar -para esto ya tienen permiso- junto al antiguo molino, para que levante otro en homenaje a Cervantes.
El Trofeo de Oro significa que cinco miembros del grupo recibirán una cartilla con mil pesetas. El jefe del grupo, diez mil pesetas. Estancia de dos días en Madrid para recibir el premio. Posible audiencia del Rey. Restauración del molino. Un viaje de una semana por alguna región española y material deportivo, libros de arte y cámaras fotográficas. Esto, todo esto, además del trofeo: una interpretación de la ‘Victoria de Samotracia’, chapada en oro.
Pero lo que menos les interesaba durante el momento del ‘asalto’ a la redacción eran los premios. Bueno, uno sí: la reconstrucción del molino. Estaban entusiasmados porque su labor había sido valorada. Preparan nuevos ‘ataques’, nuevos proyectos. Desde este periódico -eran las once y cuarto de la noche-, todos trajeados, se iban no sé a dónde, para ver a alguien que estaba en esos momentos en una cena oficial. Al final me piden si pueden ‘saludar’, y comienzan a nombrar una larga lista. Son sus ‘colaboradores’. “No se olvide de ninguno”. Al marqués de Lozoya; al subdirector del Museo del Prado; al obispo de Tarazona; al señor Caballero, encargado de arqueología romana del Museo Nacional; a los directores de los museos arqueológicos de Zaragoza y Soria, don Miguel Beltrán y don José Luis Argente; al alcalde de Malanquilla; al vicepresidente de la Diputación; a don Miguel Palacios Massó…
La verdad que a mí, después de hablar con ellos, me entraron ganas de coger un pico, o un paño, o una máquina de lo que sea, y marchar con ellos a Malanquilla para hacer lo que me dijeran.
¡Qué bueno puede ser el futuro de Aragón!

Afortunadamente Malanquilla no ha desaparecido. Lo que ya no sé es la vida que habrán llevado el molino, las obras de arte de la iglesia o el museo etnológico. A lo mejor alguno de sus vecinos puede aportar datos. O mejor, ojalá alguno de los protagonistas de la historia nos mande un comentario. 
Y ya ven cómo acabó todo. Creo que he equivocado el título del texto de hoy. Sería mucho más acertado éste: “El ovni que ‘restauró’ un molino cervantino en Malanquilla”.

Y el lunes…
La macabra odisea de un comerciante de Sangüesa

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15 respuestas a El ovni que se dio una vuelta por las faldas del Moncayo

  1. Alberto dijo:

    Leñe… ¡Qué suspense!

  2. Federico del Val dijo:

    En esas fechas del año 1976 mi familia y yo veraneábamos en Aranda de Moncayo. Nosotros también vimos al anochecer una luz muy fuerte y, por noticias al día siguiente del electricista del pueblo, nos confirmó que él, que iba con un Land Rover, sintió cómo zarandeaban su vehículo. Resumiendo, algo sí que debió de pasar. ¿Producido por qué, o quienes?

  3. Javier Martínez Aznar dijo:

    Este artículo, como bien apunta Mariano, se hizo eco también de los problemas que afectaban al pueblo (y algunos siguen afectando).

    Supuso gran publicidad para un pueblo tan pequeño y olvidado. Permitió, que unos años después, cuando Malanquilla se presentó al programa “Operación Rescate” de Televisión Española (en 1979) fuesen ya conocidos. José María y Antonio participaron activamente (entre otros malanquillanos) en el citado Programa y consiguieron que Malanquilla quedara victoriosa. El premio fue la restauración del molino de viento de la localidad (actual seña de identidad de la misma). Y, por cierto, el de mayor diámetro del mundo de los molinos de estilo manchego (Rubio, J.M., 1999).

    Por tanto, ¿acabaron viendo el OVNI o fue una magnífica operación publicitaria?

  4. antonio Sánchez Molledo dijo:

    Pues yo soy Antonio, uno de los protagonistas del avistamiento del OVNI. Mucho se habló entonces y veo que se sigue hablando ahora, de aquella “visión malanquillana”, lo cierto es nada a partir de entonces fue igual en Malanquilla y es evidente que la comentada visión ayudó de manera decisiva a la puesta en valor del extenso y variado patrimonio cultural de la localidad. Pasado el tiempo y mirando hacia atrás, resulta claro que, de no haber existido aquel momento, hubiera sido mucho más costoso llegar al punto al que se llegó. Marcó el comienzo, pero quedaba mucho por hacer. Por eso nos embarcamos pocos meses después en otra “aventura” integrandonos en Misión Rescate. Despues vendría la Junta para la reconstrucción del Molino de Viento, estandarte de la localidad y la Asociación Cultural Miguel Martínez del Villar, de tan gozoso recuerdo.
    La historia no se puede reinventar, lo hecho hecho está. Con la perspectiva que da el paso del tiempo, me reafirmo en la importancia de cuanto se hizo, por cuanto se logró, por el espíritu de amistad y cooperación que se instaló en el pueblo, por el germen cultural que supuso y por lo que tiene como reto para futuras generaciones, sin olvidar el significado que como desmentido tiene para todos aquellos que no le daban a Malanquilla más de 10 años de existencia debido a su despoblación.
    En fin, gracias por recordar esta experiencia y que sirva de estímulo, si no de ejemplo, de lo mucho que se puede hacer en los pequeños pueblos de nuestro Aragón

  5. edward dijo:

    ….y a la media hora se les pasó el efecto del porro…

  6. pilar dijo:

    ¡Qué recuerdos!, solo matizar algunas cosas
    – Malanquilla sigue viva, joven, original, divertida, entrañable, acogedora….. si hasta tiene encierro durante las fiestas! 😛
    – José y Antonio ¿cuándo pensáis daros una vuelta por allí?
    – Ese año nuestra peña se llamó “el ovni” in memoriam
    – Un abrazo enorme para todos los malanquillanos, familiares y muy especial para el que ha tenido la estupenda idea de recordar el hecho

  7. Enrique dijo:

    Yo soy uno de la foto, aquello evidentemente permitió que nos conocieran, que nos abrieran algunas puertas. Fue un paso más.
    Era el renacer. Y con el trabajo anónimo de muchos se consiguió restaurar el molino.
    Felicidades Javier (Javi) Sigue trabajando por Malanquilla.
    Nota para Edward te aseguro que porro no había
    Enrique Soria

  8. EMILIO MARTINEZ dijo:

    Hay que reconocer que fue un hecho muy importante (el premio de Misión Rescate), porque entonces solo había dos cadenas de televisión. En estos tiempos es muy fácil salir a los medios y que te conozcan (televisiones, internet, correo electrónico, etc), de hecho ahora me puede leer Javier desde Finlandia. Realmente lo del ovni yo lo había olvidado.

    Javier, como dice Quique, continúar con la asociación , que ya sabes que os apoyaremos.
    Un saludo a todos.

  9. elimparcial dijo:

    Cuatro críos manipulados por dos cabecillas, que no sé si buscaban más la difusión del nombre de Malanquilla, que la exaltación de su propio álter ego.

    De lo del molino, pues no sé que decir, que no creo que el Quijote divisase nunca ningún molino manchego por tierras Aragonesas….

  10. Enrique dijo:

    A Elimparcial.
    Los hechos son los siguientes.
    Como has leído:
    1 El molino se restauró
    2 Malanquilla es conocido y sigue vivo.
    3 La cultura (Asociación, Fiestas Populares..) sigue viva.
    4 El Quijote pasó por Aragón.

    Malanquilla hoy es el ejemplo. Que después han seguido otros pueblos con más recursos. Porque todo aquello se realizó, como he dicho, por el esfuerzo de algunos a los que cada vez se añadían más incrédulos.

    En Aragón tenemos muchos incrédulos, se lo preguntamos a D.Ramón de Pignatelli.

    Simplemente

    El trabajo y los hechos se critican si se conocen.

    Enrique Soria

  11. elmalanquillano dijo:

    Que casualidad andaba yo esta tarde echando un vistazo con el Google-Earth por estas estribaciones del Moncayo, cuando una escuadrilla de Ovnis sobrevolaba entre el Montalvo y la Cocuta.

    No sé si tendrá algo que ver con lo visto en aquel día.

    Pero, visto el tirón, podíamos aprovechar para restaurar la fuente de Viterio Fabio. Incluyendo monumento a tan insigne personaje.

  12. Parcial dijo:

    ¿Por qué algunos pretenden ser imparciales con el desdén de la ignorancia?

  13. pilar dijo:

    No recordaba lo del ovni, lo que sí recuerdo es a los cuatro niños,recuerdo con cariño a las dos niñas, M. Luz y M. Sol, cuando andaban, durante sus vacaciones de verano, pensando escribir un libro con sus aventuras acaecidas en Malanquilla, a imagen de las aventuras de Los Cinco. La verdad es que lo podrían haber hecho perfectamente: imaginación, intuición, ocurrencia, inteligencia y alegría no les faltaban. Lástima que no frecuenten el pueblo, desde aquí mi saludo hacia ellas y mi pesar por el reciente fallecimiento del padre de ambas.

  14. Marisol Soria dijo:

    ¡¡¡Hola a todos¡¡¡¡¡ Qué recuerdos tan gratos¡¡¡
    Soy Marisol, una de las dos niñas del relato. Pasados los años las cosas siguen igual…, unos dudan de la historia, y otros la apoyan con testimonios.

    Hoy he visto la noticia buscando información para un trabajo que tiene que hacer mi hijo Javier. Tiene que hablar de algún lugar interesante, y hacer un mural. Así que hemos pensado que MALANQUILLA era ese lugar, …..no podía ser de otra manera.

    Es nuestro homenaje a mi padre y su abuelo, Dámaso, él nacido allí, participó en el grupo de Misión Rescate, junto con su gran amigo D. Miguel Velilla, a quien mando un cariñoso abrazo.

    Pilar, no te localizo exactamente, pero gracias por tus palabras. Mariluz es mi prima, no es mi hermana. ¡¡¡Qué veranos pasamos, no los cambiaría por nada¡¡¡¡ Yo subo algún fin de semana para el verano pues a mi hijo le encanta, a ver si puedo localizarte.

    Antonio Sánchez, ¡¡¡qué recuerdos¡¡¡ ¿¿¿Por dónde andáis??? Un fuerte abrazo para los dos.

    Enrique Soria: es al que más veo.

    A todos los que tienen o han tenido algo que ver con este pueblo un saludo y mucho ánimo para seguir adelante.
    Marisol

  15. jesus dijo:

    Durante aquel año veraneaba en Ciria, Soria, muy cerca de Malanquilla, y observé desde la ladera donde se sitúa el cementerio viejo, junto a mi hermano, una forma alargada rojiza que se desplazaba lentamente de sur a este, perdiéndose en dirección a Soria. Al volver a Zaragoza tuve conocimiento del avistamiento en Malanquilla, con lo que confirmé el avistamiento ovni.

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