La vida, en el arco de un violín

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Ana María Sebastián, durante una reciente visita a Zaragoza. Foto: Esther Casas

 

Lo prometido es deuda, y aunque no puedo ir tan rápido como quisiera, siempre ha sido intención de Tinta de Hemeroteca hacer reportajes o entrevistas actuales de temas que han aparecido en el blog. Gracias a la entrada que publiqué en su día, “La niña aragonesa que asombró a España con su violín”, localicé a Ana María Sebastián y, claro, aproveché la oportunidad de entrevistarla. Conversar con ella me impresionó. Por muchas cosas, pero especialmente por la sencillez con que asumió su destino, el de un genio en un país que en su momento no estaba preparado para los genios (y quizá todavía no lo esté). Y también me impresionó que, pese a los azares de la vida, posee un increíble amor por la enseñanza musical. 
A Ana María le gustaría mucho hacer algo aquí, en su tierra, pero habrá que esperar. Ésta es la entrevista que publiqué hace unos días en HERALDO:

La pregunta surgió tras la recuperación en el blog Tinta de Hemeroteca de un artículo sobre la niña zaragozana que fue un prodigio del violín a mediados de los 50. ¿Que fue de Ana María Sebastián? ¿Y su carrera musical?
Ana María Sebastián ha estado toda tu vida vinculada al violín, y si en Aragón no se ha sabido más de ella se debe a que, por razones personales -se casó con un vasco- acabó instalándose en San Sebastián.
Su caso es paradigmático de toda una generación de músicos a los que la España de los 50 se les quedó pequeña: cuando acabó sus estudios en el Conservatorio de París y regresó a España, se encontró con que no había dónde trabajar, que no existían plazas ni en conservatorios ni en orquestas, y que el circuito de conciertos era tan limitado que de él no se podía vivir. Pero el violín siempre ha estado ahí. Desde hace una veintena de años se dedica a la enseñanza y, gracias a su magisterio, están surgiendo jóvenes y brillantes violinistas. Como su alumna Ane Matxain, la primera mujer concertino de la Orquesta Nacional de España.
“Nunca pensé que yo fuera una niña prodigio -asegura-. Simplemente era una niña a la que le pusieron un violín en las manos cuando era muy, muy pequeña”.
Su padre, César Sebastián, periodista de ‘El Noticiero’, le enseñó a leer y le dio las primeras nociones musicales a los 3 años. La llevó a estudiar con Ortubia y Jaria, en Zaragoza; y con Tello y Sedano, en Madrid. A los 13 años acabó los estudios en el conservatorio (“podía haberlo conseguido antes”, señala), se presentó al premio Sarasate y ganó el extraordinario. Su familia reunió ayudas y logró enviarla a estudiar a París. Cuando Enesco la escuchó quedó deslumbrado. Pidió que no le interrumpieran y estuvo oyendo la música que brotaba de su violín durante seis horas. “En París sí que empecé a estudiar y trabajar en serio”, señala. Regresó a España, estudió biblioteconomía, tuvo dos hijos y, en lo musical, fue concertino de la Orquesta de Cámara de Guipúzcoa y de la Orquesta Philarmonia, además de directora del Conjunto Barroco de San Sebastián. En el 81 ganó la cátedra de violín en el Conservatorio de San Sebastián y desde entonces ha consagrado la mayor parte de sus esfuerzos a la enseñanza.
¿Qué es un buen violinista? “El que consigue trasmitir fielmente lo que el compositor ha escrito y, al mismo tiempo, logra emocionar. La perfección técnica es importante, claro, pero no es suficiente. ¿De qué te sirve una buena técnica si no ‘llegas’? De nada. Aunque también la respuesta del público puede ser asombrosa, algunas veces los auditorios se llenan de un público que no sabe lo que oye y aplaude a un artista en función de si lo conoce por los discos”.
¿Se toca ahora mejor que antes? “Ni mejor ni peor -subraya-. Lo que sí se hace es tocar bastante más rápido, aunque también depende de dónde tenga lugar el concierto. Yo-Yo Ma, cuando viene a Europa, dice que tiene que interpretar más despacio”.
Ana María Sebastián es la abanderada en España del método Suzuki (preside la Federación Española) y la única persona de todo el país autorizada para formar profesores. El método, que trabaja la estimulación musical precoz, lo descubrió siendo ya catedrática de violín. Poco a poco se está extendiendo por España (en Aragón lo utilizan algunos profesores del Conservatorio Profesional de Zaragoza).
“Solicité al Gobierno Vasco una beca para investigar nuevos métodos para la enseñanza de instrumentos de cuerda. Asistí a cursos en Inglaterra, Alemania… Hasta que en Bélgica descubrí el Suzuki. Eran dos semanas de curso, una para profesores, que no me convenció, y otra para alumnos. Y me quedé atónita escuchando cómo tocaban los niños más pequeños”. Decidió dedicarse a ello.
“El método Suzuki se basa en algo en lo que muchos no creen, y es que todo el mundo tiene oído. Nunca se puede descartar que salga un genio de debajo de las piedras, pero lo lógico es que, si un niño parece tener un oído especial, se deba a que ha escuchado música desde muy pequeño. Así que lo importante no es la condición natural sino la estimulación temprana”. Los niños de 3-4 años empiezan con una cuerda, luego dos, luego ponen los dedos… tardan bastante en tocar la primera pieza (‘Brilla, brilla, estrellita’), para desespero de sus padres.
“Es que no ‘trabajan’ las piezas, sino que las ‘tocan’ -subraya Ana María Sebastián-. Un problema grave de la enseñanza musical en España es que se empieza muy pronto, que está muy bien, pero casi ningún profesor sabe lo que es un pequeño de cuatro años. Por eso, cuando escucho que un niño tiene problemas… Observe usted a un niño de cuatro años, sano y normal, y dígame, ¿qué problemas le ve? ¡Ninguno! Quizá el problema sean los padres, que lo agobian a actividades extraescolares y no le dejan tiempo para ser lo que es, un niño. Que le apuntan a un montón de actividades con la idea de que ‘así elegirá mejor lo que le gusta’. Pero, ¿cómo va a elegir si no tiene tiempo de hacer nada bien? Por eso aposté por el método Suzuki, con el que los niños aprenden música con la naturalidad con que aprenden su lengua materna. No hay ninguna clase que dure más de veinte minutos”.

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Una respuesta a La vida, en el arco de un violín

  1. Gustavo Garcia Saavedra dijo:

    Me ha emocionado profundamente este artículo, tan sabio, que en pocas palabras explica la sabiduría del metodo Suzuki (tuve el privilegio de conocer al maestro en Japón, en uno de nuestros conciertos), la naturalidad de los niños y los problemas que la ignorancia paternal y, en algunos casos, de los profesores, pueden causar en los peques. Felicitaciones a la maestra y artista.
    Gustavo
    ex primer concertino (A) Orquesta Sinfónica de Gotemburgo y Nacional de Suecia

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