La jota también fue un arma política

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Hoy la jota es una expresión artística, pero a principios de siglo era, también, un arma arrojadiza. Al poco de comenzar el blog saqué aquí el crimen que se cometió por una jota, y hoy le toca el turno a otro suceso de corte parecido. Ocurrió en Monreal de Ariza en julio del 31. Un grupo de mozos salió a rondar con la intención de satirizar y atacar a un grupo de distinta ideología. El resultado fue trágico:

Ayer tarde corrió por la ciudad la noticia de que en la villa de Monreal de Ariza se había desarrollado un grave suceso y que consecuencias de él eran la muerte de varias personas de aquel vecindario. Realmente el suceso allí desarrollado tuvo lamentable gravedad, aunque por fortuna no tanta como en un principio se dijo.
En las primeras horas de la noche del sábado salió a la calle una numerosa ronda de mozos de aquel pueblo. Para ello carecían del oportuno permiso del alcalde de la villa, don Félix Morón Utrilla, que temeroso de que sucesos como éste pudieran desarrollarse, venía denegando prudentemente el permiso para que los mozos rondasen. A pesar de ello salió la ronda, y las coplas que los mozos cantaron envolvían, al parecer, conceptos molestos para otros vecinos del pueblo.
Cuando los insultantes mozos llegaron a la calle Mayor de Arriba, arreciaron los agravios, y las coplas eran verdaderos retos para los aludidos en ellas. Un grupo de éstos salió a la calle y pidió explicaciones a la ronda. Entre los dos grupos se produjo una colisión y, al darse cuenta el alcalde del curso de los sucesos, intentó imponer su autoridad, no logrando sino excitar más los ánimos y recibir una cuchillada en la mano derecha.
En defensa de la autoridad acudió prestamente la Guardia civil del puesto. Entonces sonaron varios disparos y un hombre cayó mortalmente herido. Luego de no breve lucha consiguió la benemérita imponer el orden, y cuando
éste al fin quedó restablecido, las víctimas del suceso eran un muerto llamado Pedro Enguita Morón y seis heridos. Entre estos últimos el alcalde, don Félix Morón Utrilla.
Los heridos son: Baltasara Senerita, pariente del alcalde, de treinta y tres años, casada, con una grave herida en el vientre; con diferentes lesiones de pronóstico reservado, el alcalde, señor Morón, que presanta una herida de arma blanca en la mano derecha; y los vecinos Narciso Gil Utrilla y León Morón Carretero, y heridos levemente, Gil Utrilla y Mariano Muñoz Mañas.
El comandante del puesto de la benemérita, ante el temor de que los sucesos se reprodujeran con mayor violencia en el transcurso de la noche, pidió refuerzos al puesto de Ariza, de donde los recibió a las dos de la madrugada, montando entonces un prudente servicio de vigilancia. El juez de Instrucción del partido que circunstanctalmente se hallaba en el pueblo, intervino en el tumultuario suceso
desde los primeros momentos. En el informe que el alcalde da al gobernador civil de esta lamentable colisión, dice que la causa del suceso es la rivalidad existente entre los grupos republicanos de la localidad.
La información anterior está redactada teniendo a la vista los partes oficiales recibidos en el Gobierno Civil. Nuestro corresponsal en Monreal de Ariza nos remite a su vez una carta en la que agrega algunos detalles. Dice que al llegar la ronda a determinado lugar del pueblo, los que la formaban se vieron sorprendidos por un grupo de unos treinta vecinos, entre los que figuraban el alcalde y varios concejales, los cuales dieron gritos de “¡Alto la ronda!”. En aquel momento sonaron los disparos que pusieron en fuga a los rondadores. El muerto es el joven Pedro Enguita, que figuraba en la rondalla. Se trata del fundador y expreside:nte de la organización republicana radical socialista de Monreal de Ariza, muy querido de sus convecinos.
Nuestro corresponsal expone algunos antecedentes del suceso, que le dan carácter netamente político, y que vienen a reforzar las consideraciones con que encabezamos esta información. El suceso ha causado tremenda impresión en Monreal de Ariza, y el vecindario desea una completa depuración de los hechos.

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Una respuesta a La jota también fue un arma política

  1. TRAJANO dijo:

    Ya estamos en 2010 pero parece seguir la pauta de mala educación y agresividad: Yo vivo en un pequeño pueblo de Zaragoza y veo que la gente no ha aprendido nada de la tragedia de la G. C.; me explico: Aquí los anarquistas fusilaron a mucha gente, después tuvieron que poner pies en polvorosa camino de Francia. Ahora siguen lo mismo. El otro día me llamó la atención un llavero muy original de bronce que decía: “Soy apolítico: Lo mismo me da los de izquierdas que los hijos de p. de la derecha”. Mi conclusión fue bien sencilla: -“Seguís igual de brutos como vuestros bisabuelos”-

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