¿Qué ha sido de los gusanos de seda?

gusano-copia

Imagino que muchos de los lectores, como yo, habrán tenido en su infancia gusanos de seda. No sé si los han prohibido,  han dejado de ser rentables y ya nadie los vende, o qué, pero el caso es que hace muchísimos años que no veo a un niño con la consabida caja de cartón agujereado entre las manos. El caso es que en los años 30 eran popularísimos, hasta el punto que se llegó a crear una especie de mercadillo en una plaza de Zaragoza. En 1935 HERALDO publicaba este reportaje:

A media mañana, el mercado de verduras que los huertanos establecen todos los días en la Plaza de Lanuza, queda, por lo general, limpio de puestos. Pero una hora después, en aquellas aceras, el transeúnte puede contemplar otros puestos de venta, bastante más pintorescos que los anteriores. Se trata de un nuevo mercadillo, que ha nacido a la vida de las transacciones comerciales, por obra y gracia de unos cuantos muchachos. De varios chiquillos que no sabemos si por afición a esa rama de la industria que se llama la ‘sericicultura’, o influidos por el espíritu mercantil de la época, se han convertido en unos avispados traficantes de gusanos de seda y de hojas de morera para alimentar a los gusanos.
Lo curioso es que el mercadillo existe, y durante todo este pasado mes de mayo ha tenido días y momentos de numerosa concurrencia de compradores. Ya el ‘Mirador de la Ciudad’, registró el hecho. Pero fuerza es volver sobre el tema, que hoy por hoy, constituye la actualidad de toda la chiquillería zaragozana. Y a muchos de estos niños que han tomado para sus juegos infantiles ese otro ‘juego’ de la cría de gusanos de seda, en cuyos cuidados alternan hasta las personas mayores de la familia, no estará de mas explicarles cómo nació en Europa, y más concretamente en España, esa afición que, bien lograda, constituye una fuente de no despreciable riqueza. Nada menos que se remonta al siglo VI, durante el reinado de Justiniano, la fecha en que se conoció por los europeos ese gusano tan brujamente diestro, en telas tan codiciadas.
Fueron dos frailes griegos, quienes consiguieron transportar hasta Europa, hasta Constantinopla, desde una colonia del Celeste Imperio, el gusano de seda. Transporte que no estaba libre de dificultades y peligros, puesto que la exportación de tal insecto se hallaba rigurosamente prohibida. ¿Y sabéis cómo se las arreglaron los frailes para llevar a cabo su empeño?… Pues introduciendo en el hueco de un bastón varios huevos de este precioso lepidóptero. Que luego hicieron salir de los huevos al calor del estiércol.
Aquellos frailes -la Historia no ha conservado sus nombres- fueron los que enseñaron a los curiosos el arte de criar los gusanos y el de emplear sus productos. Mucho después, en el siglo IX, los árabes que anteriormente a esta época habían transportado el gusano de seda a tierras de África, lo propagaron a la Península Ibérica -entonces casi todo nuestro suelo estaba dominado por ellos- y a partir de entonces, la cría de gusano de seda y la industria sedera, tomaron tales vuelos que llegaron a constituir una inmensa riqueza. Se llegaron a criar gusanos de seda en España con tal profusión, que con sus productos se surtían de telas de seda los mercados públicos de la mayor parte de los pueblos de Europa. Solamente en Sevilla existían durante los años 1520 a 1540 dieciseis mil telares de seda. Si comparamos aquella época con ésta veremos que la industria sericícola, por desgracia, ha ido bastante a menos en lo que a nuestra nación se refiere.
El gusano de seda suele vivir treinta y tantos días, en cuyo espacio de tiempo muda de piel hasta cuatro veces, y se alimenta de hojas de morera común. Durante el tiempo de la muda, se aletarga y deja de comer, pero luego le alimenta el apetito considerablemente. Cuando el gusano va a transformarse en crisálida busca un sitio apropósito para la construcción del capullo que le va a servir de tumba, puesto que en él se va a encerrar para morir. Como dice Tirso de Molina… “amor tirano -de seda ha sido el gusano- pues mi sepulcro labré…”.
Capullo que a los tres días está ya formado. ¡Y de qué manera más admirable!… Por un solo hilo, de una finura maravillosa, arrollado al cuerpo del animalito. El tamaño regular de este hilo, extendido, puede alcanzar hasta muy cerca del medio kilómetro…, unos trescientos cincuenta a cuatrocientos metros.
La crisálida se convierte en insecto perfecto al cabo de unas tres semanas, y llegado este caso, humedece con su líquido la cubierta, practica en este punto un agujero, y… sale por fin al exterior convertido en mariposa.
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Hemos querido celebrar una interviú con unos niños. ¿Quiénes mejor que ellos, los que se dedican en estos días a estos afanes y cuidados de los gusanos de seda? Y el azar nos ha colocado frente a dos muchachitos -Rafael y Alberto Bonet Marqués- inteligentes y estudiosos. Cuando les exponemos nuestro deseo de conocer las intimidades de sus experiencias, se apresuran a mostrarnos las cajas de cartón -unas cajas que antes han contenido zapatos y ahora están convertidas en ‘fábricas de seda’ -en las que aparecen varias docenas de capullos.
-¿Cuántas mariposas os han salido? -les preguntamos.
-Hasta ahora dos. Y, por cierto, de diferentes formas. Se han unido por la parte de atrás, por donde tienen una especie de pequeña trompa, y nos han puesto unos ciento cincuenta huevos -dice el mayor de los dos chicos.
-Sí – interrumpe el más pequeño-. Pero hace unos días, antes de conseguir estas dos mariposas, tuvimos que tirar tres ‘cadáveres’… Vivieron seis o siete días y no nos pusieron ningún huevo… ¿Que no habría macho y hembra, verdad usted?
-¿Y qué hacéis luego con los huevos?
-¡Toma!… Pues los guardamos hasta que salga el gusano otra vez. ¡Que no sabemos cuánto tiempo tardará…! Quizá no salga hasta el año que viene, y si no hay desgracia en los huevos, tendremos unos cientos de gusanos.
-Pero -interrumpe el otro- entonces tendremos que tener un gran cuidado para que no se mueran. Yo no sé en qué consiste, pero casi siempre se nos mueren más de la mitad.
-¡Que no sabremos cuidarlos como se debe! -comenta su hermanito.
-Y vamos a ver. ¿Cómo nacieron vuestras aficiones?…
-En un libro que se titula ‘El tesoro’. Cuando lo estudiábamos hace tiempo en la escuela, vimos que allí se explicaba la formación y el desarrollo del gusano de seda.
-Y nos animamos a hacer unos ensayos, para ver de cerca la misteriosa transformación. Casi todos los chicos hacían lo mismo.
El mayor de los hermanos, sentencia:
-Además, porque los maestros siempre nos han aconsejado que debemos estudiar en la Naturaleza, para ver los curiosos fenómenos que se producen en la vida de los animales y de las plantas. ¿Pero es que va usted a decir todo esto en el periódico?…
-Naturalmente.
-Pues entonces diga usted también que ahora hay mucha competencia en la venta de gusanos.
-¿Competencia?
-Sí, señor. Algunos chicos venden los gusanos pequeños a cuatro, cinco céntimos, otros dan cinco y hay quien, para hacer propaganda, da seis gusanos por la perra chica…
-¿Para hacer propaganda?
-Quiero decir, para poder vender al mismo comprador de gusanos las hojas de morera que necesita.
-¡Ah, vamos!… Aparejan las ventas. No está mal. Pero ¿y los gusanos gordos?, ¿a cómo se cotizan?
-Esos, casi todos los venden igual. Tres a la perra chica.
Los dos niños nos explican, muy seriamente, y como pudiera hacerlo cualquier industrial que explicase el funcionamiento de su industria, que los gusanos de seda se guardan en una caja de cartón, en cuya tapa se hacen unos agujeros para que puedan respirar, y se colocan en un lugar fresco. Que en cualquier rincón se deja un poco de tomillo, para que en su día elaboren el capullo con más comodidades, ya que ellos buscan siempre un sitio donde mejor pueden adherirse los hilillos que segregan. Que la alimentación es casi exclusivamente de hojas de morera, teniendo cuidado de que no esté mojada, pues de comerla así morirían. Que para conservar las hojas de la morera, se guardan en un paño mojado, pero luego al darla a los gusanos hay que secarla bien, pues si está húmeda, se hinchan y se revientan. Que una vez preparados en la caja los gusanos solo falta esperar a que hagan el capullo, lo que tarda más o menos tiempo, según la ‘edad’ de cada gusano. Y que, conseguidos los capullos, que los hay de diferentes formas, tamaños y colores, tardan unos diez días en transformarse en mariposas, las cuales mueren poco después de haber puesto los huevos destinados a la reproducción. Por último, nos afirman que las tormentas suelen ser fatales para los gusanos y que las mariposas no vuelan, pero agitan mucho las alas… En resumen, toda una lección…
¡Una lección que la mayoría de los niños zaragozanos se saben de memoria, porque ha prendido en ellos, a lo que se ve, esta admirable afición por la cría de gusanos.
Pero lo que acaso ignoren muchos de ellos, es que fue la China el país donde primero supieron que se criaban tres clases de gusanos de seda. El del fresno, el de la encina y el del peral. Y que cuentan las antiguas leyendas que los gusanos de este último árbol son los que dan la seda más bella del mundo, y los que la producen en mayor cantidad.
Valía la pena encauzar de una manera oficial y permanente -al igual que se hace en algunas comarcas catalanas- estas aficiones de las niños zaragozanos. Proteger y estimular este conato de la industria de la sericicultura, para llegar a acometer en su día empresas mayores. Los chicos lo agradecerían. Y los mayores no irían tampoco perdiendo nada con ello… Valía la pena tomar en serio esta lección que, jugando, jugando, nos dan todos los años por esta época, los chiquillos zaragozanos… 

Y ustedes, ¿han tenido gusanos de seda?

Y mañana…
Un aragonés, pionero del cine en 3-D

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28 respuestas a ¿Qué ha sido de los gusanos de seda?

  1. Maria Jose Val dijo:

    En los años sesenta aún se llevaba mucho el tener gusanos de seda. En mi colegio, San Benito, no teníamos que comprar hojas de morera porque las teníamos en el jardin y las cogíamos tranquilamente. Lo que sí recuerdo es el olor tan malo que tenían, no sé si cuando eran gusanos o cuando eran capullos y se empezaban a abrir.

  2. Hitano dijo:

    Yo también crié varias veces gusanos de seda en los 80. Yo recuerdo con agrado el olor de las hojas de morera, pero reconozco que cuando se convertían en mariposa me daban un poco de grima.

    Supongo que ya no se fomentará su cría en los colegios por evitar el maltrato animal o por ser una especie invasora.

  3. javier dijo:

    ¡Gusanos de seda! Mi infancia son recuerdos……, atado a una caja de zapatos, ventilada con los consabidos “bujeros”. En los años 50, y en primavera, no había niño que no tuviera su colección de gusanos de seda; los industriosos y previsores guardaban las puestas en pliegos de papel y al otro año había gusanos para dar y prestar, también vender.
    Coño, Mariano, que un día nos vas a dar un golpe de nostalgia que nos vamos a quedar fritos, sé prudente con la tercera edad.

  4. Elena-Z dijo:

    Yo también tuve gusanos de seda, allá para 1978… mejor dicho, los tenía mi hermano, lo que pasa es que los compartíamos. Se los dieron en el cole, cinco, para ser exactos. Al principio eran minúsculos, pero luego se hicieron grandes y gordos, recuerdo abrir la caja y verlos ahí remangados…
    Para darles de comer morera mi padre, que era serio y formal…jajajaja, tenía que ir junto a la tapia de La Salle Montemolin porque allí al lado había dos o tres árboles de morera, a coger las hojas, que anda que no estaban altas.
    Luego se convirtieron en mariposas, feas feas feas… pusieron millones de huevos… y ahí se acabó todo, porque no salió nada.
    Con 8 años aquello me pareció divertido. Ahora recuerdo aquellos gusanos y me da un poco de asco… pero si mi hija los trajera… por supuesto que me iría a la caza de las hojas de morera, que como decíamos entonces: si les das lechuga, se mueren.
    Gracias por recordarme esa época tan bonita de mi infancia.

  5. mizaqui dijo:

    ¿Dónde se podrían encontrar hoy? Me gustaría que mis nietos los tuvieran

  6. Luis dijo:

    Yo de vez en cuando veo a alumnos de los escolapios de Conde Aranda coger morera de unos árboles que hay delante de la papelería que hay en los bajos del colegio, así que imagino que se siguen “cultivando”

  7. Yolanda dijo:

    Por supuesto. Yo creo que ningún niño de los 70 no los tuvo… Qué recuerdos.
    Gracias Mariano. Ya sabes que me encanta tu sección…

  8. Juan Carlos dijo:

    Yo estudié en los 80, y sí que los tuve. Recuerdo el cartoncito con los minúsculos huevos pegados, los gusanillos minúsculos negros, y luego gordotes, y las mariposas que se apareaban culo contra culo… qué tiempos. Creo que somos unos privilegiados por tener estas experiencias.

  9. Sr.SB dijo:

    Yo también los tuve, sería allá por 1975-1980.
    Me los dio un amigo de mis padres y los cogí con mucha ilusion. Ibamos a coger hojas de morera a los árboles que había en la avenida de América.
    Lo recuerdo con mucha ilusión, pero también recuerdo que cuando hicieron todo el proceso pensé “vaya tontería” y después ya no quise más.
    Cosas de crío, supongo.
    Un saludo Mariano, a ti y a todos los gusaneros!!!

  10. Maria Pilar Paris dijo:

    Yo creo que todos los de la generación anterior hemos tenido gusanos. Yo recuerdo que iba a recoger las hojas de morera al lado de las acequias y, cuando tenía pereza para ir a buscarlas, pues durante el recre, cambiaba hojas de morera por cromos o cosas así. Dios mío, lo que he podido vigilar los capullos y el resto. Ahora no sé si a los críos les gustaría, puede que pensaran que no tiene aliciente, ya se sabe que, aparte de los juegos electrónicos, no les va nada, me refiero a la mayoría, porque supongo que aún habría algunos a los que les gustaría. Mariano, Mariano, como dice Javier, acabarás por dejarnos tiesos uno de estos días, pero te dire que será a gusto.

  11. Gonzalo dijo:

    Yo también tuve gusanos de seda en los ochenta; en 4º y 5º de EGB hacíamos actividades relacionadas con la naturaleza, como cuidar animales, cultivar un huertecillo. y un día a la semana en el recreo hacíamos un mercadillo, entonces era cuando les vendía los gusanos a los compañeros ¡Pero el negocio estaba en las hojas de morera! Hojas que yo mismo buscaba y envasaba en bolsitas de plástico para venderlas con buena presentación.
    A los gusanos les construí una estancia en una caja grande de cartón con una rejilla por suelo para que sus cacotas cayeran abajo y no enfermaran.
    Esos dos años con tantas actividades extra los recuerdo como los mejores del colegio, seguramente los niños de ahora podrían compatibilizar cosas así con los videojuegos (tampoco es que yo fuera muy mayor cuando empecé con el Commodore 64).

  12. java dijo:

    Y que me decís de que no había que darles lechuga, porque se morían!!

  13. Elena-Z dijo:

    Si, lo de la lechuga ya lo decía yo también en mi post.

    Y yo creo sinceramente que los niños de hoy disfrutarían igual. MI hija ha pasado horas y horas cuidando un caracol que nos salió en una acelga. Asi que supongo que con unos gusanos de seda, disfrutaría igual que yo.

  14. currufo dijo:

    En Alicante se siguen criando. He tenido este año, para mis nietos, un par de docenas de gusanos, y ahora tenemos unos centenares de huevos, de los que esperamos volver a criar en el próximo año. Lógicamente no somos los únicos criadores, conozco a varios niños (y padres) que tienen las cajas agujereadas y buscan moreras. En los años cincuenta los criaba en Zaragoza.

  15. Fs dijo:

    A principios de los ochenta también se llevaba mucho entre los niños lo de los gusanos de seda en cajas, yo recuerdo haber tenido y pedir a mis padres que me buscasen hojas de morera, ya que en el centro deportivo al que íbamos tenía varios árboles de este tipo.

  16. Ana dijo:

    En mi casa también hubo una caja de gusanos de seda cuando iba a 4º de EGB. Recuerdo pasar horas muertas contemplándolos, cogiéndolos y… (puaj)… besándolos… Ahora creo que no los tocaría.

    Además los gusanos de seda me proporcionaron un lustroso “10” en Expresión Oral, porque fue tal mi interés en ellos que me leí con ahínco el libro que compró mi padre (a la vez que los propios gusanos y una bolsa llena de hojas de morera) que hablaba sobre la cría de este animalito. Y el día que tocó expresión oral con tema libre obsequié a mis 44 compañeros de clase con toda una clase magistral sobre gusanos de seda que fue todo un éxito.

    Pero lo dicho, ahora, 30 años después, ni se me pasaría por la imaginación tocar uno. Gansa que se vuelve una.

  17. Alberto dijo:

    Hola a todos/as,

    Mirad, en los años 80 mis hermanos y yo tuvimos gusanos de seda, y ahora yo querría que mi hijo viera el proceso y se ocupara de ellos con el mismo tesón que puse yo. El caso es que mi padre (el abuelo de mi hijo) fue un día a preguntar a la tienda de animales del Carrefour y le consiguió hace dos años 5 gusanos a euro cada uno. Al año siguiente teníamos tantos que fuimos a Gran Casa a la tienda de animales y le dimos una caja entera y el abuelo les dijo: “Dadme lo que que creáis” y le dieron 20 Euros.
    Este año tuvimos gusanos y mariposas pero, sin saber por qué se nos han muerto y ya no tenemos descendencia gusanil… Pero, en fin, aquí en el cole Parque Goya era un gusto, el año pasado, ver a padres y niños buscar moreras con hojas al alcance… y por unos días volvimos todos a disfrutar sin ‘play stations’, ‘game boys’ ni similares.
    Un saludo a todos.

  18. isa dijo:

    Y ¿qué pasó con las moreras? Yo era niña a principios de los 90 y también había gusanos de seda en el cole. Cada primavera, yo era una tiquismiquis y nunca los tuve, pero recuerdo lo de ir a buscar hojas a la avenida de América o al Stadium Venecia para alimentar los de los amigos… Las moreras de la avenida de América han desaparecido (las moras manchaban la acera) y no sé si en el Stadium seguirá habiendo… así que igual, aunque hubiera gusanos de seda en Torrero, sería dificil alimentarlos…

  19. Abel Martínez dijo:

    Servidor se dejó unos pantalones rotos en una morera de la Avenida de América, al lado de Almacenes Sancarlos, cogiendo hojas para los gusanos.

    Recuerdo las acreas pegajosas a máas no poder de las moras, y los comercios protestando porque se les ponían las tiendas pegajosas también.
    Mi última caja de gusanos fue de unas zapatillas Victoria (que levante la mano el que tuvo unas!!) pero con el espectacular añadido de una ventana transparente, hecha poniendo un trozo de celofán en la tapa recortada.
    Creativas estructuras hechas con palillos y pegamento Imedio (¿había otro??) para anidar (¿o se dice encapullar?).
    Nunca tuve gusanos de los gordos. Siempre pequeños, y prefería los de rayas a los blancos. Casi todos los capullos amarillos, y raramente uno blanco. Luego, los huevos y la caja, guardados encima del armario hasta el año siguiente.

  20. Luis dijo:

    ¡Qué recuerdos!
    En los años 70, en la plaza del Mercado Central, en los porches entre lo que fue la calle Cerdán y Escuelas Pías, delante de lo que era la farmacia Aubá, había siempre un viejo sin un ojo (¡qué grima daba!) que vendía en la calle gusanos y morera; a su lado otro personaje vendía regaliz de palo, y así 2 o 3 más con mercancías hoy difíciles de encontrar…
    Hace poco conseguí un gusano, pero le di morera cogida en el parque Miraflores, se puso azul y se murió, pues al parecer ahora fumigan mucho más las plantas. ¡Qué pena!

  21. Nimril dijo:

    Yo tengo gusanos de seda, si alguien quiere sólo tiene qie ponerse en contacto conmigo al mail a0805021@ono.com
    Ya hablamos

  22. paula dijo:

    Hola, espero puedan ayudarme. Estoy en Argentina y he logrado conseguir unos huevos de gusano de seda que han crecido y ya están encapullando, pero lo están haciendo entre ramas y hojas secas. ¿Cómo hago para pasar a otra caja y que los huevos me sean puestos sobre un papel limpio y no lo hagan sobre capullos, hojas secas, paredes de la caja, etc? ¿En qué momento los saco, tengo que esperar a que se hagan mariposa? ¿Se quitan los capullos de la caja donde están ahora y se pasan a otra, dejándolos así sueltos? ¿O cómo se hace? Asimismo, estamos en enero y suele haber hojas de mora hasta marzo-abril, ¿me dará tiempo a que estos huevos nazcan y hacer otro ciclo, o cómo hago para conservar los huevos para el año que viene en caso de no poder hacer otro ciclo? Y, si es posible hacer otro ciclo, ¿cómo conservo los huevos para el proximo año? Ya que me ha costado mucho trabajo conseguir estos huevos y no quiero perder la posibilidad de la postura y posteriores crianzas en años posteriores. Toda ayuda será bienvenida. Encontré mucha información pero no encontré estos pequeños detalles que les consulto. Desde ya, a quien me pueda ayudar le estaré muy agradecida. Desde Argentina les envío un cordial saludo. Paula

  23. irene dijo:

    Yo tengo gusanos de seda, casi toda la gente tiene gusanos de seda, pero se están muriendo porque están casi todas las hojas envenenadas

  24. Luis dijo:

    ¿Dónde se pueden encontrar hojas de morera en Zaragoza?

  25. enrique dijo:

    A LUIS:

    Tienes dos moreras en la Plaza de Paraíso, en la parte de los jardines de Capitanía, justo enfrente del cruce desde la Facultad de Medicina.

  26. angyyyy dijo:

    Yo tengo 12 años y tengo. En mi colegio todos tienen uno. Nos encantan las hojas, las cogemos o de los parques de los campos… O simplemente les damos pienso para gusanos

  27. javier dijo:

    Sí que hay gusanos de seda, pues yo tengo una caja con más de 100 gusanos y también los venden en sitios que vendan animales exóticos. Un saludo

  28. javier dijo:

    Y por supuesto que guardaré para el año que viene. Y moreras hay para parar un carro. Soy de murcia.

  29. Juan dijo:

    Hola.Yo he tenido hasta el pasado año.Me pusieron cientos de huevos.

  30. Juan dijo:

    Los acabo de ver por internet y venden tanto huevos como gusanos, de distintos tamaños y razas.

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