El torero al que no le cogió el toro, sino un golpe de Estado

minuto-copia

Imagínenselo, sí: un torero que quiere triunfar, una oportunidad, plaza de toros de Zaragoza, 18 de julio de 1936. Y cuando Jaime Lorén, ‘Minuto’, se sentía más a gusto consigo mismo, cuando estaba acariciando la gloria, vio que la gente abandonaba la plaza. Aquello debió aturdirle el corazón, pero decidió seguir. Y estuvo aún mejor. Pero, al acabar la faena, estaba prácticamente solo: había estallado la Guerra Civil.

“En la primera parte, que comenzó con retraso porque ‘El Baulero’ tuvo la genialidad de presentarse un cuarto de hora más tarde, actuaron Jaime Lorén ‘Minuto’ y el propio ‘Baulero’. A ‘Minuto’ no fue posible tomarlo a broma. Ya va siendo hora de proclamar que torea mejor que muchos que presumen. Con el capote paró y sacó lances muy aceptables. Y con la muleta, después de brindar a unos amigos, consiguió algunos pases lúcidos, pese al nerviosismo. Algunos muletazos tuvieron temple. Mató con decisión y el público, unánimente, con gran simpatía, pidió la oreja, que el presidente concedió, y Jaime, muy contento, dio la vuelta al ruedo”.
La anterior reseña, que pudiera ser de ayer, apareció, sin embargo, en el HERALDO del 23 de julio del año 1936. El 18 fue sábado y, por la noche, se celebró en la plaza de toros de Zaragoza un festejo taurino -seguramente el único de aquel día en toda España-, con ‘Minuto’ como base del cartel. ‘Minuto’, el menudo limpiabotas del Excelsior, que para entonces ya había toreado más de media docena de funciones en la plaza de Zaragoza y unas quince por esos ruedos de Dios. En una de aquellas, por cierto, ganó como premio a su actuación un capote de paseo, pero ‘Minuto’ seguía esperando esa gran tarde con que sueña todo principante para demostrar lo que lleva dentro. Y la oportunidad surgió de nuevo… el 18 de julio de 1936. 
-Don Celestino Martín, que era entonces empresario, organizó una novillada económica y nos puso al ‘Baulero’ y a mi. Me acuerdo de que se acabó el papel… Y de que, mientras yo toreaba, mucha gente comenzó a marcharse de la plaza, sin que yo supiera exactamente por qué. Aquel día ya se habían oído rumores, pero nada se sabía con exactitud… Cuando acabé con el bicho las autoridades que presidían se habían ido también, dejando el palco vacío. Recuerdo que, en vista de eso, le dije a un amigo que estaba en el tendido: “Anda, ahora te puedes tirar de espontáneo, que no te dirá nadie nada…”.
Luego las cosas se precipitaron y la gravedad de los acontecimientos hizo olvidar la triunfal vuelta al ruedo de ‘Minuto’ con uno de los apéndices de su enemigo en sus manos. En otras circunstancias, quizá hubiera reaparecido ‘Minuto’ de nuevo en Zaragoza, hasta lograr situarse en el puesto que el cronista reclamaba. Un sábado, otro, otro, otro más… Una con picadores, otra… No obstante, él fue el primero que se resignó.
-Cuando vienen las cosas así hay que conformarse. ¡Qué se le va a hacer!
La reseña se publicó el día 23. Pero la suerte estaba ya echada. Jaime Lorén se había alistado como voluntario y, poco después cambiaba la montera por la boina roja del Tercio del Pilar.
-El bautismo de sangre lo tuve en Villanueva de Rebollar, provincia de Teruel. Luego me pasé al Regimiento de Gerona, y más tarde la la Bandera 16 de la Legión, con la que combatí en Talavera. A todo esto, en noviembre de aquel año hubo en Zaragoza un festival benéfico y me dieron permiso para actuar en él. Toreamos otra vez ‘El Baulero’ y yo, y de director de lidia, Carrato. Pero aquella noche, de nuevo estaba yo en el frente, en la ermita de Santa Quiteria de Almudévar.
Un mal día ‘Minuto’ cayó herido en la ‘bolsa’ de Bielsa, según cuenta, y a poco más se quedó cojo por culpa de la metralla. Gracias a que le operó enseguida un cirujano alemán muy bueno. Y ya tenemos a Jaime en la convalecencia, pensando en la  reaparición. La guerra termina. Y ‘Minuto’ se vuelve a vestir de luces. En Zaragoza, en Tudela, en Ariza…
-En Ariza tuve una cogida que me hizo estar un mes en el hospital. Mala suerte también, porque con la muleta estaba haciendo una faena verdaderamente buena. Aún se acuerdan de ella…
‘Minuto’ andaba cerca de los treinta años por aquel entonces, y la cornada, junto con las heridas de guerra, le dejó tan quebrantado que se cortó la coleta y decidió no coger otros trastos que los de limpiar.
Con la caja se ha recorrido casi toda España, de ciudad en ciudad, de feria en feria, hasta que creyó conveniente regresar a Zaragoza. Actualmente trabaja en Las Vegas. Es, sin duda, un tipo popular, una buena persona, estimada por todos. Al hablar tartamudea un poco, pero de repente enlaza las palabras como una tanda de naturales.
-¿Qué toreros bullían en tus tiempos, ‘Minuto’?
-Pues Ortega, Lalanda, La Serna, Manolo Bienvenida… Y de los mejicanos, Armillita Chico. Yo los he conocido a casi todos y les he limpiado los zapatos más de una vez. El más amigo mío era Bienvenida, Manolo…
-¿Y después?
-Después del 36 no ha habido para mi más que dos toreros: Pepe Luis y Manolete.
‘Minuto’ se vistió de luces por vez primera en la plaza de Zaragoza, el día del Corpus de 1932. El espectáculo lo componían la Banda de los Califas y de matador iba Platerito de Córdoba. El empresario era Villita. Desde entonces…
-¿Qué ha sido ‘Minuto” como torero?
-Yo habré toreado unas dieciocho veces y ha habido de todo. Lo que más me costaba era matar, por la estatura.
-¿Por la tuya o por la de los bichos?
-Por la de los dos. Es que antes los novillos de las económicas eran como los de ahora con caballos. También ha habido ‘espantás’… Una tarde, aquí en Zaragoza, corrí más que el novillo. Por poco me subo hasta la andanada…
Pero todo eso ha quedado muy atrás. Ahora, ‘Minuto’, que es casado y tiene un chico -Ramón- que quiere ser torero, se limita a ir a tos toros cuando la cosa merece la pena. Esta temporada, por ejemplo, le ha gustado Antonio León. Pero, en general, en lo que a la fiesta nacional se refiere, se muestra más bien escéptico:
-Hoy en día, el toreo está peor y está mejor. Mejor para media docena de figuras, con los ‘trusts’ que hay…

A mi esta historia, que se publicó en 1960, me recuerda un poco a la de Serguei Krikaliov, el cosmonauta que fue lanzado al espacio por la Unión Soviética y al que le cogió el cambio del país cuando estaba en la MIR. Krikaliev pedía que le bajaran pero una y otra vez le daban largas. Iba para cinco meses y se pegó allá arriba el doble. Y me recuerda lo de ‘Minuto’ a Krikaliev porque imagino que al final el torero, sí, se enteraría de lo que pasaba, y vislumbraría que el mundo, cuando él saliera de su encierro, sería muy distinto del que dejó atrás al entrar. Un buen argumento para una novela al estilo de la famosa ‘Radiografía de un instante” de Cercas.

Y mañana…
El escritor que rompió su exilio en Zaragoza

Esta entrada fue publicada en General y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a El torero al que no le cogió el toro, sino un golpe de Estado

  1. Anchelon dijo:

    Hablando de toreros y la guerra civil, me gustaría saber noticias de un torero de Cerveruela llamado Serranito que fué fusilado en Paniza. Se apellidaba Serrano y fue fusilado por “rojo” pero sencillamente y como se suele decir, pasaba por allí. Muchas gracias.

  2. Maria Pilar Paris dijo:

    Mala suerte, cuando ésta te vuelve la espalda y dice que no, pues ¡qué se le va a hacer! Por lo menos lo intentó, que ya es algo.

  3. Ejeano55 dijo:

    El protagonista de esta entrevista había adoptado el apodo de ‘Minuto’ porque sentía admiración por un torero sevillano:
    ENRIQUE VARGAS, “Minuto”, nació en Sevilla, el 21 de diciembre de 1870 y debutó en1885, formando parte como segundo espada en una cuadrilla de niños toreros haciendo su aparición en público en La Maestranza: 15 de agosto de 1886, con la cuadrilla de niños toreros, lidiando reses de Miura. Toreó en España y actuó en varias corridas en México, se cortó la coleta el 22 de octubre de 1900, a los treinta años y tras torear un total de 443 corridas y estoquear 1.126 toros. “Minuto” falleció en Sevilla el 20 de junio de 1930.

  4. Carlos Bogdanich dijo:

    Entrañable historia. Y más profunda al reconocer que muchos zaragozanos habremos puesto nuestro pie entre las manos de todo un personaje que limpiaba nuestros calzados con el arte de un capote frustrado…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *