De la pista de atletismo a la pasarela de moda

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Hoy le toca el turno a una joven yé-yé, a la que solo le faltó cantar. Fue campeona de salto de altura, piloto automovilístico y modelo de pasarela. Aunque hoy el nombre de Pedro Rodríguez a mucho no les diga gran cosa, hay que subrayar que fue uno de los mejores diseñadores europeos de los años 60 y 70. Bueno, y de los 80. De Rosa Ruiz no sé nada, así que si alguien tiene alguna pista de qué es lo que hizo en los años posteriores a esta entrevista (1967), que nos lo cuente.

-¿Tu nombre de maniquí?
-Seguiré llamándome Rosa Ruiz. Pase lo que pase…
Un buen día del año 1964, Rosa Ruiz fue récord de Aragón de salto de altura en pista cubierta, la tercera marca de España. Y un mal día, Rosa Ruiz se lesionó. Y otro buen día, Rosa Ruiz dijo adiós al deporte y se decidió a ser maniquí. Pedro Rodríguez le había hecho el ofrecimiento en mayo. Pasaron varios meses de duda. Finalmente, en septiembre, nuestra deportista se trasladó a Barcelona. Dicen que el deporte da flexibilidad y, bien dosificado, representa el primer paso hacia la elegancia. Rosa Ruiz dio este primer paso, tras de haber dado el gran salto. Rosa es esbelta, rubia -¿ojos azules o verdes?-, alta… Ya es maniquí. Quedó atrás la vida deportiva. 
Rosa Ruiz ha sufrido -ha disfrutado- su primera experiencia como maniquí de Pedro Rodríguez.
-¿Tardaste mucho en presentarte como maniquí?
-A los cinco días de estar en Barcelona pasé la colección de otoño-invierno.
Se acabaron los saltos de altura y las carreras de automóviles. Porque también participó en esta segunda especialidad deportiva. Se abre una nueva etapa, importante y decisiva, en la vida de una mujer.
-¿Horario de trabajo?
-De diez a una, por la mañana, y de cuatro a siete, por las tardes.
-¿Ha salido todo tal como pensabas?
-Pensé que era más fácil. He aprendido mucho, pero todavía me queda más por aprender. Se está aprendiendo constantemente.
-¿Cómo es la vida de una maniquí?
-Normal.
-¿Con la preocupación de mantener la línea?
-Somos todas delgadas. No tenemos problemas. Pedro Rodríguez busca siempre la espiritualidad en la figura de sus maniquíes.
-¿Has participado en algún desfile?
-Todavía no. Los desfiles se realizan mediante contrato. Cuando yo llegué ya se habían establecido los compromisos correspondientes a la actual temporada.
-Lo más difícil para una maniquí?
-Lo más difícil, al principio, es aprender a andar, porque es necesario dar vida a los trajes. Es en lo que más tenemos que insistir.
-¿Cada traje una vida distinta?
-Exactamente. No es lo mismo un modelo deportivo que un traje de noche.
Rosa Ruiz recuerda su primera actuación profesional, a los cinco días de incorporarse a las huestes de Pedro Rodríguez. Hubo nervios y confusión. Mucho más, cuando nuestra maniquí descubrió en la sala la presencia de dos señoras de Zaragoza.
-No me lo esperaba. Cuando las descubrí comenzaron a temblarme las piernas. Pero seguí adelante y procuré superarme en todo.
-¿Cómo son tus compañeras?
-Todas estupendas. Me ayudan mucho. Me enseñan constantemente. Dos de ellas están casadas.
-¿Tienes relación con las maniquíes pertenecientes a otras casas?
-Sólo cuando coincidimos en algún pase o acto.
-¿Posibilidades para una maniquí?
-Innumerables, cuando se puede compaginar el hacer publicidad y seguir al mismo tiempo como maniquí.
-¿Tú has hecho ya publicidad?
-No, porque es cuestión de tiempo y de darse a conocer. Es distinta la maniquí a la modelo de publicidad. No obstante, de hecho pueden ser compatibles ambas dedicaciones.
Cuando Rosa Ruiz tomó la decisión de convertirse en maniquí, sentía la preocupación de su familia. Sabía que iba a tenerla en contra y que iba a costar trabajo hacerla cambiar de parecer.
-Ahora -dice-, la familia está conforme, aunque ha tardado bastante en mostrar esta conformidad.
-¿Has dado, entonces, con tu vocación definitiva?
-Decididamente, éste va a ser el camino.
-¿No sientes añoranza de Zaragoza?
-Al principio, sí. Echaba de menos mi ciudad. Después me he ido habituando. Lo único que encuentro a faltar es mi vida de familia.
-¿Tus aspiraciones?
-Llegar a ser como ‘La Gamba’.
-¿Es la maniquí que más admiras?
-Tiene talla internacional. Aunque pienso que aquí, en España, las hay tan buenas como ella y están peor pagadas. No hay derecho que vengan las maniquíes extranjeras a pisar de esa forma el terreno de las españolas.
El mundillo de las maniquíes quedó bastante revuelto con ‘La Gamba’ y sus fabulosos contratos en España. Rosa Ruiz, que ha pasado a engrosar las filas de ese mismo mundillo de la elegancia, hace causa común con sus compañeras. Por eso, Rosa Ruiz dijo adiós al deporte un buen día. Y por eso, Rosa Ruiz, otro buen día del pasado septiembre, decidió hacerse maniquí de Pedro Rodríguez.

Y el lunes…
El hombre devorado por sus propios perros

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