Los trapecistas que hacían volatines a orillas del Huerva

trapecistas

En el Parque Primo de Rivera se ha visto de todo. Pero… ¿trapecistas? Esto se publicaba en marzo del 68.

Llegamos al parque de Primo de Rivera y no tardamos en divisarlos en la orilla opuesta del Huerva. La estructura metálica se alzaba a considerable altura. Entre los árboles de la ribera se extendía una red. Unos hombres evolucionaban por las alturas. Daban el doble ‘ful’. Los trapecios se balanceaban en la mañana zaragozana, dejando al descubierto la verdad del circo. Sin trucos. Sin luces engañosas.
-¿Son trapecistas?
– Sí. Se entrenan todas las mañanas.
Cruzamos a la orilla opuesta y quedamos por espacio de varios minutos contemplando los arriesgados ejercicios. Los trapecistas eran viejos -aunque jóvenes- conocidos. Mario Llorente, José María Robles, Ramón Campo, Emilia da Costa y Mary de Campo componen un conjunto de trapecistas que responde al nombre artístico de Los Madoma. Viven en la calle de Cervantes. Desde allí salen año tras año para recorrer el mundo y asombrar con sus arriesgados ejercicios.
-Llevamos un par de semanas entrenándonos en las orillas del Huerva -nos informaron-.
-¿Por qué?
-Antes lo habíamos en un polideportivo, pero teníamos poca altura.
El circo cobra así su mejor esencia. El trapecio se manifiesta con toda su pureza. Los Madoma están dispuestos a seguir sorprendiendo. Ahora, todavía más. Ahora, más difícil… El circo es así. Siempre es necesario conseguir ese más difícil todavía que conduce al triunfo apoteósico, sin precedentes.
-¿Y todos los días tendéis y quitáis la red?
-Todos los días, como si estuviéramos en plena función.
Una función que a veces solo contemplan los pájaros que se atreven a volar a la misma altura que estos trapecistas. Los trapecistas también son conocidos como pájaros voladores. Los Madoma se dan cita con las ramas más altas de los árboles. La primavera sufre un extraño estremecimiento al contemplar sus arriesgadas evoluciones por el espacio.
-La primera red la confeccionásteis vosotros mismos, de artesanía.
-¿Cómo lo recuerdas?
-¿La conserváis?
-Sí. Sólo que ahora tenemos dos.
-¿Qué estáis preparando?
-Algo fuera de serie. Vamos a trabajar por nuestra cuenta, formando empresa.
– ¿Qué número estáis ensayando?
-Un número a base del trapecio volante, que se divide en dos partes. La primera, con luz normal. La segunda, con el ‘portor’ y los ‘ágiles’ llevando los ojos vendados.
-¿Quién es el ‘portor’?
-Ramón Campo. Nunca se realizó este número así, llevando todos los ojos vendados.
-¿En qué circo va a tener lugar el acontecimiento?
-Será al aire libre. Así vamos a presentar nuestro espectáculo,a partir del próximo día 14 de abril. Exactamente igual que en los buenos tiempos del circo. Trabajando al descubierto, sin trampa ni cartón.
-¿Por qué habéis elegido la modalidad de trabajar al aire libre?
-Porque hemos decidido hacernos empresa. Las empresas españolas pagan más a los extranjeros, aunque nosotros les aventajemos en calidad.
-¿Tan mal andan las cosas?
-Para trabajar y ganar lo justo tenemos que salir fuera de España.
Falta el redoble del tambor. No importa. Los ejercicios de Los Madoma tienen la misma fuerza. El espectáculo será sorprendente. Los hombres juegan a ser pájaros, rozando las ramas más altas de los árboles y confundiéndose con el azul límpido de un firmamento primaveral.
-Tenemos perfilada una ruta para trabajar todo el año.
-¿Y en invierno, cuando el clima se trueca en enemigo de los trabajos al aire libre?
-En invierno recorreremos Canarias y Marruecos, donde tantos éxitos hemos conseguido ya.
-¿Acaso no son demasiado elevados vuestros trapecios?
-Tanto, que sólo podemos trabajar en tres circos de los que recorren España. Pero disponemos de material suficiente para adecuarlo a los restantes circos.
-Sin embargo…
-Está decidido. Presentaremos nuestro propio espectáculo.
-¿Cómo son vuestros ejercicios?
-Responden a un tipo de trabajo fuerte. Nunca se ha visto algo semejante.
-¿Por ejemplo?
-El doble ‘ful’ por encima del trapecio, en hélice. Este ejercicio no ha sido realizado jamás. Lo empezó el mejicano Lalo Palacios, pero no llegó a terminarlo.
-¿Situación del circo en España?
-Bastante favorable. Las empresas españolas pagan muy bien. Sobre todo, a los artistas extranjeros…
Los Madoma están de vuelta de muchas cosas. Tienen experiencia y capacidad suficientes como para conquistar los aplausos, fuertes y rotundos, de todos los públicos.
Aunque ahora, en este paréntesis, se conformen con volar a la misma altura que los pájaros del parque y con la contemplación de la primavera, que ellos tienen la dicha de divisar a mayor altura que nosotros.

Y ahora, como siempre, el turno del lector. ¿Qué es lo más raro, curioso o sorprendente que ha visto en el Parque Primo de Rivera?

Y mañana…
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4 respuestas a Los trapecistas que hacían volatines a orillas del Huerva

  1. Ejeano 55 dijo:

    Yo recuerdo haber visto este montaje de los trapecistas a principio de los años setenta; pero no en el Parque Primo de Rivera sino en la orilla del Huerva al lado del túnel que pasa bajo la Gran Vía. Un día desaparecieron los aparatos y porque, al parecer, según se rumoreaba en el barrio, uno de los trapecistas había tenido un grave accidente durante los ejercicios de entrenamiento.

  2. Mariano Faci dijo:

    Los recuerdo… Un grupo de amigos fuimos una mañana a verlos. ¡Qué frío que hacía!

  3. Ester dijo:

    ¡Qué historia! Me parece entrañable y curiosa, me gustaría saber qué fue de ellos, ¿cosecharon tantos éxitos como esperaban? Sin duda tuvo que ser todo un espectáculo contar con semejantes entrenamientos al aire libre 🙂

  4. javier dijo:

    Los recuerdo en la orilla del río Huerva. Tenían su andarivel colocado en la Gran Vía y justo al lado de donde comienza el cubrimiento del río, el que ahora se refuerza. Allí hacían sus ensayos, volantines y piruetas y eso sería hacia los finales de los años 60. También recuerdo que había un cartel con el nombre artístico de los ejecutantes, nombre que no era Los Madoma, como se dice en el reportaje. Si cambiaron de nombre al pasar del Parque Primo de Rivera a la Gran Vía lo desconozco. ¿Alguien recuerda el nombre de los que ejecutaban sus acrobacias y ensayos en el mismo centro de la ciudad?

    Lo más raro que he visto en el Parque eran las carreras de motos y coches que se hacían en él, años 50 y 60, y lo curioso es que todos lo veíamos como normal y formaban parte de las fiestas de la ciudad. Con tanto árbol y curva lo chocante es que nadie se matara; las medidas de seguridad eran unas fastuosas pacas de paja que se ponían aquí y allí. Si no se ve, no se cree.

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