El monumento zaragozano más esperado y discutido

croquis

 

La historia de hoy no es mía. Se la debo a Javier, un lector que sigue el blog desde sus primeros días. Y la traigo aquí no por el texto en sí, porque en mis búsquedas no he encontrado nada de particular, sino por la historia que tiene detrás y que, desgraciadamente, si es cierta, no dejó ningún rastro en el periódico.
El caso es que el monumento a Goya que hay en la plaza del Pilar, y que hoy lo consideramos ‘integrado’ en su emplazamiento, fue objeto a finales de 1959 y principios de 1960 de una encencida polémica. El Banco Zaragozano quiso conmemorar su aniversario número 50 regalando algo a la ciudad, y decidió hacer un monumento que perpetuara el recuerdo de Goya en la capital aragonesa. La idea fue acogida con entusiasmo unánime porque, al fin y al cabo, el monumento era una de las más antiguas reivindicaciones de la ciudad. Pero pronto surgieron los problemas. Primero protestaron los escultores, que se sintieron ninguneados en las bases del concurso convocado por el banco; luego intelectuales, escritores y periodistas, que consideraban de poco relieve que el monumento se ubicara frente a la Lonja y proponían ubicaciones alternativas, como el eje de lo que debería ser la prolongación del paseo de la Independencia, prolongación que no llegó. Así las cosas, a finales de octubre de 1959 vino a Zaragoza Federico Marés, el artista que había ganado el concurso de ideas, y entregó el proyecto definitivo: 

El ilustre escultor catalán Federico Marés (nació en Port Bou en 1893) llegó el domingo a Zaragoza para hacer entrega al Banco Zaragozano y a la Comisión correspondiente el proyecto definitivo del
monumento a Goya que se entregará a la ciudad durante las fiestas del Pilar del año próximo.
El presidente del Consejo del Banco Zaragozano, don Gumersindo Claramunt, que hace tan importante donación a la ciudad con motivo del primer cincuentenario de su fundación, convocó ayer en el
Gran Hotel a las representaciones del Ayuntamiento, Prensa y Radio, para darles cuenta de las características principales del proyecto.
El señor Marés, que además de ilustre escultor -su obra es bien conocida en todo el mundo-, es un notable orador, expuso la base de esta iniciativa y principales motivos que le han impulsado a aceptar
el encargo. Lleva el señor Marés entre manos el gran proyecto del monumento a Carlos Emperador, que le encomendó el Ayuntamiento de Barcelona; pero la misma Corporación le autorizó para demorar esta obra y dar preferencia al monumento a Goya en Zaragoza, reclamado no sólo por España, sino por las principales naciones extranjeras, en las cuales Goya significa tanto como uno de los primeros artistas del mundo moderno. Atendiendo a estas consideraciones es por lo que Federico Marés aceptó el encargo, y después de estudiar detenidamente el lugar de emplazamiento, acometió el proyecto correspondiente, que ayer mostró a nuestra curiosidad.
La enorme longitud de la plaza, verdadero desierto en plena ciudad, ofrecía no pocas complejidades, que el señor Marés ha vencido. Ayer mismo estuvo el artista estudiando el terreno, después de orar a los pies de la Virgen para que le ilumine en la empresa. Considera el señor Marés como elemento clave del monumento la figura de Goya, y todo lo demás ha de estar supeditado a la evocación de su obra genial. Así, la figura de Goya, ya barro a la mitad de su tamaño, tendrá en sus proporciones definitivas, una vez realizada en bronce, fundido a la cera perdida, tres metros de altura. El pedestal en que va colocada, de piedra caliza, procedente de las canteras de Montserrat, tendrá siete metros. Esta figura, de espaldas a la plaza de La Seo, está respaldada por un grupo de árboles que encierran el monumento y lo convierten en una placita recoleta y evocadora, porque a los pies de la estatua, en una pradera de los tonos brillantes que empleaba Goya, aparecen algunas de sus figuras representativas, majas y chisperos, de acuerdo con las que pintó Goya y que en el monumento tendrán dos metros, aproximadamente, de altura. Así, el visitante, después de remontar el fondo de árboles, se encontrará en pleno ambiente goyesco. Dentro de la urbanización de la plaza, el proyecto tiene un sentido de monumentalidad sobria y evocadora. Se compensa la masa verde del extremo opuesto y gana en perspectiva y belleza toda la plaza.

Hasta aquí, todo más o menos previsible. Pero lo que no es normal es lo que me reveló Javier. Y es que, al parecer,  los atributos ‘personales’ de la estatua de Goya estaban retratado con ‘excesivo’ realismo y despertaron numerosos comentarios y chanzas en la ciudad. Hasta el punto de que alguien, según esta versión, ordenó que se bajara la estatua y se llevara a un taller especializado para que se le ‘limaran’.  ¿Cierto… o falso? ¿Ustedes qué opinan? ¿Habían oído esta historia?
Para los que quieran saber más del asunto, el propio Javier lo cuenta todo con detalle en su fantástico blog, del que les recomiendo que visiten de cuando en cuando. 

Y mañana…
El pintor que coleccionaba conchas y no compraba ninguna

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6 respuestas a El monumento zaragozano más esperado y discutido

  1. Hitano dijo:

    Me fijaré detenidamente la próxima vez que pase por allí.

    La plaza en la foto que ilustra este artículo se ve de lo más coqueta

  2. Maria Pilar Paris dijo:

    Pues la verdad es que ni me he dado cuenta, y eso que nos hemos hecho mil veces fotografías en el monumento. Ahora, que si le “limaron” lo que molestaba a ciertas personas, es normal que no me haya fijado. La próxima vez que pase por allí miraré más detenidamente. Debo decir que no había oído esta anécdota, pero siempre hay personas que tienen la curiosidad de buscar y compartir estas cosas, gracias a los “buscadores”.

  3. Luis dijo:

    Leyendo este artículo, lo que más pena me da es que ya no exista el Banco Zaragozano como tal…

  4. Kike dijo:

    Si es que Don Francisco era un pintor cojonudo… demasiado para algunos, por lo que se ve.

  5. javier dijo:

    Muchas gracias Mariano por tus muy amables palabras y por la hipérbole de “fantástico”.

    Sobre este asunto diré:

    Que todo lo que se basa en la memoria debe estar sometido a prudentísima revisión y más transcurridos ¡50 años! Ejemplo: Ayer me llamó una compañera, de mis años claro, y me comentó que ella recordaba perfectamente que la estatua desapareció de su pedestal sin saber su porqué; a los diez minutos otro comapañero me llamó y me confirma solemnemente, entre risas, la limada testicularia y me dice que cree que me equivoco, pues él recuerda un tingladillo de lonas tapando y que la reparación se hizo in situ. La memoria es la tramposa de la casa, ya lo digo en mi blog, y sus trampantojos tienen mucho peligro. No insitiré sobre algo que lleva encima toneladas de tinta: y el debate sigue abierto. Como conclusión: con tingladillo, desmontada, como fuere, la estatua sufrió una afrentosa manipulación, y en eso es sobre lo que quiero ahondar hace años: cuándo y cómo se hizo el desaguisado. Quién lo mando hacer está muy claro: Las ominosas autoridades que sufrimos y padecimos durante la larga y maldita dictadura de Franco. De ahí la necesidad de saber, para que no se nos olvide y, sobre todo, para que no vuelva a pasar.

    Conjugo el verbo procastinar en pasado, presente y futuro y por lo tanto la entrada de mi blog la rematé aprisa y corriendo, y eso que el último dato sobre el que trabajo viene ya de junio de 2004. Los procrastinadores, somos muchedumbre y legión, tenemos estas cosas y me dejé fuera de lo escrito muchos datos que iré poniendo en futuras entregas .

    Si algún lector entra en el post del que hablamos, que repare, por favor, en el primer comentario, enviado desde el Pacífico Norte mexicano, y vea, y sonría, con la impagable anécdota que allí se cuenta. Impagable. Il Braghettone, Daniel da Volterra, no morirá nunca, y las veladuras y limadas serán eternas miestras haya hipócritas y obsesos del sexo, y no quiero ponerme borde ni señalar.

    Zarasufre, ciudad de desmemoriados. De eso tú, Mariano, sabes algo.

    Otra vez las gracias.

    javier, que es jabola y entrambos fanáticos de Muslares.

  6. javier dijo:

    Lapsus calami: el verbo es procrastinar y los que lo ejercemos somos los procrastinadores. Perdón.

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