La ‘Madre Ejemplar 1968’ y su hijo número 13

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En la España de los 60, aquella que glorificaba a las familias numerosas, una mujer aragonesa cobró un relieve especial: María Cruz Esparza. Fue declarada ‘Madre Ejemplar 1968’ y poco después de recibir la distinción honorífica dio a luz a su decimotercer hijo. Era una niña que, ya la ven en la foto tomada  a los siete días del parto, no podía estar más sana y llena de vida. Varias generaciones de españoles han tenido que hacer malabarismos a lo largo de toda su vida para llegar a fin de mes, y me imagino que los Arguedas/Esparza estaban entre ellos. Merecen, como otros muchos, un homenaje. En julio del 68 HERALDO entrevisó a Doña María Cruz Esparza de Arguedas:

Ha llegado una nueva voz -voz de tiple- para el coro de los hermanos Arguedas del barrio de las Fuentes. A ellos no les agrada demasiado la denominación de ‘Familia Trapp zaragozana’. El padre, don Marcelo Arguedas, les acompaña a la guitarra. Tienen un extenso repertorio de canciones, que interpretan con sus bien conjuntadas voces. Pascualín, el mejor bailarín de la familia, acompaña el ritmo con sus contorsiones.
Es una familia popular, de condición modesta -el padre está empleado en la brigada de Alumbrado del Ayuntamiento-, dispuesta siempre a prestar su colaboración en cuantos festivales benéficos se celebran. Doña María Cruz, esa mujer que es más feliz cuanto mayor número de hijos hay a su lado, fue elegida ‘Madre del Año’ el pasado mes de mayo. Sabemos que la mayor alegría fue para su esposo y sus hijos.
Tiempo antes, don Marcelo Arguedas nos había dicho:
-Si hubiera un concurso de madres, de mujeres buenas y sacrificadas por la familia, presentaría a mi esposa. Estoy seguro de que ganaría.
Ganó, cuando se presentó la primera oportunidad. Y ahora, para hacer honor al título -al honroso título-, de ‘Madre Ejemplar 1968’, acaba de tener su hijo número 13. Se trata de una hermosa niña, que ya tiene una semana, y que fue bautizada el pasado domingo en la parroquia de Cristo Rey, del barrio de las Fuentes.
-Le hemos puesto Rosita.
Mientras que doña María Cruz prepara a la benjamina de la familia, con el fin de que salga más favorecida en la fotografía, Alfonso, otro de sus hijos, nos ofrece de carrerilla la filiación de sus hermanos, sin titubear un sólo instante:
-Francisco Javier, de diecinueve años; José Manuel, de dieciocho; Luciano, de diecisiete; yo, de quince; María Victoria, de catorce; Pascual, de doce; María Teresa, de once; María Cruz, de diez; Azucena, de nueve; Jesús María, de ocho, María Pilar, de cinco; María del Carmen, de tres, y Rosita, de siete días.
Ya son mayoría las chicas.
-¿Le gusta el número trece? -preguntamos a la ‘Madre del Año-.
-Estoy muy contenta y no creo en supersticiones. Aunque mi hijo número trece pudo llegar antes, pero se malogró…
En aquella ocasión, también conversamos con la familia Arguedas.
Esperaban con ilusión la llegada de la cigüeña.
-Más voces para el orfeón -exclamó don Marcelo-.
Los hermanos Arguedas nos obsequiaron con varias canciones y Pascualín marcó el ritmo a la perfección.
Pocas familias tan unidas, pocas familias tan en armonía. La ‘Madre Ejemplar 1968’ tiene bien merecido este título. Aunque el presupuesto familiar sea un tanto alambicado, se suple con alegría y canciones.
Rosita, la pequeñina, todavía no ha comenzado a cantar.
-Ni siquiera ha llorado -dice la madre-. Todavía ignoramos la voz que tiene.
Sin embargo, está destinada, andando al tiempo, a formar en el coro familiar. ¿Cuántos componentes quedarán en la lista final? Doña María Cruz, que cuenta cuarenta años de edad, sonríe:
-Que vengan los que Dios quiera.
Cada hijo es una nueva ilusión, un nuevo motivo de alegría para toda la familia. Y si además se traen el consabido pan debajo del brazo…

Pues mejor, claro. Pero no suelen traerlo, la verdad.

Y mañana…
El cartero que trabajaba 14 horas al día por un real

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5 respuestas a La ‘Madre Ejemplar 1968’ y su hijo número 13

  1. Yolanda dijo:

    Esta es la generación del baby boom. Los que no teníamos sitio ni en la Universidad, porque éramos tantos…la que sufrió un 14% de paro en nuestra juventud de forma habitual, porque éramos tantos…la que ahora nos van a hacer trabajar hasta los 67 porque somos tantos…y es que es muy malo hacer políticas demográficas sin ton ni son.Tanto por exceso como por defecto.
    Salud.

  2. Javier dijo:

    El Señor Arguedas.

    Era uno de los porteros del Colegio Público de EGB Julián Sanz Ibáñez, en el barrio de Las Fuentes, donde yo cursaba estudios. Todo simpatía y educación. Una de sus hijas, Rosa, creo, iba a mi clase. El Señor Arguedas era uno de esos manitas que igual te arreglaba una tubería que te instalaba una bombilla. La verdad que había un gran ambiente en ese colegio. Mi padre era el presidente de la Asociación de Cabezas de Familia (ahora Asociación de Vecinos) y también de los Padres de Alumnos del colegio donde trabajaba el Sr. Arguedas, así que lo conocía bastante.

    ¡Qué diferencia con el ambiente escolar de hoy en día! Muchas veces el desarrollo no va acompañado con la calidad de vida.

  3. JC dijo:

    Recuerdo que la familia Arguedas-Esparza asistió, al completo o casi, a un programa de la TVE de entonces que, aunque un poco de relleno, creo recordar, y de emisión furtiva (¿sábados por la mañana?), con ojos actuales podríamos denominar casi de “protoreality”. Nada que ver con “El diario…” y adyacentes actuales. Allí también se daban testimonio de avatares y proezas familiares, pero de otro tipo de las que ahora nos toca vislumbrar: por ejemplo, de… ¿cómo sacar adelante semejante prole con alegría y buen humor (Clan Familiar, ¿podría ser su nombre?). De aquella visita a Madrid regresó toda la familia con el reconocimiento que otorgaba la televisión de entonces a todo aquel que pasaba por sus focos y con una espléndida “tricotosa” de regalo: adelanto técnico de la ciencia que, alimentada con ovillos, permitía evitarse el laboreo de aguja y ganchillo y confeccionar bonitos jerseys y bufandas casi en plan industrial. Pero a Mari Cruz no debió de convencerle mucho el asunto, supongo que le faltaría tiempo para empaparse el pedazo de manual que la acompañaba. El caso es que, designios del destino, el prodigio tecnológico acabó en mi casa y aún disfrutamos mi hermana y yo, cortesía de nuestra madre, de algún florido suéter salido de sus ruecas y alambiques.

    María Cruz y Marcelo eran tíos míos, murieron hace ya algunos años: no he podido dejar pasar la ocasión sin hacerles el pequeño homenaje de este cariñoso recuerdo y rememorar aquellas visitas de infancia a su piso de Las Fuentes, donde todo era posible y siempre había excedente de primos listos para cantar, planear un juego o montarnos una película.

    ¡¡ Un beso, allá donde estéis !!

  4. Elena-Z dijo:

    Quizá sería buena idea, una vez al mes por ejemplo, dedicar un post a la gente que se haya podido localizar relacionada con estas crónicas. Por ejemplo, buscando en las páginas blancas he podido ver a dos personas con los apellidos Arguedas Esparza, seguramente hijos de esta familia numerosa. Sería entrañable que contaran alguna de sus anécdotas, por ejemplo.
    Estamos hartos de malas noticias y prensa amarilla. Este otro tipo de noticias hacen más ilusión.

  5. Angelines dijo:

    Yo también guardo un recuerdo entrañable de la familia. 3 de sus miembros: Luciano, Alfonso y Pascual, fueron, además de extraordinarios amigos, compañeros en muchos escenarios y alguna emisora de radio local, en los que cantamos durante 3 ó 4 años. Recibimos varios premios y puedo decir con total rotundidad que fueron los mejores años de mi juventud.

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