El secreto de los rosarios de pétalos de rosa

cartuja

Los cartujos planear abandonar Aula Dei, huyendo del mundanal ruido y en busca de sosiego, y con ellos se irá uno de los secretos mejor guardados de la Orden: el método de fabricación de los rosarios de pétalos de rosa. Yo, al menos, no he visto nunca la ‘receta’ para fabricarlos.
En 1974 Alfonso Zapater  realizó un reportaje sobre la Cartuja de Aula Dei y el régimen de vida que llevaban allí los monjes. Quiso, como podrán suponer, saber el secreto de los rosarios. Pero…

El silencio de la Cartuja de Aula Dei solo es roto a determinadas horas por el tañido de la campana. También por el silbido del viento. El sol parece derramarse sobre los edificios de color ocre como la tierra. Se puede encontrar la paz en el corto espacio de una mañana. A veces surge un cartujo -¿padre?, ¿hermano?- no se sabe de dónde. Camina con las manos sobre el pecho, metidas en las mangas del blanco hábito. Enfundada la cabeza en la capucha. Mira, sonríe tímidamente y hace una inclinación, a modo de reverencia, por todo saludo. Es la vida sin palabras, que pasa por los corredores, por el claustro, por el huerto.
Todas las celdas miran al claustro. Sobre cada puerta hay una sentencia bíblica y una imagen de la Virgen del Pilar. La misma imagen en todas las puertas; sólo varía la sentencia.
-Los padres -me dicen- pasan las veinticuatro horas en la celda; salen únicamente para los oficios. Son llamados uno a uno, por medio de la campanilla que da al exterior. Contestan con unos golpes,
desde dentro, para decir que han escuchado la llamada.
Junto a cada puerta, una pequeña ventana. Allí depositan la comida de los cartujos. Dentro, austeridad. Sólo austeridad. Una tabla movible sujeta a la pared, que se baja y hace de mesa. Una mesa con libros. Un camastro, con el palo de dar golpes junto a la mesilla, siempre al alcance de la mano, un pequeño oratorio. También, el taller de trabajos manuales y el huerto. Las horas son muy largas para pasarlas enteramente en oración.
-Disponemos de libros. En la biblioteca podemos elegir los que deseamos para cada semana.
La biblioteca contiene diecisiete mil volúmenes. Abundan los temas religiosos, lo teológico, lo monástico. Pero está presente todo el saber humano. Hay valiosos códices. Y hasta una biblia primitiva, escrita en hebreo. El claustro es inmenso. Parece que no tiene fin. Las capillas se suceden, hasta el número de quince. ¿O son más? Desde cualquier parte del claustro -desde las celdas- se puede ver el cementerio, que forma un cuadrado en lo que pudiera ser el patio central. Allí, cruces sencillas, sin nombre. Allí se unen la vida y la muerte. Los cartujos son enterrados en la tierra, sin ataúd. Tierra con tierra. Todas las tumbas tienen cruz. No hay espacio para más. Una de ellas muestra la tierra nueva, removida.
-Murió el pasado día 16.
El anterior enterramiento, en esa misma sepultura, se había efectuado en 1907. Las tumbas serán siempre las mismas en número. Ni más ni menos. La tierra es igual para todos y a todos los iguala.
-Vamos a rezar un padrenuestro.
El cartujo que nos acompañaba se quita la capucha. Junta las manos. Cerca del cementerio han plantado rosales. Centenares. Miles. Las flores quedarán después convertidas en cuentas de rosario. Porque la Cartuja de Aula Del tiene la exclusiva de una bella y delicada artesanía: los rosarios de pétalos de rosa. Rosarios que no pierden el olor con el paso de los años. Dos hermanos guardan celosamente el secreto. Nadie más. Solo en Burgos y en Zaragoza se conoce este tipo de artesanía. Luego descubriría campos plantados de rosales, fundamento de la secreta artesanía de los cartujos.
-Exportamos muchos rosarios.
-¿A dónde?
-A Italia, sobre todo. También a Francia y Bélgica. A muchos países.
-¿Cuántos pétalos de rosa entran en cada rosario?
La pregunta se quedó sin respuesta. Tampoco logré averiguar el número de rosarios que exportan cada año. La producción artesana. Sólo supe que muelen los pétalos de rosa y luego forman una pasta,
de la que obtienen las cuentas de los rosarios. El pintor Ruizanglada, que me acompañaba -Enrique Zalduendo sirvió de introductor-, pidió permiso para sacar varias fotografías, porque el tema de los cartujos le atrae pictóricamente.
-Entre los cartujos hemos tenido buenos pintores.
Lo comprobamos al contemplar los frescos de algunas capillas. Por lo demás, la Cartuja de Aula Dei guarda celosamente lo más importante de la obra de Goya en Aragón.
-Vienen a verlas con frecuencia. No lo comprendo -comentó el hermano que nos acompañaba-, porque nosotros huimos de la comunicación con el mundo para comunicarnos mejor con Dios.
Allí, con el silencio de Dios, todo parece distinto. Los cartujos no parecen de este mundo, aunque vivan en él. Diecinueve padres y dieciséis hermanos son los actuales protagonistas de la vida conventual.

Como todos los cartujos lo son por propia voluntad, hay que convenir, al margen de planteamientos religiosos, que esta forma de vida medieval forma parte también del patrimonio inmaterial amenazado.
Y mañana…
El primer automóvil construido en Zaragoza.

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9 respuestas a El secreto de los rosarios de pétalos de rosa

  1. Maria Pilar Paris dijo:

    Este artículo me recuerda que en los años 60, mi tío Pepe que era viajante, entró en la Cartuja y compró un rosario que me ofreció. Olía divinamente pero, cosas de crías, creo que no le di el valor que se merecía. No sé lo que hice de él, pero lo que sí recuerdo es su olor. Siento que se vayan de La Cartuja, y si cuanda vaya a Zaragoza todavía están, me acercaré para comprar un rosario. Esta vez sí que sabré apreciarlo.

  2. javier dijo:

    Morir tenemos, ya lo sabemos…… Como siempre excelente el reportaje de A. Zapater. Ahora tenemos el dilema de si se van o no se van los buenos de los monjes. Yo les pido que no se vayan, que si se van puede caer ahí un parador cualquiera o cualquier horterada ayuntamientil/autonómica y la jorobamos audinós …… Por otro lado, si se fueran podrán entrar las mujeres de un modo irrestricto por todo el edificio, que es lo justo y necesario. Pero balanceando pros y contras, creo que el edificio debe ser usado para el fin para el que fue creado.

    Zapater , ni nadie, tenía aún en los 70 un medio tan fabuloso como internet. Así que, leído el reportaje, que me ha picado la curiosidad con tanto y tanto secreto, de un único googlazo he encontrado una receta de cuentas con pétalos de rosas, que las cuentas igual valen para hacer rosarios o collares. No sé si la receta es buena o no, pero ahí que va; seguro que hay algún cartujo, o carmelita, que también hacen tales rosarios, que se haya salido del convento y habrá publicado la receta. Es cuestión de buscar. Bueno, en la dirección que sigue está el cómo se hace. Oficio de curiosos en:

    http://www.todoexpertos.com/categorias/arte-y-ocio/labores/respuestas/2289183/que-puedo-hacer-con-los-petalos

  3. Creo que, según me contóron quien lo sabe de buena tinta, ya no hacen los rosarios de pétalos de rosas como antaño, de los que yo sí que conservo uno. Ahora los hacen de otra manera mas artificial, porque desgraciadamente los rosales ya no son los mismos que cuenta el reportaje. Ahora los cartujos se dedican al noble arte de internet, a hacer programas y otras cosas relacionadas con la informática. Creo recordar que en tiempos tuvieron un pleito, por un problema de informática:se les acusaba de intrusismo profesional. En las hemerotecas del Heraldo algo debe de haber.

    Un saludo

  4. Mª Jesús dijo:

    Me gustaría saber cuáles son los motivos por los que se van los monjes. ¿No les tratamos bien los zaragozanos en general? ¿O es nuestro Gobierno?. Los cartujos son gente muy interesante, quizá algo desconocida. Ellos mantenían Aula Dei con vida. ¿Qué será del edificio en adelante?

  5. susy dijo:

    En los Cocos, Córdoba, Argentina, las hermanas del monasterio Abba Padre hacen los rosarios de pétalos de rosas en forma artesanal.

  6. josé Antonio dijo:

    Me parece una barbaridad que abandonen Zaragoza.
    Forman parte de la esencia de esa tierra.

  7. piluchi dijo:

    Se van porque están estresados por las visitas de los que van a ver las pinturas. Se van a un monasterio de Valencia y se van de 2 en 2 para no estresar a los de alli.

  8. helen dijo:

    …Gracias por el artículo y por los comentarios. Espero y deseo que el secreto de los cartujos perdure en el tiempo: UNA ROSA ES UNA ROSA, Y SI ADEMÁS SE TRABAJA CON LAS MANOS… NI QUÉ DECIR TIENE. saludo helen

  9. Jesús dijo:

    Bonito artículo sobre los rosarios de Aula Dei. Eran varios los campos con rosales y la fabricación artesanal, Javier indica una receta que difiere mucho con el proceso. En ocasiones vi a mi hermano Fray Luis, preparar las rosas para hacer la masa, luego era muy curioso formar las bolas y taladrarlas, el montaje de los rosarios lo realizaban algunas vecinas de la Cartuja. A mi hermano era normal verle engarzando rosarios. Recuerdo con añoranza aquellos tiempos.

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