El pintor que coleccionaba conchas y no compraba ninguna

ciria

Hace unos días publicaba en HERALDO un reportaje sobre el mural, ahora en restauración, de Javier Ciria para el teatro Fleta. Ciria fue uno de los zaragozanos más sorprendentes del siglo XX, como pintor y como coleccionista. Coleccionaba varias cosas, pero destacaba el conjunto de conchas que había logrado reunir a lo largo de toda su vida. Alfonso Zapater lo entrevistaba en el 68: 

Cincuenta y tres años coleccionando conchas. Más de medio siglo a vueltas con una afición irrefrenable. Javier Ciria, pintor zaragozano, no ha podido sustraerse a la tentación del coleccionismo. Ha vuelto a la sala de exposiciones de la Caja de Ahorros de la Inmaculada con seis mil conchas y dieciséis pinturas biológicas. La definición se debe al propio pintor.
-¿Seis mil conchas?
-Sólo se trata de una selección entre una colección de doscientas mil.
Responde con naturalidad. Como si no tuviera importancia ser propietario de una colección de doscientas mil conchas. Como si los coleccionistas de conchas se encontraran a la vuelta de la esquina.
Javier Ciria es un zaragozano especial. Afortunadamente, nuestra región es pródiga en dar tipos de la más varia contextura intelectual, cultural y artística. Somos amigos de extremismos. Las medias tintas no valen.
-¿Es la colección de conchas más importante que hay en España?
-Sí, por lo que respecta a la calidad, pero no a la cantidad.
-¿Especies?
-Resulta bastante difícil de explicar. Hay conchas marinas, terrestres, de agua dulce… La exposición abarca gran número de especies difíciles de encontrar.
-¿Cuáles son estas especies?
-Las más raras, que los franceses consideran inencontrables, están aquí.
-¿Inencontrables, por qué?
-Por el precio y por la rareza.
Se ha editado un libro, titulado ‘Concholiogie du monde entier”. La publicación es reciente. Corresponde al mes de julio pasado. Pues bien, las especies más raras, las que se citan en este libro como inencontrables, forman parte de la selección que Javier Ciria presenta en la Caja de Ahorros de la Inmaculada.
-¿Cómo surgió esta afición?
-Simple curiosidad.
Desde 1914 -ya ha llovido desde entonces-, Javier Ciria se ha ocupado de localizar nuevas y raras conchas con las que enriquecer su colección. Lo de enriquecer es un decir que aquí también cobra plena justificación, porque una concha puede valer…
-¿Cuánto vale una concha?
-La más cara se llama ‘cipraea aurantia’. Vale ciento cincuenta dólares. Nueve mil pesetas.
-¿De dónde procede este ejemplar?
-De las costas de Filipinas, aunque también puede encontrarse en las de Pakistán.
-¿Una particularidad de Javier Ciria como coleccionista de conchas?
-Que nunca he comprado.
-¿Sistema para reunir tan importante colección?
-Siempre he recurrido al sistema de cambio. Otras veces he sido beneficiado con donaciones. Las más, he aprovechado el deporte de la pesca para conseguir nuevos hallazgos.
En la exposición que nos ocupa, Ciria no sólo se limita a presentar una selección de su colección de conchas. Expone también como pintor, faceta con la que tantos triunfos ha conseguido y que -dicho
sea de paso- no prodigaba demasiado en su ciudad natal.
-Expongo dieciéis pinturas que podemos llamar biológicas.
-¿Biológicas?
-Sí. Representan mi trayectoria pictórica desde 1951 hasta 1967.
La presentación científica de este pintor y coleccionista corre a cargo del doctor don Luis Vía, director del Museo Geológico de Barcelona y de la Sección de Bioestratigrafía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
-El doctor Vía y yo -explica Javier Ciria- somos zoólogos agregados a la Delegación de Barcelona.  La parte artística corre a cargo de Juan Eduardo Cirlot.
-Javier, ¿cómo es su pintura?
-Como siempre. La temática es distinta. Estoy en plena evolución. Celebro que sea así, para bien de todos y de mis amigos.
En nuestra ciudad, Javier Ciria ha dejado muestras estimables como pintor. Su obra, magnífica de colorido, de líneas atormentadas, puede contemplarse en el salón de seminarios de la Institución Fernando el Católico; en Radio Zaragoza, en distintas entidades oficiales y privadas.

Ciria fue un pionero del surrealismo en Aragón. Y no me digan que no es surrealista celebrar une exposión de pinturas y de conchas, a la vez, por mucho que se inspirara en la naturaleza y el mar para sus cuadros. A la muerte de Ciria, su legado acabó en manos de un conocido anticuario zaragozano, que realizó alguna exposición con sus obras. Quizá también él tenga la colección de conchas, de la que no se ha vuelto a saber y que debería estar, en cualquier caso, en un museo expuesta al público.

Y mañana…
El día en que el pueblo de El Buste volvió a nacer

Esta entrada fue publicada en General y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El pintor que coleccionaba conchas y no compraba ninguna

  1. A.Biel dijo:

    Recuerdo que hubo una exposición con piezas suyas en la CAI, y que con este motivo se editó un pequeño aunque elegante catálogo, que incluía una docena de fotografías de las piezas más interesantes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *