Albóndigas de ballena
Creo haber oído de un bar zaragozano donde muchos años atrás se servía carne de ballena. ¿Realidad? ¿Ficción? ¿Eran pinchos, bocadillos, o filetes a la plancha? A veces a los periodistas nos engañan también los trampantojos de la memoria. En cualquier caso, en septiembre de 1955 HERALDO publicaba la noticia de que se podía, por fin, comprar carne de ballena en Zaragoza:
Desde hace aproximadamente una semana existen en nuestra ciudad unos veinte establecimientos con cámara propia, autorizados, pero se supone que en este mes se abrirán algunos más, a fin de facilitar al público su adquisición.
La carne de ballena fresca se vende en Zaragoza a 14′75 pesetas kilogramo, y llega a nuestra ciudad envuelta en malla blanca de algodón, dentro de cajas precintadas y en bloques de unos ocho kilos.
Estas ballenas proceden de la zona del cabo de Finisterre, y diariamente es transportada su carne en frigoríficos. Madrid la consume desde el año 1950 y posteriormente se ha extendido
su consumo a Barcelona, Oviedo, Santander y Bilbao.
No huele a pescado. Su sabor es parecido al del buey.
El genial Marcial Buj, que firmaba la noticia, incluso ofrecía varias recetas. Vamos con la de las albóndigas:
Se pica la carne con tocino de jamón, ajo, perejil y sal. Todo esto se une bien, poniendo, por cada cuarto de kilo de carne, cincuenta gramos de tocino, dos gramos de ajos, el pereiil a gusto del que lo hace y un huevo. Una vez preparado, hacer las albóndigas, freírlas y, en salsa de tomate o de harina, hervirlas un ratito.
Pues eso. Y, volviendo al principio, ¿algún lector probó la carne de aquellas ballenas que acabaron sus días en Zaragoza?
Próximamente…
‘Lo mató por una jota’
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Mayo 17th, 2009 at 12:35 pm
Yo recuerdo haberla comido y que el día que había ballena era casi una fiesta en casa. No recuerdo el sabor, tenía 5 años, pero recuerdo que era algo bueno.
Mayo 17th, 2009 at 4:29 pm
Hola señor TintaExRatón. Qué curioso y extraño lo de la carne de ballena, se me ocurren muchos chistes, pero creo que lo propio sería que lo investigara el bloguero de entrecopasypucheros. Qué curioso también el comentario anterior a este. Ojalá más gente arroje luz sobre este asunto. Ah, y ardo en deseos de leer “lo mató por una jota”. Enhorabuena por el blog. Sabes que tienes tus fans (y alguna groupie también).
Mayo 17th, 2009 at 8:23 pm
Yo la he comido recientemente (hace un par de años) en Noruega. La prepararon en carpaccio y a la parrilla y en ambos casos estaba deliciosa.
Mayo 18th, 2009 at 10:31 pm
Querido Mariano, buenas noches!
Al filo del mediodía lo he comentado con mis padres… y bingo!
Mi madre la recuerda como un producto que, curisosamente, no se vendía en pescaderías pese a su origen, sino en carnicerías. Al parecer, mi abuela la adquiría en un mercadillo situado en la avenida de Valencia y su hija ha definido como muy blanda, vendidas en grandes filetes que, por su tamaño, era necesario trocear… pero lo de las albóndigas no lo recuerda. Eso sí, dice que la carne era muy, muy rica.
Abrazos semanasanteros!!!
Mayo 21st, 2009 at 3:07 pm
Recuerdo, a comienzos de los años 50 la exposición de parte de una ballena a la admiración ciudadana, en el mercado de San Vicente de Paul, en el que posteriormente vendieron su carne.